04/02/12

DECISIÓN TÁCTICA







La economía argentina transita un ciclo de crecimiento impactante en términos históricos con dos restricciones notables: sin crédito externo al gobierno nacional y con fuga de capitales.

La existencia de estas limitaciones tiene sus respectivas explicaciones, aunque resultaría un ejercicio contrafáctico entretenido especular sobre el probable comportamiento de la economía aliviada de ese par de factores. ¿Crecería más del ya exuberante 9 por ciento o igual o menos debido a que provocaría la apertura de otros frentes turbulentos, como la probable apreciación cambiaria? Se trata de un juego que requeriría de excesivos supuestos, aunque el punto de partida sería que muy pocas economías en el mundo pueden registrar tasas de crecimiento tan vigorosas como la argentina con esas dos restricciones a la vez.

Estas adquieren aún mayor dimensión en un escenario de crisis en las potencias maduras, que agudiza las tensiones que emergen de esas condiciones particulares de la economía doméstica. En este escenario, con esas variables estructurales que afectan los márgenes de autonomía de la política económica, se encuadra la vocación del Gobierno para instrumentar una más amplia administración del comercio exterior. Sin financiamiento externo y con fuga de capitales en el actual contexto internacional obligan a contar con las divisas necesarias para alcanzar el equilibrio de la Balanza de Pagos, lo que implica necesariamente acumular un saldo comercial positivo cercano a los 10 mil millones de dólares anuales. Esa cuenta es la principal fuente de divisas excedentes para mantener a la economía en un sendero alcista eludiendo la crisis que se cansan de convocar, sin éxito, economistas del establishment, además de protegerla de los impactos negativos de la crisis internacional.

Detrás del objetivo de mantener un sustancial balance comercial superavitario se encadenó la batería de medidas vinculadas al mercado cambiario y al comercio exterior. El control en la compra de moneda extranjera, que combate las operaciones con dinero no declarado, y las varias iniciativas en el área de las importaciones, que alienta la sustitución y la producción local, son subsidiarias de una meta superior: obtener un saldo de divisas suficiente para continuar con el actual período de crecimiento. La presión para disminuir y hasta frenar la remisión de utilidades de multinacionales también forma parte de ese propósito.

Es probable que si no hubiera habido una fuga de capitales tan intensa o un déficit comercial tan abultado en el sector energético no se habría instrumentado la medida para detener el giro de fondos al exterior de bancos extranjeros. O no se hubiera explicitado en forma tan rotunda la presión al Grupo Eskenazi que maneja YPF, empresario considerado “amigo del poder” por no pocos analistas, por la generosa remisión de utilidades y por la exigencia de más inversiones.

El kirchnerismo se ha caracterizado a lo largo de su gestión que reacciona ante la necesidad, profundizando políticas de intervención pública, industrialización o de inclusión social, según la demanda de los acontecimientos, y desafiando la receta de la ortodoxia. No recorre los preceptos aconsejados por el mundo de especialistas en la materia (planificación, previsión e implementación) e interpela constantemente los análisis esquemáticos de voceros conservadores. De acuerdo con los resultados de estos años, puede ser que la estrategia kirchnerista sea la adecuada teniendo en cuenta la calidad de los sujetos sociales intervinientes en el escenario de la política y la economía local. De esa forma se ha ido configurando un patrón de desarrollo que va siendo pulido sin margen para el retroceso, puesto que si lo hace perdería la legitimidad social adquirida. Esto lo impulsa a disponer medidas que avanzan, por caso, en la administración del comercio exterior y, en especial, en la sustitución de importaciones.

En el último número de Coyuntura y de-sarrollo elaborado por la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE) se afirma que “el Gobierno deberá compatibilizar virtuosamente los progresos en materia de inversión real con la modalidad que adquiera el control selectivo de las importaciones, asumida como necesaria para maximizar el saldo comercial”. Resolver ese dilema, se sostiene, es una condición ineludible, tanta para el pleno aprovechamiento del mercado interno como a fin de contar las divisas suficientes para llegar al equilibrio en el Balance de Pagos. FIDE, institución liderada por el economista Héctor Valle, indica que “se estima que tales propósitos suponen no sólo alcanzar un excedente de más de 9.000 millones de dólares, sino lograr que se liquide el total de las exportaciones, incrementar los ingresos por turismo y negociar con el capital extranjero para que sean menores, este año, sus remesas en concepto de utilidades y dividendos”.

En ese sentido, evalúa que obtener un saldo comercial positivo en línea al contabilizado el año pasado es una estrategia, como fuente principal de divisas, que “se ha convertido en una virtual ‘cuestión de Estado’”, tarea que no es sencilla porque el comercio internacional se ha estancado con tendencia declinante. Por eso concluye que “el espacio del comercio exterior será entonces un territorio donde se efectivice la decisión táctica de proteger la economía interna para eludir mejor los impactos de la crisis internacional”.

La intensificación de las medidas de administración del comercio exterior, motivadas por factores internos y externos, se va orientando entonces a consolidar aspectos estructurales de desarrollo. El profesor coreano Ha-Joon Chang, uno de los más importantes economistas heterodoxos del mundo, explica que “la mayoría de los actuales países ricos usaron la protección arancelaria y los subsidios para desarrollar sus industrias en las primeras etapas de su desarrollo”.

Practicaron el intervencionismo estatal en la búsqueda de convertirse en economías avanzadas. Gran Bretaña se hizo librecambista a mediados del siglo XIX (más precisamente en 1846 con la abolición de las leyes de granos) cuando ya era la principal potencia industrial del mundo y podía colocar ventajosamente sus manufacturas y bienes de capital.

Estados Unidos
es otro ejemplo: los industrialistas y proteccionistas del Norte necesitaron una guerra civil para eliminar a los librecambistas sureños, cuya base de sustentación económica era el sistema esclavista.

Más adelante, Alemania en el siglo XIX, Japón en el XX, los países del sudeste asiático después de la Segunda Guerra Mundial, que forman hoy parte del mundo industrializado, practicaron el proteccionismo para defender sus industrias.

Esto significa que casi todos los países cuidan sus mercados, vigilan el ritmo de ingreso de los importados y diseñan políticas para equilibrar los intereses de la producción nacional y los de sus principales socios en el comercio internacional. Forma parte de una estrategia compleja para mejorar la integración de la industria nacional y su inserción en el comercio internacional. Para ello los sectores beneficiados por el proteccionismo deben asumir compromisos de producción, precios domésticos, empleo y exportación.





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Geopolítica, Recursos Naturales y Genocidio





Este relato histórico evidencia la hipocresía británica, que en 1965 compró el archipiélago de Chagos y desplazó a sus habitantes originarios al sólo efecto de crear un énclave estratégico en el Índico. Argumentos para la Argentina en Malvinas.

Las contradicciones de Inglaterra: Geopolítica, recursos naturales y genocidio: la trama oculta de la isla Diego García...


En 1965 y a cambio de su independencia, Gran Bretaña compró a su colonia Mauritania las islas del Archipiélago de Chagos, ubicadas en el corazón del Océano Índico. El precio de la “independencia”: 3 millones de libras, franca violación a las resoluciones de las Naciones Unidas 1.514 (la independencia de una colonia es un hecho inalienable y no puede estar sujeta a ninguna condición o negociado) y 2.066 XX, resolución que invitaba a Gran Bretaña “a no tomar ninguna acción que tienda al desmembramiento del territorio de Mauritania y viole su integridad territorial”.

Nada pudo hacer la ONU. La paradisíaca isla Diego García iba a convertirse en una poderosa base militar anglosajona.

Concretada la compra, el archipiélago pasó a denominarse Territorio Británico del Océano Índico (TBOI). Un año después, en 1966, el gobierno de Harold Wilson firmó un acuerdo militar con los Estados Unidos por el arrendamiento del TBOI. La adquisición –por 50 años con un adicional de 20 más– obedeció a la presunción estadounidense de una fulminante avanzada soviética sobre la región.

Sin embargo, un grave inconveniente asomaría en el horizonte, y no precisamente de naturaleza comunista. La adquisición de Chagos por parte de la corona convirtió a los 2.000 nativos del archipiélago en súbditos de la reina de Inglaterra. Y como EEUU impuso la condición de recibir el archipiélago absolutamente despoblado, los nativos devinieron en estorbo. Su expulsión masiva se hizo necesaria. Los “deseos” de los chaguenses cotizaron por debajo de las célebres tortugas gigantes de la vecina isla de Aldabra, previamente descartada por los EE UU como base militar por la presencia de los apáticos quelonios. A continuación, los orígenes de la base militar más importante del imperialismo en la región Asia-Pacífico, las razones para su emplazamiento, el genocidio de la población local y la hipocresía británica en relación a Malvinas.



CUANDO LAS TORTUGAS IMPORTAN MÁS QUE LOS SERES HUMANOS...

La población nativa del archipiélago Chagos –originaria y no trasplantada como en el caso de los kelpers– habitaba las islas desde hacía más de 200 años al momento de la operación de 1965. Como se dijo, los casi 2.000 descendientes de esclavos africanos y agricultores indios, con identidad y cultura propias, debían ser desterrados sutil y elegantemente. A tales efectos, el Foreign Office abrió una Oficina Colonial (OC) en la isla Diego García.

Sir Paul Gore-Booth, al frente de la OC, justificaba con estas palabras la macabra operación en ciernes, en 1966: “El objetivo de este procedimiento es hacernos de un par de rocas que habrán de permanecer nuestras; no quedará población indígena a excepción de las gaviotas, gaviotas que aún carecen de comité propio (el estatus provisto por el Comité de la Mujer no cubre los derechos de los pájaros).” Pero la barbarie del británico admirador del Facundo debía cubrirse con una patina de civilización, de legitimidad.

Así fue que nació el mito de que los chaguenses (originarios del archipiélago) no eran nativos, sino trabajadores migrantes contratados a estados vecinos sin ningún tipo de ligazón cultural ni histórica con las islas. A propósito, existen infinidad de documentos que demuestran la diabólica estrategia, todos emitidos por el mismísimo Foreign Office (FO) durante los años de la expulsión (1965-1973). El más conocido, el de 1970, escrito por el asesor legal del FO y titulado “Manteniendo la Ficción”: “Resulta importante mantener la ficción de que los habitantes de Chagos no son una población permanente ni semipermanente”.

La “ficción” fue complementada con una planificada política de asfixia económica a los nativos. Conforme señala Mark Curtis en su genial libro Web Of Deceit: Britain’s Real Foreign Policy (la portada lleva una profusa recomendación de Noam Chomsky), el FO declaró en 1972 que “al momento de crearse el TBOI se decidió dejar de invertir en las plantaciones del archipiélago, hasta abandonarlas”.

En fin y al concluir 1971, los chaguenses habían sido literalmente removidos de Diego García, traicionados en las promesas de una vida mejor así como en la compensación económica que habrían de recibir por su traslado. El brutal genocidio fue ocultado al mundo, que recién comenzó a saber de lo ocurrido en septiembre de 1975. Los “deseos” de las tortugas gigantes –descendientes de los reptiles– fueron priorizados por sobre los “deseos” de los nativos –descendientes de esclavos y agricultores indios–.



DIEGO GARCÍA Y MALVINAS: LA CONTRADICCIÓN VISTA POR UN BRITÁNICO...

En agosto de 1982 se conoció el informe del periodista e investigador británico John Madeley cuyo título fue “Diego García: a Contrast to the Falklands”.

Su lectura no puede ser más oportuna y recomendable. Luego de una detallada introducción histórica a la tragedia humanitaria en Chagos, Madeley señala:

  • “El tratamiento dado a los chaguenses por parte de los británicos contrasta elocuentemente con el brindado a los pobladores de las Islas Falklands en la primavera de 1982. La invasión (sic) de las Falklands fue furiosamente resistida por las fuerzas británicas que viajaron 8.000 millas… a un costo de 1.000 millones de libras y de muchas vidas argentinas y británicas perdidas. Muy lejos de ser defendida, Diego García fue entregada sin habitantes, siquiera consultados antes de haber sido removidos. Mientras que los deseos de menos de 2.000 isleños de las Falklands fueron tan importantes para los británicos –al punto que virtualmente modelaron su política exterior en América del Sur–, los deseos de los habitantes de Chagos jamás contarían para nada. (…) Entre 1965 y 1971, sus propios ciudadanos (súbditos de la Corona) fueron convertidos en refugiados.”



MALVINAS, GEOPOLÍTICA Y RECURSOS.

El mismo Departamento de Defensa que hoy reconoce al gobierno de facto británico en una parte del territorio insular de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, manifestó al propio congreso en 1972: “Las islas (Chagos) están virtualmente deshabitadas y la construcción de la base no causará ningún problema político doméstico” (Curtis, Ob. Cit.). Según señala un artículo de la revista Asian Security publicado en 2010 (Diego García and the United States Emerging Indian Ocean Strategy), la región litoral bañada por el Índico contiene 1/3 de la población mundial (unas 30 naciones), 62% de las reservas mundiales probadas de petróleo, 35% de las de gas natural, 40% de las de oro, 60% de las de uranio y 80% de las de diamantes.

El océano Índico es asimismo clave por contener al Golfo Pérsico y los estrechos de Ormuz y Malacca. Más del 20% del suministro mundial de crudo y cerca del 93% del petróleo proveniente del Golfo atraviesan sus aguas.

Y el listado continúa. Diego García ha sido pieza fundamental en todas las intervenciones militares anglo-estadounidenses en Medio Oriente durante las últimas tres décadas. Repensar Malvinas desde Diego García es dar un salto cualitativo de vital trascendencia para la defensa de la seguridad nacional argentina y de la Unasur. Implica contraatacar desde el plano de la historia, la política, la geopolítica y la defensa de los recursos naturales, tal como la Presidenta señaló en su discurso del pasado miércoles.

Implica, de igual forma, desenmascarar la hipocresía y el cinismo de la posición británica hacia la población kelper. “El objetivo de este procedimiento es hacernos de un par de rocas que habrán de permanecer nuestras”, memorando del Foreign Office, 1966.

Treinta años antes, en otro memo y en relación a Malvinas, expresó: “No es fácil explicar nuestra posición sin ponernos nosotros mismos en bandidos internacionales.”





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01/02/12

MALVINAS Y EL PLAN DE GRAN BRETAÑA






Si algo le faltaba a la burda y decadente potencia colonialista era tildar a la Argentina de colonialista y denunciarnos por realizar acciones intimidatorias contra los isleños. Los antecesores de Cameron y Hage solían ser infinitamente más ingeniosos y cínicos a la hora de disparar contra la periferia aún colonizada. Pero nuestros contemporáneos, más que cínicos o ingeniosos, resultan decadentes, tanto como el imperio que les llena los estómagos y bolsillos. Las intimidaciones y provocaciones, tanto a la Argentina y a la Unasur, tienen, sin embargo, el siguiente listado:


1)
Profundización de los ejercicios militares en las islas, unilaterales e ilegítimos, en franca violación a las resoluciones de la ONU.

2) Anuncio del envío de un submarino nuclear y de nuevos destacamentos militares a las islas.

3) Anuncio de la partida del buque de guerra HMS Dauntless, el destructor más moderno del mundo, con un valor de 1500 millones de dólares.

Para el London Evening Standard (31/1/2012): “El envío de la nave, previsto para fines de marzo, coincidirá con la partida de la Task Force desde los puertos de Portsmouth, con la misión de liberar (sic) las Falklands luego de la invasión argentina de 1982”. Según una fuente anónima de la Royal Navy (The Telegraph – 31/1/2012), la batería de misiles supersónicos que porta el Dauntless “podría derribar toda la flotilla de aviones de guerra de América del Sur, ni que hablar de la Argentina”.

Otro anónimo de la Royal Navy manifestó: “Podría derribar los aviones de guerra argentinos ni bien despeguen de las bases. Esto dará a Buenos Aires una pausa para sentarse a meditar.” Un video interesante y sugestivo del navío en cuestión: BAE Type 45 Destroyer.

4) La partida del HMS Dauntless coincidió con la partida de un buque de igual tipo, el denominado Daring, pero con destino a las aguas del Golfo, en función –informa The Telegraph– del aumento de las tensiones con Irán.

5) El Príncipe Williams está por ser trasladado a las Malvinas este mes, donde permanecería al menos seis semanas. Es decir, el duque de Cambridge, teniente de la Royal Air Force (RAF), estará en las islas coincidiendo con el 30º aniversario del conflicto armado y el desembarco argentino del 2 de abril.

6) El ministro del Foreign Office para América Latina, Jeremy Brown, visitará las islas en junio. A propósito de ello, declaró (The Telegraph – 31/1/2012): “Espero que vea (la Argentina) mi visita por lo que es: un reconocimiento al valor y al sacrificio de los soldados británicos y al de los isleños de las Falklands en la liberación de las islas 30 años atrás.”

Una aclaración pertinente: desde 2008 que un funcionario de ese rango y del Foreign Office no viajaba a las islas.

7) En el portal oficial de la Fuerza Aérea británica se describen las operaciones en Libia, Afganistán, Irak y Medio Oriente. Debajo, siguen los Balcanes, Chipre, Diego García y las Falklands. Royal Air Force

8) En el portal oficial de la Marina británica, las Falklands figuran al nivel de las operaciones en el Caribe y Medio Oriente. Pegadito, el Golfo y Afganistán. Apenas debajo, las acciones que esta fuerza ejecuta contra el terrorismo, el narcotráfico y la piratería internacional. (pulsar “Operaciones”).

9) En marzo de 2009, la Subcomisión de Seguridad y Defensa del Parlamento Europeo hizo público un informe titulado “The Status and Location of the Militaru Installations of the Members States of the European Union and their Potential Role for the European Security and Defence Policy” (dirección en Internet: ). Figura como responsable de la investigación el director general para la Política Exterior de la Unión Europea. En este documento, Gran Bretaña ofrece sus bases militares en todo el mundo para la seguridad y la defensa del bloque europeo. La oferta hace especial hincapié en la zona denominada “Espacio Vital”.

¿A qué zona se refieren? Al Atlántico Sur, y en él, a la base militar en Malvinas. En la página 4 del informe se aprecia un mapa del mundo donde se señalan las distintas bases de la Corona. De las Malvinas salen tres flechas que explican “potenciales direcciones para una proyección de poder”. La primera apunta a la Patagonia y al centro del país; la segunda se dirige al Estrecho de Magallanes y al sur de la Península Antártica; la tercera hacia las Islas Georgias y Sandwich del Sur. No existe una sola mención en todo el documento a la “población” de las islas ni a la importancia de la defensa militar como salvaguarda de su autodeterminación. El documento desnuda la intención meramente geopolítica, intervencionista y colonialista de la ocupación británica de las Malvinas. La tercera flecha en dirección a las Georgias viene a explicar el punto que sigue.

10) Intención de extender la reserva marítima alrededor de las Islas Georgias, de los actuales 621.074 kilómetros cuadrados a unos 1,07 millones (3,5 veces la superficie de la provincia de Buenos Aires). Las Georgias se ubican a 1.300 km de las Malvinas y a 1.700 de la península Antártica. ¿Qué diferencia existe entre esta medida y las zonas de restricción aérea oportunamente impuestas a Libia e Irak? La proyección de poder del informe descripto en el punto anterior tendría su espacio marítimo asignado y ampliado.

11) Últimas declaraciones de Aranguren, presidente de la Shell en la Argentina, entrometiéndose en política interna y estrechando filas con la reacción doméstica, apoyando explícitamente al diario La Nación.
La Nación ya se pliega a la posición oficial británica de hacer ver a la política del gobierno nacional hacia Malvinas como una amenaza a la libertad y derechos de los isleños.

A propósito, ver artículo del pasado 19 de enero (“La estrategia para cercar a Londres ya comenzó a rodar”). En él, su autor habla de la estrategia kirchnerista para “asfixiar económicamente a los malvinenses”.

12) Profundización de la campaña exploratoria, unilateral, ilegal e ilegítima (iniciada en 1998 por la Shell). Arribo de la segunda plataforma de exploración (costo de alquiler = un millón de dólares diarios).

13) Anuncio de desarrollo de pozos para 2016. Anuncio de extracción de crudo de 150 mil barriles diarios para 2018 (cerca de un 30% de lo extraído diariamente a nivel nacional).

14) Anuncio de un principio de acuerdo entre Rockhopper (operadora británica en Malvinas) con la gigante energética estadounidense Anadarko. Esta compañía tiene entre sus directores a un ex comandante del Comando Estratégico de los Estados Unidos, y a un ex funcionario del Departamento de Defensa. Es decir, Gran Bretaña y los Estados Unidos –a través del Pentágono y del Departamento de Defensa– están trabajando para reeditar en suelo argentino y sudamericano el frente petrolero anglosajón, punta de lanza del intervencionismo militar genocida e invasor.

15) Societé Générale, una de las principales financieras europeas se lanza a la compra de acciones de Rockhopper. Días pasados, la máxima autoridad en Defensa de la Unión Europea respaldó públicamente la posición británica hacia Malvinas.

¿Quién intimida a quién? ¿Quién agrede y amenaza a quién? El listado, además de callar la boca a Gran Bretaña, bien sirve para que el pueblo argentino y sudamericano tome conciencia –como progresivamente lo viene haciendo– de la gravísima amenaza en ciernes. Como en 1982, no les temblará el pulso para imponer a sangre y fuego su barbarie colonialista.




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26/01/12

ECOFASCISMO, ECOLOGÍA Y POLÍTICA








Es hora de preguntarse por el verdadero carácter del movimiento ecologista. De dónde viene y adónde va. Aunque comprender la realidad de las instituciones ambientalistas sea un asunto complejo.

La imagen que se tiene de World Wide Foundation, la del inocente y encantador osito panda, o Greenpeace no ayuda a despejar el panorama. Gente joven, altruista, libre, que defiende las maravillas naturales de la creación, lucha cual pequeño David contra ese Goliat que es tan fácil odiar: la máquina despiadada de un progreso que no repara en destrucción alguna con tal de satisfacer la codicia, las ansias de poder y la ambición humana.

“Cuando alguien invierte muchos recursos en promover una imagen de sí mismo desequilibra la balanza de la realidad de tal forma que volver a nivelarla nos exige exceder el peso del platillo negado, oculto o simplemente no promovido”, plantea el periodista Jorge Orduna en el polémico ensayo “Ecofascismo”, publicado por el sello Martínez Roca.

  • El autor se encarga de desenmascarar esa maraña de personalidades, instituciones, empresas y hasta gobiernos que conforman el entramado actual del ecologismo internacional. En el sensiblero relato ambiental, teñido por un exceso de corrección política –cómo no estar a favor de las ballenas y de la foca bebé, cómo no oponerse a la energía atómica o a las impías quillas de la flota pesquera–, se omite la genealogía con la eugenesia, tan asociada al nazismo, que estudia los métodos científicos para mejorar la raza humana a través del control de su reproducción. La expresión eugenesia, que significa “buen nacimiento”, fue creada por un primo de Darwin, Francis Galton, uno de los impulsores de este movimiento intelectual “que toma principios de los descubrimientos de Darwin sobre la evolución y peregrinas ideas de Malthus sobre la población, para desembocar en lo que luego se calificó como darwinismo social e higiene racial, por unos, y racismo a secas por otros”, advierte Orduna.

El acento de Orduna, que actualmente reside en Los Zorzales, en las afueras de la ciudad de Mendoza, es producto de la mezcolanza de tonalidades que fue adquiriendo de los distintos lugares donde vivió. Después que lo expulsaran de Chile, donde estuvo 15 días escondido en un sótano en el comienzo de la dictadura pinochetista, se fue a Francia, pero también vivió en Ecuador y en Bolivia.

“Nunca estuve quieto en esos lugares, me siento como un gitano”, aclara a Página/12. A través del caso testigo, las Islas Galápagos, en “Ecofascismo”–que bien podría haberse titulado “Econazismo”, por el capítulo en el que analiza cómo la legislación alemana se mostraba mucho más sensible con los animales que con las personas–, Orduna dice que quiere demostrar “adónde puede ir a parar la promoción de una cultura ecologista sin ningún tipo de cortapisas, sin ninguna barrera impuesta por los sectores científicos nacionales en función de los intereses reales de cada país”.

El periodista y ensayista cuenta que hay tanta disparidad social en los países latinoamericanos que “se tiende a subestimar la capacidad de la juventud” para detectar el revés de la trama ecologista.

“En los medios de comunicación es frecuente que aparezca un Frente de Liberación Animal, copiado como muchas otras cosas de los países desarrollados, con una campaña lacrimógena a favor de la chinchilla, cuando cualquiera que camine un poco, incluso por las zonas más ricas de Buenos Aires, se va a dar cuenta de que la chinchilla no es necesariamente un producto de gran consumo”, sugiere Orduna.

“Uno tendería a creer que la juventud asimila fácilmente cualquier tipo de política fundamentalista en lo ecológico, pero creo que hay una sospecha de que algo no encuadra muy bien con nuestra realidad; que hay unas prioridades sino invertidas por lo menos alteradas en base al apoyo mediático que recibe ‘la maravilla del mundo natural’ en los canales de cable” .

Con ánimo de ahondar en las paradojas, el periodista recuerda que en una entrevista que le hizo a la presidenta de la Asociación Argentina de Lucha contra el Chagas, ella le comentó que no consiguió organizar un concierto a beneficio. “Incluso algunos artistas que son tenidos como muy progresistas la trataron con malos modos. Claro, me dijo ella, quieren verse asociados con animales que son sinónimo de belleza o de magnificencia y no con bichos que son símbolo de la pobreza y de la mugre. Los subdesarrollados se ocupan del mal de Chagas; yo salvo a las ballenas porque es más prestigioso y mediático”, ironiza Orduna.

Hay un temor muy grande a contradecir el discurso políticamente correcto que viene de las organizaciones internacionales. La Argentina es muy poco crítica respecto de las Naciones Unidas; parecería que fuera el Olimpo adonde llega gente absolutamente impoluta y ajena a las influencias, y no es así. Como existe una actitud sumisa, se terminan firmando tratados internacionales, pactos y protocolos que van generando concesiones. Los sectores más radicalizados de derecha en el mundo industrializado apuntan claramente a establecer los problemas ecológicos por encima de las soberanías nacionales. La lógica que nadie puede negar es la falta de control sobre la explotación de los propios recursos: el mar, la minería, la agricultura.”

El progresismo latinoamericano no es ajeno a este temor de contradecir la ideología de los verdes.

“Las nuevas formas de dominación estarían desbordando al progresismo latinoamericano por izquierda, cuando el progresismo espera su oposición en la derecha. Lo que está sucediendo consiste en la promoción de causas nobles, como las ecológicas, impulsadas de manera reaccionaria”, afirma Orduna.


Usted señala que Greenpeace es una gran generadora de mitos. ¿El libro puede contribuir a desterrar algunos de esos mitos?

–Hay un factor tremendamente poderoso detrás de Greenpeace. No creo que un libro sirva para desmontar un mito. Cuando uno está esperando el subte, ve en la pantalla los saltitos de la ballena. No creo que esta tendencia vaya a cambiar, quizá pueda haber más reticencia de los gobiernos, que empiezan a darse cuenta de que vamos a pagar las consecuencias por los compromisos internacionales que se contraen respecto de los temas ecológicos. En el caso de Galápagos se ve muy clarito porque está al borde de perder el control. Ecuador no puede hacer nada porque Galápagos tiene un valor biológico tan importante para la humanidad que las organizaciones internacionales han decidido que la isla no pueda ser considerada bajo soberanía nacional. Con el aire está pasando lo mismo, con el agua también. Plantear el tema del agua en la Argentina es muy interesante.

El agua argentina es de nosotros, pero las organizaciones ecologistas esgrimen que son patrimonios internacionales, son problemas de la humanidad. En el lenguaje, estas organizaciones han incorporado el derecho que siempre sintieron sobre los recursos del tercer mundo. El ecologismo es el nuevo colonialismo del siglo XXI
.

Como junto a los recursos están asociados los problemas de población y de desarrollo humano, la cuestión es verdaderamente preocupante. De ahí el título de “Ecofascismo”, por el carácter antidemocrático de las políticas del Primer Mundo que propagan el control poblacional en nuestros países.





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LA PARTE Y EL TODO





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25/01/12

MEDIOS Y DIVERSIDAD





En una nota reciente (¿Quién va a escuchar la radio de los wichís?, Página/12, 18 de enero), Pascual Calicchio responde acertadamente a las preguntas desafortunadas de Jorge Lanata sobre la importancia de “las radios de los wichís”.

Desmerecer la importancia de la pluralidad de voces es ignorar necesidades básicas de la democracia. La democracia supone una pluralidad de oportunidades de expresión particularmente para aquellos que rara vez son escuchados en los medios o cuyas vidas son filtradas por los requerimientos del rating o la razón política. El mercado no garantiza que todos los ciudadanos estén en condiciones similares de expresar sus ideas y demandas, por la simple razón de que no todos los públicos son igualmente atractivos para la publicidad y el rédito comercial.

Que una expresión comunicacional tenga limitada audiencia o escaso éxito publicitario no implica que no sea necesaria o valiosa. De hecho, las democracias, algunas más que otras, diseñan políticas precisamente para apuntalar la presencia de opiniones que son importantes porque contribuyen a la pluralidad de la esfera mediática. Este es el principio de la radiodifusión pública, no persigue el éxito comercial masivo, sino que se piensa como una contribución democrática para nivelar las desigualdades del mercado, activar la libertad de expresión, y dar oportunidades a voces que carecen de respaldo comercial.

Sin embargo, hay dos cuestiones fundamentales que deben ser discutidas, especialmente en el contexto de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Un tema es que el otorgamiento de un tercio de las licencias a actores sociales no resuelve el delicado problema del financiamiento de los medios. La propiedad y el financiamiento son cuestiones diferentes, pero están íntimamente vinculadas. Alguien siempre paga por el funcionamiento de los medios, directa o indirectamente. La palabra no es gratis.

Y quien paga tiene expectativas. Un medio público puede ser financiado con recursos privados como suele ocurrir en América latina, donde es habitual que la publicidad comercial permee las pantallas de la mal llamada “televisión pública”. Asimismo, una radio de “razón social” puede ser financiada por dineros públicos o privados, como sucede en varios países de la región donde los poderes de turno son los mecenas de emisoras “comunitarias” que encauzan voces locales mientras que no critiquen a quien las financia.

En estos casos se desvirtúa el propósito tanto de los medios públicos como de las licencias otorgadas a organizaciones sociales, sindicales, religiosas y otras.

Tanto el Gobierno como el mercado son los grandes financiadores de los medios.

Por eso, no sería sorprendente que los medios que supuestamente apuntan a diversificar la escena mediática, recurran a las tradicionales fuentes de financiamiento. De ser así, serían canales para intereses particulares atrincherados en el Estado o el mercado aunque estén bajo “nuevo” dueño. El nuevo jefe sería el mismo viejo jefe. Se perpetuarían viejos problemas de limitado pluralismo y se perdería una oportunidad única de confrontar un problema medular de la democracia: la construcción de un sistema mixto de información y comunicación que refleje la heterogeneidad de la sociedad argentina.

La diversificación de propiedad no garantiza que efectivamente se logre el pluralismo si no se atiende el problema del financiamiento
.

Otro desafío es el problema de la comunicación como espacio para el debate entre posiciones diferentes. La comunicación no es solamente el derecho a la expresión, sino también la oportunidad de intercambio de ideas diferentes. La democratización de las licencias ofrece una alternativa para apoyar voces diferentes en la vasta ecología mediática, pero este no el único desafío de la democracia comunicativa.

Uno de los desafíos centrales es quién escucha y con quién se habla. El encuentro de perspectivas diferentes es un rasgo central de las democracias contemporáneas. La maduración de Internet muestra este desafío. La “red de redes” alivia, pero no resuelve, el problema de acceso en tanto se disminuye la brecha digital. No es exagerado decir que cualquier forma de expresión que haya existido tiene cabida en el vasto mundo caótico de Internet. Cada vez más, sin embargo, debido al poder de buscadores como Google y hábitos de uso, Internet funciona como un conjunto infinito de cámaras de eco que, como el espejo, rebotan opiniones autorreferentes. Las mayorías están conformes con exponerse a ideas que se ajustan a sus visiones existentes, preferencias y prejuicios. Las islas informacionales no ofrecen oportunidades para conocer lo que desconoce.

¿Por qué es esto preocupante? La democracia requiere espacios comunes para ciudadanías cada vez más diversas y divididas. Es preciso que los medios ayuden a la ciudadanía a enfrentarse con la diferencia, característica central de las sociedades contemporáneas. De lo contrario, se corre el riesgo de que hablemos entre nosotros sin tener oportunidades o incentivos de conocer otras historias, y que la comunicación refleje la agudización de minisociedades relativamente cerradas, desinteresadas en saber qué pasa más allá de sus fronteras.

Se requieren nuevas ideas para enfrentar estos nuevos problemas de la democracia. No se puede pensar un panorama mediático complejo, desagregado en múltiples plataformas individualizadas, solamente en términos de las limitaciones de los viejos medios. Si la libertad de expresión fue el gran desafío comunicacional de la revolución democrática moderna, cuestión que está lejos de ser resuelta, la comunicación en la diferencia emerge como problema fundamental.

Ninguno de los dos desafíos mencionados tiene soluciones fáciles. No hay receta para garantizar que el financiamiento de medios “sociales” efectivamente fortalezca el pluralismo o que existan espacios de comunicación entre ideas y mundos diferentes. Son temas inéditos en una escena mediática atravesada por cambios acelerados. Sería lamentable que el potencial de las innovaciones legales y tecnológicas sea fagocitado por viejas dinámicas que priorizan intereses particulares sobre el interés público.

Silvio Waisbord
Argentino
Profesor
Escuela de Medios, George Washington University,
Washington.




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22/01/12

BIENVENIDOS a la DISCUSIÓN






¿Qué pasa en las páginas de La Nación, Clarín, Perfil y en programas (no sólo) de TN que desde hace un tiempo se discuten agendas audaces? ¿Qué es eso de que paseen por allí valiosos intelectuales de diversos pelajes hablando contra la concentración de la tierra, la megaminería, la ley antiterrorista, los muertos por represión? ¿Qué raros desplazamientos y contorsiones suceden y qué vacíos en la representación política permiten que afloren estas discusiones en semejantes lugares, donde lo habitual es o era toparse con las aburridas cabecitas en crisis del radicalismo conservador, el duhaldismo o la economía liberal?

Estas no son preguntas irónicas que sólo sospechen algún pecado de “usurpación de progresismo” por parte de los medios (más o menos) dominantes “con tal de pegarle al Gobierno”. Son más bien una bienvenida al hecho de que ya sea un documento de Carta Abierta como la irrupción de un nuevo colectivo de intelectuales críticos del kirchnerismo sean asuntos noticiables e interesantes para generar debate.

Por supuesto que siempre habrá intentos de aplanamiento, recorte, distorsión, manipulación y uso por parte de los medios (más o menos) dominantes. Pero, caramba, ¿quién le está imponiendo agenda a quién en estos casos? ¿No está bueno que donde antes hubo Biolcatti, Cobos o consultor de la City hoy aparezcan de Horacio González a Maristella Svampa? ¿Y no está igualmente bien que la irrupción de la gente de Plataforma 2012 estimule a otro grupo de gente que piensa bonito a seguir afinando Argumentos y discutir cada vez mejor?

Ley antiterrorista, minería a cielo abierto, muertos por represión estatal o por patotas… Ninguna de los temas enunciados en el primer documento de Plataforma 2012 es menor. Aún cuando las críticas parezcan exacerbadas y en algún caso (como el diagnóstico de una presunta desigualdad creciente) artificiosas o temerarias. Aún cuando se trata de un puñado de temas potentes, el problema reside, como bien lo señaló Eduardo Jozami en la respetuosa entrevista que le hizo Marcelo Zlotogwiazda por TN, en “dirimir” si las eventuales falencias del Gobierno respecto de esa agenda “definen” de un saque todos los rasgos y esencias del complejo universo kirchnerista.

Una elección posible es la que apuntó en el mismo programa Gabriel Levinas: a su juicio, algunos de esos temas implican situaciones “extremas”, “que trazan una raya” a partir de la cual se supone que un simpatizante del Gobierno debería dejar de serlo.

El argumento parece atendible, sólo que la valoración –la que eventualmente conduzca a la decisión de permanecer o irse– depende de la masticación interna y la subjetividad colectiva, grupal o la de cada uno, no sólo de la de Levinas (y eso sin entrarle demasiado al asunto sí dominante de las emociones que ciegan). Puede que un simpatizante, militante o intelectual cercano al kirchnerismo, a partir de cierto grado de madurez política, ponga en la balanza cuánto comparte y cuánto no de lo hecho por el Gobierno. Mientras la balanza se incline a favor, seguramente elegirá permanecer en alguno de los espacios del kirchnerismo, entre otras cosas para hacer fuerza desde ahí. Puede que potencie esa decisión el hecho de que, por fuera del kirchnerismo, no haya proyectos transformadores ni consistentes ni convincentes (sí muy respetables agrupaciones, sin ironía, y muy interesantes voces sueltas).

Puede que piense también nuestro sujeto experimental K otras cosas largamente sabidas: como que siempre existe la amenaza de perder lo recuperado y volver a retroceder en el tiempo (Macri en la Ciudad).

Puede que se valore la importancia de anteponer la construcción, permanencia y eventuales “refacciones” en un espacio colectivo ya construido –que cuanto más se expande más arisco se pone y más tensiones genera– que salvaguardar las plenas libertades de opinión personales (huinca atajando: que nadie diga por favor que esta última línea es una incitación al estalinismo).

Arietes y fiestitas. Una crítica a Plataforma 2012 que el que escribe no comparte es el hecho de que el nuevo colectivo de intelectuales se haya expresado en alguno de los espacios de la comunicación (ya no tan) dominante. Puede que alguno de ellos opere en esa dirección y por supuesto que los medios del establishment los van a usar como ariete antikirchnerista, así como usan las críticas de Carta Abierta para hacerse la fiestita (por si las moscas: los subversivos de ambos colectivos de intelectuales hubieran sido exterminados en dictadura, con la sensata aprobación de La Nación y el opaco silencio de Clarín). También es verdad que en un escenario polarizado y a menudo binario están faltando espacios de encuentro, intercambio y debate. Pero guarda la tosca porque a veces sí emergen esos espacios de encuentro en preocupaciones comunes. En Miradas más que a menudo hemos podido hacernos cargo de varios de los temas planteados desde Plataforma (y desde Carta Abierta, o viceversa en orden de aparición): desde la minería a cielo abierto (o los riesgos tóxicos del modelo sojero) a la represión a los Quom, el asesinato de Mariano Ferreyra, las muertes del Indoamericano.

Maristella Svampa escribió aquí; Norma Giarraca (que dejó Plataforma apenas se creó ese espacio) es fuente habitual de consulta. Ergo: el kirchnerismo ni es tan monolítico ni impone un relato único.

Allí, en la idea simplificadora de “la imposición del relato kirchnerista”, falla feo el diagnóstico de Plataforma 2012. No existe en una sociedad compleja (además de discutidora como la nuestra) “imposición de relato” posible.

Hay en todo caso modos de circulación de relatos que no tienen un único emisor omnipotente (un Zeus tronante); grados siempre cambiantes de retroalimentación, de valoración, de aceptación de un verosímil. “Imponer relato” (la aguja hipodérmica en las añejas teorías de la comunicación) es algo que no consiguen ni “la Corpo”, ni un gobierno, ni Dios.

La de Plataforma es al respecto una lectura floja que revela un cierto desdén por la apropiación que hizo buena parte de la sociedad del famoso relato kirchnerista. En cuanto a los asesinados por violencia estatal o no, hay un tipo de reacción que a quien escribe le recuerda lo que le sucedió a su hija de 16 (simpatizante o turista accidental del kirchnerismo) en cuarto año del secundario cuando un compañerito del PO la acusó de “tener las manos manchadas con sangre” por el asesinato de Mariano Ferreyra. Puede suceder con un pibe de 16. No con intelectuales formados, que en su primer documento comprimieron en un mismo “sistema” cerrado una decidida voluntad política del Gobierno Nacional. Enlistar muertes en un puro sistema de crueldad estatal roza lo efectista.



Las corpos.

La gente de Plataforma (para la recuperación del pensamiento crítico) sostiene otra cosa interesante. Aquello que el gobierno kirchnerista hace horriblemente mal no es parte de una lista de “asignaturas pendientes”, como señalaría Carta Abierta. Sencillamente esas cosas jamás estuvieron ni estarán en la agenda oficial.

Carta Abierta, si al que escribe no le falla la memoria, no suele usar la expresión “asignaturas pendientes”. Pero de todos modos es más que discutible que el gobierno kirchnerista vaya en todo a contramano de lo que plantea Plataforma: Nilda Garré no es precisamente una Ministra de la Represión, la Ley de Tierras es un avance importante, lo mismo el nuevo estatuto del trabajador rural. Y allí donde Maristella Svampa generaliza una relación estructural del Gobierno con “las corporaciones”, incluyendo las cerealeras, está el último acuerdo con las cooperativas agrarias respecto de los modos de exportación, para no hablar de la relación compleja que sostuvo con otras corporaciones: Iglesia, Fuerzas Armadas, Sociedad Rural, las mediáticas, el FMI, Washington, su ruta.

En todo caso, porfis, concédannos a los simpatizantes del kirchnerismo la ilusión o la libertad de creer que colaboramos en ampliar y construir agenda. De hecho, como suele reiterar Mario Wainfeld, unas cuantas y significativas políticas impulsadas por este gobierno no estaban en su agenda inicial.

En algún punto da la sensación de que Plataforma se comió ricas porciones del relato liberal y sus suspicacias satelitarias acerca de lo que es el kirchnerismo. Maristella habla de la horizontalidad de Plataforma como quien invoca las mejores tradiciones inauguradas en las asambleas populares de 2001 y 2002.

¿Y qué es Carta Abierta? Carta es (a veces insoportablemente) horizontal y asamblearia, a riesgo de perder capacidad de hacer, de producir, de intervenir, de expresar. La desdeñosa expresión “voceros del Gobierno”, en ese sentido, es desgraciada. En cuanto a la autonomía intelectual, conviene decir que según cómo venga la bocha puede necesitarse más coraje político y personal para mantenerse en un espacio sosteniendo “pensamiento crítico” en medio de innumerables tensiones, y más cuando se hace algo tan grasa como adherir a un gobierno, que conservar en lugar fresco el ciento por ciento del discurso individual. No es el caso de la gente de Plataforma pero, para levantar el sempiterno dedito acusador, para el pensamiento y la indignación fácil, para apostar sin jamás quemarse al aplauso de la platea, para eso se inventaron los periodistas.



Primera respuesta a Plataforma

Texto completo original en “Argumentos para una mayor igualdad”

Los que siguen son algunos fragmentos principales de Argumentos por una mayor igualdad, la respuesta que un flamante espacio de intelectuales publicó en respuesta al documento emitido por Plataforma 2012.

    Esta carta pretende escapar a una falsa polarización. Quienes firman Plataforma, quienes adhieren y promueven Carta Abierta y quienes firmamos estos “Argumentos” afirmamos desear que la Argentina sea una sociedad más igualitaria. ¿Cómo es posible que nuestro diagnóstico acerca de lo que sucede en el país sea tan distante al de Plataforma?

    El pensamiento crítico, que reivindicamos, distingue entre cualidades diferentes, se adentra con cuidado en procesos complejos. No descalifica a los adversarios o a quienes piensan diferente: construye argumentos. Quienes firmamos este texto creemos que es urgente desplegar un debate franco, que busque reconocer los matices y complejidades del proceso actual.

    Los firmantes de Plataforma 2012, con algunos de los cuales hemos compartido muchas luchas, parten de una idea que consideramos equivocada: este gobierno es nefasto y sólo hace cosas nefastas.

    Todos los gobiernos, de izquierda o de derecha, construyen relatos. La pregunta no es si los intelectuales se sienten interpelados por esos relatos. La pregunta crítica es qué habilitan y qué obstruyen dichas narraciones. Honestamente, entre quienes apoyan las principales medidas de los últimos años, vemos énfasis bastante distintos, comentarios críticos, disputas relevantes e irrelevantes. La crítica a la ley antiterrorista ha sido la muestra más reciente de lo que afirmamos: hay un debate público. No vemos un discurso único, salvo que así parezca el acuerdo profundo en enfrentar los discursos de aquellos economistas que quieren llevar a este país a los años noventa.

    Existen disputas por la legitimidad política muy asociadas a los procesos de distribución económica. Y esas luchas son verdaderamente complicadas. No sólo porque una corriente progresista, que ha tenido diferentes capítulos en la historia del país, siga creyendo que las mayorías populares están engañadas, dado que han manifestado su apoyo a pesar de la supuesta “profundización de la desigualdad”. También, y principalmente, porque los poderes económicos y corporativos son mucho más reales de lo que un lector de la Plataforma podría suponer. En su texto no mencionan sus tensiones con el Gobierno: esas tensiones serían “puro relato”.

    Que haya acciones y metodologías del Gobierno que no compartamos (el Indec, la minería contaminante), no nos lleva a creer que exista hoy en la Argentina la posibilidad de una construcción de izquierda que insista en desconocer los avances logrados en estos años. Un pensamiento crítico comprometido con lo que hay que lograr pero también con lo logrado intervendrá activamente en el debate acerca de lo que falta, que es un avance cualitativo en todos los terrenos de una mayor igualdad.

    Quienes creen que nos encontramos ante el demonio y que todo lo que vivimos es solamente una fantochada, una puesta en escena, cometen el error de persistir en un análisis que elude los temas centrales de las políticas del Gobierno y también hace silencio ante el papel de los poderes a los que se enfrenta. Ese error profundiza la idea de que hay dos trincheras. Cuando tengamos un debate con matices, percibiremos que no serán los mismos los argumentos de los compañeros de Carta Abierta (que no pueden ser calificados como “voceros del Gobierno”) que los de Plataforma, pero tampoco los de sus integrantes. Quien conoce a las personas por sus trayectorias, sus hechos y sus dichos, sabe que es bueno siempre juntarse, con el riesgo de que en el entusiasmo transmitido de unos a otros esa ausencia de matices pueda terminar en rejunte.



Texto completo original en:
Plataforma (para la recuperación del pensamiento crítico)


Texto completo original en:
Carta Abierta/11






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21/01/12

FAMATINA






En la tercera semana de un masivo acampe, para evitar el ingreso de una empresa minera, aumenta el rechazo a la actividad extractiva. El gobierno nacional festejó el récord de exploración minera...



Piquete. Corte de camino. Asamblea permanente. Pueblada. Distintas formas de llamar a la decisión del pueblo riojano de Famatina que rechaza la megaminería, industria extractiva que advierten impactará en la forma de vida de la región. Las Asambleas de Famatina y Chilecito mantienen 19 días de masiva movilización a 1800 metros sobre el nivel del mar, con calores extremos y una decisión: “El Famatina no se toca”. Cuenta con el apoyo del Intendente, el párroco local, la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC –donde confluyen organizaciones socioambientales de todo el país–), organismos de derechos humanos, el escritor uruguayo Eduardo Galeano y la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa). Ya fueron judicializados ocho asambleístas. El gobernador Luis Beder Herrera sigue de vacaciones y ningún funcionario del gobierno nacional se refirió al tema.

El cordón montañoso de Famatina era pretendido en 2007 por la empresa Barrick Gold, líder mundial del sector. Pretendía extraer oro y cobre, pero chocó con las asambleas riojanas, que negaron el paso a la montaña. Barrick abandonó el emprendimiento, pero no fue el único traspié: el gobernador Angel Maza fue destituido, por “mal desempeño de sus funciones”, por la legislatura provincial, donde jugaron un papel fundamental los diputados que respondían al entonces vicegobernador Beder Herrera.

Herrera enarbolaba un discurso antiminería. Aún hoy permanecen en Internet entrevistas donde llama “defender el agua” y rechazar la megaminería por “contaminante”. A poco de asumir, cambió de discurso y derogó la ley que limitaba la actividad extractiva en la provincia. En junio de 2010, integró la comitiva oficial que viajó a Canadá, en el marco de la cumbre del G-20, y se entrevistó con el presidente de Barrick Gold, Peter Munk. La foto de la Agencia de Noticias Télam muestra a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sonriente, de vestido azul, junto a Munk, los gobernadores de La Rioja, San Juan (José Luis Gioja), Salta (Juan Manuel Urtubey), el secretario de Minería (Jorge Mayoral) y el entonces ministro de Economía (Amado Boudou).

Otra foto oficial, también en Canadá, muestra a la Presidenta frente a un micrófono, al lado de Munk, disertando. De fondo, las banderas de Canadá, Argentina y otra de Barrick (blanca, amarilla y letras negras).

El comunicado de las Asambleas Riojanas, fechado el 7 de julio de 2010 remarca: “Instamos a las comunidades riojanas a organizarse para resistir e impedir la enajenación de nuestros bienes comunes en resguardo de los intereses y la soberanía provincial y nacional y de las futuras generaciones”.

A fines de 2011, trascendió en La Rioja un acuerdo entre el gobierno provincial y la empresa canadiense Osisko Mining Corp para explorar el cerro Famatina. Volvió el estado de movilización. Que tuvo su pico cuando los asambleístas descubrieron una carpeta de la empresa con información de los activistas. Denunciaron “listas negras”, al mejor estilo de la última dictadura militar, en las que se detallaban lugares de trabajo y nivel de participación en las asambleas.

El 2 de enero, comenzó el corte en Alto Carrizal, camino vecinal por donde debiera pasar la empresa para explorar el Famatina. Casi tres semanas de corte, que ya se transformó en un acampe permanente y masivo. El jueves 12 hubo movilización, en respaldo a la lucha riojana, en seis provincias (Mendoza, Río Negro, Catamarca, Córdoba, Chubut y Buenos Aires). El lunes 16 venció el plazo que, según el convenio, tenía la empresa para ingresar al cerro. El mismo día hubo una masiva movilización desde Alto Carrizal hasta el casco urbano de Famatina. También hubo una concentración en la capital riojana.


Algunas de las voces de tres semanas de movilización:

  • ”Es injusto que se tomen acciones de criminalización de la protesta social de los vecinos, quienes han realizado innumerables denuncias y las cuales nunca se han resuelto a su favor (…) El gobierno de la provincia privilegia el capital financiero sobre la vida del pueblo riojano” (Adolfo Pérez Esquivel).

  • ”El pueblo de Famatina no quiere la actividad minera como una actividad para nuestra región. La gente apuesta al turismo o a la producción de nueces, duraznos, uvas, peras” (intendente Ismael Bardogaray).

  • ”La intimidante presencia de fuerzas de seguridad especiales, la amenaza constante sobre la integridad física de los ciudadanos, sumado a las reiteradas vulneraciones de sus derechos básicos como el de manifestarse y expresarse, y la posición del gobierno nacional, son algunas de las preguntas de los pedidos de informes –al Gobierno– (Centro de Estudios Legales y Sociales -CELS-, Servicio de Paz y Justicia -Serpaj-, Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (Aadeaa), Colectivo Voces de Alerta, Colectivo por la Igualdad)

  • ”La Constitución Nacional y Provincial prevén mecanismos de participación como la consulta popular, en la que el pueblo se manifiesta sobre situaciones que hacen a su destino social, cultural o económico. Consideramos que estos instrumentos constitucionales respetuosamente aplicados, contribuirán a apreciar realmente la voluntad popular de los departamentos de Chilecito y Famatina y a valorar la palabra empeñada de aquellos que fueron constituidos por el pueblo riojano en rectores de los destinos de la Provincia” (extracto del comunicado del obispo de La Rioja, Roberto Rodríguez).

  • ”Apoyamos los reclamos de la población de La Rioja, rechazando el nuevo emprendimiento de la empresa Osisko que el Gobierno impulsa para el Cordón de Famatina, pronunciándonos contra el saqueo y la depredación del valle de Famatina, y haciendo nuestros los reclamos de la población organizada (…) Solicitamos la urgente revisión de la legislación nacional minera derogando las leyes que permiten el saqueo de los recursos naturales, la exención impositiva a este sector y la contaminación de la biosfera” (Resolución del Congreso de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina –Fesprosa–, integrada por 27 mil profesionales de la salud).

  • ”Desde lejos, pero desde cerca, envío un abrazo de muchos brazos a los pobladores de Famatina, que no se dejan engañar con esos cuentos de las sanguijuelas modernas, que te venden buena salud mientras te acompañan al cementerio” (Eduardo Galeano).

  • ”El Fatamina no se toca” (Asamblea de Famatina y Chilecito).





Ningún funcionario nacional se refirió al tema. Ni siquiera las secretarías de Ambiente, ni Derechos Humanos; las más directamente vinculados a la contaminación y a la criminalización de la protesta. Tampoco el Ministerio de Justicia ni la Jefatura de Gabinete.

El 13 de enero –cuando la movilización riojana llevaba casi dos semanas, ya había ocho activistas imputados y se temía represión en el acampe– una dependencia del gobierno nacional rompió el silencio.

“Histórica inversión de riesgo. 1.031.600 metros perforados. Se perforó un 41,3 por ciento más que en 2010, y un 664 por ciento con respecto al inicio de 2003. Permite promover nuevos empecimientos productivos”, celebró la Secretaría de Minería de Nación (“metros de perforaciones” es la forma en que se mide la actividad exploratoria).

El comunicado remarcó que “el récord histórico ratifica a la Argentina como uno de los países con mayor dinámica en esta actividad”. Y explicó que ”el fuerte aumento de la actividad exploratoria generó la aparición de nuevos emprendimientos, el país ya cuenta con más de 600”. Y detalló que las principales provincias con proyectos mineros son Santa Cruz, San Juan, Salta, Catamarca, Jujuy, Mendoza, Neuquén y La Rioja.





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16/01/12

CONSENSO INCLUSIVO





En la década del ‘90 existía un amplio consenso respecto de las políticas neoliberales. Había también resistencias, pero no eran hegemónicas. Sí lo eran las recetas del Consenso de Washington. Se decía, y la sociedad lo asumía como verdad propia, que “el mercado” pedía, y había que darle lo que pedía.

Pero ese proyecto había irrumpido por la fuerza. En los ’70, América latina fue laboratorio experimental de las políticas neoliberales a través del terrorismo de Estado. Ya en los ‘80, Inglaterra y Estados Unidos, con Thatcher y Reagan a la cabeza, inauguraban el ciclo neoliberal en su versión para el Primer Mundo.

El italiano Antonio Gramsci invitó a pensar al Estado en un sentido amplio y no sólo como aparato institucional. El Estado no es meramente un instrumento que alguien toma y utiliza a su menester. El Estado es coerción, pero también es consenso. Y aquél se llamaba Consenso de Washington, pero no fue elaborado por consenso. El documento original se titulaba “Qué entiende Washington por políticas de reforma”, y fue redactado por el economista norteamericano John Williamson. Pero Williamson, que parecía haber leído a Gramsci, dijo que ese listado de diez medidas económicas “eran más o menos aceptadas por todo el mundo... en Washington”. Es decir, eran hegemónicas allí, en la capital de los Estados Unidos. Luego creímos que los intereses particulares de Washington eran también nuestros intereses. En eso consiste la hegemonía.

Consenso de Washington era un nombre adecuado para la segunda etapa del neoliberalismo en Latinoamérica. Si durante la primera etapa había primado la coerción, en esta segunda etapa el neoliberalismo se superaba a sí mismo a través de un creciente consenso.

Pero de haber leído correctamente a Gramsci, los gurúes neoliberales hubiesen previsto que en cierto momento, cuando a amplios sectores de la población se les exigen esfuerzos considerables bajo falsas promesas, las crisis económicas pueden devenir en crisis orgánicas. En la crisis orgánica, lo viejo muere sin que pueda nacer lo nuevo. Es una crisis de hegemonía, los dirigentes ya no obtienen el consenso de sus dirigidos, los grupos sociales se separan de sus partidos tradicionales. Cuando ya no hay consenso crece la coerción, o lo nuevo irrumpe.

2001-2003 fue un período represivo en nuestro país sin que la crisis de hegemonía encontrase resolución. La crisis que en la Argentina “causó dos nuevas muertes”, al decir de un gran diario argentino, es la crisis que hoy atraviesan Europa y Estados Unidos. Ya no hay consenso en Washington sino protestas y represión. Se impone el ajuste. Los países dominantes del bloque europeo imponen a los países dominados las recetas que ya fracasaron.

No se puede predecir si lo nuevo está más cerca o más lejos, si los más pobres de las regiones más ricas del globo continuarán pagando la crisis, a qué precio, y durante cuánto tiempo. ¿Aparecerá más temprano que tarde algún personaje que, hijo de su época, logre pasar a la historia como quien, sabiendo leer las circunstancias actuales, dejando atrás el proyecto neoliberal, articule las demandas de los “indignados” construyendo poder para llevar adelante un nuevo proyecto integral? Si eso sucede, la actual “indignación” anti-neoliberal dejará de ser mera resistencia y pasará a ser construcción de un nuevo consenso.

Algún día, tal vez, habremos exportado la figura de Néstor Kirchner. Pero el recambio de proyecto pasará a ser global, y por tanto el proyecto ya será otro. Basta con tomar nota de que nuestro proyecto nacional, popular y democrático tiene sus asuntos pendientes, elementos de lo viejo que todavía subsisten. Por eso debe proyectarse su profundización. Delinear qué rumbo va a tomar el proceso político abierto en 2003 que arranca una nueva etapa con el 54 por ciento de apoyo.



Pasados 10 años del estallido popular de 2001, podemos decir que, esta vez, buena parte de América latina fue vanguardia. El neoliberalismo llegó antes, estalló antes, y antes que en los países centrales se encontraron mecanismos reales y efectivos para comenzar a desandar décadas de un proyecto que, indistintamente, lleva a los países a recurrentes crisis económicas, eventualmente a la ruina, y esporádicamente a crisis orgánicas en las que lo nuevo nace, o lo viejo se resiste a costa de más crisis, más exclusión y más represión.

Lo nuevo no puede nacer todavía en el “Primer Mundo”. No hay todavía un Néstor Kirchner entre ellos. Ajustes económicos, cambios de gobiernos, giros hacia la derecha, represión de la protesta, salvatajes financieros. Con nuestro programa de sustitución de importaciones, el “que se vayan todos” fue exportado a los países “desarrollados”.



Cristina Fernández ofrece exportar otro producto argentino. Más actual, más duradero, de mejor calidad. El proyecto de crecimiento con inclusión social, un nuevo consenso, ya no regresivo sino progresivo, ya no exclusivo sino inclusivo, ya no para unos pocos.


Sergio Friedemann
Politólogo (UBA/Conicet)








El Consenso de Washington fue formulado originalmente por John Williamson en un documento de Word en noviembre de 1989 ("What Washington Means by Policy Reform", que puede traducirse como "Lo que Washington quiere decir por política de reformas" o "Lo que desde Washington se entiende por política de reformas")...


  1. Disciplina presupuestaria (los presupuestos públicos no pueden tener déficit)

  2. Reordenamiento de las prioridades del gasto público (el gasto público debe concentrarse donde sea más rentable)

  3. Reforma Impositiva (ampliar las bases de los impuestos y reducir los mas altos)

  4. Liberalización de los tipos de interés

  5. Un tipo de cambio de la moneda competitivo

  6. Liberalización del comercio internacional (trade liberalization) (disminución de barreras aduaneras)

  7. Eliminación de las barreras a las inversiones extranjeras directas

  8. Privatización (venta de las empresas públicas y de los monopolios estatales)

  9. Desregulación de los mercados

  10. Protección de la propiedad privada



El propio Williamson contó que en ese histórico borrador incluyó "una lista de 10 políticas que personalmente pensaba eran más o menos aceptadas por todo el mundo en Washington".

Por "más o menos", Williamson entendía el complejo político-económico-intelectual que tiene sede en Washington D. C.: los organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial), el Congreso de los EEUU, la Reserva Federal, los altos cargos de la Administración, y los institutos con destacados expertos (think tanks) económicos.

Originalmente, ese paquete de medidas económicas estaba pensado para los países de América Latina, pero con los años se convirtió en un programa general.





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11/01/12

“Argumentos para una mayor igualdad”





Con el objetivo de “escapar a una falsa polarización” y “desplegar un debate franco, que busque reconocer los matices y complejidades del proceso actual”, un grupo de intelectuales emitió un documento en Página 12 titulado "Argumentos para una Mayor Igualdad".





Esta carta pretende escapar a una falsa polarización. Quienes firman Plataforma (para la recuperación del pensamiento crítico), quienes adhieren y promueven Carta Abierta y quienes firmamos estos “Argumentos” afirmamos desear que la Argentina sea una sociedad más igualitaria. ¿Cómo es posible que nuestro diagnóstico acerca de lo que sucede en el país sea tan distante del de Plataforma?

El pensamiento crítico, que reivindicamos, distingue entre cualidades diferentes, se adentra con cuidado en procesos complejos. No descalifica a los adversarios o a quienes piensan diferente: construye argumentos. Quienes firmamos este texto creemos que es urgente desplegar un debate franco, que busque reconocer los matices y complejidades del proceso actual.

Cuando se parte de una presuposición, por ejemplo que este gobierno es calamitoso o maravilloso, y de ello se deriva que todo lo que haga ese gobierno tendrá esa misma cualidad, se está renunciando al análisis político y a la principal función de la crítica, que es la capacidad de distinguir.

Los firmantes de Plataforma 2012, con algunos de los cuales hemos compartido muchas luchas, parten de una idea que consideramos equivocada: este gobierno es nefasto y sólo hace cosas nefastas. Vamos a detenernos en las principales afirmaciones:


1
“Se ha profundizado la desigualdad”. Esto no puede afirmarse y menos aún al pasar. Los compañeros saben que hay distintas formas de estudiar la distribución del ingreso y que en cualquiera de ellas la desigualdad no se ha profundizado desde 2003 a la actualidad. La Asignación Universal, la ampliación de las jubilaciones, la reducción del trabajo precario (aún modesta para los objetivos que deben plantearse) ayudaron a eso. Las tan vapuleadas retenciones y el Impuesto a las Ganancias (aunque está pendiente una reforma impositiva) mejoran la distribución. Además, leyes como el matrimonio igualitario o del peón rural reducen otras desigualdades. Nos parece muy preocupante que se realice una afirmación tan grave sin análisis ni datos. ¿Acaso Plataforma no pretende convencer a los que piensan distinto?


2
Vemos con idéntica preocupación a la de los compañeros que desde los hechos del Parque Indoamericano en 2010 y la represión en Formosa, comience a agrietarse una de las grandes conquistas democráticas posteriores a los asesinatos de Kosteki y Santillán. Nos referimos a la máxima, tan criticada por los medios masivos, de que la policía concurra sin armas a las protestas sociales. El primer quiebre fue el asesinato de Fuentealba, con evidente responsabilidad de la policía provincial, que produjo una protesta de la CTA y de la CGT (incluyendo paro de actividades). El asesinato de Mariano Ferreyra, con gran repercusión, está siendo investigado y produjo la inédita consecuencia de un secretario general gremial preso. Ese hecho parece no existir para Plataforma. Por nuestra parte, consideramos imprescindible que el gobierno nacional tenga una política consecuente con su política de derechos humanos en relación con los asesinatos ocurridos en Jujuy, Santiago del Estero, Formosa y otras provincias. Una política que logre retrotraernos a la situación previa a los primeros muertos en protestas en las provincias. Creemos firmemente que es necesario que todas las organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos tomen esta cuestión como central en su agenda. Ese es el desafío no sólo para el Gobierno, sino también para muchos actores de la sociedad argentina.


3
Todos los gobiernos, de izquierda o de derecha, construyen relatos. La pregunta no es si los intelectuales se sienten interpelados por esos relatos. La pregunta crítica es qué habilitan y qué obstruyen dichas narraciones. Honestamente, entre quienes apoyan las principales medidas de los últimos años, vemos énfasis bastante distintos, comentarios críticos, disputas relevantes e irrelevantes. La crítica a la ley antiterrorista ha sido la muestra más reciente de lo que afirmamos: hay un debate público. No vemos un discurso único, salvo que así parezca el acuerdo profundo en enfrentar los discursos de aquellos economistas que quieren llevar a este país a los años noventa.


4
Existen disputas por la legitimidad política muy asociadas con los procesos de distribución económica. Y esas luchas son verdaderamente complicadas. No sólo porque una corriente progresista, que ha tenido diferentes capítulos en la historia del país, siga creyendo que las mayorías populares están engañadas, dado que han manifestado su apoyo a pesar de la supuesta “profundización de la desigualdad”. También, y principalmente, porque los poderes económicos y corporativos son mucho más reales de lo que un lector de la Plataforma podría suponer. En su texto no mencionan sus tensiones con el Gobierno: esas tensiones serían “puro relato”. Pero todos hemos visto actuar a los grupos rurales, eclesiásticos, a los medios, a transnacionales, fondos buitre y gobiernos extranjeros. ¿Qué fueron esos hechos? ¿Pura ficción?


5
Hoy se despliega en el país una tensión y una disyuntiva entre una concepción neodesarrollista, que en el fondo cree que mayores formas de inclusión y justicia serán alcanzadas gracias al crecimiento económico y una concepción igualitarista que cree en un desarrollo integral, económico, social, ambiental y cultural. Para evaluar hacia dónde nos lleva una ley o una política, no es suficiente mirar quién la vota: es imprescindible analizar sus efectos o no de transformación social.


6
Que haya acciones y metodologías del Gobierno que no compartamos (el Indec, la minería contaminante) no nos lleva a creer que exista hoy en la Argentina la posibilidad de una construcción de izquierda que insista en desconocer los avances logrados en estos años. Un pensamiento crítico comprometido con lo que hay que lograr, pero también con lo logrado, intervendrá activamente en el debate acerca de lo que falta, que es un avance cualitativo en todos los terrenos de una mayor igualdad.

Quienes creen que nos encontramos ante el demonio y que todo lo que vivimos es solamente una fantochada, una puesta en escena, cometen el error de persistir en un análisis que elude los temas centrales de las políticas del Gobierno y también hacen silencio ante el papel de los poderes a los que se enfrenta. Ese error profundiza la idea de que hay dos trincheras.



Cuando tengamos un debate con matices, percibiremos que no serán los mismos los argumentos de los compañeros de Carta Abierta (que no pueden ser calificados como “voceros del Gobierno”) que los de Plataforma, pero tampoco los de sus integrantes. Quien conoce a las personas por sus trayectorias, sus hechos y sus dichos sabe que es bueno siempre juntarse, con el riesgo de que en el entusiasmo transmitido de unos a otros esa ausencia de matices pueda terminar en rejunte.

    Firman: Alejandro Grimson, Victorio Paulón, Jorge Gaggero, Florencia Abbate...

    También firman, entre otros, Roberto Pianelli, Alicia Azubel, Sandra Arito, Eduardo Menajovsky, Claudio Ingerflom, Luisa Valenzuela, Norma Díaz, Paula Abal Medina, Rita Segato, Gustavo Tieffenberg, Jorge Sarquis, Osvaldo Pedroso, Gerardo Aboy Carlés, Hugo Rapoport, Karina Bidaseca, Ariel Lupo, Laura Malosetti, Marta Dujovne, Jorge Kors, Nicolás Escobari, María G. Rodríguez, Damián Pierbattisti, Alejandro Falco, Estela Maidac, Alexandre Roig, José Lipovetzky, Nicolás Freibrun, Eduardo Smalinsky, Alcides Chiesa, Liliana Lukin, Víctor de Zavalía, Horacio Feinstein, Ana Cambours de Donini, Sonia Otamendi, Leda Schiavo, Sebastián Pereyra, Hugo Germano, Gabriel Noel, Daniel Mundo, Pablo De Biase, Ana Castellani, Martín Plot, Gustavo Dalmazzo, Juan Lo Bianco, Sergio Caggiano, Irma Zacaria, Juan Luis Fornero, Débora Gorbán, Cora Arias, Tukuta Gordillo, Graciela Jacob, Ariel Wilkis, Philip Kitzberger, Generación Política Sur, Juan Carlos Marín.




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01/01/12

BUENOS VECINOS





El reclamo argentino de que el Reino Unido se siente a negociar la soberanía sobre Malvinas entraña un riesgo: que la política exterior argentina se torne rígida, monotemática y militarista.

Pero eso no está ocurriendo por dos motivos. Uno, que el gobierno argentino está esquivando un tono malvinero elemental que disfrutaría Leopoldo Fortunato Galtieri. Otro, que Sudamérica vive un momento único en el que la diplomacia regional se entrelaza con la política interna de cada país.

El Consejo de Estados de América latina y el Caribe (Celac) y la Unasur hicieron suyo el reclamo argentino de negociar la soberanía sobre las islas. Durante la última reunión del Mercosur en Montevideo la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil decidieron no aceptar que recale en sus puertos ningún barco con una bandera que diga Falklands.

Ese pronunciamiento hubiera sido imposible sin el giro que el presidente uruguayo José “Pepe” Mujica les dio a las relaciones con la Argentina al reemplazar, el 1º de marzo de 2010, al socialista Tabaré Vázquez. Los dos pertenecen, naturalmente, al Frente Amplio, pero al parecer interpretan de manera diferente tanto la historia como el futuro uruguayo.

Además del Frente, en Uruguay hay dos partidos que hasta la asunción de Tabaré como presidente, el 1º de marzo de 2005, hegemonizaron la política durante 187 años, el Colorado y el Blanco. El Colorado está de capa caída. El Blanco, incluso a pesar de la derrota, conserva impulso político.

Un grupo de dirigentes blancos acaba de publicar una “Carta Abierta sobre la Cuestión de las Islas Malvinas y la admisión en puertos uruguayos de buques con su bandera”. En apoyo de la decisión de Mujica, dice textualmente uno de los párrafos principales: “La medida procede plenamente y se justifica en dos órdenes de razones: a) principios de política exterior nacional, que imponen la solidaridad con Argentina en su reclamo de soberanía sobre las islas australes, en consonancia con numerosos pronunciamientos, de los que el país ha participado; b) obligación de respetar el marco jurídico internacional, en cuanto a que son los Estados, bajo su responsabilidad y no los territorios no autónomos los que pueden otorgar banderas a las embarcaciones. De otro modo, se estaría abriendo un cheque en blanco a operaciones de dudosa legalidad”.

El texto está firmado, entre otros, por Beatriz Argimón, Daniel Berger, Sergio Botana (intendente de Cerro Largo), Juan Pedro Cestau, Eber Da Rosa, Ernesto Dhel, Pablo Díaz, Carlos Enciso (intendente de Florida), Juan Raúl Ferreira, Sigfrido Frigerio, Gustavo Gaye, Alem García Sos, Ricardo Gorosito, Gastón Goyret, Fernando González Guyer, Darío Hernández Carro, Luis Alberto Herrera, Pablo Iturralde Viñas, Martín Laventure, Alvaro Lorenzo, Enrique Martínez Larrechea, Daniel Olascoaga, Daniel Peña, Federico Ricagni, Jorge Saravia, Marcelo Saravia, Mercedes Rosende, Luis Vignolo, Alberto Volonté Berro, Jorge Zeballos y Walter Zimmer (intendente de Colonia).

Volonté fue embajador en la Argentina. Juan Raúl Ferreira es el hijo del legendario caudillo blanco Wilson Ferreira Aldunate, “El Güilson” (1919-1988), opositor a la dictadura uruguaya surgida en 1973, sobreviviente de la Triple A y la Operación Cóndor en Buenos Aires y protagonista, en 1984, con apoyo del gobierno argentino de Raúl Alfonsín, de un épico regreso a Montevideo en el viejo Vapor de la Carrera. Sería apresado en Uruguay como una forma de evitar su candidatura.

La “Carta Abierta” tiene un acápite de Ferreira Aldunate: “No hay modo de ser patriota de patria chica, sin ser, por eso mismo y simultáneamente, patriota de la gran patria común latinoamericana”.

El documento de los dirigentes blancos argumenta que “el puerto de Montevideo, pese al apoyo uruguayo a la reivindicación de soberanía argentina, estuvo y está abierto a navíos civiles de cualquier nacionalidad, y también del Reino Unido, no así a sus navíos de guerra en tránsito a las Islas, ni a buques que enarbolen un pabellón irregular”.

El texto refuta a quienes opinan que con las restricciones se violaría la libertad de navegación, “que se intentaría complacer al gobierno argentino sin reciprocidad de su parte, a la vez que se atentaría contra intereses económicos nacionales”.

Opina que el primer argumento es inexacto. “La libertad de navegación no padece ningún tipo de limitación ni la afecta la decisión gubernamental.”

En cuanto a la relación con la Argentina, sostiene que “el segundo argumento, no parece corresponderse con un contexto de bienvenido restablecimiento de las buenas relaciones de vecindad en el Plata, como el actual, relaciones de vecindad que constituyen históricamente un interés nacional prioritario y constante, no sólo en términos de soberanía nacional y de política exterior independiente, sino también, sin duda, de legítimos intereses económicos y comerciales de la República”. Y agrega: “Cualquier planteamiento que debamos realizar a la República Argentina cuenta con los canales necesarios para ello. Pero los aspectos bilaterales constituyen otro capítulo y no es ni intelectual ni políticamente válido confundirlos en este caso. Parece además sorprendente que para algunos actores políticos resulte un atentado a la soberanía la eventual receptividad a los planteos de un vecino, como Argentina (respecto de las Malvinas), pero no sería atentado a la soberanía ceder ante las pretensiones administrativas de los colonos respecto de los pesqueros”.

En cuanto al supuesto perjuicio económico para Uruguay, que consistiría en el lucro cesante de los operadores portuarios, “cabe señalar que no todos los pesqueros del Atlántico Sur navegan bajo el irregular pabellón de conveniencia otorgado por los colonos. Es seguro que éste sea un porcentaje muy menor del total y que el lucro cesante sea en consecuencia, de existir, marginal. Por otra parte, la reciente declaración del Mercosur en la Cumbre de Montevideo, asegura que todos los países de la región actuarán según este mismo criterio”.

Añade el documento: “Pero lo cierto es que el argumento, más que económico, posee implicaciones de naturaleza política e implica cohonestar el expediente de la administración colonial dependiente del Reino Unido, que extiende permisos de uso de una bandera de conveniencia, que no se corresponde a ningún Estado soberano –ni siquiera autónomo o estatal–, desde que las Islas integran el listado de territorios no autónomos de las Naciones Unidas. Se trata pues de una medida adoptada en el marco del diferendo con Argentina. Dichas embarcaciones podrían navegar bajo cualquier otro pabellón, accediendo así a los puertos nacionales”.

Para reforzar la argumentación, el documento de los dirigentes blancos recuerda que “las Islas Malvinas constituyen parte integral e indivisible del territorio argentino. Fueron ocupadas en 1833 por Gran Bretaña, que ejerce desde entonces una posesión de facto. Dicha ocupación fue siempre contestada y ningún derecho puede derivarse de la mera prórroga material de esa acción ilegítima, así como de supuestos actos de imperio dictados por los ocupantes”.

También rescata la resolución 2065 de las Naciones Unidas, dictada el 16 de diciembre de 1965, que “invitó a los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a proseguir sin demora las negociaciones, lo que ha sido objeto de incumplimiento contumaz por parte de la potencia ocupante”.

En uno de sus párrafos más contundentes afirma: “El puerto de Montevideo no puede ser un garito colonialista, expresó una vez Wilson Ferreira Aldunate, honrado por la Universidad Nacional de Lanús con el premio Malvinas Argentinas. Y Alberto Methol Ferré alertaba sobre el que se nos convierta en un Hong Kong rioplatense, plaza fuerte de custodia y emplazamiento neocolonial. Por no mencionar a Artigas, en su apelación constante a los Americanos del Sur y al mismo fundador del Partido Nacional Manuel Oribe, víctima de bloqueos de potencias extranjeras por su defensa de la soberanía americana. Estas y otras voces relevantes de nuestra historia en diversos partidos políticos y corrientes históricas e intelectuales nos llaman hoy la atención sobre los riesgos y distorsiones propios de una lectura parroquial y aldeana de la realidad internacional”.

Los dirigentes blancos llaman a que sea “objeto de concertación” lo que definen como “política platense”.

Mujica no lo diría de otra manera. Con orígenes en las raíces blancas del interior uruguayo, el cofundador del movimiento tupamaro y ex dirigente de los cañeros de Bella Unión como Raúl Sendic, el líder tupamaro histórico, el actual presidente suele hacer suya la visión de la historia que critica las fricciones del siglo XIX entre Montevideo y Buenos Aires.

Más allá de la historiografía, la novedad principal es que Mujica eligió mantener una relación privilegiada con la Argentina como condición nacional uruguaya. En 2010 no sólo levantó la bolilla negra que impedía la designación de Néstor Kirchner como secretario ejecutivo de la Unasur, bolilla negra esgrimida por Tabaré, sino que junto con el canciller Luis Almagro tuvo la paciencia de esperar que la Argentina resolviera por sí misma el conflicto generado con Uruguay por la desproporción de un pequeño grupo de habitantes de Gualeguaychú. Del lado argentino, Cristina Fernández de Kirchner, el entonces jefe de Gabinete Aníbal Fernández y el canciller Héctor Timerman dieron por cerrado el conflicto político de los puentes y entendieron que el litigio no podía hipotecar las relaciones con Uruguay.

Un buen ejemplo de política platense.





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