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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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22/7/15

PUEBLOS ORIGINARIOS Y DEMOCRACIA





22 de julio 2015


5 meses de acampe de Pueblos Originarios en Av. 9 de Julio

Los derechos humanos continúan siendo violados por gobiernos con democracias formales y están sufriendo una crisis conceptual. Frente a las protestas sociales de pobladores e indígenas, los gobiernos, a veces nacional a veces provinciales, responden con represión, persecución y/o intimidación, judicializando las protestas por oponerse a la minería a cielo abierto y a los daños ambientales y la destrucción productiva regional. Políticas que provocan el éxodo de pobladores de sus territorios y el aumento de zonas marginales periféricas en las grandes ciudades, generando mayor pobreza y marginalidad.

El gobierno quiere la continuidad de su política de “proyecto nacional y popular” contradictoria, que entrega los bienes y recursos del pueblo a las empresas trasnacionales, como el petróleo, el gas, los minerales, y amplía las fronteras sojeras, los agro-tóxicos, las semillas robadas, la destrucción de la biodiversidad por empresas como Monsanto y la Alumbrera, la Barrick-Gold y Chevron entre otras, contaminan el ambiente generando enfermedades cancerígenas en los pueblos fumigados y pretenden implementar la minería por fracking en territorios ancestrales. Todos elementos que influyen sobre la situación de los pueblos originarios, ya que está en juego el territorio. Territorio de negocios para algunos, pero la Madre Tierra para los pueblos originarios.

Merced a todo esto los pueblos originarios están desde hace más de cinco meses en el acampe en Av. de Mayo y la 9 de Julio, reclamando ser recibidos por el gobierno nacional frente a las continuas violaciones de sus derechos por los gobiernos provinciales y la judicialización de las protestas sociales, siendo víctimas de la violencia social y estructural. El gobierno busca invisibilizar a los pueblos originarios con la complicidad de organizaciones nacionales y provinciales como el poder judicial de Formosa, el INAI- Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y el gobierno de Formosa. Pareciera que enviar, como hace dos semanas, carros de asalto, la guardia de infantería, tanquetas y camiones hidrantes, para desalojarlos del lugar sin escucharlos y sin resolver sus problemas es parte del llamado “proyecto nacional y popular K”. Varios organismos de DDHH y organizaciones solidarias acompañamos a los indígenas en el acampe y logramos detener el desalojo por la policía.

El Cardenal Poli me llamó muy preocupado y, por pedido de la Iglesia, la Presidenta dio orden que los indígenas fueran recibidos por el Secretario de DDHH de la Nación, Martín Fresneda para tratar los reclamos planteados por las comunidades. En la reunión no se hicieron presentes el representante del INAI, y de la gobernación de Formosa.

Durante la reunión se trataron problemas medulares del conflicto como:

1.- Realizar nuevamente el relevamiento de los territorios indígenas, que se hicieron sin la presencia de las Comunidades y sus representantes, quitándoles territorios.

2.- Terminar con la judicialización de las protestas sociales de los pueblos originarios y la represión de que son objeto en Formosa como en otras provincias.

3.-Enviar un camión del Ministerio del Interior para que puedan sacar el DNI, ya que muchos integrantes de las comunidades no tienen documentos. Que la emisión sea gratuita y directa entre Nación y los indígenas, lo que facilitaría, una vez logrado el DNI, el reconocimiento de las comunidades y gestionar la Personería Jurídica.

La Secretaría de DDHH quedó en gestionar los pedidos y lograr la presencia de los responsables del gobierno de Formosa y del INAI en una próxima reunión, que esperamos a la brevedad, ya que en otras reuniones anteriores en el Ministerio del Interior no se logró avanzar en la solución de los conflictos existentes.

En el acampe hay muchas mujeres y niños, algunos de ellos con problemas de salud, necesitan apoyo y solidaridad del pueblo y que las autoridades atiendan sus demandas.

Sólo la decisión política puede resolver estas demandas, no la intimidación.

El Papa Francisco fue muy claro, pidió perdón por los daños y violencia contra los pueblos originarios en América cometidos por la Iglesia. Esperamos que la Presidenta y funcionarios del gobierno Nacional y de la Provincia de Formosa sigan su ejemplo con hechos concretos y las comunidades una vez resuelto los conflictos puedan regresar a sus provincias.


Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz




En 1980, Adolfo Pérez Esquivel recibió el Premio Nobel de la Paz por su compromiso con la defensa de la Democracia y los Derechos Humanos por medios no-violentos frente a las dictaduras militares en América Latina. En su discurso de aceptación, le afirmó al mundo que no lo asumía a título personal sino "en nombre de los pueblos de América Latina, y de manera muy particular de mis hermanos los más pobres y pequeños, porque son ellos los más amados por Dios; en nombre de ellos, mis hermanos indígenas, los campesinos, los obreros, los jóvenes, los miles de religiosos y hombres de buena voluntad que renunciando a sus privilegios comparten la vida y camino de los pobres y luchan por construir una nueva sociedad".








22/1/12

BIENVENIDOS a la DISCUSIÓN






¿Qué pasa en las páginas de La Nación, Clarín, Perfil y en programas (no sólo) de TN que desde hace un tiempo se discuten agendas audaces? ¿Qué es eso de que paseen por allí valiosos intelectuales de diversos pelajes hablando contra la concentración de la tierra, la megaminería, la ley antiterrorista, los muertos por represión? ¿Qué raros desplazamientos y contorsiones suceden y qué vacíos en la representación política permiten que afloren estas discusiones en semejantes lugares, donde lo habitual es o era toparse con las aburridas cabecitas en crisis del radicalismo conservador, el duhaldismo o la economía liberal?

Estas no son preguntas irónicas que sólo sospechen algún pecado de “usurpación de progresismo” por parte de los medios (más o menos) dominantes “con tal de pegarle al Gobierno”. Son más bien una bienvenida al hecho de que ya sea un documento de Carta Abierta como la irrupción de un nuevo colectivo de intelectuales críticos del kirchnerismo sean asuntos noticiables e interesantes para generar debate.

Por supuesto que siempre habrá intentos de aplanamiento, recorte, distorsión, manipulación y uso por parte de los medios (más o menos) dominantes. Pero, caramba, ¿quién le está imponiendo agenda a quién en estos casos? ¿No está bueno que donde antes hubo Biolcatti, Cobos o consultor de la City hoy aparezcan de Horacio González a Maristella Svampa? ¿Y no está igualmente bien que la irrupción de la gente de Plataforma 2012 estimule a otro grupo de gente que piensa bonito a seguir afinando Argumentos y discutir cada vez mejor?

Ley antiterrorista, minería a cielo abierto, muertos por represión estatal o por patotas… Ninguna de los temas enunciados en el primer documento de Plataforma 2012 es menor. Aún cuando las críticas parezcan exacerbadas y en algún caso (como el diagnóstico de una presunta desigualdad creciente) artificiosas o temerarias. Aún cuando se trata de un puñado de temas potentes, el problema reside, como bien lo señaló Eduardo Jozami en la respetuosa entrevista que le hizo Marcelo Zlotogwiazda por TN, en “dirimir” si las eventuales falencias del Gobierno respecto de esa agenda “definen” de un saque todos los rasgos y esencias del complejo universo kirchnerista.

Una elección posible es la que apuntó en el mismo programa Gabriel Levinas: a su juicio, algunos de esos temas implican situaciones “extremas”, “que trazan una raya” a partir de la cual se supone que un simpatizante del Gobierno debería dejar de serlo.

El argumento parece atendible, sólo que la valoración –la que eventualmente conduzca a la decisión de permanecer o irse– depende de la masticación interna y la subjetividad colectiva, grupal o la de cada uno, no sólo de la de Levinas (y eso sin entrarle demasiado al asunto sí dominante de las emociones que ciegan). Puede que un simpatizante, militante o intelectual cercano al kirchnerismo, a partir de cierto grado de madurez política, ponga en la balanza cuánto comparte y cuánto no de lo hecho por el Gobierno. Mientras la balanza se incline a favor, seguramente elegirá permanecer en alguno de los espacios del kirchnerismo, entre otras cosas para hacer fuerza desde ahí. Puede que potencie esa decisión el hecho de que, por fuera del kirchnerismo, no haya proyectos transformadores ni consistentes ni convincentes (sí muy respetables agrupaciones, sin ironía, y muy interesantes voces sueltas).

Puede que piense también nuestro sujeto experimental K otras cosas largamente sabidas: como que siempre existe la amenaza de perder lo recuperado y volver a retroceder en el tiempo (Macri en la Ciudad).

Puede que se valore la importancia de anteponer la construcción, permanencia y eventuales “refacciones” en un espacio colectivo ya construido –que cuanto más se expande más arisco se pone y más tensiones genera– que salvaguardar las plenas libertades de opinión personales (huinca atajando: que nadie diga por favor que esta última línea es una incitación al estalinismo).

Arietes y fiestitas. Una crítica a Plataforma 2012 que el que escribe no comparte es el hecho de que el nuevo colectivo de intelectuales se haya expresado en alguno de los espacios de la comunicación (ya no tan) dominante. Puede que alguno de ellos opere en esa dirección y por supuesto que los medios del establishment los van a usar como ariete antikirchnerista, así como usan las críticas de Carta Abierta para hacerse la fiestita (por si las moscas: los subversivos de ambos colectivos de intelectuales hubieran sido exterminados en dictadura, con la sensata aprobación de La Nación y el opaco silencio de Clarín). También es verdad que en un escenario polarizado y a menudo binario están faltando espacios de encuentro, intercambio y debate. Pero guarda la tosca porque a veces sí emergen esos espacios de encuentro en preocupaciones comunes. En Miradas más que a menudo hemos podido hacernos cargo de varios de los temas planteados desde Plataforma (y desde Carta Abierta, o viceversa en orden de aparición): desde la minería a cielo abierto (o los riesgos tóxicos del modelo sojero) a la represión a los Quom, el asesinato de Mariano Ferreyra, las muertes del Indoamericano.

Maristella Svampa escribió aquí; Norma Giarraca (que dejó Plataforma apenas se creó ese espacio) es fuente habitual de consulta. Ergo: el kirchnerismo ni es tan monolítico ni impone un relato único.

Allí, en la idea simplificadora de “la imposición del relato kirchnerista”, falla feo el diagnóstico de Plataforma 2012. No existe en una sociedad compleja (además de discutidora como la nuestra) “imposición de relato” posible.

Hay en todo caso modos de circulación de relatos que no tienen un único emisor omnipotente (un Zeus tronante); grados siempre cambiantes de retroalimentación, de valoración, de aceptación de un verosímil. “Imponer relato” (la aguja hipodérmica en las añejas teorías de la comunicación) es algo que no consiguen ni “la Corpo”, ni un gobierno, ni Dios.

La de Plataforma es al respecto una lectura floja que revela un cierto desdén por la apropiación que hizo buena parte de la sociedad del famoso relato kirchnerista. En cuanto a los asesinados por violencia estatal o no, hay un tipo de reacción que a quien escribe le recuerda lo que le sucedió a su hija de 16 (simpatizante o turista accidental del kirchnerismo) en cuarto año del secundario cuando un compañerito del PO la acusó de “tener las manos manchadas con sangre” por el asesinato de Mariano Ferreyra. Puede suceder con un pibe de 16. No con intelectuales formados, que en su primer documento comprimieron en un mismo “sistema” cerrado una decidida voluntad política del Gobierno Nacional. Enlistar muertes en un puro sistema de crueldad estatal roza lo efectista.



Las corpos.

La gente de Plataforma (para la recuperación del pensamiento crítico) sostiene otra cosa interesante. Aquello que el gobierno kirchnerista hace horriblemente mal no es parte de una lista de “asignaturas pendientes”, como señalaría Carta Abierta. Sencillamente esas cosas jamás estuvieron ni estarán en la agenda oficial.

Carta Abierta, si al que escribe no le falla la memoria, no suele usar la expresión “asignaturas pendientes”. Pero de todos modos es más que discutible que el gobierno kirchnerista vaya en todo a contramano de lo que plantea Plataforma: Nilda Garré no es precisamente una Ministra de la Represión, la Ley de Tierras es un avance importante, lo mismo el nuevo estatuto del trabajador rural. Y allí donde Maristella Svampa generaliza una relación estructural del Gobierno con “las corporaciones”, incluyendo las cerealeras, está el último acuerdo con las cooperativas agrarias respecto de los modos de exportación, para no hablar de la relación compleja que sostuvo con otras corporaciones: Iglesia, Fuerzas Armadas, Sociedad Rural, las mediáticas, el FMI, Washington, su ruta.

En todo caso, porfis, concédannos a los simpatizantes del kirchnerismo la ilusión o la libertad de creer que colaboramos en ampliar y construir agenda. De hecho, como suele reiterar Mario Wainfeld, unas cuantas y significativas políticas impulsadas por este gobierno no estaban en su agenda inicial.

En algún punto da la sensación de que Plataforma se comió ricas porciones del relato liberal y sus suspicacias satelitarias acerca de lo que es el kirchnerismo. Maristella habla de la horizontalidad de Plataforma como quien invoca las mejores tradiciones inauguradas en las asambleas populares de 2001 y 2002.

¿Y qué es Carta Abierta? Carta es (a veces insoportablemente) horizontal y asamblearia, a riesgo de perder capacidad de hacer, de producir, de intervenir, de expresar. La desdeñosa expresión “voceros del Gobierno”, en ese sentido, es desgraciada. En cuanto a la autonomía intelectual, conviene decir que según cómo venga la bocha puede necesitarse más coraje político y personal para mantenerse en un espacio sosteniendo “pensamiento crítico” en medio de innumerables tensiones, y más cuando se hace algo tan grasa como adherir a un gobierno, que conservar en lugar fresco el ciento por ciento del discurso individual. No es el caso de la gente de Plataforma pero, para levantar el sempiterno dedito acusador, para el pensamiento y la indignación fácil, para apostar sin jamás quemarse al aplauso de la platea, para eso se inventaron los periodistas.



Primera respuesta a Plataforma

Texto completo original en “Argumentos para una mayor igualdad”

Los que siguen son algunos fragmentos principales de Argumentos por una mayor igualdad, la respuesta que un flamante espacio de intelectuales publicó en respuesta al documento emitido por Plataforma 2012.

    Esta carta pretende escapar a una falsa polarización. Quienes firman Plataforma, quienes adhieren y promueven Carta Abierta y quienes firmamos estos “Argumentos” afirmamos desear que la Argentina sea una sociedad más igualitaria. ¿Cómo es posible que nuestro diagnóstico acerca de lo que sucede en el país sea tan distante al de Plataforma?

    El pensamiento crítico, que reivindicamos, distingue entre cualidades diferentes, se adentra con cuidado en procesos complejos. No descalifica a los adversarios o a quienes piensan diferente: construye argumentos. Quienes firmamos este texto creemos que es urgente desplegar un debate franco, que busque reconocer los matices y complejidades del proceso actual.

    Los firmantes de Plataforma 2012, con algunos de los cuales hemos compartido muchas luchas, parten de una idea que consideramos equivocada: este gobierno es nefasto y sólo hace cosas nefastas.

    Todos los gobiernos, de izquierda o de derecha, construyen relatos. La pregunta no es si los intelectuales se sienten interpelados por esos relatos. La pregunta crítica es qué habilitan y qué obstruyen dichas narraciones. Honestamente, entre quienes apoyan las principales medidas de los últimos años, vemos énfasis bastante distintos, comentarios críticos, disputas relevantes e irrelevantes. La crítica a la ley antiterrorista ha sido la muestra más reciente de lo que afirmamos: hay un debate público. No vemos un discurso único, salvo que así parezca el acuerdo profundo en enfrentar los discursos de aquellos economistas que quieren llevar a este país a los años noventa.

    Existen disputas por la legitimidad política muy asociadas a los procesos de distribución económica. Y esas luchas son verdaderamente complicadas. No sólo porque una corriente progresista, que ha tenido diferentes capítulos en la historia del país, siga creyendo que las mayorías populares están engañadas, dado que han manifestado su apoyo a pesar de la supuesta “profundización de la desigualdad”. También, y principalmente, porque los poderes económicos y corporativos son mucho más reales de lo que un lector de la Plataforma podría suponer. En su texto no mencionan sus tensiones con el Gobierno: esas tensiones serían “puro relato”.

    Que haya acciones y metodologías del Gobierno que no compartamos (el Indec, la minería contaminante), no nos lleva a creer que exista hoy en la Argentina la posibilidad de una construcción de izquierda que insista en desconocer los avances logrados en estos años. Un pensamiento crítico comprometido con lo que hay que lograr pero también con lo logrado intervendrá activamente en el debate acerca de lo que falta, que es un avance cualitativo en todos los terrenos de una mayor igualdad.

    Quienes creen que nos encontramos ante el demonio y que todo lo que vivimos es solamente una fantochada, una puesta en escena, cometen el error de persistir en un análisis que elude los temas centrales de las políticas del Gobierno y también hace silencio ante el papel de los poderes a los que se enfrenta. Ese error profundiza la idea de que hay dos trincheras. Cuando tengamos un debate con matices, percibiremos que no serán los mismos los argumentos de los compañeros de Carta Abierta (que no pueden ser calificados como “voceros del Gobierno”) que los de Plataforma, pero tampoco los de sus integrantes. Quien conoce a las personas por sus trayectorias, sus hechos y sus dichos, sabe que es bueno siempre juntarse, con el riesgo de que en el entusiasmo transmitido de unos a otros esa ausencia de matices pueda terminar en rejunte.



Texto completo original en:
Plataforma (para la recuperación del pensamiento crítico)


Texto completo original en:
Carta Abierta/11






11/1/12

“Argumentos para una mayor igualdad”





Con el objetivo de “escapar a una falsa polarización” y “desplegar un debate franco, que busque reconocer los matices y complejidades del proceso actual”, un grupo de intelectuales emitió un documento en Página 12 titulado "Argumentos para una Mayor Igualdad".





Esta carta pretende escapar a una falsa polarización. Quienes firman Plataforma (para la recuperación del pensamiento crítico), quienes adhieren y promueven Carta Abierta y quienes firmamos estos “Argumentos” afirmamos desear que la Argentina sea una sociedad más igualitaria. ¿Cómo es posible que nuestro diagnóstico acerca de lo que sucede en el país sea tan distante del de Plataforma?

El pensamiento crítico, que reivindicamos, distingue entre cualidades diferentes, se adentra con cuidado en procesos complejos. No descalifica a los adversarios o a quienes piensan diferente: construye argumentos. Quienes firmamos este texto creemos que es urgente desplegar un debate franco, que busque reconocer los matices y complejidades del proceso actual.

Cuando se parte de una presuposición, por ejemplo que este gobierno es calamitoso o maravilloso, y de ello se deriva que todo lo que haga ese gobierno tendrá esa misma cualidad, se está renunciando al análisis político y a la principal función de la crítica, que es la capacidad de distinguir.

Los firmantes de Plataforma 2012, con algunos de los cuales hemos compartido muchas luchas, parten de una idea que consideramos equivocada: este gobierno es nefasto y sólo hace cosas nefastas. Vamos a detenernos en las principales afirmaciones:


1
“Se ha profundizado la desigualdad”. Esto no puede afirmarse y menos aún al pasar. Los compañeros saben que hay distintas formas de estudiar la distribución del ingreso y que en cualquiera de ellas la desigualdad no se ha profundizado desde 2003 a la actualidad. La Asignación Universal, la ampliación de las jubilaciones, la reducción del trabajo precario (aún modesta para los objetivos que deben plantearse) ayudaron a eso. Las tan vapuleadas retenciones y el Impuesto a las Ganancias (aunque está pendiente una reforma impositiva) mejoran la distribución. Además, leyes como el matrimonio igualitario o del peón rural reducen otras desigualdades. Nos parece muy preocupante que se realice una afirmación tan grave sin análisis ni datos. ¿Acaso Plataforma no pretende convencer a los que piensan distinto?


2
Vemos con idéntica preocupación a la de los compañeros que desde los hechos del Parque Indoamericano en 2010 y la represión en Formosa, comience a agrietarse una de las grandes conquistas democráticas posteriores a los asesinatos de Kosteki y Santillán. Nos referimos a la máxima, tan criticada por los medios masivos, de que la policía concurra sin armas a las protestas sociales. El primer quiebre fue el asesinato de Fuentealba, con evidente responsabilidad de la policía provincial, que produjo una protesta de la CTA y de la CGT (incluyendo paro de actividades). El asesinato de Mariano Ferreyra, con gran repercusión, está siendo investigado y produjo la inédita consecuencia de un secretario general gremial preso. Ese hecho parece no existir para Plataforma. Por nuestra parte, consideramos imprescindible que el gobierno nacional tenga una política consecuente con su política de derechos humanos en relación con los asesinatos ocurridos en Jujuy, Santiago del Estero, Formosa y otras provincias. Una política que logre retrotraernos a la situación previa a los primeros muertos en protestas en las provincias. Creemos firmemente que es necesario que todas las organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos tomen esta cuestión como central en su agenda. Ese es el desafío no sólo para el Gobierno, sino también para muchos actores de la sociedad argentina.


3
Todos los gobiernos, de izquierda o de derecha, construyen relatos. La pregunta no es si los intelectuales se sienten interpelados por esos relatos. La pregunta crítica es qué habilitan y qué obstruyen dichas narraciones. Honestamente, entre quienes apoyan las principales medidas de los últimos años, vemos énfasis bastante distintos, comentarios críticos, disputas relevantes e irrelevantes. La crítica a la ley antiterrorista ha sido la muestra más reciente de lo que afirmamos: hay un debate público. No vemos un discurso único, salvo que así parezca el acuerdo profundo en enfrentar los discursos de aquellos economistas que quieren llevar a este país a los años noventa.


4
Existen disputas por la legitimidad política muy asociadas con los procesos de distribución económica. Y esas luchas son verdaderamente complicadas. No sólo porque una corriente progresista, que ha tenido diferentes capítulos en la historia del país, siga creyendo que las mayorías populares están engañadas, dado que han manifestado su apoyo a pesar de la supuesta “profundización de la desigualdad”. También, y principalmente, porque los poderes económicos y corporativos son mucho más reales de lo que un lector de la Plataforma podría suponer. En su texto no mencionan sus tensiones con el Gobierno: esas tensiones serían “puro relato”. Pero todos hemos visto actuar a los grupos rurales, eclesiásticos, a los medios, a transnacionales, fondos buitre y gobiernos extranjeros. ¿Qué fueron esos hechos? ¿Pura ficción?


5
Hoy se despliega en el país una tensión y una disyuntiva entre una concepción neodesarrollista, que en el fondo cree que mayores formas de inclusión y justicia serán alcanzadas gracias al crecimiento económico y una concepción igualitarista que cree en un desarrollo integral, económico, social, ambiental y cultural. Para evaluar hacia dónde nos lleva una ley o una política, no es suficiente mirar quién la vota: es imprescindible analizar sus efectos o no de transformación social.


6
Que haya acciones y metodologías del Gobierno que no compartamos (el Indec, la minería contaminante) no nos lleva a creer que exista hoy en la Argentina la posibilidad de una construcción de izquierda que insista en desconocer los avances logrados en estos años. Un pensamiento crítico comprometido con lo que hay que lograr, pero también con lo logrado, intervendrá activamente en el debate acerca de lo que falta, que es un avance cualitativo en todos los terrenos de una mayor igualdad.

Quienes creen que nos encontramos ante el demonio y que todo lo que vivimos es solamente una fantochada, una puesta en escena, cometen el error de persistir en un análisis que elude los temas centrales de las políticas del Gobierno y también hacen silencio ante el papel de los poderes a los que se enfrenta. Ese error profundiza la idea de que hay dos trincheras.



Cuando tengamos un debate con matices, percibiremos que no serán los mismos los argumentos de los compañeros de Carta Abierta (que no pueden ser calificados como “voceros del Gobierno”) que los de Plataforma, pero tampoco los de sus integrantes. Quien conoce a las personas por sus trayectorias, sus hechos y sus dichos sabe que es bueno siempre juntarse, con el riesgo de que en el entusiasmo transmitido de unos a otros esa ausencia de matices pueda terminar en rejunte.

    Firman: Alejandro Grimson, Victorio Paulón, Jorge Gaggero, Florencia Abbate...

    También firman, entre otros, Roberto Pianelli, Alicia Azubel, Sandra Arito, Eduardo Menajovsky, Claudio Ingerflom, Luisa Valenzuela, Norma Díaz, Paula Abal Medina, Rita Segato, Gustavo Tieffenberg, Jorge Sarquis, Osvaldo Pedroso, Gerardo Aboy Carlés, Hugo Rapoport, Karina Bidaseca, Ariel Lupo, Laura Malosetti, Marta Dujovne, Jorge Kors, Nicolás Escobari, María G. Rodríguez, Damián Pierbattisti, Alejandro Falco, Estela Maidac, Alexandre Roig, José Lipovetzky, Nicolás Freibrun, Eduardo Smalinsky, Alcides Chiesa, Liliana Lukin, Víctor de Zavalía, Horacio Feinstein, Ana Cambours de Donini, Sonia Otamendi, Leda Schiavo, Sebastián Pereyra, Hugo Germano, Gabriel Noel, Daniel Mundo, Pablo De Biase, Ana Castellani, Martín Plot, Gustavo Dalmazzo, Juan Lo Bianco, Sergio Caggiano, Irma Zacaria, Juan Luis Fornero, Débora Gorbán, Cora Arias, Tukuta Gordillo, Graciela Jacob, Ariel Wilkis, Philip Kitzberger, Generación Política Sur, Juan Carlos Marín.