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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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12/3/13

NO ESTUVO BIEN «NO ESTUVO BIEN»










En torno de lo que no estuvo bien

Por Vicente Battista



Acabo de leer “No estuvo bien”, la nota de Santiago O’Donnell que publicó Página/12 el domingo (). Advierto que, con argumentos que acaso fundamenta, se inquieta porque el gobierno de Venezuela ocultó lo que se creía era la convalecencia de Chávez, que O’Donnell bien podría llamar agonía. El mundo entero sabía que Chávez estaba pasando por un trance muy duro, del que tenía muchísimas más posibilidades de quedarse por el camino que salir victorioso. Esta última circunstancia inquietaba enormemente a la oposición, de ahí que a voz en cuello pidiesen información minuto a minuto del enfermo, no porque les preocupara su estado de salud, sino para recuperar el poder que habían perdido en las urnas. Recordemos que a Fidel Castro, desde que en 2006 se hizo pública su enfermedad, numerosos medios del mundo entero lo vienen matando sin mayor éxito. El diario El País de España no vaciló en publicar una foto falsa de Chávez a fin de que no quedasen dudas de cuál era el estado del presidente y, de paso, demostrar de qué modo el Estado que presidía Chávez ocultaba la verdadera verdad.

A O’Donnell, con razón, le inquieta el modo en que ciertos regímenes encubren la salud de sus funcionarios. Dice: “Salvo en Corea del Norte, Irán, Cuba y países por el estilo, cuando una persona importante se enferma, ni hablar el presidente, se estila que el médico que lo trata o jefe del equipo médico informe periódicamente sobre el estado de salud del paciente”. Tal vez convenga recordar que el desatino de ocultar la enfermedad del presidente, del rey, del primer ministro, del ayatola o de cómo se denomine a quien sostenga el poder, es común en todos los gobiernos, sin que importe la ideología política que cada uno de ellos sustente. El líder es quien sostiene el poder y la debilidad de ese líder supone la debilidad del país. Desde 1981 hasta 1995, nada se dijo en el Palacio del Eliseo acerca del cáncer de próstata que sufría el presidente Mitterrand: el gobierno de Francia guardó silencio durante catorce años. Un silencio idéntico al que supo tener la Casa Blanca durante el mandato de Ronald Reagan: a lo largo de diez años el gobierno de los Estados Unidos de América ocultó el mal de Alzheimer que padecía su presidente; el sinceramiento vino después de su muerte, en las exequias fúnebres, la viuda Nancy Reagan declaró: “Mi familia y yo queremos que el mundo sepa que el presidente Ronald Reagan falleció después de diez años con la enfermedad de Alzheimer”.

Confieso que no soy un asiduo lector de las notas de O`Donnell, pero doy por descontado que en su momento habrá denunciado, con el fervor que ahora lo hace, los silencios de Francia y de los Estados Unidos de América. Noto que también le preocupan las intrigas palaciegas que, dice, se están produciendo en torno de quien debería presidir el gobierno de Venezuela hasta el 14 de abril, fecha fijada para las nuevas elecciones. No quiere que se produzca, doy por descontado, una suerte de fraude electoral similar al que permitió que George Bush se quedara con la presidencia de los Estados Unidos de América, que le correspondía asumir a Al Gore y que, no dudo, O’Donnell habrá denunciado en su día.

En “No estuvo bien” se pregunta si los ocultamientos y las mentiras del actual régimen venezolano se hacen con el fin de “preservar los grandes logros de la Revolución Bolivariana”. Omite informar acerca de esos logros y de inmediato ofrece un inventario de terror que incluye “el fracaso económico, el dólar en negro, la inflación record, la criminalidad record, la corrupción, las valijas, las patotas armadas que fungen de milicias chavistas, la Corte Suprema de mayoría automática, el odio hacia Estados Unidos cuando le vende todo su petróleo a Estados Unidos, el enfrentamiento con las organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, ignoremos que no hubo dictador en el mundo que Chávez no abrazara”.

Aquí me detengo porque por fin advierto que O’Donnell está mirando una Venezuela distinta a la que ven millones de venezolanos. Me refiero a esos hombres, mujeres, niños y niñas que desde hace días sufren por la muerte de su líder, pero que, por fortuna, no se quedan únicamente en el dolor: han recuperado la dignidad perdida, aprendieron a leer y a escribir, sienten real orgullo de su país y no están dispuestos a perder ni un poquito así de todo lo que han conquistado. El próximo 14 de abril demostrarán, sin violencia, que todo estuvo bien.








No estuvo bien

Por Santiago O’Donnell



La muerte de Chávez estuvo mal. No digo la muerte en sí, todos vamos a morir, pero cómo se manejó desde el poder, ocultando la verdad a toda esa gente que se preocupaba por él y que salió a la calle a llorarlo cuando finalmente le dijeron que Chávez había muerto. Esa gente, ese pueblo, se merecía la verdad.

Yo entiendo que en la política no conviene mostrar debilidad. Entiendo que la construcción del mito sirve para afianzar a los herederos políticos del comandante. Entiendo que se quiera preservar todo lo que hizo Chávez por la inclusión social en Venezuela y por la unidad latinoamericana. Pero lo que hicieron me sigue pareciendo una falta de respeto.

No soy un experto, pero me parece que una persona que es operada de cáncer al menos cuatro veces en menos de un año y medio tiene un cáncer galopante y no está en condiciones de gobernar. Ya en la campaña para las elecciones de noviembre se lo vio a Chávez todo hinchado de cortisona y él mismo reconoció que tenía que tomar poderosos calmantes para controlar el dolor.

Después estuvo tres meses en Cuba prácticamente sin dar señales de vida, encerrado en un hospital de un país que depende económicamente de lo que decida el enfermo o su eventual sucesor, sin que puedan verlo los presidentes extranjeros que viajaron a visitarlo, ni nadie que no pertenezca al círculo íntimo de Chávez y tenga el visto bueno de los hermanos Castro. Los cubanos manejaron la comunicación desde la isla como lo vienen haciendo desde que triunfó la revolución, hace ya muchas décadas: siguiendo a rajatabla el modelo totalitario propagandístico de las dictaduras china y soviética.

Salvo en Corea del Norte, Irán, Cuba y países por el estilo, cuando una persona importante se enferma, ni hablar el presidente, se estila que el médico que lo trata o el jefe del equipo médico informe periódicamente sobre el estado de salud del paciente. Alguien que se haga responsable desde el punto de vista médico y diga qué enfermedad tiene el paciente, en qué consisten las operaciones que se le realizan, qué órganos están afectados y cuál es el tratamiento que se le practica. Información básica. No hace falta entrar en detalles ni hacer un reality. Tampoco se puede negar lo evidente.

En el caso de Chávez, todavía no sabemos qué tipo de cáncer sufrió, ni qué le removieron en las intervenciones quirúrgicas, ni de dónde se lo removieron; nunca se supo si lo conectaron o no a un respirador artificial, pese a que se dijo muchas veces desde el gobierno que Chávez padecía una infección pulmonar; no se sabe si estaba bajo el efecto de la morfina y ni siquiera se sabe si en algún momento estuvo inconsciente durante los tres meses que estuvo en Cuba, según los chavistas, gobernando Venezuela.

Entonces, me parece, es lógico que mucha gente empiece a poner en duda la información fragmentaria e incompleta que dieron Maduro y un par de ministros, convertidos en portavoces de médicos que ni siquiera se sabe quiénes son.

No hace falta odiar a Chávez, ni tener amigos en el exilio de Miami, ni ser golpista para desconfiar.

Anoche, un médico legista me dijo que preparar un cuerpo para ser exhibido durante diez días sin descomponerse lleva días, no horas. Pero Chávez empezó a ser mostrado pocas horas después del anuncio de su muerte y según los testigos estaba rozagante. Las fotos con las hijas y con la tapa del Granma de ese día, al mejor estilo Fidel; el tweet anunciando que estaba contento de volver a Venezuela; la limpia y vigorosa firma estampada en el único decreto que supuestamente firmó durante su última convalecencia en Cuba; la ausencia de familiares y funcionarios en el Hospital Militar, después de su vuelta, mientras supuestamente se estaba curando, tras aterrizar sin que nadie lo vea; la supuestas discusiones de gabinete y enérgicas órdenes que les daba a sus ministros, cuando después resulta que no podía hablar porque le habían practicado una traqueotomía... en fin, un montón de cosas que pueden ser verdad. Pero cuando un gobierno oculta información básica, si somos honestos, creo, vamos a sospechar.

¿Y qué importa si hubo ocultamientos y aun mentiras si todo se hizo en función de un bien común, el de preservar los grandes logros de la Revolución Bolivariana? Bueno, está bien. Ignoremos eso y también el fracaso económico, el dólar en negro, la inflación record, la criminalidad record, la corrupción, las valijas, la patotas armadas que fungen de milicias chavistas, la Corte Suprema de mayoría automática, el odio hacia Estados Unidos cuando le vende todo su petróleo a Estados Unidos, el enfrentamiento con las organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, ignoremos que no hubo dictador en el mundo que Chávez no abrazara. Hagamos de cuenta que hay golpes de Estado buenos, como el que dio Chávez, y golpes de Estado malos, como el que le hicieron a Chávez. Pasemos por alto estos detalles y vayamos al día en que anuncian su muerte.

Me parece que para anunciar un complot internacional, sobre todo en un día de tanta sensibilidad para los venezolanos, hay que ser un poquito más serios, quizás hasta se podría mencionar alguna prueba. Y decir que le inocularon el cáncer, justo en ese momento, ¿no es jugar con los sentimientos de la gente?

Así llegamos a la Constitución. Y sí, voy a decir lo mismo que dice Capriles, ese rival tan odiado por el chavismo. No lo digo porque lo dijo Capriles, sino porque leí la Constitución. Mi impresión es que no la están cumpliendo. Más bien, que el gobierno venezolano está manipulando la Carta Magna chavista para afianzar el liderazgo de Maduro en defensa del modelo carismático cesarista plebiscitario que moldeó el comandante.

La Constitución venezolana dice que si la ausencia del presidente se produce antes de la jura, tiene que asumir el presidente de la asamblea, que no es Maduro sino Diosdado Cabello. Lo dice muy claro. También dice que el presidente tiene que asumir el 10 de enero y no cuando pueda, en otra fecha. También dice que ni el vicepresidente ni miembros del gabinete pueden ser candidatos en una elección para reemplazar al presidente. También dice que el vicepresidente debe ser nombrado por decreto presidencial, ya que no es un cargo electivo. Pero por suerte para los chavistas, con sucesivas ampliaciones Chávez se aseguró una mayoría automática en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), órgano de 32 miembros con el que reemplazó a la vieja Corte Suprema de siete jueces a partir de la Constitución de 1999.

En sucesivos fallos hechos a medida de Maduro, el TSJ falló que Maduro podía ser el “vicepresidente ejecutivo” aunque Chávez no había firmado ningún papel nombrando a Maduro vicepresidente, por el solo hecho de que Maduro había sido vicepresidente en el período anterior; después falló que Chávez podía jurar cuando y donde quisiera, sin que por eso se pusiera en duda que estaba al mando y en control del país, cuando era evidente que no estaba en condiciones de hacerlo, sólo para sostener a Maduro; después habilitó la candidatura de Maduro para las próximas elecciones al inventar el cargo de “presidente encargado”. O sea, para que se entienda, la Constitución prohíbe al vice y los ministros ser candidatos, pero no al “presidente encargado”, pero porque ese cargo no existe, no figura en la Constitución. Mejor dicho, no existía. La maniobra se consumó el viernes en una juramentación que, lejos de los treinta y pico mandatarios que asistieron al funeral de Chávez, apenas contó con la presencia de Correa, los presidentes destituidos de Honduras y Paraguay y una ex senadora colombiana expulsada del Congreso de su país, todos ellas personas muy repetables, pero con un peso simbólico relativo a la hora de la legitimación.

Ese es el problema que yo le veo a esta situación. Entiendo que Lula, Dilma, Insulza y los estadounidenses estén preocupados porque la transición es un momento delicado en un país tan polarizado como Venezuela, y nadie quiere problemas. Entiendo que los Castro estén preocupados por el petróleo regalado, porque medio siglo de experimento comunista no les alcanzó para darse cuenta de que así la economía no funciona.

Pero toda esta manipulación que se hace para fortalecer a Maduro, a la larga o a la corta, podría debilitarlo. Porque podemos pasarnos días enteros hablando de las falencias y las debilidades de las democracias formalistas y neoliberales que colapsaron en Venezuela y otros países de región. De cómo esas democracias fracasadas fueron interpeladas y reemplazadas por la camada de caudillos personalistas que lideró Chávez.

Pero algunas formalidades parecen necesarias. Decir la verdad aunque duela, por ejemplo, o respetar la Constitución cuando no me conviene. No para retroceder, ni para entregar el país, ni para bajar las banderas, sino para estar mejor. Para progresar a partir de lo que ya fue, más allá de lo malo y de lo bueno.



21/1/12

FAMATINA






En la tercera semana de un masivo acampe, para evitar el ingreso de una empresa minera, aumenta el rechazo a la actividad extractiva. El gobierno nacional festejó el récord de exploración minera...



Piquete. Corte de camino. Asamblea permanente. Pueblada. Distintas formas de llamar a la decisión del pueblo riojano de Famatina que rechaza la megaminería, industria extractiva que advierten impactará en la forma de vida de la región. Las Asambleas de Famatina y Chilecito mantienen 19 días de masiva movilización a 1800 metros sobre el nivel del mar, con calores extremos y una decisión: “El Famatina no se toca”. Cuenta con el apoyo del Intendente, el párroco local, la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC –donde confluyen organizaciones socioambientales de todo el país–), organismos de derechos humanos, el escritor uruguayo Eduardo Galeano y la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa). Ya fueron judicializados ocho asambleístas. El gobernador Luis Beder Herrera sigue de vacaciones y ningún funcionario del gobierno nacional se refirió al tema.

El cordón montañoso de Famatina era pretendido en 2007 por la empresa Barrick Gold, líder mundial del sector. Pretendía extraer oro y cobre, pero chocó con las asambleas riojanas, que negaron el paso a la montaña. Barrick abandonó el emprendimiento, pero no fue el único traspié: el gobernador Angel Maza fue destituido, por “mal desempeño de sus funciones”, por la legislatura provincial, donde jugaron un papel fundamental los diputados que respondían al entonces vicegobernador Beder Herrera.

Herrera enarbolaba un discurso antiminería. Aún hoy permanecen en Internet entrevistas donde llama “defender el agua” y rechazar la megaminería por “contaminante”. A poco de asumir, cambió de discurso y derogó la ley que limitaba la actividad extractiva en la provincia. En junio de 2010, integró la comitiva oficial que viajó a Canadá, en el marco de la cumbre del G-20, y se entrevistó con el presidente de Barrick Gold, Peter Munk. La foto de la Agencia de Noticias Télam muestra a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sonriente, de vestido azul, junto a Munk, los gobernadores de La Rioja, San Juan (José Luis Gioja), Salta (Juan Manuel Urtubey), el secretario de Minería (Jorge Mayoral) y el entonces ministro de Economía (Amado Boudou).

Otra foto oficial, también en Canadá, muestra a la Presidenta frente a un micrófono, al lado de Munk, disertando. De fondo, las banderas de Canadá, Argentina y otra de Barrick (blanca, amarilla y letras negras).

El comunicado de las Asambleas Riojanas, fechado el 7 de julio de 2010 remarca: “Instamos a las comunidades riojanas a organizarse para resistir e impedir la enajenación de nuestros bienes comunes en resguardo de los intereses y la soberanía provincial y nacional y de las futuras generaciones”.

A fines de 2011, trascendió en La Rioja un acuerdo entre el gobierno provincial y la empresa canadiense Osisko Mining Corp para explorar el cerro Famatina. Volvió el estado de movilización. Que tuvo su pico cuando los asambleístas descubrieron una carpeta de la empresa con información de los activistas. Denunciaron “listas negras”, al mejor estilo de la última dictadura militar, en las que se detallaban lugares de trabajo y nivel de participación en las asambleas.

El 2 de enero, comenzó el corte en Alto Carrizal, camino vecinal por donde debiera pasar la empresa para explorar el Famatina. Casi tres semanas de corte, que ya se transformó en un acampe permanente y masivo. El jueves 12 hubo movilización, en respaldo a la lucha riojana, en seis provincias (Mendoza, Río Negro, Catamarca, Córdoba, Chubut y Buenos Aires). El lunes 16 venció el plazo que, según el convenio, tenía la empresa para ingresar al cerro. El mismo día hubo una masiva movilización desde Alto Carrizal hasta el casco urbano de Famatina. También hubo una concentración en la capital riojana.


Algunas de las voces de tres semanas de movilización:

  • ”Es injusto que se tomen acciones de criminalización de la protesta social de los vecinos, quienes han realizado innumerables denuncias y las cuales nunca se han resuelto a su favor (…) El gobierno de la provincia privilegia el capital financiero sobre la vida del pueblo riojano” (Adolfo Pérez Esquivel).

  • ”El pueblo de Famatina no quiere la actividad minera como una actividad para nuestra región. La gente apuesta al turismo o a la producción de nueces, duraznos, uvas, peras” (intendente Ismael Bardogaray).

  • ”La intimidante presencia de fuerzas de seguridad especiales, la amenaza constante sobre la integridad física de los ciudadanos, sumado a las reiteradas vulneraciones de sus derechos básicos como el de manifestarse y expresarse, y la posición del gobierno nacional, son algunas de las preguntas de los pedidos de informes –al Gobierno– (Centro de Estudios Legales y Sociales -CELS-, Servicio de Paz y Justicia -Serpaj-, Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (Aadeaa), Colectivo Voces de Alerta, Colectivo por la Igualdad)

  • ”La Constitución Nacional y Provincial prevén mecanismos de participación como la consulta popular, en la que el pueblo se manifiesta sobre situaciones que hacen a su destino social, cultural o económico. Consideramos que estos instrumentos constitucionales respetuosamente aplicados, contribuirán a apreciar realmente la voluntad popular de los departamentos de Chilecito y Famatina y a valorar la palabra empeñada de aquellos que fueron constituidos por el pueblo riojano en rectores de los destinos de la Provincia” (extracto del comunicado del obispo de La Rioja, Roberto Rodríguez).

  • ”Apoyamos los reclamos de la población de La Rioja, rechazando el nuevo emprendimiento de la empresa Osisko que el Gobierno impulsa para el Cordón de Famatina, pronunciándonos contra el saqueo y la depredación del valle de Famatina, y haciendo nuestros los reclamos de la población organizada (…) Solicitamos la urgente revisión de la legislación nacional minera derogando las leyes que permiten el saqueo de los recursos naturales, la exención impositiva a este sector y la contaminación de la biosfera” (Resolución del Congreso de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina –Fesprosa–, integrada por 27 mil profesionales de la salud).

  • ”Desde lejos, pero desde cerca, envío un abrazo de muchos brazos a los pobladores de Famatina, que no se dejan engañar con esos cuentos de las sanguijuelas modernas, que te venden buena salud mientras te acompañan al cementerio” (Eduardo Galeano).

  • ”El Fatamina no se toca” (Asamblea de Famatina y Chilecito).





Ningún funcionario nacional se refirió al tema. Ni siquiera las secretarías de Ambiente, ni Derechos Humanos; las más directamente vinculados a la contaminación y a la criminalización de la protesta. Tampoco el Ministerio de Justicia ni la Jefatura de Gabinete.

El 13 de enero –cuando la movilización riojana llevaba casi dos semanas, ya había ocho activistas imputados y se temía represión en el acampe– una dependencia del gobierno nacional rompió el silencio.

“Histórica inversión de riesgo. 1.031.600 metros perforados. Se perforó un 41,3 por ciento más que en 2010, y un 664 por ciento con respecto al inicio de 2003. Permite promover nuevos empecimientos productivos”, celebró la Secretaría de Minería de Nación (“metros de perforaciones” es la forma en que se mide la actividad exploratoria).

El comunicado remarcó que “el récord histórico ratifica a la Argentina como uno de los países con mayor dinámica en esta actividad”. Y explicó que ”el fuerte aumento de la actividad exploratoria generó la aparición de nuevos emprendimientos, el país ya cuenta con más de 600”. Y detalló que las principales provincias con proyectos mineros son Santa Cruz, San Juan, Salta, Catamarca, Jujuy, Mendoza, Neuquén y La Rioja.





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