que venga el día

«...Y sentao junto al jogón / a esperar que venga el día / al cimarrón se prendía / hasta ponerse rechoncho / mientras su china dormía / tapadita con su poncho»

16/7/16

EL FRÍO DE SU CORAZÓN





Decretar aumentos colosales, mal calculados y aplicarlos al gas cuando empieza el invierno no fue un error, fue un acto de desprecio. En general las medidas de este gobierno impactan así en la piel de la gente. Sobre los derechos humanos acumula varias, como cuando Macri dijo que iba a acabar con el curro de los derechos humanos o cuando el minúsculo ex secretario de Cultura de la CABA dijo que la cifra de los 30 mil desaparecidos había sido inventada para cobrar indemnizaciones. El ministro de Hacienda pidió perdón por la nacionalización de YPF a empresarios españoles que están presos en España y que vaciaron la petrolera. Pero allí lo superó el mismo presidente al intentar meterse en la cabeza de los próceres y decir que seguramente “sintieron angustia por España” al liberarse de ella. En lo social es una atrás de otra. “Si andás en pata y en camiseta en invierno, quiere decir que estás derrochando” fue la más reciente de Macri, o sea, sólo los ricos como él pueden andar en pata y en camiseta en invierno. Pero antes habían dicho que el kirchnerismo engañó a los “empleados de nivel medio” al hacerles creer que con su salario podían comprar “un plasma, un celular y viajar al exterior”. De ese tono hubo de sobra, alguno de la vicepresidenta Gabriela Michetti. Y el miércoles en la Bolsa de Buenos Aires, Macri se incluyó entre los que negrean plata. “Ya no vamos a tener que ocultarnos” dijo, suelto de cuerpo, para explicar las bondades del blanqueo que propicia. Es impúdico que lo diga un presidente que tiene empresas offshore, de las que se usan para “ocultarse”, evadir y negrear.

No son declaraciones habituales en la política. No las diría un gobierno radical o peronista de derecha. No están tamizadas por la política, se expresan como una derecha militante aunque está dicho con la parsimonia de abuelito conservador. Sin filtro, sin vergüenza, sin sensibilidad.

No son furcios, hablan así porque piensan así y no se dan cuenta de la violencia que transmiten, o se dan cuenta y no les importa. Cualquiera de las dos. Esas expresiones tienen una fuerte coherencia interna. Y su gozosa exposición pública tiene un motivo. Macri ha sido aún más expresivo en las exposiciones que realizó ante empresarios extranjeros durante su reciente gira por Europa y Estados Unidos. Se presenta como el Fidel de la derecha. Y su discurso, reivindicador de algunos clásicos que la derecha prefiere ocultar en todo el mundo, es una forma de mostrarse como el caudillo que derrotó al populismo sin ocultarse. Su victoria es la de una derecha que no tiene vergüenza y que gana votos. Una derecha que puede hablar de ajuste, despido, tarifazo, austeridad, autoridad y ganarle en las elecciones a gobiernos que promovieron medidas “populistas”. Macri se presenta como líder de una revolución restauradora derechista que puede llevar esperanza también a otras geografías. “Se puede derrotar al populismo”, agita. Por eso reclama a los grandes empresarios y financistas del mundo que lo apoyen.

En esas declaraciones rigurosamente clasistas se compagina el relato épico de Macri y su gobierno. Es el relato del dirigente que sacó a la derecha del clóset de barrios ricos y la hizo tan popular como una rockstar. Si no se cuenta al fascismo y al nazismo, la derecha no ha tenido un relato épico. Macri siente que ahora lo encarna en plenitud con la derrota que le infirió al kirchnerismo en las urnas y con esa seguidilla de formulaciones provocativas que buscan profundizar la hegemonía ideológica abiertamente de derecha.

    Es una apuesta difícil. Un sector de la derecha en Argentina tiene esa vocación extremista. En su versión autoritaria, la dictadura de Videla innovó con su estrategia masiva de secuestro-tortura-desaparición que aplicó en forma masiva. En su versión democrática, el macrismo busca su consolidación con un discurso clasista que la derecha de todo el mundo evita y que en Argentina siempre tuvo que travestirse como una parte del radicalismo o del peronismo. No es una exageración: en el desfile del bicentenario confluyeron esas dos caras de la derecha franca: el gobierno de Macri y los que todavía reivindican a la dictadura. Escuchar las declaraciones de algunos de los que desfilaron o asistieron al desfile producía escalofríos. Y Macri consagró esa confluencia por la “reconciliación” nacional.

Durante La noche del apagón, en 1976, secuestraron a 400 personas de Ledesma, Jujuy, por pedido de los Blaquier, dueños del Ingenio, según denunciaron los vecinos. Ahora Blaquier ordenó al gobernador radical Gerardo Morales, que destruya a la Túpac Amaru, la organización que impulsó el juicio de Blaquier por aquella represión. Morales ganó con la boleta de Macri. Hay una convergencia de historias de la dictadura y el macrismo. El jueves, el gobernador Morales mandó reprimir en forma salvaje a los trabajadores del ingenio de los Blaquier y dejó numerosos detenidos y 80 heridos. Ese mismo día encarceló a Raúl Noro, esposo de Milagro Sala. El macrismo de Morales devolvió a la provincia las viejas prácticas de las dictaduras junto a la presencia ominosa del apellido Blaquier.

El masivo y extendido Ruidazo del jueves fue ignorado por los medios oficialistas, o sea la mayoría de los medios. Fue editado en un segundo, tercer o cuarto nivel. En primera plana estuvo López hasta el cansancio. Mientras transcurría el Ruidazo o cacerolazo, Canal 13 hacía el centésimo informe sobre López. El tarifazo provocó la unificación de todos los intendentes del peronismo, unificó a la oposición en el Senado y provocó otra movilización contra el gobierno, pero los medios oficialistas y sus periodistas emblemáticos no se dan por aludidos.

En vez de organizar una sola concentración, las multisectoriales hicieron miles de convocatorias en todo el país. No hubo fotos de grandes multitudes como las del acto del kirchnerismo en Comodoro Py o del movimiento obrero en el monumento al Trabajo. Los organizadores priorizaron la participación de los vecinos en sus barrios antes que el efecto de las fotos multitudinarias. Los medios oficialistas aprovecharon esta modalidad para desvalorizar la movilización. Pero lo real es que, con frío y con lluvia, centenares de miles de vecinos participaron en las esquinas de barrio en todo el país, incluso en los pueblos más chicos. “La izquierda protestó contra el tarifazo”, confundía el zócalo de TN mientras mostraba poca gente en el obelisco, antes de que empezara la protesta.




El Ruidazo anuncia el fin de una etapa en la que el gobierno se sostenía con el discurso de “la pesada herencia” y con el show mediático de la corrupción k. Ese discurso se está agotando. El gobierno cree que el caso López terminó de hundir al kirchnerismo porque supone que permite generalizar. Pero en realidad es al revés: de los innumerables casos de corrupción denunciados, López es el único comprobable e indiscutible. Es diferente a los demás. En vez de permitir la generalización, López acentúa por contraste el hecho de que en todos los demás no se pudo lograr una prueba irrefutable. Si hubo una corrupción desaforada como la que denuncian los medios oficialistas, tendría que haber más López y no decenas de casos en permanente discusión en tribunales con jueces y fiscales totalmente parcializados o condicionados por la masiva campaña mediática y por el gobierno.

Los medios oficialistas insisten con el show de la corrupción k porque no encuentran aspectos del gobierno que habiliten un discurso reivindicable. Esa práctica arrastra a los funcionarios de la Justicia a prácticas repugnantes, como la difusión de las fotografías del dinero declarado que estaba en las cajas de seguridad de la hija de Cristina Kirchner. La misma Florencia Kirchner había solicitado al juez Julián Ercolini que ratificara el contenido de las cajas, “para terminar el show mediático”, que fue lo que insólitamente promovió el juez.

Frente a la gran protesta contra el tarifazo, la campaña mediática es cada vez más débil. Los funcionarios ya no usan la letanía de “la pesada herencia” que repitieron durante los primeros meses porque ya no suena como explicación sino como justificación. Sienten que ya está gastada, que perdió fuerza. Es una etapa que se va cerrando. Para sostenerse, Macri deberá ensayar ahora su propio relato. Tiene la colaboración de los medios oficialistas y de sus periodistas emblemáticos que tratan desesperadamente de insuflarle carisma y credibilidad, de ocultar los límites y maquillar los desastres y denigrar a sus adversarios. Aún así, hasta en sus lectores, la imagen de Macri es que gobierna para los ricos. Y las frases que quedan en el imaginario colectivo para identificar a su gobierno son las más provocativas, las más ideológicas y menos políticas. Con ese perfil deberá alimentar las expectativas que aún mantengan quienes lo votaron.

















22/3/16

YANKIS AT HOME






La visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a nuestro país tiene y tendrá una enorme repercusión. La presencia de un mandatario del Gran País del Norte para una reunión bilateral se dio contadas veces (Roosevelt, Eisenhower y George W. Bush lo hicieron en gira a varios países de la región o cumbres de mandatarios). Solamente la visita la visita de Bill Clinton y la de George Bush padre para reunirse con Carlos Menem se registran como antecedente.

Es evidente las conveniencias para Obama y para los EE.UU. de su presencia en Argentina. En su última entrevista con la CNN el presidente norteamericano dijo: “creo que la Argentina es un buen ejemplo en cuanto a las relaciones de Estados Unidos con otros gobiernos” y que “Cristina tenía una retórica que data de los años 60 y 70, y no de la actualidad”, “... sus políticas eran siempre antiestadounidenses”

Respecto de su viaje a Cuba, la primera vez que un presidente estadounidense pisa suelo cubano en casi 90 años, Obama afirmó que “es el punto culminante del mucho trabajo que hemos hecho en América Latina”. Señaló que, cuando asumió la presidencia, “el prestigio de Estados Unidos en la región era muy bajo, con figuras como Chávez y el ALBA en ascenso. Había mucha sospecha con respecto a las intenciones de Estados Unidos y mi política fue entablar una relación con base en el interés mutuo, el respeto mutuo, en vez de entrar en competencias de insultos con Chávez. Dimos un paso atrás para atraer tanto a los amigos como a los adversarios en la región”. Más claro, agua.

Después del rechazo al ALCA, EE.UU. se propuso recuperar terreno rápidamente en la región. Firmó tratados de libre comercios (TLC) con varios países, creó la Alianza del Pacífico, un modelo de integración alternativa al Mercosur, colaboró con la destitución de los presidente Fernando Lugo y Mel Zelaya, apoyó movimientos desestabilizantes en Ecuador y Bolivia, y hostigó de varias maneras a los pilares de la integración regional Brasil, Venezuela y Argentina. La simpatía y solidaridad con Cuba en América latina –y la necesidad de tener un organismo propio y no subordinado a la los EE.UU., como es la OEA– gestó la Celac (que es la OEA menos Canadá y EE.UU., más Cuba). Necesitaba Norteamérica recuperar la legitimidad de ese organismo, y por eso, como dice Obama, dio un paso atrás y se acercó a Cuba para congraciarse con la región.

Norteamérica impulsó, alimentó, dio argumentos y contenidos a una nueva derecha no tradicional, como Henrique Capriles en Venezuela, Sebastián Piñera en Chile, Mauricio Rodas en Ecuador, Luis Lacalle Pou en Uruguay, Aécio Neves en Brasil, Sergio Massa y Mauricio Macri en Argentina. Utilizó los medios de comunicación para instalar y propalar sus virtudes de modernidad, sentido común, actitud descontracturada (una derecha sin corbata), amiga de los EE.UU., enemiga de los populismos y convocantes a “volver a la normalidad”. Que es en realidad dejar en el olvido los últimos años, y que” los ricos no pidan permiso”, que “pobres habrá siempre” y que “EE.UU. es el gran hermano del norte que hay que obedecer”. Obama viene a la entrevista con Macri para demostrar que aquel plan que contó en la CNN dio resultado, y mostrar a nuestro Presidente como el ejemplo de ese logro. Es uno de sus muchachos.

Ahora bien, ¿a nosotros en que nos conviene esta visita? Siempre nuestra relación con Norteamérica fue poco útil. Somos competitivos en los temas productivos y de comercio exterior, el terrible desarrollo tecnológico nunca fue compartido en lo mas mínimo, jamás recibimos colaboración financiera que ayudara a nuestra Nación y que no enriqueciera aun más a los bancos, apoyaron todos los golpes de Estado en nuestro país, y cuando debieron cumplir con el Tratado Interamericano de Ayuda Recíproca (TIAR) en nuestro conflicto con el Reino Unido en Malvinas y colaborar con nosotros, jugaron con los británicos.

No hay en agenda de la visita ningún convenio ni proyecto favorable para nuestro país, solo la propuesta de volcarnos de lleno al libre comercio, con la posibilidad de firmar un TLC con EE.UU., ingresar a la Alianza del Pacífico e incorporarnos al Tratado Transpacífico. Desprotegiendo con esas acciones totalmente a la industria nacional, favoreciendo a los grandes exportadores y exponiendo a nuestras pymes a una agonía que ya conocimos en los 90. Está claro las ventajas que espera obtener Obama, ¿pero cuál es el beneficio de la visita y de volver al alineamiento automático para nuestro país y nuestro pueblo?


Director de Instituto de Estudios de America Latina-CTA.








31/1/16

TÁCTICA Y ESTRATEGIA






Acostumbrado a manejarse a sus anchas cuando ejerce el poder, al peronismo siempre le costó encontrar su lugar como partido en la oposición. La pulseada abierta en las últimas semanas por la jefatura del PJ que debe renovarse en mayo esconde –apenas– la discusión por el rol que buscará jugar durante el gobierno de Mauricio Macri la principal oposición, si optará por una estrategia de colaboración con las políticas oficiales marcando diferencias sólo en algunos aspectos o si se inclinará por un papel activo de resistencia a las modificaciones al modelo desarrollado por el kirchnerismo. Una posición intermedia, de “unidad”, también es posible, pero sólo servirá para postergar un debate que tarde o temprano el peronismo deberá saldar.

De los 32 años desde el retorno democrático, el justicialismo gobernó durante 24. En las dos ocasiones en las que fue oposición, el gobierno no completó su mandato. Los dos datos sirven para marcar la anomalía del peronismo fuera del poder. Durante la gestión de Raúl Alfonsín, el peronismo realizó una renovación de su dirigencia, superadora de la ortodoxia tradicional. En el breve interludio de Fernando de la Rúa ni siquiera hubo tiempo para eso y el PJ se presentó luego a elecciones dividido en tres opciones. ¿Qué sucederá ahora con una alianza de centroderecha manejando la Casa Rosada?

El gobernador salteño Juan Manuel Urtubey se muestra como la cabeza del sector que plantea un espíritu colaborador con la gestión macrista. Pese a ser relativamente joven (46 años), Urtubey ya va por su tercer mandato consecutivo como gobernador. En todo ese tiempo, y antes como diputado, Urtubey mantuvo los pies dentro del Frente para la Victoria aunque siempre se preocupó de hacer algún gesto que lo diferencie, dando a entender que él y el kirchnerismo no eran exactamente lo mismo. Desde hace años Urtubey viene anunciando sus intenciones de postularse a la presidencia, pero nunca concretó la amenaza. Su meta ahora es el 2019. Probablemente lo vea como “ahora o nunca”.

Aunque comente que conversa con toda la dirigencia peronista, Urtubey siempre apareció un poco solo en sus posiciones. Un intento por remediarlo fue el asado que compartió con Sergio Massa en Pinamar, pero se vio como un paso excesivo. Urtubey luego salió a aclarar que, en realidad, Massa está fuera del justicialismo, y el jueves pasado suspendió con una excusa un segundo encuentro en el que se mostrarían juntos. Pese a que no parecería liderando ningún grupo, sí es verdad que en los últimos tiempos el salteño aglutina a su paso las críticas al kirchnerismo duro que parten de otros gobernadores, legisladores e intendentes. Las reuniones militantes en las plazas, la defensa de Milagro Sala son cosas “de un partidito de izquierda”, dicen en esas reuniones.

Desde La Cámpora critican a este sector, acusándolo de buscar mimetizar al peronismo con el macrismo. “¿Para qué vas a votar a Urtubey o a Massa si lo podés votar a Macri? ¿No es mejor el original que una mala copia?”, ironizan. Máximo Kirchner definió a Massa como “el candidato de Davos”, luego de que Macri lo presentara en Suiza como el posible próximo jefe del peronismo. Ante la política avasallante y por decreto que lleva adelante el macrismo, el kirchnerismo duro enarbola una estrategia de resistencia y defensa cerrada de los derechos adquiridos en la última década. Con esa idea, buscan evitar cualquier señal de colaboración con las políticas oficiales. Por ejemplo, con obstáculos a la sesión para la aprobación del presupuesto bonaerense o con la sugerencia a algunos gobernadores para que no asistieran a la reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Aquí se da otra situación, también típica de un partido en la oposición, sobre las diferencias de perspectiva entre quienes necesitan la colaboración del gobierno nacional para gestionar sus distritos –gobernadores, intendentes– y quienes no tienen esa responsabilidad. Especialmente en un año no electoral como este 2016, en el que gobernadores e intendentes tienen más urgencia por encauzar sus administraciones en medio de las turbulencias económicas que por marcar distancia con la Casa Rosada. “Los de La Cámpora ya piensan en 2019, pero nosotros tenemos que gobernar tres años y medio antes”, se quejaba uno de los legisladores que responde directamente a su gobernador. Estas diferencias vienen generando una brecha también en los bloques de diputados y de senadores del Frente para la Victoria.

Entre un sector y el otro, varios dirigentes buscan mediar para que la sangre no llegue al río. La convicción es que una división opositora sólo beneficiaría a Macri, quien quedaría en condiciones de pasar a manejar también el Congreso, el reducto desde el cual el peronismo debe buscar reconstruirse. Entre ellos hay representantes kirchneristas más moderados, algunos nucleados en la Corriente Nacional de la Militancia. Dirigentes como Daniel Filmus, Agustín Rossi y Gustavo Carmona estuvieron en los últimos días reunidos con todos los sectores en busca de una fórmula para la unidad. Lo mismo el senador Juan Manuel Abal Medina, quien participó de la reunión del jueves de Urtubey con algunos integrantes del bloque que están enojados con el kirchnerismo como Miguel Angel Pichetto. “Intento trabajar para la unidad. Si estuviera vivo, Néstor nos diría: ‘Júntense todos y ganen las elecciones’”, explicaba Abal Medina.

En el fondo, nadie quiere una interna del justicialismo con elección directa de los afiliados, con fecha tentativa en abril o inicios de mayo. Para empezar, se votaría con unos padrones poco confiables que necesitan urgente depuración. Por otro lado, es una interna sin antecedentes que habilitaría una agria discusión e, imaginan, sólo serviría para debilitar al justicialismo en un momento en el que necesita mostrarse fuerte y unido. “Es difícil pensar en una interna Urtubey contra Capitanich”, decía un dirigente que participa de las conversaciones.

Dado que Cristina Kirchner –quien nunca mostró mucho interés por las cuestiones internas del PJ– ya expresó que no tiene en sus planes postularse para la jefatura partidaria, se exploran otras posibilidades. Urtubey candidateó al ex gobernador de San Juan José Luis Gioja, quien tiene prestigio entre sus pares y siempre mantuvo una buena relación con el kirchnerismo, aunque hoy se muestre más alejado. Otra opción es Daniel Scioli, quien seguramente también gozaría de una aprobación mayoritaria. Aunque no haya dado muchas pistas en público, quienes lo consultaron en privado aseguran que el ex gobernador bonaerense está dispuesto a presidir el justicialismo siempre y cuando haya consenso y Cristina Kirchner lo apruebe. En un caso o el otro, los acompañaría una conducción colegiada donde estarían representados todos los sectores, tal como se hizo en la última elección de autoridades.

Suponiendo entonces que pudiera haber consenso para el reacomodamiento y se evitaran las internas, aún quedaría pendiente la discusión sobre el rol del PJ como principal partido opositor. Hay quienes piensan que el debate tiene que ser más amplio, que también debe abarcar los motivos de los resultados de las últimas elecciones a nivel nacional y provincial. “Si bien nadie discute el liderazgo de Cristina Kirchner, incluso quienes la cuestionan, surge claramente que hoy el PJ carece de una conducción táctica, tanto en el plano nacional como el de la provincia de Buenos Aires”, aporta el legislador bonaerense Chino Navarro.

La distinción recuerda a la que hacía Perón sobre táctica y estrategia, una para las grandes líneas políticas generales y la otra para llevarlas exitosamente adelante en el día a día. Lo que no pueden es ser una contradictoria con la otra. “Unidad de concepción y unidad de acción”, adoctrinaba el General en Conducción Política. “No oponer ideas dentro de una misma concepción, porque una idea destruye a otra idea, y entonces, después ocurre lo que ocurre a muchos hombres con quienes hablamos todos los días. Usted lo escucha una hora a ese hombre y él se ha pasado media hora afirmando una cosa, y media negándola. Y entonces, cuando el hombre termina, usted dice: ‘Pero, en conclusión, ¿qué quiere este hombre, adónde va, cuál es la idea?’”. Un desafío para el peronismo ante la necesidad de una política opositora exitosa al gobierno de Macri.







28/11/15

LAS FORMAS Y EL CONTENIDO







En medio de la transición hacia el nuevo gobierno son muchos los interrogantes que se abren, pero también certezas que se consolidan. De todos modos es un tiempo propicio para la reflexión y el análisis, un desafío para el pensamiento y para la acción.

Continuando con el estilo de campaña que le dio resultados electorales el ahora gobierno del PRO insiste en la batalla cultural que incluye resignificar palabras y consignas modificando su significado histórico, y rebautizar con nuevos nombres a viejas conductas y actitudes.

Hace tiempo el PRO y sus aliados se apropiaron de la palabra “cambio” (histórica bandera de la izquierda y del progresismo) para arrebatársela a quienes hasta entonces la enarbolaron, vaciarla de los antiguos contenidos vinculados a la política y la ideología y rellenar el concepto con significados vacuos, livianos, música ligera, globos y papelitos de colores. La perspectiva es coherente para una fuerza que dice despreciar la política, que propugna el pragmatismo y que sostiene que a la alegría se arriba sin conflictos y solo mediante la eficiencia técnica. La operación le ha sido, por otra parte, extremadamente útil y eficaz. Muchos ciudadanos votaron “el cambio”, aún sin saber de qué se trata o pensando que elegían “la alegría” y la falta de conflictos sin otra consecuencia práctica. Lejos estuvo del FpV y sus dirigentes de percibir la jugada y más lejos aún de reformular su propia estrategia frente a la metamorfosis de la oposición.

Si realmente existe la tan mentada “batalla cultural” el PRO se impuso ampliamente. Por lo hecho, pero sobre todo porque logró captar el sentido instalado en buena parte de la sociedad, potenciarlo y capitalizarlo a su favor.

Puede decirse que lo mismo ocurrió antes con el Frente para la Victoria (FpV). La recuperación de la política, el discurso rupturista y la exaltación del heroísmo en cada derecho conquistado o restituido fue también un acierto en su momento. También la recuperación del valor de una sociedad movilizada en pos de objetivos político culturales. Habría que reflexionar acerca de si el error de esa fuerza política consistió, primero, en la ritualización de una forma de hacer política y de acumulación de poder y, luego, en la reiteración por “enamoramiento” de prácticas que en otro momento dieron resultados positivos.

En el escenario cambiante de la política lo que es bueno en un momento puede no serlo al día siguiente y lo que no sirve hoy puede ser útil mañana. Si esto fuera cierto obligaría a repensar de manera permanente los modos de hacer política y acumular poder. Sin resignar los principios pero con flexibilidad para renovar los métodos y las formas, dejando de lado toda soberbia basada en lo conseguido para abrir los ojos y los oídos a fin de entender lo que viene.

Al margen lo anterior, el gobierno que está por asumir persiste en la batalla cultural. Aunque la perspectiva ideológica ampliamente mayoritaria del Presidente electo y del equipo que lo acompaña sea claramente de derecha, los voceros del nuevo oficialismo rechazan esa calificación. Prefieren llamarse de “centro”, quizás porque la derecha tiene mala prensa y está claramente asociada al atropello y al autoritarismo. No menos claro es que la perspectiva ideológica tiene que ser analizada por los efectos concretos respecto de los alineamientos y las consecuencias que las medidas que se tomen tendrán para la vida cotidiana de los trabajadores y de los pobres.

Más allá de la estudiada estética de los buenos modales, de la sonrisa permanente y de un discurso sin mucho contenido que solo habla de paz y amor, es de derecha un gobierno que elige para conducir el país a personas que han sido históricos enemigos de los intereses de los trabajadores, que exhibe su alianza con sectores financieros y económicos antes que con actores populares y que declama su alineamiento internacional con la potencia hegemónica de la región.

Tampoco habría que confundirse con la adjetivación fácil. El gobierno del PRO es, sin duda, un gobierno de derecha. Pero es una nueva derecha que llega al poder no por la fuerza sino por la vía democrática (diferencia sustancial) y que pretende aprender de sus experiencias anteriores. No resignan convicciones respecto de la subordinación al mercado y de la primacía de lo privado sobre lo público, pero no habría que esperar ni brutalidad ni salvajismo en las medidas que se adopten. Al menos inicialmente. La palabra “gradualidad” se impone. También porque hay una lectura sobre la correlación de fuerzas políticas (expresada además en la urnas) y porque advierten que muchos actores populares conservan la capacidad acumulada en los últimos años para defender los derechos conquistados.

Por ese mismo motivo no parece atinada la idea de “resistencia” acuñada desde algunos sectores que serán oposición desde el 10 de diciembre. Resistencia hubo contra las proscripciones y la dictaduras. No es el caso. Ahora, en lugar de resistir sería más apropiado revisar la propia práctica política con el fin de reubicarse con creatividad y realismo en el nuevo rol de oposición que le da la historia política del país, pensando que la resistencia de antaño se podría traducir hoy en el fortalecimiento de la organización social y política. Ese objetivo se logra cuando los ciudadanos y las ciudadanas adquieren protagonismo a través del convencimiento del valor de sus derechos y conquistas y desarrollan capacidades para defenderlos sin depender de nadie, ni siquiera de líderes carismáticos aunque estos puedan ser esenciales en determinados momentos de la historia. Quienes perdieron las elecciones no son víctimas de quienes ganaron. Sí son responsables, a partir de los errores cometidos, de su propia derrota. Entenderlo así debería leerse como una manifestación de sabiduría y, quizás, el punto de partida para la autocrítica y la revisión necesaria.

Mientras tanto es posible que en los próximos meses asistamos a una puesta en escena del nuevo gobierno continuando ahora con la estrategia de campaña permanente construida por sus expertos en marketing político. Aunque no sea novedoso habrá referencias, con ese u otro nombre, a “la pesada herencia” mientras se tiran fuegos de artificio (denuncias de corrupción y de presuntas o reales maniobras de quienes hasta ahora estuvieron en el poder, inconsistencias en las cuentas públicas, etc. etc.) para distraer de los verdaderos cambios de fondo que van a comenzar operarse: modificación de prioridades en la asignación de recursos, recortes del gasto público que afectan de manera directa a los más pobres, endeudamiento progresivo y beneficios para los nuevos aliados del poder, para señalar apenas algunos.

Al mismo tiempo se verán otros hechos sintomáticos del nuevo tiempo y del cambio de época. Aún cuando formalmente se mantenga la gradualidad y se descarten medidas que puedan generar la reacción de determinados sectores, es indudable que el nuevo contexto habilita y envalentona a algunos actores que habían permanecido hasta ahora retraídos o en las sombras. El editorial de La Nación al día siguiente de las elecciones pretendiendo tirar por tierra la política de derechos humanos es una clara manifestación de ello. No hay texto sin contexto. Así como los organismos de derechos humanos de sintieron empoderados y habilitados a protagonizar por el escenario creado por los gobiernos precedentes, ahora los actores más reaccionarios de la sociedad creen que con el gobierno derechista de Mauricio Macri ha llegado su momento. Probablemente el nuevo Presidente ni siquiera necesite pronunciarse al respecto. Su gobierno garantiza el contexto que habilita otras manifestaciones textuales.

Finalmente, con el mayor sentido democrático, resulta imprescindible abrirle el crédito al gobierno que se inicia. Sin que ello signifique resignación, sino más bien una actitud tan positiva como vigilante en defensa de principios y derechos. Recordando también que, en cualquier caso, “la única verdad es la realidad”.









25/7/15

EL CORAJE DE LA DESESPERACIÓN






Giorgio Agamben dijo en una entrevista que “el pensamiento es el coraje de la desesperanza”, una visión que es especialmente pertinente para nuestro momento histórico, cuando como regla general aun el más pesimista de los diagnósticos termina con una insinuación optimista de alguna versión de la proverbial luz al final del túnel. El verdadero coraje no es imaginar una alternativa sino aceptar las consecuencias del hecho de que no hay una alternativa claramente discernible: el sueño de una alternativa es una señal de la cobardía teórica, sus funciones como un fetiche que evita que pensemos hasta el final de nuestro predicamento. En otras palabras, el verdadero coraje es admitir que la luz al final de túnel es la luz de otro tren que se nos acerca en la dirección opuesta.

No hay mejor ejemplo de la necesidad de tal valor que Grecia hoy.

La doble vuelta en U que tuvo la crisis griega en julio de 2015 no puede sino aparecer como un paso no sólo de la tragedia a la comedia, sino, como Stathis Kouvelakis apuntó, de la tragedia llena de reveses cómicos directamente al teatro del absurdo (¿hay alguna otra manera de caracterizar el cambio de un extremo a otro, que pudiera deslumbrar incluso al filósofo hegeliano más especulativo?). Cansado de las interminables negociaciones con los ejecutivos de la Unión Europea (UE), en la que una humillación siguió a otra, Syriza llamó al referendo del domingo 5 de julio, que preguntaba al pueblo griego si apoyaba o rechazaba la propuesta de nuevas medidas de austeridad de la UE. Aunque el propio gobierno claramente apoyó el No, el resultado fue una sorpresa para el propio gobierno: la sorprendentemente abrumadora mayoría de más del 61 por ciento votó No al chantaje europeo. Los rumores comenzaron a circular de que el resultado –la victoria para el gobierno– era una mala sorpresa para Tsipras, que secretamente tenía la esperanza de que el gobierno perdiera, de modo que una derrota le permitiría salvar el honor al rendirse a las exigencias de la UE (“tenemos que respetar la voz de los votantes”). Sin embargo, literalmente, a la mañana siguiente, Alexis Tsipras anunció que Grecia estaba dispuesta a reanudar las negociaciones, y días más tarde Grecia negoció una propuesta con la UE, que es básicamente la misma que habían rechazado los votantes (en algunos detalles, aún más duras). En resumen, actuó como si el gobierno hubiera perdido, no ganado, el referéndum:

“¿Cómo es posible que un devastador No a las políticas de austeridad se interprete como una luz verde para un nuevo memorando de entendimiento? El sentido de lo absurdo no es sólo un producto de este cambio inesperado. Surge sobre todo del hecho de que todo esto se está desarrollando ante nuestros ojos como si nada hubiera pasado, como si el referendo fuera algo así como una alucinación colectiva que terminara repentinamente, dejando que continuemos haciendo libremente lo que hacíamos antes. Pero debido a que no todos nos hemos convertido en comedores de loto, vamos al menos a dar un breve resumen de lo que ocurrió en los últimos días. Desde el lunes por la mañana, antes de que los gritos de victoria en las plazas públicas del país hubieran desaparecido totalmente, empezó el teatro del absurdo. El público, aun en el estado de goce por el resultado del domingo, observaba cómo el representante del 62 por ciento se subordinaba al restante 38 por ciento en el período inmediatamente posterior a una resonante victoria para la democracia y la soberanía popular. Pero el referendo ocurrió. No era una alucinación de la que todo el mundo ahora se ha recuperado. Por el contrario, la alucinación es el intento de rebajarla a un temporario “dejar que se ventile el humo antes de reanudar el descenso hacia un tercer acuerdo”.

Y las cosas siguieron en esa dirección. En la noche del 10 de julio, el Parlamento griego le dio a Alexis Tsipras la autoridad para negociar un nuevo plan de rescate, por 250 votos contra 32, pero 17 diputados del gobierno no apoyaron el plan, lo cual significa que tiene más apoyo de los partidos de la oposición que del suyo propio. Días más tarde, la Secretaría de Política de Syriza, dominada por el ala izquierda del partido, concluyó que las últimas propuestas de la UE eran “absurdas” y que “exceden los límites de la resistencia de la sociedad griega” –¿extremismo izquierdista?–. Pero el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), en este caso una voz del capitalismo mínimamente racional, hizo exactamente lo mismo: un estudio del FMI publicado el día anterior mostró que Grecia necesita mucho más alivio de la deuda de los gobiernos europeos que lo que éstos estaban dispuestos a contemplar hasta ahora. Los países europeos tendrían para dar a Grecia un período de 30 años de gracia para cumplir con toda su deuda en Europa, incluidos nuevos préstamos, y una extensión de la madurez dramática. No es de extrañar que el propio Tsipras declarara públicamente su duda sobre el plan de rescate: “No creemos en las medidas que nos impusieron”, dijo Tsipras durante una entrevista de televisión, dejando en claro que la apoya por pura desesperación, para evitar un colapso económico y financiero total. Los eurócratas utilizan tales confesiones con impresionante perfidia: ahora que el gobierno griego aceptó sus duras condiciones, dudan de la sinceridad y la seriedad de su compromiso: ¿cómo puede Tsipras realmente luchar por un programa en el que él no cree? ¿Cómo puede el gobierno griego estar realmente comprometido con el acuerdo cuando se opone al resultado del referendo?

Sin embargo, declaraciones como las del FMI demuestran que el verdadero problema es otro: ¿la UE realmente cree en su propio plan de rescate? ¿Realmente cree que las brutales medidas impuestas promoverán el crecimiento económico y por lo tanto el pago de las deudas? ¿O es que la motivación final de la brutal presión extorsionista sobre Grecia no es puramente económica (ya que es obviamente irracional en términos económicos), sino política e ideológica –o, como dijo Krugman, “la rendición no es suficiente para Alemania”–, que quiere el cambio de régimen y la humillación total de Grecia. Y hay una facción importante que sólo quiere sacar a Grecia de la UE, y más o menos le daría la bienvenida a un estado fallido como una advertencia para el resto. “Uno siempre debe tener en cuenta el horror que Syriza representa para el establishment europeo” (un miembro conservador polaco del Parlamento Europeo apeló incluso directamente al ejército griego para dar un golpe de Estado con el fin de salvar al país).

¿Por qué este horror? A los griegos ahora se les pide que paguen el alto precio, pero no para una perspectiva realista de crecimiento. El precio que se les pide que paguen es la continuación de la fantasía de “extender y pretender”. Se les pide que asciendan a su sufrimiento real con el fin de sostener el ensueño de otros (eurócratas). Gilles Deleuze dijo hace décadas: “Si vous êtez pris dans le rêve de l’autre, vous êtez foutus” (“si estás dentro del sueño de otro, estás en problemas”) y ésta es la situación en cual Grecia se encuentra ahora: a los griegos no se les pide que traguen muchas píldoras amargas para un plan realista de reactivación económica, se les pide que sufran para que otros puedan seguir soñando su sueño imperturbables. El que ahora necesita despertar no es Grecia, sino Europa. Todo el mundo que no está atrapado en este sueño sabe lo que nos espera si el plan de rescate se promulga: otros 90 mil millones de euros, más o menos, serán arrojados al cesto griego, aumentando la deuda griega a unos 400 mil de millones (y la mayoría de ellos volverán rápidamente a Europa occidental. El verdadero plan de rescate es el rescate de los bancos alemanes y franceses, no de Grecia), y podemos esperar que la misma crisis estalle en un par de años...

Pero ¿ese resultado es realmente un fracaso? A nivel inmediato, si se compara el plan con su resultado real, obviamente sí. A un nivel más profundo, sin embargo, no se puede evitar la sospecha de que el verdadero objetivo no es darle a Grecia una oportunidad, sino transformarlo en un estado semicolonizado económicamente, mantenido en la pobreza y la dependencia permanente como una advertencia a otros. Pero en un nivel más profundo, hay nuevamente un fracaso, no de Grecia, sino de la propia Europa, del núcleo emancipatorio del legado europeo.

El No del referéndum fue sin duda un gran acto ético-político: contra una propaganda enemiga bien coordinada que difundía mentiras y temores, sin ninguna perspectiva clara de lo que yace delante, contra todas las probabilidades pragmáticas “realistas”, el pueblo griego rechazó heroicamente la presión brutal de la UE. El No griego fue un gesto auténtico de la libertad y autonomía, pero la gran pregunta es, por supuesto, lo que ocurre el día después, cuando tenemos que volver de la extática negación al sucio negocio de todos los días, y aquí surge otra unidad, la unidad de las fuerzas “pragmáticas” (Syriza y los grandes partidos de la oposición) contra el Syriza de Izquierda y Amanecer Dorado (ultraderecha). Pero ¿significa esto que la larga lucha de Syriza fue en vano, que el No del referéndum fue sólo un vacío gesto sentimental destinado a hacer más palpables los dictámenes de capitulación?

Lo realmente catastrófico de la crisis griega es que en el momento en que el referendo aparecía como la elección entre el Grexit (salida de la Zona Euro) y la capitulación a Bruselas, la batalla estaba ya perdida. Ambos términos de esta elección se mueven dentro de la eurocrática visión predominante (Recuerde que los alemanes de línea dura antigriega, como el ministro de Finanzas, Schauble, ¡también prefieren el Grexit!) El gobierno de Syriza no estaba luchando sólo por un mayor alivio de la deuda y por más dinero nuevo dentro de las mismas coordenadas globales, sino por el despertar de Europa de su sueño dogmático.

Ahí reside la grandeza auténtica de Syriza: en la medida en que el ícono de la agitación popular en Grecia fueron las protestas en la plaza Syntagma, Syriza se comprometió a la labor hercúlea de promulgar el cambio del Syntagma al paradigma que, en el largo y paciente trabajo de traducir la energía de la rebelión en medidas concretas que cambiarían la vida cotidiana de las personas. Tenemos que ser muy preciso aquí: el No del referéndum griego no era un No a la “austeridad” en el sentido de los sacrificios necesarios y el trabajo duro, era un No al sueño de la UE de seguir con el negocio como de costumbre. Varoufakis (el ministro de Finanzas que renunció poco antes del referendo) repetidamente dejó en claro un punto: no alcanza con endeudarse más, hace falta una rehabilitación global para darle a la economía griega la oportunidad de recuperarse. El primer paso en esa dirección debería ser un aumento en la transparencia democrática de nuestros mecanismos de poder. Nuestros aparatos estatales democráticamente electos están cubiertos por una red espesa de “acuerdos” (TISA, etc.) y los órganos “expertos” no electos que ostentan el poder económico (y militar) real. Aquí está el informe de Varoufakis en un momento extraordinario en sus tratativas con Jeroen Dijsselbloem:

“Hubo un momento en que el presidente del Eurogrupo decidió actuar contra nosotros y nos excluyó efectivamente, e hizo saber que Grecia estaba esencialmente saliendo de la Eurozona. Hay una convención que los comunicados deben ser unánimes, y el presidente no puede convocar una reunión de la zona euro y excluir a un Estado miembro. Y él dijo: ‘Oh, estoy seguro de que puedo hacer eso’. Así que pidió una opinión legal. Creó un poco de jaleo. Durante unos 5 a 10 minutos la reunión se detuvo, los secretarios, funcionarios estaban hablando entre sí, por sus teléfonos, y, finalmente, algún funcionario, algún experto legal se dirigió a mí y dijo: ‘Bueno, el Eurogrupo no existe legalmente, no hay un tratado que haya convocado a este grupo’. Así que lo que tenemos es un grupo inexistente que tiene el mayor poder para determinar la vida de los europeos. No le tiene que rendir cuentas a nadie, dado que legalmente no existe y es confidencial. Así que ningún ciudadano sabe lo que se dice ahí adentro dentro. Estas son decisiones casi de vida y muerte, y ningún miembro tiene que rendir cuentas ante nadie.”

¿Suena familiar? Sí, para cualquiera que conozca cómo funciona el poder de China hoy en día, después de que Deng Xiaoping puso en marcha un sistema dual único: el aparato y el sistema legal amparan las instituciones del partido que son, literalmente, ilegales, o, como dijo He Weifang, un profesor de Derecho en Beijing, sucintamente: “Como organización, el partido se sienta por fuera y sobre de la ley. Debería tener una identidad legal, en otras palabras, una persona a la que demandar, pero ni siquiera está registrada como organización. El partido existe fuera del sistema legal totalmente”. Es como si, en palabras de Benjamin, la violencia del estado fundador permanece presente, encarnada en una organización con un estatuto jurídico confuso:

“Parecería difícil ocultar una organización tan grande como el Partido Comunista de China, pero cultiva su rol de trasfondo con cuidado. Los departamentos grandes del partido que controlan a los medios de comunicación y a su personal mantienen un perfil público deliberadamente bajo. Los comités del partido (conocidos como ‘conductores de grupos pequeños’) que guían y dictan la política a los ministerios, que a su vez tienen la tarea de ejecutarlos, trabajan ocultos. Rara vez se hace referencia a la composición de todos estos comités, y en muchos casos incluso su existencia, en los medios de comunicación controlados por el Estado, para no hablar de cualquier discusión sobre la forma en que se llegan a las decisiones.”

No es de extrañar que exactamente lo mismo que a Varoufakis le sucedió a un disidente chino que, hace algunos años, se presentó formalmente al juzgado y acusó al Partido Comunista Chino de ser culpable de la masacre de Tiananmen. Después de un par de meses, recibió una respuesta del Ministerio de Justicia: no pueden continuar con su acusación ya que no hay organización llamada “Partido Comunista Chino” oficialmente registrado en China. Y es fundamental señalar cómo esta opacidad del poder es falso humanitarismo: después de la derrota griega, hay, por supuesto, tiempo para preocupaciones humanitarias. Jean-Claude Juncker (presidente de la Comisión Europea) dijo hace poco en una entrevista que él está tan contento por el acuerdo de rescate porque va a aliviar de inmediato el sufrimiento del pueblo griego que tanto le preocupaba. Escenario clásico: después de una represión política llega la preocupación humanitaria y la ayuda, incluso posponiendo los pagos de deuda, etc.

¿Qué se debe hacer en una situación tan desesperada? Uno debería especialmente resistir la tentación del Grexit como un gran acto heroico de rechazar nuevas humillaciones y salirse... ¿adónde? ¿Estamos entrando en un nuevo orden positivo? La opción Grexit aparece como el “verdadero-imposible”, como algo que llevaría a una desintegración social inmediata: “Tsipras aparentemente se dejó convencer, hace algún tiempo, de que la salida del euro era completamente imposible. Parece que Syriza ni siquiera hizo una planificación de contingencia para una moneda paralela (espero descubrir que esto es un error). Esto lo dejó en una posición de negociación desesperada”. El punto de Krugman es que el Grexit es también un imposible-verdadero que puede suceder con consecuencias imprevisibles y que, como tal, puede ser arriesgado: “todos los jefes sabios diciendo que el Grexit es imposible, que daría lugar a una implosión completa, no saben de que están hablando. Cuando digo esto, no necesariamente significa que están equivocados. Creo que lo están, pero cualquiera que confía en algo aquí se está engañando a sí mismo. Lo que quiero decir, en cambio, es que nadie tiene ninguna experiencia de lo que estamos viendo”. Si bien, en principio, esto es cierto, no obstante, hay demasiados indicios de que un Grexit súbito ahora llevaría a una total catástrofe económica y social. Los estrategas económicos de Syriza están muy conscientes de que tal gesto causaría una caída inmediata del nivel de vida adicional del 30 por ciento (como mínimo), llevando la miseria a un nuevo nivel insoportable, con la amenaza de descontento popular e incluso de dictadura militar. La perspectiva de este tipo de actos heroicos es por lo tanto una tentación que debe ser resistida.

Luego están las convocatorias de Syriza para volver a sus raíces: Syriza no debe convertirse en otro partido parlamentario gobernante más. El verdadero cambio sólo puede venir de las bases, desde el pueblo mismo, desde su propia organización, no de los aparatos estatales, otro caso de posturas vacías, ya que evita el problema crucial de cómo hacer frente a la presión internacional con respecto a la deuda, o cómo ejercer poder y dirigir un estado. Las bases de autoorganización no pueden sustituir al Estado, y la pregunta es cómo reorganizar el aparato para que funcione de manera diferente.

Sin embargo, no es suficiente decir que Syriza luchó heroicamente, probando lo que es posible. La lucha continúa, acaba de empezar. En lugar de insistir en las “contradicciones” de la política de Syriza (después de una triunfal NO, acepta que el mismo programa que fue rechazado por el pueblo), y de ser atrapado en recriminaciones mutuas sobre quién es culpable (la mayoría de Syriza cometió una “traición” oportunista, o la Izquierda fue irresponsable en su preferencia por Grexit). Uno debería centrarse en lo que el enemigo está haciendo: las “contradicciones” de Syriza son un reflejo de las “contradicciones” del establishment de la UE que están socavando gradualmente los fundamentos mismos de la Europa unida. En el disfraz de las “contradicciones” de Syriza, el establishment de la UE está simplemente recibiendo su propio mensaje en su verdadera forma. Y esto es lo que Syriza debería estar haciendo ahora. Con un pragmatismo despiadado y cálculo frío, debe explotar las grietas más pequeñas en la armadura del rival. Debería utilizar todos aquellos que se resisten a las políticas predominantes de la UE, desde los conservadores británicos a UKIP en el Reino Unido. Debería coquetear descaradamente con Rusia y China, jugando con la idea de darle una isla a Rusia como su base militar en el Mediterráneo, sólo para asustar totalmente a los estrategas de la OTAN. Parafraseando a Dostoievski, ahora que el Dios UE falló, todo está permitido.

Cuando uno escucha las quejas de que la administración de la UE ignora brutalmente la difícil situación del pueblo griego en su ciega obsesión por humillar y disciplinar a los griegos, que incluso los países del sur europeo como Italia o España no mostraron solidaridad con Grecia, nuestra reacción debería ser: ¿es sorprendente todo esto? ¿Qué esperaban los críticos? ¿Que la administración de la UE entienda mágicamente la argumentación de Syriza y actúe de acuerdo a ella? La administración de la UE simplemente está haciendo lo que siempre hizo. Luego está el reproche de que Grecia está buscando ayuda en Rusia y China, como si la propia Europa no estuviera presionando a Grecia en esa dirección con su presión humillante.

Luego está la afirmación de que fenómenos como Syriza demuestran cómo la tradicional dicotomía izquierda / derecha sobrevive. En Grecia, Syriza es llamada la extrema izquierda, y en Francia, Marine Le Pen la extrema derecha, pero estos dos partidos tienen mucho en común efectivamente: ambos luchan por la soberanía, contra las corporaciones multinacionales. Por lo tanto, es bastante lógico que en la propia Grecia, Syriza está en coalición con pequeño partido derechista pro soberanía. El 22 de abril de 2015, François Hollande dijo en la televisión que Marine Le Pen hoy suena como George Marchais (un líder comunista francés) en la década de 1970. La misma defensa patriótica de la difícil situación de los franceses comunes explotados por el capital internacional. No es de extrañar que Marine Le Pen apoye a Syriza, una rara afirmación que no dice mucho más que el viejo liberalismo sabio acerca de que el fascismo es una especie de socialismo. En el momento en que ponemos en el tapete el tema de los trabajadores inmigrantes, todo este paralelo se desmorona.

El problema final es uno mucho más básico. La historia recurrente de la izquierda contemporánea es la de un líder o partido elegido con entusiasmo universal, prometiendo un “nuevo mundo” (Mandela, Lula), pero, entonces, tarde o temprano, por lo general después de un par de años, se topan con el dilema fundamental: ¿se atreven a tocar los mecanismos capitalistas, o se deciden a “seguir el juego”? Si uno perturba los mecanismos, uno es muy rápidamente “castigado” por las perturbaciones del mercado, el caos económico y el resto.

El heroísmo de Syriza fue que, después de ganar la batalla política democrática, se arriesgaron a un paso más perturbando el buen funcionamiento del capital. La lección de la crisis griega es que el capital, aunque en última instancia sea una ficción simbólica, es nuestra realidad. Es decir, las protestas y revueltas de hoy se sostienen por la combinación (superposición) de los diferentes niveles, y esta combinación explica su fortaleza: luchan por la democracia (parlamentaria “normal”) contra los regímenes autoritarios; contra el racismo y el sexismo, sobre todo contra el odio dirigido a inmigrantes y refugiados; por el Estado de Bienestar contra el neoliberalismo; contra la corrupción en la política y la economía (empresas contaminando el medio ambiente, etc.); por nuevas formas de democracia que van más allá de los rituales multipartidistas (participación, etc.); y, por último, el cuestionamiento del sistema capitalista global como tal, tratando de mantener viva la idea de una sociedad no capitalista. Ambas trampas deben ser evitadas aquí: el falso radicalismo (“lo que realmente importa es la abolición del capitalismo parlamentario liberal, el resto de las peleas son secundarias”), así como el falso gradualismo (“ahora luchamos contra la dictadura militar y por la simple democracia, olviden sus sueños socialistas, esto viene después, tal vez...”). Cuando tenemos que hacer frente a una lucha específica, la pregunta clave es: ¿cómo será nuestra participación en ella o la retirada de la misma afectará a otras luchas? La regla general es que, cuando una revuelta comienza contra un régimen opresivo semidemocrático, como fue el caso en el Oriente Medio en 2011, es fácil movilizar a grandes multitudes con lemas que uno no puede sino caracterizar para agradar a la multitud –por la democracia, contra la corrupción, etc.–. Pero entonces nos acercamos poco a poco a decisiones más difíciles: cuando nuestra rebelión tiene éxito en su objetivo directo, nos damos cuenta de que lo que realmente nos molestó (nuestra no-libertad, la humillación, la corrupción social, la falta de perspectivas de una vida digna) continúa en una nueva forma. En Egipto, los manifestantes lograron deshacerse del régimen opresivo de Mubarak, pero la corrupción permaneció, y la perspectiva de una vida digna se alejó aún más. Después del derrocamiento de un régimen autoritario, los últimos vestigios de la atención patriarcal para los pobres pueden caer lejos, de modo que la libertad recién adquirida se reduce de hecho a la libertad de elegir la forma preferida de la propia miseria. La mayoría no sólo sigue siendo pobre, pero, para colmo de males, se les dice que, ahora que son libres, la pobreza es su propia responsabilidad. En tal situación, tenemos que admitir que hubo fallas en nuestra propia meta, que la meta no era suficientemente específica. Por ejemplo, que la democracia política estándar puede también ser la forma misma de no-libertad: la libertad política puede fácilmente proporcionar el marco legal para la esclavitud económica, con los más desfavorecidos vendiéndose “libremente” a la servidumbre. Por lo tanto hemos de exigir más que sólo democracia política. También la democratización de la vida social y económica. En resumen, tenemos que admitir que lo que al principio tomamos como el fracaso de no darnos cuenta plenamente que un principio noble (el de la libertad democrática) es un fracaso inherente a este principio en sí. Aprender este paso de la distorsión de una noción, su realización incompleta, a lo inmanente distorsión a esta noción es el gran paso de la pedagogía política.

La ideología dominante aquí moviliza todo su arsenal para impedirnos llegar a esta conclusión radical. Empiezan diciéndonos que la libertad democrática trae su propia responsabilidad, que tiene un precio, que no estamos todavía maduros si esperamos demasiado de la democracia. De esta manera, nos culpan por nuestro fracaso: en una sociedad libre, por lo que se nos dice, somos todos capitalistas invirtiendo en nuestras vidas, decidiendo poner más en nuestra educación que en divertirnos si queremos tener éxito, etc. En un plano político más directo, la política exterior de Estados Unidos elaboró una detallada estrategia de cómo ejercer el control de daños recanalizando un levantamiento popular hacia limitaciones parlamentarias capitalistas aceptables. Como se hizo éxitosamente en Sudáfrica tras la caída del régimen del apartheid, en Filipinas después de la caída de Marcos, en Indonesia después de la caída de Suharto, etc. En esta coyuntura precisa, la política emancipatoria radical se enfrenta a su mayor desafío: cómo llevar las cosas más allá después de que la primera etapa entusiasta termina, cómo dar el paso siguente sin sucumbir a la catástrofe de la tentación “totalitaria”. En resumen, cómo moverse más lejos de Mandela sin convertirse en Mugabe.

El coraje de la desesperación es crucial en este punto.


Slavoj Zizek
















Slavoj Zizek, filósofo y crítico cultural, es profesor en la European Graduate School, director internacional del Birkbeck Institute for the Humanities (Universidad de Londres) e investigador senior en el Instituto de Sociología de la Universidad de Liubliana. Su obra magna Menos que nada. Hegel y la sombra del materialismo dialéctico (Akal) se publicará en español en septiembre de este año.

Traducción: Celita Doyhambéhère.






22/7/15

PUEBLOS ORIGINARIOS Y DEMOCRACIA





22 de julio 2015


5 meses de acampe de Pueblos Originarios en Av. 9 de Julio

Los derechos humanos continúan siendo violados por gobiernos con democracias formales y están sufriendo una crisis conceptual. Frente a las protestas sociales de pobladores e indígenas, los gobiernos, a veces nacional a veces provinciales, responden con represión, persecución y/o intimidación, judicializando las protestas por oponerse a la minería a cielo abierto y a los daños ambientales y la destrucción productiva regional. Políticas que provocan el éxodo de pobladores de sus territorios y el aumento de zonas marginales periféricas en las grandes ciudades, generando mayor pobreza y marginalidad.

El gobierno quiere la continuidad de su política de “proyecto nacional y popular” contradictoria, que entrega los bienes y recursos del pueblo a las empresas trasnacionales, como el petróleo, el gas, los minerales, y amplía las fronteras sojeras, los agro-tóxicos, las semillas robadas, la destrucción de la biodiversidad por empresas como Monsanto y la Alumbrera, la Barrick-Gold y Chevron entre otras, contaminan el ambiente generando enfermedades cancerígenas en los pueblos fumigados y pretenden implementar la minería por fracking en territorios ancestrales. Todos elementos que influyen sobre la situación de los pueblos originarios, ya que está en juego el territorio. Territorio de negocios para algunos, pero la Madre Tierra para los pueblos originarios.

Merced a todo esto los pueblos originarios están desde hace más de cinco meses en el acampe en Av. de Mayo y la 9 de Julio, reclamando ser recibidos por el gobierno nacional frente a las continuas violaciones de sus derechos por los gobiernos provinciales y la judicialización de las protestas sociales, siendo víctimas de la violencia social y estructural. El gobierno busca invisibilizar a los pueblos originarios con la complicidad de organizaciones nacionales y provinciales como el poder judicial de Formosa, el INAI- Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y el gobierno de Formosa. Pareciera que enviar, como hace dos semanas, carros de asalto, la guardia de infantería, tanquetas y camiones hidrantes, para desalojarlos del lugar sin escucharlos y sin resolver sus problemas es parte del llamado “proyecto nacional y popular K”. Varios organismos de DDHH y organizaciones solidarias acompañamos a los indígenas en el acampe y logramos detener el desalojo por la policía.

El Cardenal Poli me llamó muy preocupado y, por pedido de la Iglesia, la Presidenta dio orden que los indígenas fueran recibidos por el Secretario de DDHH de la Nación, Martín Fresneda para tratar los reclamos planteados por las comunidades. En la reunión no se hicieron presentes el representante del INAI, y de la gobernación de Formosa.

Durante la reunión se trataron problemas medulares del conflicto como:

1.- Realizar nuevamente el relevamiento de los territorios indígenas, que se hicieron sin la presencia de las Comunidades y sus representantes, quitándoles territorios.

2.- Terminar con la judicialización de las protestas sociales de los pueblos originarios y la represión de que son objeto en Formosa como en otras provincias.

3.-Enviar un camión del Ministerio del Interior para que puedan sacar el DNI, ya que muchos integrantes de las comunidades no tienen documentos. Que la emisión sea gratuita y directa entre Nación y los indígenas, lo que facilitaría, una vez logrado el DNI, el reconocimiento de las comunidades y gestionar la Personería Jurídica.

La Secretaría de DDHH quedó en gestionar los pedidos y lograr la presencia de los responsables del gobierno de Formosa y del INAI en una próxima reunión, que esperamos a la brevedad, ya que en otras reuniones anteriores en el Ministerio del Interior no se logró avanzar en la solución de los conflictos existentes.

En el acampe hay muchas mujeres y niños, algunos de ellos con problemas de salud, necesitan apoyo y solidaridad del pueblo y que las autoridades atiendan sus demandas.

Sólo la decisión política puede resolver estas demandas, no la intimidación.

El Papa Francisco fue muy claro, pidió perdón por los daños y violencia contra los pueblos originarios en América cometidos por la Iglesia. Esperamos que la Presidenta y funcionarios del gobierno Nacional y de la Provincia de Formosa sigan su ejemplo con hechos concretos y las comunidades una vez resuelto los conflictos puedan regresar a sus provincias.


Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz




En 1980, Adolfo Pérez Esquivel recibió el Premio Nobel de la Paz por su compromiso con la defensa de la Democracia y los Derechos Humanos por medios no-violentos frente a las dictaduras militares en América Latina. En su discurso de aceptación, le afirmó al mundo que no lo asumía a título personal sino "en nombre de los pueblos de América Latina, y de manera muy particular de mis hermanos los más pobres y pequeños, porque son ellos los más amados por Dios; en nombre de ellos, mis hermanos indígenas, los campesinos, los obreros, los jóvenes, los miles de religiosos y hombres de buena voluntad que renunciando a sus privilegios comparten la vida y camino de los pobres y luchan por construir una nueva sociedad".








1/7/15

GRECIA EN APUROS






El Nobel en Economía Joseph Stiglitz opinó sobre la difícil situación que se está viviendo en Grecia y destacó como ejemplo el caso argentino después de la crisis de 2001.

En una entrevista al medio inglés BBC, el economista afirmó: "Las condiciones impuestas a Grecia son indignantes". Estas declaraciones se dan después de conocerse que el gobierno helénico no pagará al FMI y caerá indefectiblemente en default.

"Es concebible que el resto de Europa y Alemania despierten y se den cuenta de que sus exigencias a Grecia son absolutamente indignantes", dijo Stiglitz. Y amplió: "Para mí es obvio que la austeridad ha fracasado. El pueblo griego fue el primero en decir: 'Nos negamos a renunciar a nuestra democracia y aceptar esta tortura de Alemania'. Pero con suerte, otros países, como España y Portugal, dirán lo mismo".

Stiglitz, quien ya se manifestó en varias oportunidades sobre el ejemplo argentino, volvió a destacar el caso nacional post crisis 2001. Afirmó: "Me parece que hay una importante lección a partir del éxito de Argentina". Y agregó: "Después del default, Argentina empezó a crecer a una tasa del 8% anual, la segunda más alta en el mundo después de China".

"Estuve en Argentina y vi el éxito que tuvo, y lo que hizo para los estándares de vida. La experiencia argentina prueba que hay vida después de una restructuración de deuda, y después de dejar un sistema cambiario".

Sobre la moneda única en Europa, opina Stiglitz: "El euro fue solo parcialmente exitoso por ocho años. Fue un experimento corto, en mi opinión, fracasado, a menos que cambien dramáticamente lo que están haciendo".



REFERENDUM GRIEGO

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, volvió a exponer su punto de vista sobre la crisis que atraviesa su país en un mensaje a la nación difundido por la televisión nacional. El referéndum no es sobre si Grecia permanece o no en la zona euro, dijo, agregando que "nunca habría esperado que una Europa democrática negara tiempo y espacio a una decisión democrática".

"Esto no es una ruptura con el euro, sino un retorno a la Europa de los principios".

Según Tsipras, los acreedores internacionales chantajean a los griegos para que voten a favor del programa de rescate que elaboraron, y que impone nuevas reformas de austeridad.

Ante esta perspectiva, Tsipras volvió a pedir los griegos que voten en contra de este programa en el referéndum del 5 de julio, argumentando que el Gobierno que él encabeza defiende las pensiones de los ciudadanos. Según él, el 'NO' permitirá a Grecia adoptar una posición más fuerte para seguir presionando a los acreedores y alcanzar así un acuerdo más social, y no uno que grave más a los jubilados y a las familias con menos recursos.

El primer ministro dijo estar dispuesto a seguir hasta el final con las negociaciones con los acreedores, incluso después del referéndum.







DEFAULT O NO DEFAULT

Si Grecia no paga el vencimiento de 1.600 millones de euros que tiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI), no entrará en default, sino en una "mora" que no tendrá efectos inmediatos para el resto de los compromisos de deuda del país mediterráneo.

Existe una diferencia entre no cumplir con el pago de bonos a inversores privados y no hacerlo con un organismo de crédito internacional como el Fondo que da préstamos en vez de comprar títulos de deuda.

Según los estatutos del Fondo, los países prestatarios, que a la vez son miembros del organismo, no entran en "default" cuando no cumplen con un pago, sino en "mora".

Además de la diferencia de vocabulario, esto significa que la cesación de pagos no produce efectos inmediatos sobre los demás compromisos del país con el resto de sus acreedores, según destacaron recientemente las tres principales agencias calificadoras de riesgo.

Prueba de ello es que el proceso interno que una mora desata dentro del FMI es gradual y muy moderado, en comparación a la retórica verbal que sus autoridades mantienen puertas afuera.

Dos semanas después de que un país no cumple con uno de los pagos, en este caso Grecia mañana, el encargado del FMI para ese Estado envía un documento al ministro de Finanzas o al presidente del Banco Central reclamando el pago "inmediato" y explicando la seriedad del asunto.

Si nada sucede, en dos semanas el director gerente del FMI, actualmente la francesa Christine Lagarde, notifica a la junta ejecutiva del organismo que el país no cumplió con un pago.

Recién a los tres meses del inicio de la mora, el FMI publica una "declaración factual breve" en la que anuncia públicamente que el país en cuestión no cumplió con un pago.

Finalmente, a los dos años de no haber cumplido con el vencimiento inicial, el FMI puede comenzar un proceso para expulsar al país en mora del organismo.

La situación financiera de Grecia, en cambio, podría deteriorarse rápidamente si no cancela los 3.500 millones de euros en bonos que están en manos del Banco Central Europeo (BCE) y que vencen el próximo 20 de julio.

En este caso, si no hay un acuerdo y el BCE acepta comprar nuevos títulos de deuda, Atenas sí entrará en default.






19/4/15

"El tabaco nos robó toda nuestra gran literatura"








El nieto de Eduardo Galeano se sumó a cruzada antitabaco en Uruguay tras la muerte del célebre escritor uruguayo.

Tom Nepomuceno Hughes, nieto de Eduardo Galeano, fallecido este lunes 13 de abril de un cáncer de pulmón, envió una carta al presidente Tabaré Vázquez para expresar su repudio al tabaquismo y sus consecuencias, según el portal de la Presidencia de la República de Uruguay.







El hombre elegante que ve en esa foto es uno de los escritores latinoamericanos más influyentes de todos los tiempos, él es: Eduardo Galeano. También es mi abuelo.

La pequeña niña a su lado es mi madre, una de sus hijas.

Eduardo murió de cáncer de pulmón a la edad de 74 años. Él fue fumador crónico la mayor parte de su vida.

Mi madre, todavía sigue con vida, pero el año pasado ha entrado en la Fase 4 del cáncer de pulmón. Ella también ha sido fumadora crónica por muchos años hasta que tuvo sus propios hijos y decidió dejar de hacerlo.

El tabaco nos ha robado toda nuestra gran literatura y pensamiento. Imagine cuántos libros él podría estar escribiendo en los próximos años. ¿Qué será de Cuba? ¿El Estado Islámico seguirá creciendo? ¿Brasil se convertirá en una potencia? ¿La religión continuará creando guerras? ¿Qué será de América Latina? ¡Maldición! Lo necesitamos… pero él tenía que fumar.

Desde un punto de vista más cercano, perderé muchos años antes de tener a mi madre a mi lado, también gracias al tabaco. Ella probablemente nunca verá a mis hijos, si es que algún día los tuviese. ¿Me verá cuando tenga 30? Probablemente no.

En general intento convencer a la gente de que piense muy bien antes de comenzar a fumar. No te hará una mujer hermosa. Simplemente no lo hará. Terminarás hediendo a humo, y los días de frío estarás congelándote afuera por un cigarrillo. Es una locura. Simplemente no lo hagas.

Para mi familia, para mis amigos más cercanos y personas que amo, les ruego, por favor, no lo hagan, por favor.

Para mi pequeño sobrino, simplemente te lo prohíbo.










13/3/15

FORO INTERNACIONAL X LA EMANCIPACIÓN Y LA IGUALDAD





El Ministerio de Cultura de la Nación realizó del 12 al 14 de marzo en el Teatro Cervantes (Libertad 815, Ciudad de Buenos Aires), el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad, en el que se reflexionó acerca de los procesos políticos que atraviesan los países de América Latina y de la crisis económica y social que afecta a Europa.



"Este encuentro servirá para analizar los procesos de transformación que se han dado en nuestro país y en Latinoamérica, una región que logró trasladar el eje de la discusión y la acción política hacia la izquierda, enfocándose en la defensa de los intereses nacionales y la inclusión de las mayorías populares. Además, las ponencias y discusiones que se desarrollen esos días serán una nueva oportunidad para debatir sobre los cambios en curso en Europa y los actuales intentos de socavar los procesos democráticos latinoamericanos con el evidente propósito de restaurar el statu quo neoliberal", dijo la ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi.


Noam Chomsky (EE.UU.), Cuauhtémoc Cárdenas (México), Constanza Moreira (Uruguay), Emir Sader (Brasil), Piedad Córdoba (Colombia), Iñigo Errejón (España), Jorge Alemán (Argentina), Ignacio Ramonet (España), Álvaro García Linera (Bolivia), Nicolás Lynch (Perú), Gabriela Montaño (Bolivia), Axel Kiciloff (Argentina), Gabriela Rivadeneira (Ecuador), Leonardo Boff (Brasil), Gianni Vattimo (Italia), Paco Taibo (México), René Ramírez (Ecuador), Nidia Díaz (El Salvador), Ticio Escobar (Paraguay), Horacio González (Argentina), Camila Vallejo (Chile) y Marisa Matias (Portugal) son algunos de los políticos e intelectuales que participarán del encuentro.


Este Foro Internacional es organizado por la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, que conduce Ricardo Forster, y tiene como objetivo poner en el centro del debate la dignidad del hombre y de los pueblos, destacando a la política como una herramienta de emancipación democrática.

Forster explicó que "el foro servirá para actualizar el mapa político-intelectual que proponen los dispositivos alternativos a la hegemonía neoliberal, tanto en Latinoamérica como en Europa. Vamos a hacer un encuentro donde, bajo el paraguas de la emancipación y la igualdad, se discuta el neoliberalismo, el presente y el surgimiento de nuevos proyectos de tradición democrática y popular en ambos continentes".

"La idea, entonces, es generar un gran debate de cara a la sociedad, con la expectativa de producir un texto firmado por todos los participantes", añadió.

Así, dirigentes sociales y políticos, intelectuales y líderes de América y Europa se reunirán para decir no a las amenazas de restauración neoliberal, buscando fortalecer los horizontes de emancipación e igualdad que deben guiar la vida de los pueblos.

El Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad se realizó entrada gratuita, con ingreso por estricto orden de llegada hasta agotar la capacidad de la sala de 800 localidades. Además, se dispuso una pantalla gigante en la plaza ubicada frente al teatro (Av. Córdoba y Libertad), que permitió ver el Foro en vivo y en directo, y mediante un sistema de streaming, todas las actividades pudieron seguirse en www.cultura.gob.ar







Chomsky vs Foucault

En su discurso de apertura, el jefe de gabinete Aníbal Fernández habló en representación del Poder Ejecutivo. Con la locuacidad que lo caracteriza, hizo referencias al peronismo con citas que fueron desde Calle 13, pasando por Julio Cortázar y hasta Michel Foucault. En el palco izquierdo lo escuchaba atentamente el lingüista estadounidense Noam Chomsky, quien debatió con el intelectual francés en un debate televisado en 1971. El abogado Lucas Arrimada recordó en su blog Ante la Ley que a Chomsky no le quedó el mejor de los recuerdos de aquella charla. "Me pareció completamente amoral. Nunca he conocido a nadie que fuera tan totalmente amoral", dijo sobre Foucault.







PROGRAMA

JUEVES 12 DE MARZO
14.00 h. Acto de apertura.

15.00 h. Mesa 1: Desafíos y encrucijadas en América Latina
Panelistas: Cuauhtémoc Cárdenas (México), Constanza Moreira (Uruguay), Emir Sader (Brasil), Piedad Córdoba (Colombia). Moderador: Víctor Hugo Morales.

17.30 h. Conferencia magistral de Noam Chomsky
Palabras introductorias a cargo de Anthony Arnove.

20.00 h. Mesa 2: América Latina y Europa, en espejo
Panelistas: Iñigo Errejón (España), Ignacio Ramonet (España), Ricardo Forster (Argentina) y Álvaro García Linera (Bolivia). Moderador: Diego Tatián.

VIERNES 13 DE MARZO
11.00 h. Mesa 1: Nuevas izquierdas y tradiciones populares en América Latina
Panelistas: Nicolás Lynch (Perú), Gabriela Montaño (Bolivia), Vladimir Acosta (Venezuela) y René Ramírez (Ecuador). Moderador: Eduardo Rinesi.

14.30 h. Mesa 2: Nuevas izquierdas y tradiciones populares en Europa
Panelistas: Martina Anderson (Irlanda), Konstantinos Tsoukalas (Grecia) y Germán Cano (España). Moderador: Pedro Brieger.

17.00 h. Mesa 3: Actualidad de las tradiciones emancipatorias
Panelistas: Leonardo Boff (Brasil), Gianni Vattimo (Italia), Horacio González (Argentina), Marcelo Sánchez Sorondo (Argentina). Moderador: Jorge Alemán.


SÁBADO 14 DE MARZO
11.00 h. Mesa 1: Cultura: nuevas subjetividades, neoliberalismo y proyecto emancipador
Panelistas: Paco Taibo (México), Ticio Escobar (Paraguay), Eduardo Moisés Torres Cuevas (Cuba) y Nidia Díaz (El Salvador). Moderador: Gonzalo Civila (Uruguay).

14.00 h. Mesa 2: La nueva generación ante la disputa del presente
Panelistas: Iñigo Errejón (España), Camila Vallejo (Chile), Marisa Matias (Portugal) y Axel Kiciloff (Argentina). Moderador: Ricardo Forster

16.00 h. Clausura del Foro



















28/1/15

JUDÍOS EN ARGENTINA Y EXTREMA DERECHA







"Argentina’s Jews are serving the far right’s silent revolution"

I ask myself how these wise and good-hearted people could have fallen into a trap and wound up on the same side as the country’s fascists.

http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.639110


TRADUCCIÓN: 

"Judios de la Argentina están sirviendo a la revolución silenciosa de la extrema derecha".

Me pregunto cómo estas personas sabias y de buen corazón podrían haber caído en una trampa y terminan en el mismo lado que los fascistas del país...





nota completa traducida de Meir Margalit :

«Una vez más se demostró que en la Argentina la verdad es más extraña que la ficción. Lo que parecía una teoría conspirativa tomó forma real; quién sabe qué está tramando el monstruo. Vuelven fuerzas oscuras del pasado, deseosas de cobrar venganza de la familia Kirchner porque el fallecido presidente Néstor Kirchner, esposo de su sucesora Cristina Fernández de Kirchner, los llevó a juicio por crímenes contra la humanidad.

»Hace cerca de una semana escribí en la edición en hebreo de Haaretz que el asesinato del fiscal Alberto Nisman olía a una oportuna conspiración de derecha, apañada con ex agentes policiales y militares, para tumbar al Gobierno y destruir la democracia argentina, todavía endeble después de 30 años.

»En efecto, mientras se va filtrando la información se fortalece la conclusión de que la Argentina atraviesa un intento de “revolución”. Es ésta una revolución elegante, sofisticada y refinada. No se lleva adelante con tanques o ataques a la Casa Rosada, la Casa Blanca de la Argentina, sino fomentando el tipo de caos social y económico que tumbó al presidente chileno Salvador Allende en 1973, método que Naomi Klein describió tan bien en su libro La doctrina shock.

»Y aquí, entre toda la conmoción, humo y desinformación, asoma la conexión judía –principalmente porque el asunto gira en torno del ataque terrorista de 1994 contra el centro comunitario judío AMIA de Buenos Aires– y las 85 víctimas enterradas debajo. En segundo lugar, el periodista Damián Pachter, que dio la primicia de la muerte de Nisman recibió amenazas de muerte y se fue a Israel, dejando tras de sí una serie de especulaciones sobre sus razones.

»Peor aún es el papel que sin querer está jugando en este lamentable asunto la comunidad judía, mientras protesta contra el acuerdo que firmó la Argentina con Irán en lo que considera un intento de absolver a Teherán de su responsabilidad por el ataque terrorista. 

»El acuerdo es sin dudas controvertido y problemático, pero no se compara con los acuerdos de venta de armas de Israel a la Argentina durante la dictadura que comenzó en 1976. En los años ’70, el número de judíos asesinados por la Junta con armas israelíes fue varias veces superior al número de judíos asesinados más tarde por los secuaces de Teherán en Buenos Aires.

»Y la comunidad no nota que la ultraderecha se está montando en la protesta legítima para construir los fundamentos de la revolución desde su crítica. No sólo esta intentona no sirve a los judíos, sino que no hay que ser historiador para saber que tarde o temprano apuntará contra ellos.

»Nisman, asesinado hace una semana, es un ejemplo del drama judío en la Argentina. Estaba infectado por la obsesión con Irán que infectó a toda la comunidad. Estaba alimentado por materiales que le proporcionaba Israel (según medios locales) y fue usado por la derecha para impulsar una revolución que probablemente nunca quiso. Al final, pagó con su vida.

»Esta es la historia de los judíos argentinos en pequeña escala. Me pregunto cómo esta gente inteligente y de buen corazón pudo haber caído en una trampa para terminar del mismo lado que los fascistas de la Argentina.

»Si no fuera suficiente, está la conexión israelí. Israel se ha convertido en un actor del drama argentino, y no trabaja para la empresa de producción adecuada. Los argentinos creen que le dio información de Inteligencia a Nisman, y ahora el periodista que dio la primicia encontró refugio allí.

»Israel probablemente no esté directamente involucrado en el asunto, pero los argentinos lo ven como un jugador extremadamente poderoso que complica las cosas fundamentalmente por dos razones: por un lado, porque es una oportunidad de pegarle a Irán; por otro lado, porque Israel tiene cuentas pendientes con los gobiernos latinoamericanos de “izquierda” que abrazaron a los palestinos y votaron contra Israel en la ONU.

»Aun si la teoría es exagerada, las dos razones parecen lógicas. En lo que concierne a Israel, la derecha argentina es más sionista que el actual gobierno, y ésa es razón suficiente para acelerar un cambio de régimen.

»Y así los judíos argentinos, cuyo dolor es real, se convirtieron en peones en manos de intereses extranjeros que no tienen nada que ver con ellos. Peor aún, son funcionales a un proceso histórico orquestado por fuerzas a las que no sólo no les interesan los judíos, sino que ajustarán cuentas con ellos a la primera de cambio.

»Irónicamente, pareciera que los judíos argentinos que la semana pasada salieron a la calle con carteles que decían “Somos Nisman” sabían de qué estaban hablando».



Meir Margalit es Coordinador de la oficina de América latina en el Foro de Organizaciones de Paz. Encabeza el Centro para el Progreso de Iniciativas de Paz. Nota publicada ayer en el diario israelí Haaretz, donde también había salido la columna de Damián Pachter.




31/10/14

2015: EL PROCESO Y EL PROYECTO








EN 2015 DEFENDAMOS EL PROCESO PARA IR POR EL PROYECTO

En 2015 probablemente votaré por Scioli. Digo probablemente porque todavía no sé si será el candidato del kirchnerismo, que es lo que voy a apoyar. Pero me gustaría que sea, aunque no es santo de mi devoción. Lo que sí tengo claro es que en 2015 decidiremos la continuidad del proceso abierto en 2003 con Néstor Kirchner y después Cristina, y con el que avanzamos como nunca en nuestra historia, desde los primeros gobiernos de Perón.

Eso, que no es poco, no es una revolución, vale la pena aclararlo, ni tampoco implicó hasta ahora ningún cambio estructural de fondo, como en la Bolivia de Evo Morales, por ejemplo. Pero es un salto hacia adelante, coincidente con los nuevos vientos en el Continente; y no hacia atrás como el que pretenden dar TODOS los candidatos de la oposición, incluida la letanía confusa, difusa y obtusa de la “progresía” perfumada de UNEN y cierta “izquierda”, trotskista y no trotskista que lo apoya.
¿Por qué digo que Scioli es la expresión de la continuidad viable del actual “proceso”? Porque el “proyecto” es, o debe ser en mi opinión, otra cosa. El proceso es lo que tenemos y transcurrimos, y en buena hora. El proyecto en cambio es eso: un proyecto, una aspiración; lo que queremos conquistar y convertir en realidad a partir de consolidar el proceso y seguir avanzando, como hasta ahora, con aciertos y errores.

Pero sobre todo reconociendo el devenir en permanente lucha que implica avances, pero también retrocesos. No hay otra forma.

Cabría advertir que no reconocer los retrocesos es lo mismo que aceptarlos. En cambio, admitiéndolos sabremos qué corregir y en qué enemigos poner el acento. También nos permite saber quién y con quién podemos caminar en cada etapa, sumando y no restando. Y si en política la suma no es una operación aritmética y dos más dos pueden ser dos o tres o cinco-seis, una mala apreciación de lo que tenemos y a lo que aspiramos a partir de lo que tenemos, nos puede llevar a saltar etapas y caer en un precipicio.

En otras palabras, al margen de los nombres, que podrían dar para hoy largos e inútiles debates, ¿qué base tendría en 2015 un candidato de lo que se ha dado en llamar el “kirchnerismo duro”? Muy poca, en mi opinión, aunque hubiera ganado ajustadamente la interna del Frente para la Victoria. No tendría, tampoco, ni una pizca del liderazgo y la imagen positiva que mantiene Cristina y le permite, aún así, sólo resistir, y no mucho más, el embate brutal de la canalla mediática y el revanchismo oligárquico.

¿Vamos apretaditos en 2015 tras ese candidato ideal, con las banderas bien altas pero renunciando, objetivamente, a los sueños, para que gane Macri, o lo que es peor (sí, peor, por muchas razones) Massa? Para esa necedad no habrá que contar conmigo. Yo quiero contribuir a que gane Scioli y, como hasta hoy, seguir avanzando pasito por pasito, en lucha, presionando, rodeando, obligando, peleando cada espacio, comprometiendo hacia delante. El atajo, por no decir la cobardía o pasividad del todo o nada o del cuanto peor mejor ya tiene una historia trágica en Argentina.

Insisto: un proceso alentador es los que transitamos; el proyecto transformador es a lo que aspiramos.

La Asignación Universal por Hijo; las paritarias; la (tardía, por cierto) renacionalización de YPF; la firme posición frente a los buitres, la comunión con los procesos de Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela, o Chile y Uruguay; la política de derechos humanos con la firme recuperación de la memoria y la justicia para las víctimas del genocidio; la igualdad de género y el matrimonio igualitario; el reajuste por ley de la asignación de los jubilados; la maravillosa y trascendental política científico-técnica por la que miles y miles de nuestros compatriotas han retornado a la Patria; etc., etc., etc., son, junto a muchas otras medidas de esta gestión de gobierno, que todos conocemos y disfrutamos, los hitos de un proceso que aspira a realizarse definitivamente en un proyecto nacional y popular. Es lo que apoyo y seguiré apoyando con firmeza.

Por el contrario, lamento el inmenso equívoco que se generó con la 125, por el que debimos enfrentar y derrotar un plan destituyente montado sobre ella, pero que permitió a la vez una fabulosa transferencia de ingresos a los pools de siembra y los grandes acopiadores exportadores en detrimento de los pequeños y medianos productores agrarios. No apoyo el visto bueno al negocio criminal y extranjero de la minería a cielo abierto; tampoco los acuerdos secretos con Chevrón y la insólita y francamente entreguista Ley de Hidrocarburos que acaba de aprobar el Congreso. Me huele mal, en general, toda la política energética. No me gusta la subrepticia inclusión de la xenofobia y la vara otorgada al poder mediático para determinar casos de “conmoción social” en el proyecto (en general muy positivo) de nuevo Código Procesal Penal. No apoyo la intención de modificar la ley de medios a partir de otra que retrotrae al proyecto inicial (repudiado y modificado por el debate nacional) para alentar un nuevo monopolio de las telefónicas foráneas; ni el impulso discriminador, grotesco y represivo (Lear) del doctor-coronel Berni, la espada del Poder Ejecutivo para combatir la inseguridad; o el triste epílogo de un general Milani al frente del Ejército de la democracia en el gobierno de los derechos humanos.

Tampoco respaldo, desde luego, la homologación de esas políticas nacionales por parte de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires. No me gustan. Me hacen mucho ruido. No estoy de acuerdo. Claro que no levanto por eso tribuna, sino sólo por lo positivo, en ambos casos. Porque sé cuál es mi lugar en esta lucha. De igual manera, no admito la corrupción en MI gobierno, más allá de que exista en todos los países y al abyecto de Lanata se le ocurra vociferar falsedades o decir que es “mayor que la de Menem” (sic).

Sin embargo, no creo que sea útil entre los militantes, en nuestros intercambios de ideas y propuestas, limitarse a callar todo y seguir con el ¡Viva Cristina Carajo! Me inclino más bien por un más reflexivo e igualmente comprometido ¡Carajo, Viva Cristina! No dejemos que siga avanzando el enemigo y admitamos que estamos perdiendo terreno (no la guerra, desde luego) en algunos aspectos de una Argentina en la que no hay ciertamente, ni por asomo, ninguna otra alternativa que no sea la continuidad (la posible, no la imaginaria o deseable) de esta gestión, de este proceso, del kirchnerismo o como quiera llamárselo.

Preguntémonos, entonces, ¿qué estamos haciendo para consolidar este proceso, además de vivar a los nuestros e insultar y ridiculizar a las basuras? ¿Interroguémonos por qué y con qué consecuencias NUESTRO gobierno no concreta la participación activa a la que nos convoca y la reduce a sólo movilizaciones y discursos de adhesión?

¿Se entiende la trampa en que se nos pretende envolver? Se trata de que no asumamos la etapa. Que compremos sin beneficio de inventario la foto o la película que nos venden los medios hegemónicos. O sea, la de una país envuelto en una “grieta” en todos los planos, entre los partidarios de un gobierno cuasi socialista o comunista, títere de Venezuela o Cuba, etc.; versus una oposición moderada, que viene a restaurar la democracia frente al autoritarismo y el antiperiodismo, así como a “corregir” la economía enfrentando la inflación y los problemas “de la gente” (esa seudo categoría sin clase que inventó el Chacho Álvarez) acabando con la inseguridad.

Ni lo uno ni lo otro. Este gobierno no es, ni de lejos, algo diferente a un capitalismo que intenta ser humano por su impronta peronista (y no termina de conseguirlo porque no deja de ser capitalismo) y renguea en consecuencia para el lado del pueblo (como ningún otro que lo precedió) y para el de la independencia y la justicia social.

Tampoco las propuestas opositoras son inocentes, sino que vienen a reinstaurar el orden capitalista más feroz y explotador, a terminar en los hechos con la libertad de expresión y volver a la más absoluta y totalitaria libertad de empresa. No quieren acabar con la inflación sino con todo avance de este gobierno que implique ampliación de los derechos colectivos o individuales de las mayorías (no de unos pocos), o algún control sobre los monopolios e independencia de los poderes imperiales. Tienen, sí, cortita la bocha, una receta contra la inseguridad y es la represión indiscriminada, incluyendo la protesta social, y la paz de los cementerios. Se lo propongan o no, terminarán mandando a nuestros científicos, otra vez, a lavar los platos.

Este y no otro es el contexto en el que marchamos a 2015. Para seguir manteniendo y profundizando los logros, como en Brasil, Uruguay o Bolivia, salvando las respectivas distancias, o a los fines de replegarse cerrando y ampliando filas para volver (sin tener que reconstruir todo) en 2019, como en Chile. No es ni será un camino fácil, aun ganando, y el candidato para esa etapa no es, en mi opinión, un dirigente del Movimiento Evita, de Nuevo Encuentro, La Cámpora o cualquier otro sector u organización que se precie, o sea, probadamente nacional y popular, como postula con más deseo que visión Carta Abierta. Al menos que optemos por una victoria testimonial, que sería una derrota al fin, y no es una disyuntiva que se plantee hoy en esos términos.

La correlación de fuerzas actual no es otra cosa que el producto de la dramática batalla ideológico-política-cultural que se libra a través de los medios de comunicación, entre los que las redes sociales son una instancia no menor. Por eso apuro estas reflexiones. No para abrir un debate en si mismo sobre las mismas, valga la redundancia. Más bien para bajar en alguna medida los decibeles del griterío exitista, al que tendemos acaso por necesidad, y comenzar a elevar el tono de las propuestas y los análisis que nos permitan unificar toda la fuerza que tenemos, en el puño que tenemos, para enfrentar al enemigo que tenemos, en los tiempos que tenemos.

De ahí que aspiro a votar al mejor candidato posible en 2015, aunando convicciones y esfuerzos, límites y objetivos, de forma tal de convertirlo, condicionarlo si se quiere, a ser continuador del proceso para bien del proyecto; y no en un mero mal menor “ajeno”. De nosotros depende, como todo.

Buenos Aires, 30 de octubre de 2014