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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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4/2/12

Geopolítica, Recursos Naturales y Genocidio





Este relato histórico evidencia la hipocresía británica, que en 1965 compró el archipiélago de Chagos y desplazó a sus habitantes originarios al sólo efecto de crear un énclave estratégico en el Índico. Argumentos para la Argentina en Malvinas.

Las contradicciones de Inglaterra: Geopolítica, recursos naturales y genocidio: la trama oculta de la isla Diego García...


En 1965 y a cambio de su independencia, Gran Bretaña compró a su colonia Mauritania las islas del Archipiélago de Chagos, ubicadas en el corazón del Océano Índico. El precio de la “independencia”: 3 millones de libras, franca violación a las resoluciones de las Naciones Unidas 1.514 (la independencia de una colonia es un hecho inalienable y no puede estar sujeta a ninguna condición o negociado) y 2.066 XX, resolución que invitaba a Gran Bretaña “a no tomar ninguna acción que tienda al desmembramiento del territorio de Mauritania y viole su integridad territorial”.

Nada pudo hacer la ONU. La paradisíaca isla Diego García iba a convertirse en una poderosa base militar anglosajona.

Concretada la compra, el archipiélago pasó a denominarse Territorio Británico del Océano Índico (TBOI). Un año después, en 1966, el gobierno de Harold Wilson firmó un acuerdo militar con los Estados Unidos por el arrendamiento del TBOI. La adquisición –por 50 años con un adicional de 20 más– obedeció a la presunción estadounidense de una fulminante avanzada soviética sobre la región.

Sin embargo, un grave inconveniente asomaría en el horizonte, y no precisamente de naturaleza comunista. La adquisición de Chagos por parte de la corona convirtió a los 2.000 nativos del archipiélago en súbditos de la reina de Inglaterra. Y como EEUU impuso la condición de recibir el archipiélago absolutamente despoblado, los nativos devinieron en estorbo. Su expulsión masiva se hizo necesaria. Los “deseos” de los chaguenses cotizaron por debajo de las célebres tortugas gigantes de la vecina isla de Aldabra, previamente descartada por los EE UU como base militar por la presencia de los apáticos quelonios. A continuación, los orígenes de la base militar más importante del imperialismo en la región Asia-Pacífico, las razones para su emplazamiento, el genocidio de la población local y la hipocresía británica en relación a Malvinas.



CUANDO LAS TORTUGAS IMPORTAN MÁS QUE LOS SERES HUMANOS...

La población nativa del archipiélago Chagos –originaria y no trasplantada como en el caso de los kelpers– habitaba las islas desde hacía más de 200 años al momento de la operación de 1965. Como se dijo, los casi 2.000 descendientes de esclavos africanos y agricultores indios, con identidad y cultura propias, debían ser desterrados sutil y elegantemente. A tales efectos, el Foreign Office abrió una Oficina Colonial (OC) en la isla Diego García.

Sir Paul Gore-Booth, al frente de la OC, justificaba con estas palabras la macabra operación en ciernes, en 1966: “El objetivo de este procedimiento es hacernos de un par de rocas que habrán de permanecer nuestras; no quedará población indígena a excepción de las gaviotas, gaviotas que aún carecen de comité propio (el estatus provisto por el Comité de la Mujer no cubre los derechos de los pájaros).” Pero la barbarie del británico admirador del Facundo debía cubrirse con una patina de civilización, de legitimidad.

Así fue que nació el mito de que los chaguenses (originarios del archipiélago) no eran nativos, sino trabajadores migrantes contratados a estados vecinos sin ningún tipo de ligazón cultural ni histórica con las islas. A propósito, existen infinidad de documentos que demuestran la diabólica estrategia, todos emitidos por el mismísimo Foreign Office (FO) durante los años de la expulsión (1965-1973). El más conocido, el de 1970, escrito por el asesor legal del FO y titulado “Manteniendo la Ficción”: “Resulta importante mantener la ficción de que los habitantes de Chagos no son una población permanente ni semipermanente”.

La “ficción” fue complementada con una planificada política de asfixia económica a los nativos. Conforme señala Mark Curtis en su genial libro Web Of Deceit: Britain’s Real Foreign Policy (la portada lleva una profusa recomendación de Noam Chomsky), el FO declaró en 1972 que “al momento de crearse el TBOI se decidió dejar de invertir en las plantaciones del archipiélago, hasta abandonarlas”.

En fin y al concluir 1971, los chaguenses habían sido literalmente removidos de Diego García, traicionados en las promesas de una vida mejor así como en la compensación económica que habrían de recibir por su traslado. El brutal genocidio fue ocultado al mundo, que recién comenzó a saber de lo ocurrido en septiembre de 1975. Los “deseos” de las tortugas gigantes –descendientes de los reptiles– fueron priorizados por sobre los “deseos” de los nativos –descendientes de esclavos y agricultores indios–.



DIEGO GARCÍA Y MALVINAS: LA CONTRADICCIÓN VISTA POR UN BRITÁNICO...

En agosto de 1982 se conoció el informe del periodista e investigador británico John Madeley cuyo título fue “Diego García: a Contrast to the Falklands”.

Su lectura no puede ser más oportuna y recomendable. Luego de una detallada introducción histórica a la tragedia humanitaria en Chagos, Madeley señala:

  • “El tratamiento dado a los chaguenses por parte de los británicos contrasta elocuentemente con el brindado a los pobladores de las Islas Falklands en la primavera de 1982. La invasión (sic) de las Falklands fue furiosamente resistida por las fuerzas británicas que viajaron 8.000 millas… a un costo de 1.000 millones de libras y de muchas vidas argentinas y británicas perdidas. Muy lejos de ser defendida, Diego García fue entregada sin habitantes, siquiera consultados antes de haber sido removidos. Mientras que los deseos de menos de 2.000 isleños de las Falklands fueron tan importantes para los británicos –al punto que virtualmente modelaron su política exterior en América del Sur–, los deseos de los habitantes de Chagos jamás contarían para nada. (…) Entre 1965 y 1971, sus propios ciudadanos (súbditos de la Corona) fueron convertidos en refugiados.”



MALVINAS, GEOPOLÍTICA Y RECURSOS.

El mismo Departamento de Defensa que hoy reconoce al gobierno de facto británico en una parte del territorio insular de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, manifestó al propio congreso en 1972: “Las islas (Chagos) están virtualmente deshabitadas y la construcción de la base no causará ningún problema político doméstico” (Curtis, Ob. Cit.). Según señala un artículo de la revista Asian Security publicado en 2010 (Diego García and the United States Emerging Indian Ocean Strategy), la región litoral bañada por el Índico contiene 1/3 de la población mundial (unas 30 naciones), 62% de las reservas mundiales probadas de petróleo, 35% de las de gas natural, 40% de las de oro, 60% de las de uranio y 80% de las de diamantes.

El océano Índico es asimismo clave por contener al Golfo Pérsico y los estrechos de Ormuz y Malacca. Más del 20% del suministro mundial de crudo y cerca del 93% del petróleo proveniente del Golfo atraviesan sus aguas.

Y el listado continúa. Diego García ha sido pieza fundamental en todas las intervenciones militares anglo-estadounidenses en Medio Oriente durante las últimas tres décadas. Repensar Malvinas desde Diego García es dar un salto cualitativo de vital trascendencia para la defensa de la seguridad nacional argentina y de la Unasur. Implica contraatacar desde el plano de la historia, la política, la geopolítica y la defensa de los recursos naturales, tal como la Presidenta señaló en su discurso del pasado miércoles.

Implica, de igual forma, desenmascarar la hipocresía y el cinismo de la posición británica hacia la población kelper. “El objetivo de este procedimiento es hacernos de un par de rocas que habrán de permanecer nuestras”, memorando del Foreign Office, 1966.

Treinta años antes, en otro memo y en relación a Malvinas, expresó: “No es fácil explicar nuestra posición sin ponernos nosotros mismos en bandidos internacionales.”





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Malvinas y el PLAN de Gran Bretaña


1/2/12

MALVINAS Y EL PLAN DE GRAN BRETAÑA






Si algo le faltaba a la burda y decadente potencia colonialista era tildar a la Argentina de colonialista y denunciarnos por realizar acciones intimidatorias contra los isleños. Los antecesores de Cameron y Hage solían ser infinitamente más ingeniosos y cínicos a la hora de disparar contra la periferia aún colonizada. Pero nuestros contemporáneos, más que cínicos o ingeniosos, resultan decadentes, tanto como el imperio que les llena los estómagos y bolsillos. Las intimidaciones y provocaciones, tanto a la Argentina y a la Unasur, tienen, sin embargo, el siguiente listado:


1)
Profundización de los ejercicios militares en las islas, unilaterales e ilegítimos, en franca violación a las resoluciones de la ONU.

2) Anuncio del envío de un submarino nuclear y de nuevos destacamentos militares a las islas.

3) Anuncio de la partida del buque de guerra HMS Dauntless, el destructor más moderno del mundo, con un valor de 1500 millones de dólares.

Para el London Evening Standard (31/1/2012): “El envío de la nave, previsto para fines de marzo, coincidirá con la partida de la Task Force desde los puertos de Portsmouth, con la misión de liberar (sic) las Falklands luego de la invasión argentina de 1982”. Según una fuente anónima de la Royal Navy (The Telegraph – 31/1/2012), la batería de misiles supersónicos que porta el Dauntless “podría derribar toda la flotilla de aviones de guerra de América del Sur, ni que hablar de la Argentina”.

Otro anónimo de la Royal Navy manifestó: “Podría derribar los aviones de guerra argentinos ni bien despeguen de las bases. Esto dará a Buenos Aires una pausa para sentarse a meditar.” Un video interesante y sugestivo del navío en cuestión: BAE Type 45 Destroyer.

4) La partida del HMS Dauntless coincidió con la partida de un buque de igual tipo, el denominado Daring, pero con destino a las aguas del Golfo, en función –informa The Telegraph– del aumento de las tensiones con Irán.

5) El Príncipe Williams está por ser trasladado a las Malvinas este mes, donde permanecería al menos seis semanas. Es decir, el duque de Cambridge, teniente de la Royal Air Force (RAF), estará en las islas coincidiendo con el 30º aniversario del conflicto armado y el desembarco argentino del 2 de abril.

6) El ministro del Foreign Office para América Latina, Jeremy Brown, visitará las islas en junio. A propósito de ello, declaró (The Telegraph – 31/1/2012): “Espero que vea (la Argentina) mi visita por lo que es: un reconocimiento al valor y al sacrificio de los soldados británicos y al de los isleños de las Falklands en la liberación de las islas 30 años atrás.”

Una aclaración pertinente: desde 2008 que un funcionario de ese rango y del Foreign Office no viajaba a las islas.

7) En el portal oficial de la Fuerza Aérea británica se describen las operaciones en Libia, Afganistán, Irak y Medio Oriente. Debajo, siguen los Balcanes, Chipre, Diego García y las Falklands. Royal Air Force

8) En el portal oficial de la Marina británica, las Falklands figuran al nivel de las operaciones en el Caribe y Medio Oriente. Pegadito, el Golfo y Afganistán. Apenas debajo, las acciones que esta fuerza ejecuta contra el terrorismo, el narcotráfico y la piratería internacional. (pulsar “Operaciones”).

9) En marzo de 2009, la Subcomisión de Seguridad y Defensa del Parlamento Europeo hizo público un informe titulado “The Status and Location of the Militaru Installations of the Members States of the European Union and their Potential Role for the European Security and Defence Policy” (dirección en Internet: ). Figura como responsable de la investigación el director general para la Política Exterior de la Unión Europea. En este documento, Gran Bretaña ofrece sus bases militares en todo el mundo para la seguridad y la defensa del bloque europeo. La oferta hace especial hincapié en la zona denominada “Espacio Vital”.

¿A qué zona se refieren? Al Atlántico Sur, y en él, a la base militar en Malvinas. En la página 4 del informe se aprecia un mapa del mundo donde se señalan las distintas bases de la Corona. De las Malvinas salen tres flechas que explican “potenciales direcciones para una proyección de poder”. La primera apunta a la Patagonia y al centro del país; la segunda se dirige al Estrecho de Magallanes y al sur de la Península Antártica; la tercera hacia las Islas Georgias y Sandwich del Sur. No existe una sola mención en todo el documento a la “población” de las islas ni a la importancia de la defensa militar como salvaguarda de su autodeterminación. El documento desnuda la intención meramente geopolítica, intervencionista y colonialista de la ocupación británica de las Malvinas. La tercera flecha en dirección a las Georgias viene a explicar el punto que sigue.

10) Intención de extender la reserva marítima alrededor de las Islas Georgias, de los actuales 621.074 kilómetros cuadrados a unos 1,07 millones (3,5 veces la superficie de la provincia de Buenos Aires). Las Georgias se ubican a 1.300 km de las Malvinas y a 1.700 de la península Antártica. ¿Qué diferencia existe entre esta medida y las zonas de restricción aérea oportunamente impuestas a Libia e Irak? La proyección de poder del informe descripto en el punto anterior tendría su espacio marítimo asignado y ampliado.

11) Últimas declaraciones de Aranguren, presidente de la Shell en la Argentina, entrometiéndose en política interna y estrechando filas con la reacción doméstica, apoyando explícitamente al diario La Nación.
La Nación ya se pliega a la posición oficial británica de hacer ver a la política del gobierno nacional hacia Malvinas como una amenaza a la libertad y derechos de los isleños.

A propósito, ver artículo del pasado 19 de enero (“La estrategia para cercar a Londres ya comenzó a rodar”). En él, su autor habla de la estrategia kirchnerista para “asfixiar económicamente a los malvinenses”.

12) Profundización de la campaña exploratoria, unilateral, ilegal e ilegítima (iniciada en 1998 por la Shell). Arribo de la segunda plataforma de exploración (costo de alquiler = un millón de dólares diarios).

13) Anuncio de desarrollo de pozos para 2016. Anuncio de extracción de crudo de 150 mil barriles diarios para 2018 (cerca de un 30% de lo extraído diariamente a nivel nacional).

14) Anuncio de un principio de acuerdo entre Rockhopper (operadora británica en Malvinas) con la gigante energética estadounidense Anadarko. Esta compañía tiene entre sus directores a un ex comandante del Comando Estratégico de los Estados Unidos, y a un ex funcionario del Departamento de Defensa. Es decir, Gran Bretaña y los Estados Unidos –a través del Pentágono y del Departamento de Defensa– están trabajando para reeditar en suelo argentino y sudamericano el frente petrolero anglosajón, punta de lanza del intervencionismo militar genocida e invasor.

15) Societé Générale, una de las principales financieras europeas se lanza a la compra de acciones de Rockhopper. Días pasados, la máxima autoridad en Defensa de la Unión Europea respaldó públicamente la posición británica hacia Malvinas.

¿Quién intimida a quién? ¿Quién agrede y amenaza a quién? El listado, además de callar la boca a Gran Bretaña, bien sirve para que el pueblo argentino y sudamericano tome conciencia –como progresivamente lo viene haciendo– de la gravísima amenaza en ciernes. Como en 1982, no les temblará el pulso para imponer a sangre y fuego su barbarie colonialista.




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