2

Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

1

Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

Mostrando entradas con la etiqueta violencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violencia. Mostrar todas las entradas

3/1/26

DECRETOS, ESPÍAS e INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

 
El DNU 941/2025 se firmó el 31 de diciembre, cuando ya habían finalizado las sesiones extraordinarias del Congreso a las que convocó el Gobierno sin incorporar en el temario las modificaciones a la central de inteligencia. No es la primera vez que Milei recurre a esta jugada para reformar el sistema de inteligencia. Ya lo había hecho en julio de 2024, con el DNU 614, con el que resucitó a la vieja SIDE y dio por acabada la experiencia de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).
 
A través de un comunicado difundido por la propia SIDE, se explicó el cambio por el “nuevo rol central que ocupa la República Argentina en el escenario mundial, a partir del liderazgo del Presidente Javier G. Milei”.
 
Según el Gobierno, la reforma busca racionalizar y achicar la estructura de inteligencia. Hasta ahora no queda claro cuál sería el impacto en la propia SIDE. Lo que sí hace el nuevo DNU es eliminar la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM). Esto implica que el Ministerio de Defensa deja de tener inteligencia propia y pasa a depender directamente de la que realizan las Fuerzas Armadas. El exministro Jorge Taiana explicó que esta era una “vieja aspiración de la corporación”, mientras que su antecesor, Agustín Rossi, dijo que se trata de una maniobra para vaciar de poder al Ministerio de Defensa para cuando vuelva un civil a manejarlo.
 
Horas después de que el gobierno de Javier Milei le otorgue por decreto mayor poder de acción a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), el bloque de diputados de Unión por la Patria (UXP) le pidió al oficialismo que conforme una comisión bicameral para tratar "de forma urgente" esa decisión. Casi toda la oposición ya mostró su descontento con el DNU con el que la gestión libertaria modificó la Ley de Inteligencia Nacional. 
 
 
🔴 Dicen “más democracia y transparencia”
 
👉 Hacen lo contrario: declaran que toda la actividad de inteligencia reviste carácter “encubierto”.
 
🔴 Dicen que ponen fin al “espionaje doméstico” (sic)
 
👉 Lo legalizan: eximen a las tareas de contrainteligencia de las prohibiciones que están en la ley 25.520, habilitando el espionaje sobre periodistas, organizaciones sociales y ciudadanos.
 
🔴 Dicen que achican y ordenan el sistema
 
👉 Lo agrandan: crean nuevas estructuras y organismos, con más burocracia y más presupuesto.
 
🔴 Dicen que separan inteligencia de seguridad interna
 
👉 Las mezclan: autorizan a la SIDE a pedir apoyo de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, violando las leyes vigentes.
 
🔴 Dicen que eliminan superposiciones
 
👉 Crean una fuerza parapolicial: convierten a los agentes de la SIDE en “policía secreta” y los autorizan a aprehender personas.
 
🔴 Dicen que sacan a los militares del espionaje interno
 
👉 Los meten por la ventana: habilitan a las Fuerzas Armadas a involucrarse en inteligencia interna, algo expresamente prohibido por ley.
 
🚨No es una reforma de segunda generación. Es una REFORMA DE DEGENERACIÓN.
 
Ni moderna ni democrática. Buscan legimitar en un DNU las tareas de espionaje interno y hacer uso discrecional de los recursos presupuestarios.
 
 
 






Uno de los puntos clave del decreto 941/2025 es la consolidación de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) como el órgano rector y superior del sistema, que tendrá entre sus entidades descentralizadas al Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), la Agencia Nacional de Contrainteligencia (ANC), la Agencia Federal de Ciberinteligencia (AFC) y la Inspectoría General de Inteligencia (IGI).

La medida instrumentada este viernes le da “carácter encubierto” a todas las actividades de inteligencia nacional debido a su “sensibilidad”. El objetivo, según el Ejecutivo, es minimizar el Riesgo Estratégico Nacional. También se crea el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) para separar las funciones de inteligencia de las de protección civil. El CNC será un organismo descentralizado bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete y su función es proteger infraestructuras críticas y activos digitales del Estado.

 
 
Gran Hermano en medio de la interna libertaria
 
En materia digital, el decreto dispone la separación entre ciberseguridad y ciberinteligencia. Para eso, crea el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC), que pasará a depender de la Jefatura de Gabinete. Una cuota de poder para la hermana Karina Milei, porque el jefe de los ministros, Manuel Adorni, responde a ella.
 
La ex Agencia Federal de Ciberseguridad, en tanto, pasa a ser Agencia Federal de Ciberinteligencia, bajo la órbita de la SIDE, con foco exclusivo en inteligencia en el ciberespacio. En este caso, punto para el asesor sin firma Santiago Caputo, que colocó al frente de la SIDE a Cristian Auguadra tras la salida traumática del cargo de Sergio Neiffert.
 
 

29/4/18

HORIZONTE NEOLIBERAL




Antonio Berni, Manifestación - año 1934


El 1º de Mayo es una fecha conmemorativa de la tragedia de los Mártires de Chicago, ocurrida en Estados Unidos en 1886, cuando dirigentes y activistas sindicales fueron sometidos a un proceso vergonzoso, plagado de irregularidades y que llevaron a condenas –en varios casos, a la horca- o al suicidio de los obreros víctimas de esa farsa montada por el Estado. Fue imprescindible la ayuda de fuerzas policiales infiltradas –y responsables de las bombas que explotaron- en una manifestación, la complicidad de la prensa hegemónica ligada a las patronales y un buen grado de xenofobia e indiferencia de las capas medias de la sociedad.

La lucha obrera tomada como excusa para la represión de las fuerzas de seguridad –que cobró la vida de muchos manifestantes- y la posterior “judialización”, sesgada y fraudulenta, tuvo consecuencias dramáticas como las antes aludidas u otras variadas expresiones persecutorias (expulsión de extranjeros, multas, encarcelamientos, tortura de detenidos). Además, tenía por objeto la reducción de la jornada de trabajo que, por ese entonces, superaba en promedio las 14 horas sin descanso semanal, alcanzar condiciones de labor algo más acordes con la dignidad humana y combatir el trato laboral recibido por mujeres y niños sujetos a una explotación extrema.

Con el tiempo, en virtud de las conquistas y progresos en materia de Derechos Sociales esa fecha, sin perder la connotación conmemorativa, fue constituyéndose a su vez en una celebración del trabajo y de los trabajadores. Sin embargo, con frecuencia ha dado el marco para el reclamo, la protesta o el rechazo de políticas de gobierno.

Experiencias históricas

La flexibilización laboral se enuncia como un proceso de necesario acomodamiento de las nuevas formas de producción, a la adaptación al desarrollo tecnológico, que no estarían debidamente consideradas en la legislación vigente, tildándosela de rígida o sobrecargada en materia de regulaciones de la relación entre empleador y empleado.

Paradójicamente, como quedó a la vista en la última década del siglo pasado, la desregulación normativa no fue tal. Por el contrario, fueron dictadas gran cantidad de normas –llegamos a tener más de 25 modalidades de contratación laboral flexibles-, convirtiendo al Derecho del Trabajo en un universo jurídico inmenso, de permanente cambio peyorativo e ininteligible en cuanto a su dimensión cierta no sólo para sus destinatarios naturales sino para los principales operadores del derecho (magistrados, funcionarios, abogados)

La aducida modernidad que imponía flexibilizar el desenvolvimiento del trabajo dependiente en beneficio de un falso interés general, tuvo por resultado la creciente precarización de las condiciones laborales, los abusos patronales consuetudinarios y el incremento indecente de la rentabilidad de las grandes empresas.

El horizonte laboral que nos proponen

El fallido intento inicial del Gobierno por consagrar una Reforma Laboral que barría con derechos conquistados e institucionalizados a lo largo de muchas décadas, tuvo una segunda etapa que consistió en inducir en la práctica empresaria –sostenida por el Estado- la flexibilización precarizante de hecho a la sombra del desempleo creciente, la represión brutal de los reclamos obreros y la pasividad –cuando no la connivencia- de ciertos sectores sindicales.

A la par, esa segunda fase comprendía una inusitada presión sobre los jueces del trabajo, la cooptación evidente de la Corte Suprema favorecida por su nueva integración y la pretensión de introducir por goteo la Reforma pretendida con variadas iniciativas legislativas propiciadas por el Poder Ejecutivo, a la espera de condiciones favorables para volver sobre el primer Proyecto de deconstrucción integral del Derecho del Trabajo.

En estos días nos volvió a “sorprender” el Máximo Tribunal nacional echando por tierra con una jurisprudencia que se creía consolidada en el año 2015, con sustento en Tratados y Convenios Internacionales sobre derechos humanos y sociales esenciales, reiteradamente invocados en sus fallos. El caso “Rica c/ Hospital Alemán” es la punta del iceberg en la búsqueda de deslaboralizar el trabajo dependiente, en línea con el afán empresario que representa el Gobierno nacional.

En esa línea se exhibe la bizarra creación de la categoría de los “trabajadores profesionales autónomos económicamente vinculados”, una absoluta ficción incorporada en aquel Proyecto de Reforma Laboral.

Categoría laboral que abarcaría a aquellas personas que presten servicios especializados, realizando una actividad a título oneroso, de manera habitual, personal y directa, para una persona física o jurídica y de los que resulten hasta el 80% de sus ingresos anuales y/o no superen las 22 horas semanales de dedicación.

Ostensible caracterización de una relación de empleo, pero que los dejaría fuera de la aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo y con sujeción a parámetros de imposible contralor, convirtiéndose así en una legalización de un fraude impune.

El juego de las semejanzas

No se trata de hacer forzados paralelismos con los sucesos de 1886, ni con otros muchos similares que registra la Argentina del siglo XX, sino de un análisis elemental de lo que está ocurriendo en la actualidad.

La resignada aceptación de lo que nos muestran como el único camino, y destino inexorable, comunicadores rentados y funcionarios ocupados sólo de gerenciar intereses antinacionales y antipopulares, nos conduce aceleradamente al abismo que nos presentan como grieta.

Mirar al costado, hacerse el distraído, pensar que únicamente le ocurre a otros sin que nos genere sentimiento alguno de solidaridad, acelera el recorrido de un sendero que no se bifurca porque la meta es una sola.

Despertar cuanto antes del sueño amarillo prometido, que en realidad es una pesadilla atroz para la inmensa mayoría de la población, es la exigencia de la hora.

No vaya a ser que el aletargamiento, un negacionismo insostenible, nos conduzca irremediablemente a una tragedia nacional de incierto y cruento final.


1° de MAYO: Recuerdos del Futuro
Álvaro Ruiz





Los mártires de Chicago

El 1 de mayo empezaron una serie de protestas en Chicago (donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peores que en otras ciudades del país) se habían producido en respaldo a los obreros en huelga, para reivindicar la jornada laboral de ocho horas. El 4 de mayo de 1886 se convirtió en el punto álgido de las protestas. Durante una manifestación pacífica una persona desconocida lanzó una bomba a la policía que intentaba disolver el acto de forma violenta.

El 5 de mayo en Milwaukee, la milicia del Estado respondió con una masacre sangrienta en un mitin de trabajadores; acribillaron a ocho trabajadores polacos y un alemán por violar la ley marcial. En Chicago, se llenaron las cárceles de miles de revolucionarios y huelguistas. Arrestaron a todo el equipo de imprenta del Arbeiter Zeitung y la policía detuvo a 8 anarquistas: George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies. Todos eran miembros de la IWPA (Asociación Internacional del Pueblo Trabajador), asociación de corte -de lo que años después se denominaría como- anarcosindicalista.

Esto desembocó en un juicio, años después calificado de ilegítimo y deliberadamente malintencionado, hacia ocho trabajadores anarquistas y anarcocomunistas, donde cinco de ellos fueron condenados a muerte (uno de ellos se suicidó antes de ser ejecutado) y tres fueron recluidos. Fueron denominados Mártires de Chicago por el movimiento obrero



Las últimas palabras de los Mártires de Chicago

Michael Schwab: Hablaré poco, y seguramente no despegaría los labios si mi silencio no pudiera interpretarse como un cobarde asentimiento a la comedia que se acaba de desarrollar. Lo que aquí se ha procesado es la anarquía, y la anarquía es una doctrina hostil opuesta a la fuerza bruta, al sistema de producción criminal y a la distribución injusta de la riqueza. Ustedes y sólo ustedes son los agitadores y los conspiradores.

Adolf Fischer: Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen porque no he cometido crimen alguno… pero si he de ser ahorcado por profesar mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de mi vida.

Albert Parsons: El principio fundamental de la anarquía es la abolición del salario y la sustitución del actual sistema industrial y autoritario por un sistema de libre cooperación universal, el único que puede resolver el conflicto que se prepara. La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme.

Hessois Auguste Spies: Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia. […] Puede sentenciarme, pero al menos que se sepa que en el estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia.

Louis Lingg: No, no es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!





29/7/14

IMPUNIDAD ISRAELÍ







Impunidad es la palabra que viene a la mente. Más de 1.000 palestinos muertos. Infinitamente más que dos veces el total de víctimas mortales en el vuelo MH17 en Ucrania. Y si nos referimos sólo a los muertos inocentes –es decir, no combatientes de Hamas ni jóvenes simpatizantes, ni funcionarios corruptos de ese partido, con quienes a su debido tiempo los israelíes tendrán que hablar–, entonces las mujeres, niños y ancianos que han sido masacrados en Gaza están muy arriba del total de víctimas en ese vuelo.

Y hay algo muy extraño en nuestras reacciones ante esas escandalosas cifras de muertos. Llamamos a cesar el fuego en Gaza, pero los dejamos enterrar a sus muertos en los muladares abrasados por el sol y ni siquiera podemos abrir una ruta humanitaria para los heridos. Para los pasajeros del MH17 exigimos –de inmediato– una sepultura apropiada y atención a los deudos. Maldecimos a quienes dejaron los cuerpos regados en los campos del este de Ucrania, en tanto el mismo número de cuerpos han quedado esparcidos –quizá por menos tiempo, pero bajo un sol igual de quemante– en Gaza.

Porque –y esto me ha fastidiado durante años– los palestinos no nos importan mucho, ¿verdad? Tampoco nos importa la culpabilidad israelí, que es mucho mayor por el gran número de civiles que el ejército israelí ha asesinado. Ni tampoco, para el caso, la capacidad de Hamas. Desde luego, ni Dios quiera que las cifras fueran al revés. Si hubieran muerto mil israelíes y sólo 35 palestinos, creo que sé cuál sería nuestra reacción.

La llamaríamos –con justa razón– una masacre, una atrocidad, un crimen cuyos perpetradores deberían ser llamados a rendir cuentas. Sí, también hay que hacer responsable a Hamas.

Pero, ¿por qué los únicos criminales a los que perseguimos son los hombres que lanzaron un misil, quizá dos, a un avión de línea que volaba sobre Ucrania? Si los muertos en Israel igualaran en número a los palestinos –y déjenme repetirlo, gracias al cielo no es así–, sospecho que los estadounidenses estarían ofreciendo todo el apoyo militar a un Israel amenazado por los terroristas apoyados por Irán. Estaríamos exigiendo que Hamas entregara a los monstruos que dispararon cohetes hacia Israel y que, digámoslo de paso, están tratando de impactar con sus disparos a los aviones en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv. Pero no estamos haciendo eso. Porque los que han muertos son en su mayoría palestinos.

Más preguntas. ¿Cuál es el límite de muertes palestinas antes de que decretemos un cese el fuego? ¿Ocho mil? ¿Podríamos llevar un marcador? ¿El tipo de cambio de muertes? O tendremos simplemente que esperar hasta que la sangre nos llegue al cuello y entonces decir que ya basta, que hasta para la guerra de Israel ya estuvo bien.

No es que no hayamos pasado por todo esto antes. Desde la masacre de aldeanos árabes por el nuevo ejército israelí en 1948, como la han registrado historiadores israelíes, hasta la matanza de Sabra y Chatila, cuando aliados libaneses de Israel asesinaron a 1700 personas en 1982 mientras soldados israelíes los contemplaban; desde la masacre de Qana de árabes libaneses en la base de la ONU –sí, de nuevo la ONU– en 1996 hasta otra terrible matanza, más pequeña, de nuevo en Qana diez años después. Y de allí al asesinato en masa de civiles en la guerra de Gaza en 2008/9. Y hubo investigaciones después de Sabra y Chatila, como las hubo después de Qana y de Gaza en 2008/9, y no recordamos qué peso se le dio, algo ligero, por supuesto, cuando el juez Goldstone hizo cuanto pudo por desacreditarla, luego de que, según mis amigos israelíes, se vio sometido a intensa presión.

En otras palabras, ya hemos estado allí. Esa afirmación de que sólo los terroristas tienen la culpa por aquellos a quienes Hamas da muerte y por los que Israel mata (terroristas de Hamas, claro). Y la afirmación constante, repetida una y otra vez, de que Israel tiene las normas más altas de cualquier ejército en el mundo y jamás lastimaría a civiles. Recuerdo aquí los 17.500 muertos de la invasión de Israel en 1982 a Líbano, la mayoría de los cuales eran civiles. ¿Hemos olvidado todo eso?

Y aparte de impunidad, otra palabra que viene a la mente es estupidez. Me olvidaré aquí de los árabes corruptos y los asesinos del EI y todos los asesinos en masa de Irak y Siria. Tal vez su indiferencia hacia Palestina es de esperarse. Ellos no dicen representar nuestros valores. Pero, ¿qué pensar de John Kerry, el secretario de Estado de Barack Obama, quien nos dijo la semana pasada que es necesario atender los temas subyacentes del conflicto palestinoisraelí? ¿Qué diablos estuvo haciendo todo el año pasado, cuando afirmó que iba a lograr la paz en Medio Oriente en doce meses? ¿No se da cuenta de por qué los palestinos están en Gaza?

La verdad es que muchos cientos de miles de personas en el mundo –quisiera poder decir millones– quieren poner fin a esta impunidad, poner fin a frases como bajas desproporcionadas. ¿Desproporcionadas con respecto a qué? Valerosos israelíes sienten lo mismo. Escriben al respecto. Larga vida a Haaretz, el periódico israelí. Entre tanto, los árabes, el mundo musulmán, se vuelve loco de ira. Y pagaremos el precio.


The Independent de Gran Bretaña 
Especial para Página/12












24/7/14

QUIEREN LA EXTINCIÓN DE LOS PALESTINOS







STELLA CALLONI:
“Esto es una masacre, quieren la extinción del pueblo palestino”






Stella Calloni, Periodista y Analista internacional, fue entrevistada en La Señal. En diálogo con Gabriel Fernández, Stella se refirió a la situación actual en Medio Oriente y la avanzada bélica de Israel sobre Palestina. Además habló acerca del avión malayo derribado en Ucrania.

“Esto es una guerra eterna, pero lo que hay que precisar es que la desinformación es el arma más poderosa que nos está invadiendo, para que nosotros como pueblo no podamos entender el verdadero alcance de esta situación. Este ataque no empezó porque los palestinos atacaron a Israel, este ataque comenzó por un atentado, por un secuestro y la muerte de tres jóvenes en una zona totalmente vigilada por Israel. En ese momento inmediatamente fue acusada Hamas y los palestinos sin ninguna prueba” destacó Calloni.

Y agregó: “Este suceso surge luego de una discusión en el congreso Israelí, sobre algunas leyes, donde un dirigente dijo que no le ataran las manos y donde se planteaban que harian ante los posibles ataques a jóvenes del país. Luego llamativamente ocurre lo de los tres jóvenes asesinados”.

Sobre la dimensión del bombardeo de Israel sobre Gaza Calloni enfatizó: “Estamos viendo el ataque de una potencia nuclear, a un pequeño reducto de 342 kilómetros cuadrados y donde viven 1 millón 500 mil personas sin agua y donde se corta la electricidad periódicamente, que es al decir de Noam Chomsky una “cárcel a cielo abierto”. Esto de que hay dos partes en este conflicto es una farsa, los palestinos no tienen con que defenderse, han destruido el 60 por ciento de las casas en Franja de Gaza. Como pueden justificar el bombardeo desde el mar a hospitales y chicos jugando en la costa, están llegando a los hospitales niños quemados con fósforo blanco”.

“Hace rato se está planteando la necesidad de exterminar este pueblo, le han enseñado al pueblo israelí que a los niños en palestina los forman para matarlos a ellos. En Irak por ejemplo este grupo armado “Levante” como denuncio Snowden son grupos armados por los servicios de inteligencia, el MOSAD Israelí, como lo fue Hamas en su momento”, afirmó Stella Calloni.

Por otro lado, con respecto al avión derribado en Ucrania, Stella subrayó que detrás de este atentado de “falsa bandera” existía la intención de derribar el avión del presidente Ruso, Vladimir Putin. “El presiente de EEUU, Obama, pide al congreso norteamericano una investigación sobre el tema e inmediatamente en los medios salen a acusar de que los que derribaron el avión son misiles prorusos” afirmó.

MHC/GF/RG










26/4/14

BREVE REPASO DEL ODIO






Como la literatura, en sus orígenes, la escriben los cultos, las víctimas son ellos. Ningún culto, en el siglo XIX, escribirá el sacrificio de un pobre, de un bárbaro, ya que los cultos no son de linchar. Los cultos vienen a traer al país lo contrario de esa práctica deleznable. Los cultos tienen su espacio en la ciudad y la ciudad es el esprit de finesse, el lugar de los buenos modales, de la vida civilizada. El unitario de “El Matadero” se da de boca con su tragedia porque, precisamente, ha equivocado su camino. Tenía que ir a la ciudad, ese lugar al que él pertenece, en que es respetado, en que nada puede pasarle, y equivoca sus pasos. La historia de Echeverría es la historia de un extravío, pero no de los habituales sentidos con que esta palabra se usa. Se sabe que un extraviado puede ser un loco. Para no abundar en ejemplos, digamos: un hombre que ha perdido el camino de la razón. Así le sucede al unitario. Si bien, en una primera lectura, su extravío es territorial: equivoca su camino y termina en los parajes del matadero y no en los de la ciudad, en ese mismo extravío sale de la razón y entra en la barbarie.

Echeverría narra con mucho detalle el padecimiento del joven, la humillación a la que es sometido, su orgullo que nunca cede, la alegría de la “chusma”, la sangre que se derrama en ese matadero que no sólo es de bestias sino de seres humanos también, con algún propósito. Queda claro luego de leer el cuento que la “barbarie rosina” es ajena a la conciencia moral civilizada. Una de las preguntas que deja pendiente este cuento (que es muy bueno y cumple con todos sus objetivos sin escapar de la literatura) es qué se hará con esta gente el día que triunfen los que son lo Otro de ellos. Porque, en el planteo echeverriano, no hay alternativas, ni conciliación posibles. Ese antagonismo feroz no es dialéctico. Como no es dialéctica la contradicción civilización-barbarie, no hay una superación. No existe el aufheben (superar-conservando) hegeliano que permitiría llegar a una síntesis superior conciliadora que contuviera a los dos elementos antagónicos superándolos. Todo está pensado en términos de guerra. ¿Cómo contener, encauzar todo este odio? El bárbaro es el Otro absoluto del unitario. El unitario es el Otro absoluto del bárbaro. Así seguimos aún. Los que toman-un-café-en-Tolón son el Otro absoluto del que delinque o del sospechoso de hacerlo y siempre del que tiene “cara de chorro”. Hoy se mata por la cara. Se odia la cara morocha del llamado “negro de mierda”. Este personaje, que encarna la “negritud”, es el Otro de los ciudadanos de Tolón.

La semilla que plantó Echeverría sigue viva. No lo vamos a culpar, a enviar al infierno de los culpables de nuestra historia, nada de eso. El tenía sus motivos. Seguramente el episodio que narró es cierto. Pudo ocurrir en muchos ámbitos de la Confederación de Don Juan Manuel. No perdamos tiempo: matar, mataron todos. Tampoco vamos a entrar en estadísticas. Aunque nadie ignora quién ganó la guerra civil y (también se sabe) una guerra la gana el que más gente le mata al enemigo. Y el que menos consideraciones humanitarias tiene con él. De aquí que los revisionistas que siempre han exaltado la honorabilidad de Angel Vicente Peñaloza cuando, en el Tratado de las Banderitas, devuelve sus prisioneros con vida y pide los suyos a los porteños, quienes no los tienen porque los pasaron por las armas, deberán comprender por qué los porteños ganaron la guerra. Porque no tenían consideraciones de humanidad. El honorable Chacho era un hombre bueno. Pero los hombres buenos no sirven –en general y casi siempre– para la guerra.

Cuando Chacho les dice a los hombres de Mitre, ¿no éramos nosotros los bárbaros? ¿No eran ustedes los civilizados? ¿Dónde están entonces nuestros prisioneros? ¿Es posible imaginar que los han matado? Sí, los mataron a todos. Porque los hombres de Mitre representan un capitalismo neocolonial que hará un país terriblemente injusto y subalterno. Pero Angel Vicente Peñaloza representa un orden aún campesino, aún agrario y precapitalista. El filósofo agrario Martin Heidegger elegiría a Peñaloza, en caso de poder acercársele, olerlo. Diría que es el enemigo de esa modernidad que olvidó al ser y se entregó a la conquista de lo ente. Diría que el Chacho es la tierra, que no busca arrasarla, tecnificarla. Que no es hijo de la técnica, sino que, naturalmente, sólo por su condición de campesino, está más abierto al ser. Karl Marx diría que todas esas son pavadas reaccionarias. Que el progreso es el avance del capitalismo. Y ese progreso, con todas sus atrocidades, lo representa, en la Argentina, Mitre y Buenos Aires; así como en México Estados Unidos, potencia capitalista, representa el progreso ante los hombres de Santa Ana, pues EE.UU. penetrará en esas tierras con todo su vigor histórico, acabará con el feudalismo y surgirá de esa dialéctica espléndida el proletariado y su revolución liberacionista, la sociedad sin clases.

Los textos que siguen salen siempre de plumas cultas. La refalosa, de Hilario Ascasubi, poeta unitario, feroz enemigo de Rosas, es desagradable y exagerado. La exageración de estos textos es temible porque implica una advertencia: esto que Uds. hoy nos hacen a nosotros mañana se lo haremos a Uds. tres veces peor, lo menos. Importa señalar que, si bien hay sin duda un valor de verdad en lo narrado, el odio lo ha exasperado hasta el límite. El odio de las clases dirigentes argentinas suele ser inexplicable para muchos. Aun para ellas mismas. Por ejemplo, Adolfo Bioy Casares, comentando “La fiesta del Monstruo”, del que algo renegaba, decía: “El cuento está lleno de odio. Estábamos llenos de odio bajo el peronismo”. Tiene su explicación. Lo que no se tolera es que se le discuta algo que considera propio por historia y linaje. La clase media se suma a esto y quiere sentirse tan dueña del país como los dueños de la tierra. Habrá que entender que, aquí y en cualquier parte, para un burgués tener los odios de la oligarquía es sacar patente de distinción, de clase. “Yo odio lo que ellos odian, yo pertenezco a lo que ellos pertenecen. Somos iguales.” Para los días de hoy el siguiente ejemplo es perfecto. El burgués mediocre, de vida gris, de pronto descubre al inmigrante. Lo insulta y dice a todos: “Nos vienen a robar Argentina”. De ser nada súbitamente él es Argentina. Cualquier argentino que dice que un peruano le viene a robar el país se siente, de golpe, dueño de la Argentina. La gente necesita odiar. La oligarquía –por naturaleza– desprecia y por hábito (ante cualquiera que la contradiga con cierto grado de seriedad) odia. Bioy lo dice con abierta sinceridad: él y Borges estaban llenos de odio durante el peronismo. También –en los señorones de la oligarquía– está el asco que les produce que les solivianten a las masas. Sin embargo, aguantaron una década de grasada menemista sin chistar. Porque la juntaban con pala. El bolsillo manda.

Con los escritores de la burguesía que toman –desde su originaria libertad– partido por el proletariado empiezan a aparecer algunos textos en que los castigados son los poseedores. No sabría decir si “Casa tomada” de Cortázar es uno de ellos. El autor no había tomado partido por casi nada cuando lo escribió. Más claro –o demasiado claro– resulta “Cabecita negra” de Rozenmacher, que cita “Casa tomada” como antecedente de su texto, como si el mismo viniera a resignificar al de Cortázar. Aquí el agredido es un señor de clase media en ascenso y los que castigan un policía y una prostituta, si es que eso son. Se trata de un texto de 1961, se convirtió en un best seller y fue acremente reseñado por la revista Sur, que lo consideró peronista. Peronista o no, Rozenmacher nunca lo fue, aunque murió, desdichadamente, muy joven y muy absurdamente, el cuento toma partido por los morochos (o los cabecitas negras) y trata con desdén al protagonista, al que no deja de llamar “señor Lanari”, como hacen los malos polemistas con sus rivales. Importa su texto final porque refleja el odio de ese señor de clase media que ha sido injuriado por dos “negros de mierda”, según el eterno vocabulario clasemediero. “La chusma”, dijo para tranquilizarse, “hay que aplastarlos, aplastarlos (...) La fuerza pública (...) tenemos toda la fuerza pública y el ejército”. Sintió que odiaba... Y Rozenmacher, según los tiempos, termina con unas líneas amenazantes para los poseedores y esperanzadas para los negros: “Y de pronto el señor Lanari supo que desde entonces jamás estaría seguro de nada”. Más exactamente: las clases bajas y todos los que unieron su praxis política e ideológica a ese destino, lejos de estar tranquilos, sufrieron las salvajes persecuciones de las fuerzas que el señor Lanari invocaba para vivir tranquilo.

El texto que con mayor impiedad exhibe el padecimiento del proletario ante los niños de la oligarquía es “El niño proletario” de Osvaldo Lamborghini. Es posible, a causa de esa impiedad, que sea el más actual de todos. Lamborghini es un escritor difícil de leer. Puedo compartir las afirmaciones que Germán García ha hecho sobre el autor: “Burgués asustado”, etc. Pero, como él, no me quedo tranquilo. Siempre siento que he sido injusto. Que Lamborghini es más que un escritor que quiere horrorizar a sus lectores de clase media, ya que no hay otros. De todos modos, “El niño proletario”, si bien narra el padecimiento extremo de ese personaje, es precisamente, casi imposible de leer. Sobre todo por los propios proletarios. Hice la prueba, lo juro. Y siempre terminaron puteándome. Y que les leyera otra cosa, qué joder. Ignoro si “El Matadero” provocó en su tiempo lo que texto de Lamborghini provoca hoy. Llevamos cuarenta años de su aparición y aún es ilegible para los lectores masivos. Para los que, de todos modos, no lo escribió Lamborghini. ¿Es un gran cuento? Creo que no. Es valioso, sin duda. Pero es una explosión de los conflictos internos del autor. Que los haya unido a los del proletariado es un hallazgo excepcional. Paco Jaumandreu, en el film Eva Perón, le dice a ella, que se muere de cáncer en pocos días: “Señora, en este país de machos, ser pobre, ser puto y ser Eva Perón es la misma cosa” (Eva Perón, film dirigido por Juan Carlos Desanzo protagonizado por Esther Goris y con guión mío). El texto que he citado encabeza los panfletos o textos de la agrupación Putos Peronistas, que, dicen, se llaman así, porque “gay es de garcas”.
















26/4/13

CÁRCELES LLENAS DE POBRES







El Gobierno Nacional envió 6 proyectos al Congreso Nacional que pretenden avanzar sobre la necesaria democratización del Poder Judicial, sin dudas, el más conservador de todos los estamentos del Estado. No se analizarán acá cada iniciativa, en Agencia Paco Urondo hay material de sobra al respecto. Sí nos parece más oportuno volver sobre una situación que ocurre hoy y seguirá ocurriendo mañana, después de enterarnos que la República no concluyó ni mucho menos.

Sin muchas vueltas: reflexionar sobre la lógica represiva que caracteriza el accionar de la Justicia en Argentina (y en tantas otras partes del mundo) y que implica el encarcelamiento en condiciones humillantes de miles de pobres. En los penales del país hay 60 mil detenidos. Están hacinados, comen y visten mal, sufren todo tipo de atropellos por parte de un sistema penitenciario sin control civil. La Justicia rara vez hace lugar a los infinitos amparos que procuran alertar sobre este diagnóstico.

De esos 60 mil detenidos, se estima que el 60% no tiene condena. Ese número fue mayor pero se redujo a partir de una reforma procesal que introdujo la figura del “juicio abreviado”. Según Horacio Verbitsky, “no mejora la situación real, pero la ´maquilla´. Es decir, en vez de tantos detenidos sin condena, hay condenados sin juicio”. ¿Qué ocurre en realidad? Muchos presos aceptan la culpabilidad (aunque no fueran responsables del delito) en una negociación perversa con el sistema. En vez de estar cuatro o cinco años detenidos sin condena, asumen “su responsabilidad” y son condenados a… tres años.

Las estadísticas dejan entrever una realidad aún peor: de ese 60% de detenidos sin condena, los informes dan cuenta de un 30% de personas que finalmente serán absueltas. Así las cosas, hoy en el país hay alrededor de 10 mil presos que son inocentes. “Diez mil personas privadas de su libertad por un delito que no han cometido es un factor profundamente disruptivo de la sociedad, del tejido social”, describió Verbitsky en la entrevista antes citada.

Se arriba a estos números espantosos porque el Poder Judicial implementa la prisión preventiva como lógica de disciplinamiento social de los sectores vulnerados. Los pobres tienen que demostrar que no son culpables, y deben hacerlo en prisión. No es casual que está lógica emerja después del desmantelamiento del Estado de Bienestar. El sociólogo francés Loïc Wacquant observó que cuando desaparece el "Estado Providencia" es reemplazado por el "Estado Penitencia".

Desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) advierten que “el ordenamiento jurídico argentino no autoriza, sin debido proceso y condena judicial, a privar a nadie de su libertad por su peligrosidad”. Poco se escucha decir sobre ésto a los notables defensores de la Constitución.

Las frías estadísticas esconden historias de carne y hueso. Por ejemplo, los jóvenes Luz Gómez y Diego Romero que hace más de un año están presos por un delito que no cometieron. Son dos víctimas de una maquinaria judicial profundamente autoritaria y clasista. Fueron encarcelados inmediatamente sin que existiera ningún riesgo contra la investigación. El juez y el fiscal prácticamente no escucharon a los jóvenes (los vieron una sola vez), que también señalan la desidia del abogado propuesto por el propio Estado. Por su parte, sus familiares debieron marchar al Tribunal para que se aceptara la realización de una prueba clave, que finalmente se hizo y favoreció a la pareja. Sin embargo, Luz y Diego siguen con prisión domiciliaria, sin poder trabajar y viviendo gracias a la ayuda de los seres más cercanos. Estas historias deberán ser parte de un próximo debate sobre qué implica, profundamente, democratizar el poder judicial








lea tambien...

LOS BUENOS, LOS MALOS y LA CRIMINOLOGÍA MEDIÁTICA



18/11/12

OTRA VEZ MUERTE













DOS VISIONES DEL CONFLICTO DONDE MUEREN TODOS LOS DÍAS INOCENTES PALESTINOS BAJO LAS BOMBAS ISRAELÍES...



1

Se veía venir, sólo era cuestión de tiempo. Esta historia de odios y venganzas lleva décadas, siglos, pero pongamos que empezó en el 2006. Desde entonces el gobierno israelí mantiene bloqueados y sancionados a un millón y medio de palestinos en el pequeño enclave de Gaza porque, en ese año, los palestinos de Gaza eligieron el liderazgo de la organización islamista Hamas en elecciones abiertas y democráticas. Hamas no reconoce el derecho a existir del Estado israelí y aboga por su destrucción. Para Israel, Estados Unidos y Europa, Hamas es una organización terrorista.

Desde entonces el ejército israelí y los milicianos de Hamas mantienen una guerrilla de baja intensidad en la que Israel impone su abrumadora superioridad militar para cazar milicianos con misiles lanzados desde aviones y helicópteros y Hamas apela a acciones terroristas contra la población civil del sur de Israel, lanzando cohetes que ocasionalmente lastiman y excepcionalmente matan a los colonos que viven en las frontera, pero más que nada aterrorizan, obligan a suspender clases y alteran las rutinas de los vecinos, obligándolos a convivir con el terror.

Esa guerrilla de baja intensidad explotó dos veces en conflicto armado, primero en el 2006, cuando un grupo comando palestino secuestró al soldado israelí Galid Shalit. Tropas israelíes entraron a la Franja a sangre y fuego en un intento por rescatarlo. El episodio disparó una guerra con Hezbolá e Israel terminó invadiendo el sur del Líbano. En 2008 Israel volvió a invadir la Franja para acallar los cohetes en lo que sus generales bautizaron Operación Plomo Fundido. El paseo terminó en 680 palestinos muertos y más de 3000 heridos. Ahora parece que se viene la tercera vuelta. Los generales israelíes la están llamando Operación Columna de Humo u Operación Pilar Defensivo, según distintas traducciones del hebreo.

Digo que se veía venir porque la secuencia de noticias fue muy parecida a la que precedió a Plomo Fundido. Antes y ahora faltaban semanas para las elecciones de primer ministro en Israel y el oficialismo era azuzado a ejercer mano dura. En aquel entonces, fuerzas israelíes mataron a seis militantes de Hamas que estaban cavando un túnel. Hamas respondió con una andanada de cohetes mucho más grande que la habitual y con cohetes un poco más pesados. Israel contestó con Plomo Fundido. Esta vez pasó más o menos lo mismo. Hace uno meses empezaron las noticias de milicianos palestinos atacados y muertos mientras cavaban túneles en la frontera con Egipto. Ya sea para entrar suministros para el pueblo, como dice Hamas, ya sea para entrar un arsenal de armas, como dice el ejército israelí, los palestinos de Gaza cavaban túneles. La muerte de los milicianos en los túneles fue saludada con una salva de cohetes. Israel respondió con bombardeos y más milicianos muertos, lo cual provocó una escalada de cohetes y dos israelíes heridos en Kiryat Gat.

Así llegamos a Columna de Humo. Uno espera que no termine en otro Plomo Fundido con su saldo de cientos de muertos y miles de heridos y desplazados. Pero podría ser aún peor, por el contexto y por lo que se juega en las próximas dos semanas.

Columna de Humo arrancó el miércoles pasado con el asesinato del jefe militar de Hamas Ahmed Yabari, que viajaba en su auto junto a su hijo, cuando un misil cayó sobre ellos. Murieron Yabari, el hijo y el chofer y hubo decenas de heridos, ya que la calle estaba llena de gente. Tras un funeral masivo y popular, Hamas respondió con misiles de mediano y largo alcance que llegaron hasta Tel Aviv y Jerusalén, y mataron a tres personas en la ciudad de Kiryat Malachi, una de las decenas de ciudades israelíes atacadas. Israel contestó llamando a los reservistas y ahora solo resta esperar la invasión.

Si el asesinato del líder de Hamas fue el disparador de la escalada bélica, el contexto lo dio el cambio de posición de Estados Unidos con respecto a los llamados asesinatos selectivos. Israel oficializó los asesinatos selectivos de líderes de Hamas en el 2001. Eran tiempos de segunda Intifada y los palestinos también recurrían a tácticas terroristas más extremas, como los ataques suicidas en medios de transporte, que luego dejaron de lado. En julio del 2001, dos meses antes del atentado a las Torres Gemelas, el entonces embajador estadounidense en Israel, Martin Indyk, declaró ante las cámaras de televisión de ese país, “el gobierno de Estados Unidos ha dicho muy claramente que se opone a los asesinatos selectivos... equivalen a una ejecución extrajudicial y nosotros no apoyamos eso”. Durante el gobierno de Bush hijo Estados Unidos mantuvo esta política, basada en un decreto de 1976 firmado por el entonces presidente Gerald Ford que prohibía a las fuerzas armadas y agencias del gobierno realizar asesinatos. Durante la presidencia de Bush hijo empezó el uso de aviones no tripulados (drones) para matar enemigos, pero su uso fue esporádico y se limitó a los escenarios de conflictos bélicos, o sea donde Estados Unidos estaba en guerra, o sea Irak y Afganistán. Obama multiplicó el uso de drones y ya lleva casi dos mil muertes, muchas de ellas en países que no están en guerra con Estados Unidos: Pakistán, Somalia y Yemen. Obama también inauguró la modalidad de las llamadas “ejecuciones firmadas”, por la cual una persona puede ser asesinada si su conducta se asemeja a la de un terrorista, por más que no tenga prontuario de terrorista.

Israel no había asesinado a líderes de Hamas desde la Operación Plomo Fundido en el 2008, el último año de Bush en el poder. Ahora retoma los asesinatos selectivos en momentos en que Estados Unidos ya no sólo no se opone a la práctica, sino que la imita en silencio. El comunicado de la Casa Blanca del jueves pasado condenó a Hamas por sus “actos de terrorismo” y felicitó a Israel por ejercer “su derecho a defenderse”. Nada dijo de la reanudación de asesinatos selectivos de líderes palestinos, despejando el camino para que haya más.

Además de la inminencia de las elecciones en Israel y del cambio de posición de Washington sobre los asesinatos selectivos, un tercer elemento que enrarece el aire de Medio Oriente es la inminencia de la presentación en la Asamblea de Naciones Unidas de un pedido palestino de ser reconocido como Estado soberano. Pese a la férrea oposición israelí con apoyo estadounidense, se descuenta que el voto será favorable a Palestina (los países de Mercosur ya adelantaron que votarán a favor del reclamo). Según el gobierno israelí, Palestina no puede ser reconocida como Estado sin antes negociar un tratado de paz duradera con Israel. La negación de la condición de Estado es el incentivo que Palestina necesita para negociar, argumentan los israelíes. Esta semana el halcón israelí a cargo de la Cancillería, Avigdor Lieberman, filtró un documento a sus embajadores diciendo que Israel podría disolver la Autoridad Palestina y reocupar Cisjordania si la delegación palestina presenta su pedido en la Asamblea de la ONU. También anunció que Israel daría por terminadas las conversaciones para un tratado de paz que excluye a Hamas y que se negocia sin mucho éxito con la Autoridad Palestina en Oslo. El mismo halcón dijo en las últimas horas que si Israel decide invadir Gaza una vez más, y todo parece indicar que así será, entonces “hay que ir a fondo”, abonando el terreno para otra gran matanza.

Se veía venir y ya llegó. Ahora sólo queda esperar las fotos con el horror de los muertos y el desconsuelo de los sobrevivientes. Después vendrán las denuncias de la Cruz Roja por el desastre humanitario que implica una invasión militar. Después, los discursos grandilocuentes de los políticos israelíes en campaña y los mensaje épicos de los líderes de Hamas en la resistencia. Después, los desesperados ruegos por un alto el fuego de la llamada comunidad internacional. Después, el arreglo por debajo de la mesa entre dos enemigos que supuestamente no se hablan y no se arreglan. Después todo volverá a empezar por culpa de un túnel, de un cohete, o de un chispazo cualquiera. Los caminos del bloqueo represivo israelí y del terrorismo palestino confluyen en la negación del otro y en la negación del derecho a la vida. O sea, en lo inmediato, más muertes, más terror y más destrucción.























2

El miércoles, un misil israelí impactó en un coche en una calle de Gaza y mató a dos personas: uno de ellos era Ahmed Yabari, el líder militar de Hamás, el otro era su hijo. El hombre asesinado por Israel era el jefe del ala militar de Hamás. Numerosos medios de comunicación lo presentaron como un “terrorista” y responsable de todos los ataques contra Israel. Una imagen que no tiene nada que ver con la realidad. El periodista israelí Aluf Benn, en el diario Haaretz, de este jueves, explica que “Ahmed Yabari era un subcontratista, responsable del mantenimiento de la seguridad de Israel en la Franja de Gaza”.
Haaretz revela que Yabari no fue eliminado por su supuesta peligrosidad, sino porque estaba buscando la paz. Ésta no es una afirmación retórica ni obra de una maniobra de victimización de Hamás, sino que quien lo afirma es nada menos que Gershon Baskin, un mediador israelí que llevaba y traía propuestas entre Yabari y altos cargos israelíes. Se negociaba una tregua permanente, con acuerdos que habrían evitado la terrible espiral de provocaciones y represalias. En el lado israelí estaban alargando el proceso, pero el miércoles, Baskin le hizo llegar a Yabari el último borrador. Horas más tarde, un misil lo mató.
Es cierto que en los últimos meses, los lanzamientos de misiles no habían cesado, pero incluso en la última semana de octubre, cuando desde Gaza salió un centenar de disparos, no hubo daños ni afectados en Israel: siempre caían en terreno baldío.

Basta con observar los gráficos publicados por el propio Ministerio de Asuntos Exteriores israelí sobre los disparos de cohetes del 14 de noviembre de 2012, para darse cuenta de que, en general, la tregua fue real del lado palestino. Sólo fue rota por los ataques del ejército israelí los días 7, 8 y 13 y 14 de octubre.

Por otra parte, el balance de víctimas desde la tregua de enero de 2009 que siguió a la operación Plomo Fundido, lo confirma. El informe de la organización israelí de defensa de los derechos humanos B’Tselem sobre los palestinos e israelíes muertos en Gaza desde el 19 de enero de 2009 hasta el 30 de septiembre de 2012 es claro: 271 palestinos (de ellos 30 menores) contra 4 israelíes. Las cifras hablan por sí solas...

Aunque cada víctima –por ambos bandos–, encierra un crimen y una tragedia, el escaso número de muertos israelíes no era casual: era una orden del ahora asesinado Ahmet Yabari, el todopoderoso dirigente de Hamás que estaba negociando un acuerdo con los israelíes. Tras su muerte, se volvió a la política del ojo por ojo: el jueves murieron tres civiles israelíes por un cohete lanzado desde Gaza y el viernes sonaron –por primera vez desde 1991– las alarmas antimisil en la populosa Tel Aviv, ubicada a 47 kilómetros de Gaza, ese territorio que el lingüista estadounidense Noam Chomsky ha definido como “la cárcel a cielo abierto más grande del mundo”.

Si Yabari no era el verdadero destinatario del misil que acabó con su vida, ¿a quién iba dirigido? No es descabellado pensar que el blanco simbólico del misil era el reelegido presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama, que desde que llegó a la Casa Blanca sueña con pasar a la Historia como el hombre que selló la paz entre israelíes y palestinos.

Recién llegado al Despacho Oval en enero de 2009, un ingenuo Obama se encontró con una sorpresa israelí: donde estaba antes Gaza había un inmenso campo de escombros. La operación Plomo Fundido, lanzada hace casi exactamente cuatro años –a finales de diciembre de 2008–, concluyó con un saldo de cien palestinos muertos por cada víctima israelí. Esa campaña de bombardeos era el regalo de bienvenida de Israel. Obama se tragó el enojo y aplazó sus esperanzas para el segundo mandato, que empieza en enero.

Ahora como en 2008, el enemigo de Israel no es Hamás. Tampoco es Mahmud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina, que el día 29 de noviembre pedirá a la Asamblea General de Naciones Unidas que se reconozca a Palestina como Estado observador. La propuesta se aprobará, pero tiene más valor simbólico que efectos legales o políticos.

La reelección de Obama amenazó de manera similar a su primer período: el jefe de la CIA, el general David Petraeus debió renunciar, aparentemente por una relación extramatrimonial. Ése no fue su verdadero error, sino haber testificado en marzo de 2012 ante el Congreso de Estados Unidos que “Israel era un lastre estratégico en Medio Oriente para la política que pretendía implementar Obama”.

Sin embargo, Obama nombró a Petraeus director de la CIA después de ese polémico testimonio ante el Senado que causó mucho revuelo en Israel y en el Mossad. Es probable que aquella declaración sellara la suerte de Petraeus, pero su segundo error grave fue dejarse seducir por una Mata Hari que trabaja precisamente para el lobby y la industria armamentista israelí, por lo que hizo todo lo posible para que el escándalo saltara a la luz pública.

Sólo una profesional del espionaje –que incluso ha trabajado como modelo en publicidad de ametralladoras–, logra una sincronización tan perfecta para que el escándalo detone al día siguiente del triunfo de Obama. Lo de Petraeus sólo fue una advertencia. Dentro de unas semanas, Gaza estará de nuevo en escombros, el mando de Hamás pasará a los más combativos; el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, tendrá que hacer malabarismos entre el respaldo moral a Hamás y el mantenimiento de las relaciones con Israel, los israelíes repetirán el viejo eslogan que la paz con los palestinos es imposible y en enero votarán a Netanyahu o a cualquier otro candidato que prometa lo mismo, porque en la guerra no se hacen preguntas.

Lo cierto es que el complejo militar industrial hebreo necesita un enemigo, porque sólo un enemigo crea miedo. Y el miedo es lo único que mantiene con vida no sólo a los consecutivos gobiernos israelíes, sino a todo el sistema político de un país con crecientes abismos sociales, que separan a laicos y religiosos, ricos y pobres. La verdad es que los precarios morteros de Hamás no bastan para justificar la perpetua amenaza existencial con la que se aterroriza a los israelíes.

Para Netanyahu, la verdadera amenaza existencial para los gobiernos militaristas y expansionistas es la paz con Palestina.











22/9/12

ODIO Y DÓLAR





La DEA los puso en la mira. Con el dólar se compran casas, con el dólar se ahorra, con el dólar se viaja. Sin el maldito dólar no se puede hacer nada. Y algunos sectores de las clases media y alta sufren de su abstinencia como un cocainómano en bajón. Algo de eso tuvo el cacerolazo. Síndrome de abstinencia. La desesperación del adicto que no puede consumir, el drogón al que le sacaron el caramelo y arremete contra las paredes, trata de asesinar al enfermero, odia a los médicos que lo atienden y a los padres que lo internaron.

Seguramente fue más complejo, seguramente intervinieron muchísimos factores, pero cuando el Gobierno cerró la canilla del dólar gatilló un mecanismo asesino en esos sectores. Cada una de las medidas, desde los trámites con la AFIP por computadora que después rechazan los bancos, hasta el 15 por ciento de aumento a la tarjeta alimentó al asesino serial, al monstruo solitario que anida en la zona oscura del cerebro de un ser humano argentino, dizque civilizado.

La clase media kirchnerista o que no es antikirchnerista pudo elaborar esa abstinencia, sublimarla con un razonamiento político que va más allá de la bronca inmediata, una mirada que le permite ver por encima de las fronteras una crisis mucho peor que la falta del dólar.

En cambio para la clase media antikirchnerista, que había quedado aturdida después de las elecciones, la sequía de dólares operó como catalizador del pataleo, sumó y potenció toda la bronca. Es un estado de ánimo que reclama por los dólares, contra “los planes descansar” (la Asignación Universal por Hijo), y contra el pago de impuestos. Pero no menciona estos puntos. Prefiere hablar de la “korrupción”, de la falta de libertad o “diktadura”, del rechazo a la reforma de la Constitución, a la re-reelección.

Los reclamos que mencionan son los que se pueden discutir, pero no son los que encienden la llama del odio. El polvorín está en los temas que no mencionan y, sobre todo, o por lo menos el más extendido, el maldito dólar. O se lo menciona detrás de eufemismos como la falta de libertades (para comprar dólares) y algunas otras que equiparan mágicamente a la Argentina con Cuba y Venezuela.

Nadie se hace cargo del embole que produce en general a los sectores medios esa adicción. Más de un kirchnerista se tragó una puteada cuando viajó al Uruguay y lo estafaron con el cambio. O cuando alguna de esas medidas lo sorprendió en medio de una transacción inmobiliaria que se frustró o se encareció.

Esa es una discusión: la forma de cortar una adicción surgida en años de devaluaciones y corralitos que había convertido a la Argentina en el país con más dólares per cápita después de Estados Unidos. Y, al mismo tiempo, hacer ese corte en el marco de una inflación importante.

El peligro de esa adicción en un país con inflación son las corridas cambiarias. Y el peligro es más grande aun cuando esas corridas muchas veces son provocadas por grandes empresas exportadoras para obligar a una devaluación drástica del peso. Y más peligroso aún es si esa corrida se produce en el contexto de una crisis mundial. Con ese marco, una devaluación forzada hubiera podido llegar a provocar una crisis peor que la híper de Alfonsín.

El contexto previo al cierre de la canilla era el de miles de millones de dólares girados al exterior o llevados al colchón. Un clima intoxicado con versiones de corralitos y devaluaciones que no ocurrieron. Los mismos empleados bancarios aconsejaban retirar los depósitos. Si esa corrida no paraba, la economía difícilmente sobreviviera. O sea: los sectores de clase media que están rabiosos porque tienen pesos pero no pueden comprar dólares, ahora no tendrían esos pesos para comprarlos. La canilla de los dólares se cerró para proteger a una economía que hizo prósperos a los mismos que reaccionan furiosamente contra esas medidas.

La furia fue llamativa. El odio dio vergüenza ajena. La bronca por el dólar estaba subyacente y con mucha fuerza, pero no alcanza para explicar todo. El odio forma parte innata, constituye la amalgama de una cultura donde la supuesta superioridad social, económica o cultural, otorga licencia para matar. Es algo que tiene raíces históricas en la Argentina donde la supuesta ilustración siempre apareció enfrentada al progresismo real de las masas. O por lo menos así fue presentado por historiadores que falsearon alineamientos o ignoraron a los intelectuales que no respetaron esa regla elitista.

En la búsqueda de posibles explicaciones a tanto odio apareció una frase de Arturo Jauretche navegando por las redes: “Conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor”. Jauretche fue un sociólogo autodidacta, probablemente uno de los que hicieron aportes más ricos sobre la idiosincrasia de los argentinos y constituye un ejemplo de los que han sido ninguneados por las academias.

Es difícil entender el odio y más difícil aún es entender su naturalización o su minimización por parte de columnistas e intelectuales de la oposición. Fueron pocos los que tuvieron el reflejo o la valentía de señalarlo. Algunos incluso llegaron a tratar de ocultarlo. El canal TN de Clarín fijó sus cámaras desde el principio hasta el final sobre la marcha de los caceroleros, pero le quitó el sonido y no hizo entrevistas a los manifestantes. Unos días después, en un programa de ese canal se presentó un panel con supuestos caceroleros espontáneos donde todo estaba guionado. Ninguno se superpuso, como si se hubieran distribuido previamente los temas. Los periodistas disfrazaron todavía más la mentira acusando de “oficialistas” a los demás canales que difundieron entrevistas de caceroleros histéricos. Si les da vergüenza ser partícipes y beneficiarios de ese odio, más les valdría reflexionar sobre esa cuestión, en vez de operar para ocultarlo.

En los últimos treinta años hubo manifestaciones opositoras contra todos los gobiernos. En el caso de Menem, marchaban familiares de víctimas de la dictadura cuyos asesinos habían sido indultados por su gobierno y decenas de miles de desocupados que habían perdido sus trabajos por sus políticas. Tenían muchos más motivos para el odio que estos caceroleros, pero nunca en esas manifestaciones se escucharon expresiones criminales como las que se manifestaron en el cacerolazo. Nunca se le deseó la muerte a Menem ni a su familia y lo mismo con De la Rúa. Fue repugnante escuchar esas consignas y fue repugnante ver cómo algunos periodistas que se jactan de civilizados se callaron y se hicieron cómplices de esos actos miserables de exaltación de la muerte. El mismo grupo social y la misma cultura que festejaba el cáncer de Evita sesenta años atrás. A la Presidenta no se le perdona un chiste mínimo, pero a ese grupo social le está permitido convertir en consigna política la muerte del otro.

Esa fue una expresión del odio. Porque otra de las explicaciones del odio es el tono de los grandes medios encrespados por la pérdida de privilegios que implica la Ley de Servicios Audiovisuales. Se puede hacer mucha teoría sobre el tema. Y a eso se dedica la periodista Mariana Moyano. La bajeza expresada en la forma revanchista con que informaron sobre un robo en su domicilio termina por confirmar, si alguien todavía tenía dudas, que la propiedad de los medios no puede estar concentrada ni monopolizada, que es necesario que haya diversidad y educación.

La mayoría de los grandes medios festejaron que le haya sucedido esa desgracia a una periodista que cuestionaba la manera en que los medios operaban sobre el tema de la inseguridad. Pero lo más rastrero fue que en varios de los noticieros se divulgaba la dirección de esa periodista, como si estuvieran convocando a que se repitieran los hechos. Igual de rastrero fue que inventaran que entre los pocos objetos robados hubiera dólares. Una “periodista K” con dólares constituye algo muy regocijante, aunque sea mentira.

La ruta del odio lleva a los enfrentamientos violentos. Es algo que ya se vivió y se sufrió. Es un camino más que peligroso. Si la oposición no critica estas expresiones –y las justifica como en otras épocas–, estará repitiendo los mismos errores del pasado.






2/9/11

¿QUIÉN?





Desde que empecé a militar, hace ya muchos años, aprendí a no ser ingenuo, y a preguntar. A preguntarme cosas como “¿A quién beneficia? ¿A quién perjudica algo?”. Porque las cosas no suelen pasar “porque sí”. Cuando hay un acontecimiento que tiene gran trascendencia (en especial cuando hay otros relativamente semejantes en los que la trascendencia fue infinitamente menor), me surge esa pregunta.

Otra cosa que aprendí es que en tiempos “fuertes”, como suelen serlo los “tiempos electorales”, tampoco hay casualidades, y suele haber “alguien” detrás, causando o incentivando. Quizá no como autor material, ni siquiera intelectual, pero sí como una suerte de “fogonero”, como una suerte de “cómplice encubierto”. ¿A quién beneficia? ¿A quién perjudica? ¿Quien puede –o cree que puede– sacar provecho de circunstancias aberrantes como estas?

Cuando hay cosas que “no cierran”, la pregunta me rebota una y otra vez: ¿por qué un dato fundamental para la investigación “alguien” no lo entrega al fiscal, es decir, al principal encargado de investigar un caso? ¿Quién se beneficia? ¿Por qué a ese dato tiene acceso la prensa (cierta prensa) y no la Justicia? ¿Quién estaría interesado en enturbiar el caso? ¿Quién se perjudica?

Es verdad que además de los factores principales, nunca faltan los carroñeros que al menos esperan beneficiarse de lo que queda, y no está mal saber que buitres, hienas y chacales son precisamente carroñeras, y no Pulitzer, por ejemplo. Generalmente los que se benefician no aparecen, están detrás, como los titiriteros; suelen mostrarse como los que tienen “la solución”, suelen decir que pescan tiburones aunque sólo hayan sido bañeros.



Eduardo de la Serna
Coordinador del Movimiento de Sacerdotes en Opción por los Pobres.