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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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29/11/12

INDIGNACIÓN




El lunes 26 trascendieron los resultados de las primarias para renovar la representación del Likud gobernante en el Knesset o Asamblea unicameral israelí en las próximas elecciones del 22 de enero: el incremento del vuelco a la derecha más dura fue inesperado para muchos (www.ynetnews.com, 27-11-12). De los tres ministros, y a la vez representantes, considerados parte del ala más moderada del Likud (www.haaretz.com, 28-11-12), sólo uno tendría la posibilidad de ser reelecto, el ministro sin cartera Benny Begin, aunque es el número 20 de la lista. Los otros dos, Dan Meridor y Michael Eitan, seguramente no.

Sus bancas serán ocupadas por extremistas de derecha como Moshe Feiglin, que calificó a Hitler de “genio militar sin paralelo. El nazismo elevó a Alemania de un estatuto físico e ideológico bajo a otro fantástico” (www.haaretz.com, 10-12-08). Extrañas palabras en boca de un israelí judío que, sin duda, será parlamentario y por primera vez. Sorprenderían menos si las pronunciara el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad. Los partidos de oposición se las verán negras y cabe preguntarse si los votantes del centro y de la izquierda tendrán fuerzas suficientes para contrarrestar semejante fanatismo. ¿O será un reflejo de lo que realmente piensa la opinión pública de Israel?

Una encuesta polémica realizada por la importante agencia local Dialog mostraría que tal vez sí. Más de dos tercios de los israelíes no árabes interrogados opinaron que millones de palestinos no deberían tener derecho a voto si Israel anexara los territorios de Judea y Samaria administrados por el gobierno israelí en Cisjordania (www.guardian.co.uk, 23-10-12). El 74 por ciento se pronunció por que en Cisjordania se establecieran caminos para israelíes, por un lado, y caminos para palestinos, por el otro, y el 58 por ciento piensa que Israel ya está aplicando el sistema de apartheid a los palestinos; claro que para esta encuesta fueron entrevistados sólo 503 israelíes judíos de una población total de casi 6 millones, aunque hay hechos que les dan la razón (www.tomdispatch.com, 25-11-12).

Otros datos del sondeo de Dialog que publicó el diario israelí Ha’aretz (23-10-12) indican que un 59 por ciento manifestó que los israelíes judíos deberían tener preferencia sobre los israelíes árabes en la contratación de personal para las instituciones oficiales y el 49 por ciento declaró que los primeros deberían ser mejor tratados que los últimos. El 42 por ciento no quiere vivir en el mismo edificio que habitan vecinos árabes y otro tanto se opone a que sus hijos compartan la escuela con niños árabes.

El tema de la posible anexión de Cisjordania o de las zonas con más asentamientos israelíes ilegales en ese territorio palestino adquirió espesor en estos últimos meses, señala The Guardian: “Ehud Barak, ministro de Defensa, se pronunció por la anexión de las tierras que se encuentran entre la Línea Verde internacionalmente reconocida y el muro construido por Israel”.

Son terrenos palestinos y el primer ministro Benjamin Netanyahu proclamó que su gobierno seguiría construyendo edificios en un distrito árabe de Jerusalén, en respuesta a las críticas que la Unión Europea formulara días antes a tal decisión. El premier israelí dejó en claro el tema: “Hemos construido en Jerusalén, estamos construyendo en Jerusalén y seguiremos construyendo en Jerusalén” (www.huffing tonpost.com, 23-10-12).

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas declaró en agosto de 1980, en su resolución 478, la nulidad de la anexión israelí de Jerusalén Este, poblada por una mayoría árabe, donde la Autoridad Nacional Palestina demanda establecer la capital de su futuro Estado. La casi totalidad de la comunidad internacional trasladó sus embajadas a Tel Aviv en repudio a la anexión, pero el gobierno israelí no se digna cumplir ni una sola de las decenas de resoluciones de la Asamblea General de la ONU que condenaron la ocupación militar de los territorios palestinos en 1967 primero y ahora la ocupación de hecho. Para qué, si la Casa Blanca lo apoya.

La quinta parte de la población de Israel es árabe y casi la mitad de los entrevistados por Dialog juzgó que sus connacionales árabes deberían pasar a la jurisdicción de la Autoridad Palestina y un tercio estimó que lo mismo debía ocurrir con las ciudades árabes en territorio israelí. La visión más extrema fue la de los judíos ultraortodoxos: un 70 por ciento apoyó la prohibición legal del derecho a votar de los árabes y el 95 por ciento que se los discriminara en los lugares de trabajo.



Gideon Levy, el columnista de Haaretz que comentó la encuesta, no ocultó su indignación: “Los propios israelíes se autodefinen abiertamente, sin vergüenza ni culpa, como racistas nacionalistas”. “Si una encuesta similar se diera a conocer sobre la actitud hacia los judíos en un país europeo –señaló–, Israel hubiera desatado un infierno. Cuando se trata de nosotros, la norma no se aplica.”







Palestina logró el reconocimiento en la ONU





15/11/12

CÓMO SERÁ EL 7D


















El clima en la conferencia de prensa en la que el titular del AFSCA, Martín Sabbatella, explicó cómo será el proceso de adecuación de los medios audiovisuales después del 7 de diciembre, fue tranquilo y cordial. Pero se vio apenas interrumpido por dos preguntas de enviados del Grupo Clarín, que hicieron una curiosa interpretación tanto de la ley como de los dichos del funcionario.


AFSCA – Estado de situación de los grupos de medios


Alejandro Alfie, periodista del diario Clarín, sostuvo que el 7 de diciembre no vence ningún plazo legal para desinvertir en los medios que exceden lo permitido por la ley y que lo dicho por Sabbatella “era mentira”. Ante eso, el funcionario le contestó que eso era lo planteado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y que no estaba faltando a la verdad.

Unos minutos más tarde, el cronista de Todo Noticias (TN), lanzó: “¿Por qué usted cree que ir a la justicia no encuadra dentro del sistema democrático?”. Cuando se le preguntó por qué afirmó eso, el enviado de Clarín reconoció que no estaba dicho con esas palabras en el spot por la ley de medios.

“En ningún momento dije que ir a la justicia no encuadra con el sistema democrático", arrancó Sabbatella. Y continuó: “No lo dije con esas palabras. Sabemos, y es una obviedad, que cualquier ciudadano puede ir a la justicia cuando considera que hay una situación que lo afecta. El estado argentino y el Afsca han sido respetuosos de todos los fallos judiciales y lo seguirá siendo. Una resolución de la Corte dice que el 7D es la fecha limite y dice que como no hay riesgo para la libertad de expresión en el cumplimiento de la ley, se pone una fecha limite a la cautelar porque si no lo tiene funciona resolviendo la cuestión de fondo de quien presento la cautelar”.

“Se construye un relato porque no se quiere decir la verdad, que es: se quiere defender la posición dominante que existe. Se busca un relato para buscar una causa noble. Hay un solo grupo (Clarín) que dice ´No vamos a presentar nada ni antes del 7d. Por lo cual no están cumpliendo, no estamos inventándolo”, concluyó Sabbatella.




EL FALLO DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA...

Ley de Medios 161 Corte Suprema




LA CONFERENCIA DE PRENSA DE SABBATELLA...





13/5/12

LA REPARACIÓN







El Congreso aprobó con llamativa unanimidad una ley que permite renunciar al aparataje médico ante enfermedades incurables y otra que autoriza a decidir la propia identidad de género sin intromisión médica o judicial. Al mismo tiempo, el Poder Ejecutivo designó una comisión con mayoría opositora para proponer un proyecto de reforma integral del Código Penal y la justicia citó a indagatoria al principal accionista del Ingenio Ledesma, Carlos Blaquier, imputado por la colaboración patronal con la desaparición de personas en la infame Noche del Apagón de julio de 1976.

También comenzó en Chubut el juicio a los responsables por la ejecución de 19 presos en la base aeronaval de Trelew ocurrida hace cuarenta años. La semana anterior fue la expropiación del paquete mayoritario de YPF y hace un mes la nueva Carta Orgánica del Banco Central.

Sólo con un gran esfuerzo de la voluntad es posible negar el carácter reparador de la gestión iniciada en 2003 y la permanente expansión de derechos para distintos sectores de la sociedad que ha propiciado o favorecido. También es insostenible la afirmación de que la insistencia en las causas por violaciones a los derechos humanos del pasado impida ocuparse de los problemas del presente. Al contrario, permite hacerlo con mayor solidez y fundamento.


Cambios culturales

La denominada ley de la muerte digna interesa al conjunto de la población, la de identidad de género a un porcentaje menor. Pero en ambos casos se evidencia la misma concepción de derechos, que también inspiró las de migraciones, salud mental y medios de comunicación audiovisual. El desafío pendiente es vencer la inercia burocrática que tiende a perpetuar los usos y costumbres tradicionales, con indiferencia por los nuevos marcos normativos. Todos podemos sufrir una enfermedad ante la cual la medicina sólo ofrezca paliativos. A menudo esto implica un encarnizamiento que sólo extiende la angustia para el enfermo y para sus familiares.

Como recuerda el gran médico argentino Alberto Agrest en su libro póstumo, En busca de la sensatez en medicina, no se salvan vidas, sólo se posterga la muerte, y en cada caso hay que decidir el sentido ético de la intervención terapéutica. Agrest señala el conflicto de intereses entre la medicina, cuyo interés es la salud, y su comercio, que sólo se interesa por la renta, y se pregunta por la utilidad o futilidad de “internar a un paciente de 90 años en una unidad de cuidados intensivos cuando hace un infarto de miocardio” o de las “quimioterapias en pacientes con neoplasias terminales”. También diferencia entre “la eutanasia como muerte asistida, la supresión de asistencia fútil y la medicina paliativa que conduce a la muerte”, cuyos límites son imprecisos y deben discutirse en cada caso con el paciente y/o sus familiares. La prolongación de un sufrimiento sin esperanzas tiene también un alto costo social, ya que una porción excesiva de la inversión en salud se dedica a estas intervenciones dispendiosas.

Con las palabras de Agrest: “¿Cómo justificar los gastos en recursos técnicos de alta complejidad cuando no se utilizan recursos enormemente menores para erradicar el cólera o la desnutrición infantil? ¿Cómo justificar que el PAMI gaste el 90 por ciento de sus recursos económicos en los últimos diez días de vida de los ancianos?”.

Ambas leyes, como la de matrimonio del año pasado, expresan transformaciones culturales profundas. Los respectivos proyectos surgieron de coaliciones ad hoc en las que estuvieron representados los principales bloques, pero es ostensible que no se habría alcanzado la unanimidad en varios casos y ni siquiera hubiera sido posible su tratamiento, en otros, sin la participación de la fuerza mayoritaria. Se confirma, por la contraria, con la dificultad que el desinterés de CFK opone a la legalización del aborto, pese al impulso de medio centenar de legisladores de todos los partidos.

Cuando Néstor Kirchner apoyó la universalización del matrimonio, hubo quienes lo acusaron de oportunista, lo cual implica dos errores en uno. No se advierte qué habría para cuestionar si hubiera tomado en cuenta los estados de ánimo y la escala de valores que percibió en la sociedad para decidir en qué momento impulsar la sanción de la ley. Pero, además, Kirchner ya se había declarado a favor de la aptitud matrimonial igualitaria en una entrevista filmada antes de llegar a la presidencia. Por lo general quienes sostienen esas críticas, a derecha y a izquierda, con faldas o bigotes, son autorreferenciales y carecen de la receptividad a los sentimientos colectivos propia del oficio político.


Cuestión de códigos

Es natural que el proceso institucional más innovador ocurrido en medio siglo en la Argentina encare también la reforma de los vetustos códigos de fondo, el Civil y el Penal, sancionados hace catorce y nueve décadas. Los sucesivos parches aplicados desde 1921 borraron del Código Penal cualquier racionalidad sistemática. El proyecto de unificación del Código Civil con el Comercial fue realizado por Ricardo Lorenzetti y Elena Highton, presidente y vice de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y por la ex jueza suprema mendocina Aída Kemelmajer, quienes procuraron asegurar la libertad y la igualdad en las relaciones civiles y comerciales. Otro ministro de la misma Corte, Raúl Zaffaroni, presidirá la comisión encargada de proponer la reforma integral del Código Penal. Sus demás integrantes serán miembros de las principales fuerzas políticas, con mayoría de la oposición: Carlos Arslanian, del Frente para la Victoria, Ricardo Gil Lavedra, de la UCR, María Elena Barbagelata, del FAP, y Federico Pinedo, del PRO. Todos ellos consideran imprescindible restituir al Código Penal la proporcionalidad y el carácter de cuerpo orgánico defensor de una jerarquía de valores, que fue perdiendo en sucesivas emergencias impulsadas por el populismo punitivo, respuesta ilusoria ante delitos horripilantes, como las leyes que el ex ingeniero Blumberg arrancó al Congreso en 2004. Las crìticas de la Iglesia Católica pusieron en el centro de la atención sobre las reformas propuestas al matrimonio y la convivencia, la adopción, las técnicas de fertilización asistida, la gestación en vientres sustitutos, la igualdad de género, el divorcio por voluntad unilateral de uno de los miembros de la pareja. Estos notables avances en el sendero de la libertad y de la autonomía de la persona chocan con la rigidez conceptual de una institución misógina, conducida por ancianos célibes, convencidos de que existe un orden natural, jerárquico e inmutable, de cuya perpetuación se sienten custodios, contra cualquier innovación producida por la sociedad humana. Esto ha soslayado otras propuestas de la comisión que merecerán un debate a fondo cuando se trate en el Congreso, coherentes con el perfil de la Corte Suprema, que no ha avanzado sobre los poderes económicos con la misma decisión que puso en la defensa de los derechos humanos fundamentales, sociales, laborales, de los consumidores, de género, comunitarios y ambientales. El proyecto contradice en su articulado muchos de sus propios fundamentos. Por ejemplo,

- divide entre personas jurídicas públicas y privadas y el respectivo derecho aplicable e ignora las múltiples sociedades mixtas legisladas en el siglo XX y sobre todo en la última década. De este modo despoja al Estado empresario de sus prerrogativas públicas cuando participa en personas jurídicas privadas;

- suprime el deber que ahora tienen los jueces de declarar la nulidad absoluta de los actos que violen leyes de orden público que protegen el interés nacional y a los sectores más débiles;

- pone en manos de los grandes estudios que trabajan para los poderes económicos la regulación del arbitraje, en una verdadera privatización de la Justicia, sin publicidad, control ni sanciones;

- torna obligatorio ese arbitraje en casos de valuación de acciones en una sociedad, enmienda muy adecuada para las pretensiones de los socios privados en Papel Prensa, y obliga a los jueces a ejecutar las medidas cautelares dispuestas por esos árbitros;

- elimina la noción de “control de hecho” de una sociedad, como es también el caso de La Nación y Clarín en Papel Prensa, por su pacto de sindicación de acciones y los vínculos especiales en su carácter de consumidor de la mayor parte del producto;

- reduce a la insignificancia el concepto de consumidor;

- establece un inconstitucional requisito de solvencia económica de las asociaciones defensoras del consumidor, lo cual obstaculizará la promoción de acciones colectivas;

- prohíbe que los jueces declaren abusiva una cláusula contractual sobre el precio de bienes o servicios;

- reconoce plena eficacia a los contradocumentos y a la denominada simulación lícita, instrumentos usuales de quienes defraudan al fisco, a los trabajadores y a la familia;

- simplifica el ocultamiento del patrimonio al suprimir la necesidad de un socio minoritario por el 5 por ciento, como exige la Inspección General de Justicia.

Este Código se acomoda a la matriz liberal de la Constitución del siglo XIX, ratificada por las reformas dictatoriales de 1957 y 1972, y la bipartidaria de 1994. Por eso, algunas reformas emprendidas por los gobiernos de la última década se han hecho a contramano de los principios expresados en el texto supremo y más en línea con el constitucionalismo social que inspiró el de 1949, derogado por la fuerza en 1955. De este modo, la propuesta reforma de los Códigos de fondo, con las salvedades que se enumeraron, y la no anunciada pero imprescindible del Código Procesal Penal podrían constituir un precedente para encarar también la enmienda constitucional, que termine con el divorcio entre la letra escrita y la práctica social. La UCR y el FAP, que acompañaron la recuperación de la empresa petrolera fiscal, deberían coincidir también con esta posibilidad de adecuar la norma a la realidad. Si, en cambio, privilegiaran su oposición a cualquier impulso originado en el gobierno, quedará por ver si las elecciones del año próximo, en las que el FpV renueva su magra cosecha de 2009, le permitirán avanzar en esta dirección.




5/3/12

¿TE ACORDÁS DE JOE LEWIS?







En un acto público en la Legislatura de Río Negro, el gobernador de la provincia, Alberto Weretilneck, pateó el tablero y aseguró que se avanzará en la recuperación de “tierras públicas que se entregaron al capital extranjero y a los amigos del poder”.

El funcionario –que heredó la presidencia luego del fallecimiento de Carlos Soria – le apuntó además a la responsabilidad en la extranjerización del gobierno del radical Miguel Saiz, al decir que las cesiones fueron “un emblema de la corrupción”, y que se rifaron “las tierras más valiosas, más ricas y más sanas que tiene la provincia”.

Las declaraciones, que imponen un enorme desafío a la actual conducción, son el primer esbozo público de un plan de la provincia para revisar, caso por caso, todas las cesiones de tierras a capitales foráneos que se hicieron con anuencia política desde el menemismo hasta la actualidad.

Según confirmaron a Tiempo Argentino fuentes oficiales, la idea es partir de un caso testigo y más que polémico de entrega de casi 25 mil hectáreas en la meseta de Somuncurá, un área natural protegida ubicada en el centro sur de Río Negro y el centro norte de Chubut.

En el año 2006, el Estado entregó estas tierras fiscales al señor Horacio Montes, pero la operación empezó a levantar sospechas. Diez días antes de la adjudicación, el comprador armó una SA con Nicolás van Ditmar, la mano derecha del magnate inglés Joe Lewis, quien en los ’90 y hasta hoy es amo y señor de Lago Escondido, un patrimonio natural que fue privatizado y al que los argentinos siguen sin tener acceso.

La sociedad anónima formada –El Tomillar SA– pagó tan sólo $ 9,18 la hectárea y logró un interesante plan de pago de diez cuotas por año. Eso no es todo: a Montes se le entregaron tres terrenos, uno de 11 mil hectáreas, otro de 7.000 y otro de 5.000. Esta cesión constituye un delito previsto por la Ley 279 de Tierras de Río Negro, que sólo habilita a vender un predio por persona.

En Río Negro confían en que se puede revertir el contrato, porque hasta el momento sólo se pagó un 50% del valor total de las propiedades, lo que da lugar a la intervención y el análisis.

“Vamos a estudiar todos los casos, hay algunos con mayor certeza para pedir la nulidad. Hay un plan de estudio del tema más allá de la ley nacional”, explicó a Tiempo Luis Bardeggia, actual interventor del Instituto de la Vivienda y uno de los diputados que más investigó como diputado el avance de la entrega de tierras a extranjeros. El funcionario aclaró que el tema es grave, porque más del 20% de la superficie rural en las zonas de Bariloche y El Bolsón está en manos de extranjeros, es decir, más de lo que permite la ley nacional.

Paralelamente, la iniciativa tendrá un correlato legislativo. “En la sesión del jueves vamos a tratar la creación de una Comisión de Seguimiento de las Transacciones y un registro de tierras”, adelantó Silvia Horne, diputada del Movimiento Evita, y agregó que “es un primer paso para el blanqueo de los negociados”. Es que, además, la justicia debe avanzar en las denuncias penales a funcionarios del gobierno de Saiz, acusados de ser socios en los casos de extranjerización.

“Nunca olvidemos que los funcionarios no somos los dueños del patrimonio del Estado; el pueblo es el dueño del patrimonio provincial, nosotros somos circunstanciales pasajeros en la administración de los recursos públicos”, recordó Weretilneck, quien deberá demostrar compromiso con la causa.

Debe revertir ante la opinión pública la imagen muy cuestionada de su antecesor Carlos Soria, recibiendo en una de sus primeras reuniones, nada menos que a Van Ditmar, socio de Lewis.






10/11/11

CODICIA Y BURRADA





La codicia es el apetito excesivo de riquezas. La burrada no hace falta explicarla. Mientras los peritos trabajan para saber qué pasó en Bartolomé Mitre al 1200, tal vez sea útil explorar una hipótesis: desastres así responden a la maldita combinación de burrada y codicia.

Cromañón es un antecedente porteño de burrada más codicia. El 30 de diciembre de 2004 el boliche estaba lleno por demás, con negreo de entradas. Buena vibra, explican algunos músicos de rock. Y más dinero, hay que agregar. Que la ganancia era un objetivo mayor que la vibra queda probado porque, al menos que se sepa, la banda no pensaba donar la ganancia extra para programas dedicados a recuperar chicos del paco. Y Omar Chabán tampoco. Después estaban, claro, la burrada de las bengalas y el veneno de la media sombra. Pero sobre todo las puertas. Las puertas que abrían para adentro y apilaron cadáveres de adolescentes que iban muriendo al no poder salir. Y las puertas cerradas. ¿Recuerdan la pericia de Bomberos? La publicó Página/12. Con todas las puertas abiertas y las hojas girando hacia afuera, Cromañón hubiera quedado desagotado en dos minutos y medio. Ningún muerto. Quizá ningún intoxicado irrecuperable. Con las puertas habilitadas ese día y no tapiadas, desalojo en poco más de cuatro minutos. Quizás algunos intoxicados. No 194 muertos.

La discusión sobre el boliche de Once se hizo tonta muy rápido. Abstracta, más que tonta. El debate sobre la calidad y orientación de las puertas fue tan corto y pobre que hasta hoy los edificios son cárceles de las que no se puede salir sin llave. Y las puertas abren hacia adentro. Casi en soledad Alberto Ferrari Etcheberry, un experto en comercio de granos y relaciones con Brasil siempre generoso con la sensibilidad por la cosa pública y el apego a las soluciones concretas, desparramaba ya entonces, después de caminar por la zona de Cromañón y ver todo con sus propios ojos, su desesperación por lo que le parecía el problema más obvio de todos. Y la salida más concreta.

Cromañón tiene otro elemento que hoy vale recordar. Pocos días antes de la tragedia, Callejeros había celebrado un concierto en el estadio de Excursionistas. El entonces jefe de Gobierno explicó que ese día sí había habido inspectores porque la legislación lo obligaba, cosa que no ocurría en el caso de boliches de la escala de Cromañón.

El fetichismo por las leyes y los reglamentos y la indignación fácil (caras de una misma moneda) sirven para escaparse de la realidad.

¿Cuántos recitales como el de Cromañón había en Buenos Aires el 30 de diciembre de 2004? ¿Tres? ¿Cinco? ¿Diez? Si la legislación no obligaba a inspeccionar, ¿acaso la sensatez lo prohibía? ¿No había diez inspectores disponibles? A veces las cosas se pueden hacer con voluntad política y vocación por trabajar sobre la realidad. No hubo. Y todo sigue igual al ver las puertas públicas y privadas que continúan siendo un peligro de asfixia.

Sucede lo mismo hoy con las grandes construcciones de Buenos Aires. Ya es grave que Mauricio Macri no haya reglamentado una ley de inspecciones escalonadas votada en la Legislatura con el aporte de miembros de su mismo partido. Pero también es grave la falta de espíritu práctico que reveló la grieta de Bartolomé Mitre al 1200 y demuestra la discusión de estos días, tan pobre como la de Cromañón y por eso tan riesgosa para el futuro.

¿Cuántas excavaciones de pozo había el viernes 4 de noviembre en la ciudad de Buenos Aires? ¿Diez? ¿Veinte? ¿Cincuenta? Si está claro que tocar los cimientos del edificio lindero es un problema crónico, ¿no hay cincuenta inspectores capaces de concentrarse en las construcciones donde se juegan más vidas? ¿O puede ser igual de importante verificar los estudios de suelo y la praxis o mala praxis de las excavadoras que controlar el cambio de azulejos de un baño?

No alcanza con las leyes. No basta con cumplirlas. No son suficientes las reglamentaciones. No se arregla todo con eliminar la corrupción. Si el Estado porteño no sabe qué es lo decisivo y la sociedad no distingue qué controlar en serio y cuándo, la codicia producirá desastres. Si Macri tiene alguna duda puede llamar a marxistas como Barack Obama y Angela Merkel. Le contarán qué pasó por la codicia de los bancos, la burrada de gerentes privados y el aporte de los funcionarios públicos al mundo donde se entremezclan la codicia y la burrada.