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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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31/1/16

TÁCTICA Y ESTRATEGIA






Acostumbrado a manejarse a sus anchas cuando ejerce el poder, al peronismo siempre le costó encontrar su lugar como partido en la oposición. La pulseada abierta en las últimas semanas por la jefatura del PJ que debe renovarse en mayo esconde –apenas– la discusión por el rol que buscará jugar durante el gobierno de Mauricio Macri la principal oposición, si optará por una estrategia de colaboración con las políticas oficiales marcando diferencias sólo en algunos aspectos o si se inclinará por un papel activo de resistencia a las modificaciones al modelo desarrollado por el kirchnerismo. Una posición intermedia, de “unidad”, también es posible, pero sólo servirá para postergar un debate que tarde o temprano el peronismo deberá saldar.

De los 32 años desde el retorno democrático, el justicialismo gobernó durante 24. En las dos ocasiones en las que fue oposición, el gobierno no completó su mandato. Los dos datos sirven para marcar la anomalía del peronismo fuera del poder. Durante la gestión de Raúl Alfonsín, el peronismo realizó una renovación de su dirigencia, superadora de la ortodoxia tradicional. En el breve interludio de Fernando de la Rúa ni siquiera hubo tiempo para eso y el PJ se presentó luego a elecciones dividido en tres opciones. ¿Qué sucederá ahora con una alianza de centroderecha manejando la Casa Rosada?

El gobernador salteño Juan Manuel Urtubey se muestra como la cabeza del sector que plantea un espíritu colaborador con la gestión macrista. Pese a ser relativamente joven (46 años), Urtubey ya va por su tercer mandato consecutivo como gobernador. En todo ese tiempo, y antes como diputado, Urtubey mantuvo los pies dentro del Frente para la Victoria aunque siempre se preocupó de hacer algún gesto que lo diferencie, dando a entender que él y el kirchnerismo no eran exactamente lo mismo. Desde hace años Urtubey viene anunciando sus intenciones de postularse a la presidencia, pero nunca concretó la amenaza. Su meta ahora es el 2019. Probablemente lo vea como “ahora o nunca”.

Aunque comente que conversa con toda la dirigencia peronista, Urtubey siempre apareció un poco solo en sus posiciones. Un intento por remediarlo fue el asado que compartió con Sergio Massa en Pinamar, pero se vio como un paso excesivo. Urtubey luego salió a aclarar que, en realidad, Massa está fuera del justicialismo, y el jueves pasado suspendió con una excusa un segundo encuentro en el que se mostrarían juntos. Pese a que no parecería liderando ningún grupo, sí es verdad que en los últimos tiempos el salteño aglutina a su paso las críticas al kirchnerismo duro que parten de otros gobernadores, legisladores e intendentes. Las reuniones militantes en las plazas, la defensa de Milagro Sala son cosas “de un partidito de izquierda”, dicen en esas reuniones.

Desde La Cámpora critican a este sector, acusándolo de buscar mimetizar al peronismo con el macrismo. “¿Para qué vas a votar a Urtubey o a Massa si lo podés votar a Macri? ¿No es mejor el original que una mala copia?”, ironizan. Máximo Kirchner definió a Massa como “el candidato de Davos”, luego de que Macri lo presentara en Suiza como el posible próximo jefe del peronismo. Ante la política avasallante y por decreto que lleva adelante el macrismo, el kirchnerismo duro enarbola una estrategia de resistencia y defensa cerrada de los derechos adquiridos en la última década. Con esa idea, buscan evitar cualquier señal de colaboración con las políticas oficiales. Por ejemplo, con obstáculos a la sesión para la aprobación del presupuesto bonaerense o con la sugerencia a algunos gobernadores para que no asistieran a la reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Aquí se da otra situación, también típica de un partido en la oposición, sobre las diferencias de perspectiva entre quienes necesitan la colaboración del gobierno nacional para gestionar sus distritos –gobernadores, intendentes– y quienes no tienen esa responsabilidad. Especialmente en un año no electoral como este 2016, en el que gobernadores e intendentes tienen más urgencia por encauzar sus administraciones en medio de las turbulencias económicas que por marcar distancia con la Casa Rosada. “Los de La Cámpora ya piensan en 2019, pero nosotros tenemos que gobernar tres años y medio antes”, se quejaba uno de los legisladores que responde directamente a su gobernador. Estas diferencias vienen generando una brecha también en los bloques de diputados y de senadores del Frente para la Victoria.

Entre un sector y el otro, varios dirigentes buscan mediar para que la sangre no llegue al río. La convicción es que una división opositora sólo beneficiaría a Macri, quien quedaría en condiciones de pasar a manejar también el Congreso, el reducto desde el cual el peronismo debe buscar reconstruirse. Entre ellos hay representantes kirchneristas más moderados, algunos nucleados en la Corriente Nacional de la Militancia. Dirigentes como Daniel Filmus, Agustín Rossi y Gustavo Carmona estuvieron en los últimos días reunidos con todos los sectores en busca de una fórmula para la unidad. Lo mismo el senador Juan Manuel Abal Medina, quien participó de la reunión del jueves de Urtubey con algunos integrantes del bloque que están enojados con el kirchnerismo como Miguel Angel Pichetto. “Intento trabajar para la unidad. Si estuviera vivo, Néstor nos diría: ‘Júntense todos y ganen las elecciones’”, explicaba Abal Medina.

En el fondo, nadie quiere una interna del justicialismo con elección directa de los afiliados, con fecha tentativa en abril o inicios de mayo. Para empezar, se votaría con unos padrones poco confiables que necesitan urgente depuración. Por otro lado, es una interna sin antecedentes que habilitaría una agria discusión e, imaginan, sólo serviría para debilitar al justicialismo en un momento en el que necesita mostrarse fuerte y unido. “Es difícil pensar en una interna Urtubey contra Capitanich”, decía un dirigente que participa de las conversaciones.

Dado que Cristina Kirchner –quien nunca mostró mucho interés por las cuestiones internas del PJ– ya expresó que no tiene en sus planes postularse para la jefatura partidaria, se exploran otras posibilidades. Urtubey candidateó al ex gobernador de San Juan José Luis Gioja, quien tiene prestigio entre sus pares y siempre mantuvo una buena relación con el kirchnerismo, aunque hoy se muestre más alejado. Otra opción es Daniel Scioli, quien seguramente también gozaría de una aprobación mayoritaria. Aunque no haya dado muchas pistas en público, quienes lo consultaron en privado aseguran que el ex gobernador bonaerense está dispuesto a presidir el justicialismo siempre y cuando haya consenso y Cristina Kirchner lo apruebe. En un caso o el otro, los acompañaría una conducción colegiada donde estarían representados todos los sectores, tal como se hizo en la última elección de autoridades.

Suponiendo entonces que pudiera haber consenso para el reacomodamiento y se evitaran las internas, aún quedaría pendiente la discusión sobre el rol del PJ como principal partido opositor. Hay quienes piensan que el debate tiene que ser más amplio, que también debe abarcar los motivos de los resultados de las últimas elecciones a nivel nacional y provincial. “Si bien nadie discute el liderazgo de Cristina Kirchner, incluso quienes la cuestionan, surge claramente que hoy el PJ carece de una conducción táctica, tanto en el plano nacional como el de la provincia de Buenos Aires”, aporta el legislador bonaerense Chino Navarro.

La distinción recuerda a la que hacía Perón sobre táctica y estrategia, una para las grandes líneas políticas generales y la otra para llevarlas exitosamente adelante en el día a día. Lo que no pueden es ser una contradictoria con la otra. “Unidad de concepción y unidad de acción”, adoctrinaba el General en Conducción Política. “No oponer ideas dentro de una misma concepción, porque una idea destruye a otra idea, y entonces, después ocurre lo que ocurre a muchos hombres con quienes hablamos todos los días. Usted lo escucha una hora a ese hombre y él se ha pasado media hora afirmando una cosa, y media negándola. Y entonces, cuando el hombre termina, usted dice: ‘Pero, en conclusión, ¿qué quiere este hombre, adónde va, cuál es la idea?’”. Un desafío para el peronismo ante la necesidad de una política opositora exitosa al gobierno de Macri.







23/6/10

TIMERMAN Y TAIANA



La presidenta Cristina Kirchner le tomó ayer juramento a Héctor Timerman como nuevo canciller, quien asumió el cargo con una promesa de continuidad. “No va a haber cambios porque la política exterior la fija la Presidenta”, indicó en su primera definición luego de asumir.

A la ceremonia en el Salón Blanco de la Casa Rosada asistió el ministro saliente Jorge Taiana, que se abrazó con la Presidenta, con su sucesor y con el secretario de la Unasur, Néstor Kirchner, sentado en la primera fila. “Vamos a tener un buen canciller, así como lo hemos venido teniendo”, fue el elogio que le dedicó el ex presidente en la despedida. Taiana ingresó al salón puntual a las 11.30, mientras conversaba con el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, el encargado de recibir su renuncia el viernes pasado. Enseguida, los funcionarios e invitados que esperaban en sus lugares se acercaron a saludarlo. Lo abrazaron desde Estela de Carlotto y Hebe de Bonafini a la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y los jefes de los bloques legislativos, Miguel Angel Pichetto y Agustín Rossi, entre otros.

Pese a la discusión con la Presidenta que derivó en su renuncia a la Cancillería, Taiana viene insistiendo en que seguirá dentro del espacio político del kirchnerismo, lo que contribuyó al buen clima que prevaleció en la jura. El ex canciller no hizo declaraciones y adelantó que ésa sería su última aparición pública por un tiempo.

A los pocos minutos, Cristina Kirchner ingresó con Timerman y el resto del gabinete. Al escenario también se subió el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. No hubo discursos y Timerman juró defender con lealtad y patriotismo la Constitución Nacional. El recién jurado, primero abrazó a la Presidenta, y luego a Taiana. Hizo la ronda estrechando la mano de sus ahora compañeros de gabinete y cerró haciendo la “v” de la victoria. Cristina Kirchner también saludó al ex ministro –si había tensión lo disimularon bastante bien– y se zambulló para seguir con la platea de invitados.

Timerman fue a buscar a su esposa, la arquitecta Anabelle Sielecki, y a sus hijas, Amanda y Jordana. También se ubicó en los lugares para invitados especiales, Javier Timerman, el hermano financista y ocho años menor, casi un clon suyo pero más corpulento.

Después fue el momento de enfrentar los micrófonos ya como ministro en funciones. Allí ratificó que no pondría trabas a que el ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous vaya a declarar a la Comisión de Relaciones Exteriores en Diputados. “No voy a volver a hablar con el embajador Sadous, ya hablé el sábado con él. Le dije que me parecía bien que concurriera, pero que es un funcionario sujeto a ciertas leyes”, sostuvo. Ante la pregunta acerca de si eso no constituía una presión, Timerman comparó el secreto diplomático a la protección de las fuentes en el periodismo. “Sadous es un funcionario que está sujeto como todos a leyes, como ustedes están sujetos a respetar el off the record”, respondió.

Por otro lado, adelantó que ayer mismo se pondría en contacto con su par uruguayo, Luis Almagro, para iniciar las conversaciones por el monitoreo al río Uruguay. “Vamos a dar un ejemplo al mundo sobre el rol que tenemos que tener como gobiernos en el cuidado del medio ambiente”, se entusiasmó.

Mientras Timerman hablaba, los ministros e invitados fueron saliendo detrás de la Presidenta. Kirchner se quedó hablando un rato con Taiana, se notaba que quería demostrar que el afecto continuaba intacto. “Vamos a profundizar la tarea que estamos desarrollando en materia internacional”, respondió brevemente el secretario ejecutivo de la Unasur cuando lo consultaron sobre el nuevo canciller.

Con los tiempos apretados por el partido de la Selección y el viaje que realizaría a la noche a Nueva York, Timerman se fue de la Casa Rosada directo al Palacio San Martín, donde organizó un encuentro con el personal del ministerio. En esa ceremonia tradicional para los cancilleres recién asumidos, fue todavía más explícito en su deseo de continuar lo hecho hasta ahora.

“Espero estar a la altura de los grandes cancilleres que tuvo nuestro país y, especialmente, a la altura del canciller Jorge Taiana, quien fue una de las personalidades más importantes que tuvo la política exterior argentina y espero poder seguir con sus políticas y llevarlas a cabo con dignidad y responsabilidad”, se despachó.

La continuidad pudo certificarse en sus primeras designaciones. Como su viceministro confirmó a Alberto D’Alotto, quien se venía desempeñando como jefe de Gabinete de Taiana. También convenció al secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, para que siga en su puesto y hasta lo nombró “sherpa” –acompañante– de la Presidenta para la cumbre del G-20 de la semana que viene en Canadá, un cargo que ocupaba el propio Timerman.

El canciller, además, nombró como su jefe de asesores a Antonio Trombetta, quien estuvo a cargo de la dirección América del Norte. En principio, el resto de los secretarios y subsecretarios quedaron confirmados en sus puestos, incluyendo al entrerriano Hernán Orduna, quien ocupa un lugar en la Comisión del Río Uruguay (CARU).

Ante el personal del ministerio, Timerman dibujó los lineamientos de lo que pretende: “Una política que defiende los intereses inalienables de nuestra patria, que está abocada a resaltar el espíritu democrático de nuestro pueblo y, por encima de todo, tendrá presente que hay una memoria, una verdad y una justicia que tienen que verse reflejadas en nuestro accionar todos los días”.