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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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3/11/18

FMI, FAKENEWS y LAWFARE




“Ora, sou um ser humano, portanto, não sou perfeito” dijo Onyx Lorenzoni cuando todavía era diputado federal y admitió haber recibido una coima de cien mil reales. En el nuevo gobierno de Brasil, Lorenzoni será el ministro de la poderosa Casa Civil, según ya fue anunciado, aunque el derechista Jair Messias Bolsonaro se jactaba de que en su gobierno no habría corruptos...
 
 

24/9/17

EL CUENTO DE LA BUENA PIPA DE NISMAN







Un “guión” pensado de antemano para probar que Nisman fue asesinado

El cuento del análisis de Gendarmería

El informe sobre la muerte de Alberto Nisman entregado el viernes por la Gendarmería –fuerza que no tiene ninguna trayectoria en el mundo de las autopsias ni los estudios médicos– se basa en una secuencia especulativa sobre la cual no hay evidencia científica alguna. Se supone que dos personas entraron al departamento del fiscal porque él les abrió la puerta. Es que no hay nada forzado y él cerraba las puertas por dentro, como quedó comprobado. Las visitas le habrían dado una bruta paliza, pero sin desordenar nada: le fracturaron la nariz, le pegaron en la zona de los riñones y en las piernas. Todos esos golpes –detectados por un grupo de peritos sin experiencia médica– no fueron advertidos ni por la médica policial, que analizó el cuerpo en el propio baño, ni por los dos experimentados profesionales que hicieron la autopsia unas horas más tarde, ni por trece médicos forenses designados por la Corte Suprema. Es decir que la Gendarmería sugiere que los médicos con más autopsias del país no vieron una fractura de nariz que, además, debió dejar un hematoma.

El siguiente paso fue la supuesta administración de ketamina –tampoco detectada por los toxicólogos del máximo tribunal– a un fiscal que estaba ya desmayado por los golpes. No hay constancia alguna de la cantidad ni de cómo se le administró, ya que no registra rastros de inyección, la única manera de dormir a un individuo con ketamina. Estas manipulaciones son parte del arsenal usado para concluir lo que los poderes nacional e internacional exigían que fuera la conclusión: que a Nisman lo mataron. Es su forma de continuar la ofensiva contra el gobierno anterior, ya que le adjudicarán la responsabilidad, e incluso meterán en la bolsa a Irán y Venezuela, que integraron el comando sicario, según especulan sin una sola prueba.

Se necesitaba mucha elucubración para contrarrestar las pericias anteriores que no dejaban demasiado resquicio para la hipótesis del homicidio.

◙ No había rastros de pelea ni en el departamento ni en el baño.

◙ No había desorden

◙ Las gotas de sangre salpicaron hacia los cuatro costados, lo que indicaba que no había ninguna otra persona en el baño

◙ No hay pisadas

◙ No hay huellas, salvo de Nisman y del informático Diego Lagomarsino, en una taza, en la que tomó café el sábado

◙ No hay ingreso forzado

◙ Nadie vió a personas sospechosas o ajenas al edificio

◙ Nisman le pidió el arma a Lagomarsino, pero antes lo hizo con el custodio Rubén Benítez y el ex comisario Bogoliuk. Es decir que buscó el arma.

◙ Nisman ingresó a su computadora el domingo 18 de enero a las 7.30 de la mañana y terminó revisando una página sobre el regreso de la muerte




Golpiza

Lo que le dieron a la Gendarmería era un guión escrito, un resultado marcado antes de iniciar la pericia. Por lo tanto había que buscar cómo encajar las piezas.

La Gendarmería tiene un cuerpo de peritos con trayectoria en temas como balística, porque siempre les dieron los estudios en casos de gatillo fácil en que estaba apartada la Federal o alguna fuerza policial provincial. Lo mismo respecto de pericias de voz o, hasta cierto punto, comunicaciones. Pero la Gendarmería no tiene la menor trayectoria en lo que tiene que ver con autopsias, análisis médico de muertes, porque justamente la última palabra siempre fue del Cuerpo Médico Forense, dependiente de la Corte Suprema.

Uno de los obstáculos mayores que afrontaban los gendarmes es que no hay ningún rastro de pelea. Resulta poco aceptable que un hombre de 1,90 de altura, como Nisman, no haya opuesto ninguna resistencia a un disparo realizado a menos de un centímetro.

La solución que encontraron los gendarmes es que a Nisman lo tuvieron groggy gracias a una paliza singular. En primer lugar, concretada por alguien a quien el fiscal le abrió la puerta. No se puede sospechar en este caso de Lagomarsino porque cuando el informático subió al departamento de Nisman estaba acompañado por el custodio, Néstor Durán. Ambos subieron juntos en el ascensor, algo que quedó filmado por la cámara del propio ascensor.

Como no hay ningún vestigio de cerradura violada, el fiscal le abrió la puerta a sus agresores, según la versión tácita de la Gendarmería. Y, además, Nisman no se dió cuenta del peligro, porque después le dieron la paliza. Todo ocurrió sin romper nada ni desordenar nada. La madre de Nisman, Sara Garfunkel, testimonió: “Cuando entramos al departamento estaba todo en su lugar, como cuando yo fui de visita dos días antes”.

Los especialistas del CMF registraron dos golpes. Uno, en la cabeza, producto de la caída. El segundo en una pierna, de antigua data.

En cambio los de la Gendarmería, que no tienen experiencia ni trayectoria en autopsias, sostienen que le fracturaron la nariz, algo que se le habría pasado a la doctora Gabriela Piroso, de la Policía Federal, que fue la primera que revisó el cuerpo en el propio baño. Unas horas más tarde, a las ocho de la mañana del lunes 19 de enero, dos veteranísimos forenses hicieron la autopsia: Héctor Di Salvo y Fernando Trezza, ambos del CMF. Tampoco vieron la fractura de nariz. Y finalmente, trece forenses, la gran mayoría del cuerpo de la Corte, tampoco percibieron algo tan obvio como una fractura reciente de la nariz que, por supuesto, deja hematoma. A esto se agrega que, según los gendarmes, también tenía un golpe al costado del cuerpo.

Los especialistas de la defensa de Lagomarsino afirman, en cambio, que los gendarmes no tienen los equipos para hacer esos análisis y que usaron radiografías que no sirven para ese estudio. No sólo consideran que no tiene ninguna fractura sino que, en caso de existir, tiene que ser muy anterior.


Ketamina

Para seguir el guión prefijado, los gendarmes diseñaron una especulación en base a un químico que supuestamente se le encontró a Nisman en el hígado. La sustancia no fue detectada por el equipo de toxicología de la Corte, encabezado por Ana María Perkins, una profesional reconocida, presidenta de la Asociación Argentina de Farmacia y Bioquímica Legal.

Lo impactante es que la Gendarmería no pudo ni puede determinar la cantidad de ketamina, algo esencial para poder sostener que Nisman estaba indefenso. No es lo mismo, por ejemplo, tener 0,2 gramos de alcohol en sangre que 2,5 gramos. Pese a no saber qué cantidad tenía Nisman, la Gendarmería resolvió, sin base alguna, que efectivamente lo tenían virtualmente dormido.

A esto se agrega que para dormir a una persona con ketamina se necesitan dosis enormes, unos 245 gramos, en un cuerpo grande como el de Nisman y la forma de suministrar la sustancia es mediante una inyección. El fiscal no tenía vestigios de ningún pinchazo.


Sangre

Otro de los obstáculos para instalar la conclusión de homicidio es que Nisman tenía sangre en ambas manos. Tiene que ver con lo que sostuvieron los criminalistas: disparó con la mano derecha, pero sosteniendo esa mano con la izquierda. Cuando se produce el impacto, la sangre salta para atrás desde el orificio y eso es lo que mancha las manos. El fenómeno se conoce como back splatter.

Para los gendarmes, en realidad disparó uno de los sicarios y explican que Nisman se manchó las manos o, mejor dicho, que el supuesto homicida le manchó las manos, una hipótesis descabellada.

En la pericia anterior, por cinco votos a uno, se estableció que las salpicaduras de sangre quedaron en la bacha, en el inodoro y hasta el bidet, lo que muestra que no había ninguna persona atrás ni al costado. Es uno de los elementos que los llevó a concluir que Nisman estaba solo en el baño.

Por otra parte, la mancha de sangre fresca del lado interno de la puerta del baño demuestra que la puerta estaba cerrada en el momento del disparo. La madre del fiscal testimonió que esa puerta casi no se podía abrir porque la cabeza de su hijo estaba apoyada ahí y lo mismo dijeron los médicos que llegaron. Eso demuestra que había escasas chances de que alguien saliera, pero mucho menos que saliera sin dejar ninguna pisada.


Arma

La siguiente elucubración de los gendarmes tiene que ver con que, según suponen, los sicarios armaron una escena simulando un suicidio. Estaban solos en el baño y podían hacer lo que quisieron.

Sin embargo, el arma del disparo apareció bajo el hombro izquierdo. La Gendarmería dice que porque los homicidas lo colocaron allí, cuando mucho más razonable era colocarlo en la mano o cerca de la mano.

Tampoco se entiende cómo es que los supuestos homicidas super-profesionales utilizaron una vieja pistola que Lagomarsino tuvo guardada durante años sin disparar un tiro. Está probado que Nisman no sólo se la pidió prestada al informático sino que intentó convencer también a su custodio, Rubén Benítez, que le diera un arma y se comunicó con el ex comisario Ricardo Bogoliuk, pero éste estaba en Mar del Plata.


Horario

Uno de los elementos más llamativos del estudio es que los gendarmes se animan a contradecir la data de muerte fijada en las tres instancias anteriores: la médica policial, que le tomó la temperatura al cuerpo en el baño; la autopsia hecha en la morgue y la junta médica de los forenses de la Corte. Todos coincidieron en que Nisman murió en la mañana del domingo, entre las ocho y las 12. Eso coincide con un tiempo posterior a su ingreso a la computadora, a las 7.30 de la mañana.

Todo indica que en el guión que les dieron, los gendarmes tenían que meter, sí o sí, a Lagomarsino en la escena. Por lo tanto, contradijeron a los forenses y fijaron la data de muerte a las tres de la mañana del 18 de enero, utilizando un método –el potasio, humor vítreo– específicamente dejado de lado en la junta médica anterior porque los resultados son controvertidos. Eso sí, aclaran que podría ser en seis horas más o seis horas menos, lo que llevaría la punta del horario de muerte a las 21 del sábado 17 de enero.

Hoy está probado que Lagomarsino se fue a las 20.36 de Le Parc, algo que quedó grabado por las cámaras de seguridad. Y después de esa hora Nisman habló por teléfono con uno de sus custodios, Néstor Durán, y chateó con dos periodistas, Laureano Pérez Izquierdo de Infobae y Natascha Niebieskikwiat de Clarín. El chateo termino a las 21,17, hora en que Lagomarsino ya había llegado a su edificio, lo que las cámaras registraron un par de minutos después de las 21. El chateo fue personal, con códigos e ironías propios del diálogo entre esos dos periodistas y el fiscal.

A la mañana siguiente, pasadas las siete de la mañana, Nisman seguía con vida porque entró a su computadora a revisar sus mails, notas periodísticas, la imagen de una chica con la que había estado cuatro noches antes y finalmente ingresó a una nota sobre el regreso de la muerte posteado por Claudio María Domínguez.

Ninguno de todos los elementos encaja con la partitura que les dieron a los gendarmes. No importó. Tocaron la música que les dijeron que debían tocar. No les importó desafinar porque órdenes son órdenes.


raulkollmann@hotmail.com







6/10/13

CÓMO DAR GOLPES SIN EJÉRCITOS










Los enemigos están entre nosotros, señaló Fidel Castro durante su viaje a Chile en 1971. A unos metros de él lo escuchaba el edecán militar designado a su visita, un tal Augusto Pinochet. El recuerdo es traído al presente por Marcos Roitman Rosenmann en su libro de reciente publicación Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de Estado en América Latina. Es que esa advertencia no ha perdido actualidad para el doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, quien sin embargo destaca que la metodología empleada para producir quiebres institucionales ha cambiado. Ya no son las fuerzas armadas las protagonistas, sino los organismos internacionales, los bancos o las "troikas", que no necesitan empuñar un arma o disparar un tiro.

"Detrás de la llamada ideología de la globalización, existe otra manera de dar los golpes de Estado. No necesitamos ejércitos. Tras la Segunda Guerra Mundial, los dictadores fueron eliminados bajo el criterio de nuevas formas de ejercicio del poder político. Estados Unidos necesitó, incluso en Latinoamérica post revolución cubana, la Alianza para el Progreso y construir regímenes formalmente democráticos para enfrentar las reformas agrarias, los cambios políticos nacionales, antioligárquicos, antiimperialistas, socialistas y anticapitalistas", explica el autor chileno cuya biografía está marcada por los regímenes autoritarios.

Roitman Rosenmann nació en Santiago de Chile en 1955. Comenzó a militar a los trece años y seis más tarde, en 1974, voló a Madrid escapándose del pinochetismo y completando el viaje que su padrastro había iniciado un tiempo atrás, cuando aquel republicano español decidió exiliarse en el angosto país sudamericano lejos del alcance del dictador ibérico Francisco Franco. El Generalísimo seguía en el poder cuando él llegó a España con 19 años y algunas materias de la carrera de Ingeniería aprobadas. Ya no volvería a radicarse a su país natal, pero seguiría con atención todo lo sucedido allí en los 17 años de dictadura y en el resto de la región latinoamericana, haciendo de esa historia su objeto de estudio.

–En su libro repasa los golpes de Estado en la región y concluye que marchan juntos con el anticomunismo en la historia. ¿Cómo se evidencia esta característica?

–El anticomunismo está presente en los golpes antes de la Revolución Rusa. Es decir, antes de la constitución de la Unión Soviética. La mayoría de las socialdemocracias europeas tienen en común su flagrante anticomunismo. Pero ese anticomunismo era gelatinoso, difuso. No se concentraba en aspectos esenciales de una ideología consistente, sino que era más bien utilizado de una manera maniquea y arbitraria, pero creo que más bien inconsistente. Era, en cierta medida, una herramienta de trabajo. Se atacaba al partido comunista pero no solo a él, también al movimiento obrero, el sindicalismo clasista. Por eso, en realidad, yo planteo que el ataque está dirigido al socialismo-marxista, que me parece más riguroso que el marxismo-leninismo. A partir de la Segunda Guerra Mundial cambia absolutamente el concepto. Aparece un anticomunismo consistente. Porque aparece reflejado como enemigo interno en la necesidad de la agresión. Ese elemento gelatinoso se vuelve ya antisubversión. Se vuelve guerra contrainsurgente. Leyes de "defensa de la democracia" articuladas con la declaración de ilegalidad del Partido Comunista. Es decir que el anticomunismo aparece expresado de varias maneras y el comunismo aparece como un obstáculo a la construcción de un mundo libre.

–Y a la vez postula que las Fuerzas Armadas no accionan en soledad sino que forman parte de una alianza de clases que llevan adelante los golpes de Estado…

–Un golpe de Estado es una técnica de toma del poder. Es el ejercicio de un sector político que es desbancado y que quiere retomar la dinámica del poder. Suele estar a cargo de las instituciones del Estado. Entonces, ¿qué institución hegemónica en el siglo veinte con capacidad de lograr obediencia, controlar el territorio y tener las armas puede hacerse como instrumento del golpe de Estado? Las Fuerzas Armadas, que de la misma manera estuvieron vinculadas a partir de la Segunda Guerra Mundial a la construcción ideológica de los EE UU. Porque allí se formaron, de allí recibieron los fondos y la tecnología. Es la famosa Escuela de las Américas. Pero para eso tiene que haber una dinámica, que podríamos llamar la cocina política, donde el poder civil –que incluye a los partidos políticos de la derecha, los terratenientes, los industriales, el capital financiero, las grandes empresas multinacionales de la época– tuviera miedo de aquellas reformas que les quitaban el poder. Por todo esto puede verse que las Fuerzas Armadas no actuaron de la misma manera que los ejércitos en la época oligárquica. Los nuevos golpes militares tenían otra doctrina. El concepto geopolítico del Estado como cuerpo vivo atacado por aquellos elementos que quieren disolver la familia, la identidad nacional, introducir valores exógenos, contrarios a la patria, a la nación. Era un discurso genérico que se articuló justamente al anticomunismo. Ahí apareció la guerra psicológica, económica, política, la informática. Aquellos elementos que fueron construyendo los ejes para que el ejército actuara. Porque el ejército fue preparado para actuar cuando le dieran la orden.

–En los últimos años este planteo ha cobrado más fuerza en las sociedades latinoamericanas que cuestionan, y hasta promueven juicios, contra los "cómplices civiles" de las dictaduras.

–Cómplice no es el que actúa sino el que otorga. Por eso, yo no diría cómplices, sino partícipes de los golpes. Hay una frase de Jorge Rafael Videla, una vez preso, en la que dice que había empresarios que le decían que se había quedado corto con los que había matado… Entonces, esos son los responsables desde el punto de vista ideológico-político, en el ámbito de los partidos, empresarios y clase dominante que articularon, solventaron y armaron el golpe. Ahí no hay complicidad, son socios necesarios.

–En los golpes de Estado que usted releva muestra a Estados Unidos como principal "organizador" de estas intervenciones. En las nuevas modalidades de golpe que usted llama "de guante blanco", ¿cree que mantiene ese rol?

–Simplemente hay que ver cuáles son las agencias de calificación de riesgo: estadounidenses. Lo que cambia es la forma, pero en el fondo EE UU sigue manteniendo la hegemonía. Cambia el mecanismo de ejercicio de esa hegemonía, por eso las Fuerzas Armadas pueden irse a los cuarteles. Porque otros realizan los golpes de Estado. En Chile se intentó un golpe de Estado de guante blanco contra Salvador Allende, juntando los dos tercios del Parlamento para destituirlo. Ese mecanismo tardó más de treinta años en producirse y ocurrió en Honduras en 2009. También con Fernando Lugo en Paraguay, en 2012. Pero ese siempre fue el objetivo, lo que pasa es que hubo un punto de inflexión que fue la Guerra Fría. Cuando acaba, Estados Unidos necesita otra forma de ejercicio de dominación porque el enemigo que los ataca, el comunismo, supuestamente ha sido derrotado. Curiosamente, entonces viene la primera invasión a Irak, en 1990. Y eso significa una concepción de los inicios del unilateralismo en el ámbito de que EE UU va a plantear, desde mi punto de vista, una tercera guerra mundial. Porque las guerras mundiales reconstruyen los órdenes. Tras la Segunda Guerra surgieron las Naciones Unidas, tras la primera guerra de Irak y luego con el atentado a las torres gemelas se produce otro cambio absoluto, que no quiere decir que EE UU haya perdido. Al contrario, EE UU tiene la hegemonía cultural y económica. Porque para el capitalismo no hay crisis. La crisis es para nosotros. Porque nosotros estamos viviendo en condiciones de esclavitud, nuestros jóvenes tienen el 70% de desempleo. Al capitalismo no le preocupa eso. No tiene límites para la explotación salvaje del mundo. Y EE UU opera en esa dinámica.

–Sin embargo, han surgido en América Latina gobiernos que han salido a denunciar el dominio estadounidense y a tratar de marcar límites...

–Por eso los golpes de Estado no han desaparecido. En Venezuela, Ecuador y Bolivia, por ejemplo, ha habido intentonas de golpes de Estado. No hace falta que el ejército actúe de manera irracional. Ahora hay una represión selectiva. No es un tanque en la calle, ni la toma de un palacio o el bombardeo de La Moneda. El capitalismo va por otra dinámica: la lógica de los grandes multinacionales de la soja, el uso del Amazonas, las dinámicas de Pascua Lama con las nuevas materias primas. Todas cosas en las que no les importa nada el poder formal, porque se ha perdido la centralidad de la política. El presidente de un Parlamento no decide nada.

–Entonces, ¿quienes estén en la presidencia de los países no tienen herramientas para contrarrestar estos avances?

–Claro. Tiene que ver con el concepto de hemisferio y de autonomía militar. Las fuerzas armadas perdieron el concepto de autonomía. Hoy no necesitamos estado militar, sino un estado de seguridad establecido en términos de la lucha antiterrorista, del control social, y para eso basta con las videocámaras en los centros comerciales, los subtes, el teatro, el cine, el Facebook, las redes. Evidentemente, es otra manera más perfecta de controlarnos que asustarnos directamente con los militares en las calles.

–¿Y cómo se puede prevenir o cómo se puede formar una respuesta eficaz a estos golpes de guante blanco?

–Esa es la pregunta del millón. No creo que se pueda prever. Nadie previó tampoco el triunfo de la Revolución Cubana más allá de la contingencia, tampoco el golpe del 11 de septiembre del '73, ni el del '76 o el '66 en Argentina. Lo que hay que hacer es estar preparado y alerta en la construcción de una sociedad civil y democrática. Una sociedad que construye democracia, participación, ciudadanía, que expresa mecanismos de control institucional a través del hecho republicano no va a estar sometida a golpes de Estado desde esa tensión. Es más, si está sometida los va a poder revertir. Como pasó en Venezuela en 2002. Si la sociedad venezolana no hubiese sido democrática, ese golpe hubiese triunfado. Porque la gente salió a la calle a defender su gobierno, los elementos democráticos. Y eso generó miedo en quienes secuestraron a Chávez. Si Argentina tiene una organización institucional democrática en el ámbito del diálogo y las organizaciones populares, las posibilidades de un golpe de Estado son mínimas.

–¿Y cuáles son los indicios de que se está en el mal camino?

–Cuando se subvierte el orden ciudadano democrático, como pasó en Chile en el '73, las posibilidades de éxito del golpe son muchas. Ahí está la lógica de la trama civil. Lo que pasó en Chile fue que se deslegitimó el orden político para justificar la acción de las Fuerzas Armadas. Se generó un Estado negro, la desestabilización, los atentados terroristas, se actuó contra el comandante del Ejército Carlos Prats para que renunciara. Porque en las Fuerzas Armadas hubo mayor tortura y represión en términos cualitativos después del 11 de septiembre. Son las cosas que no se saben. Tenientes, coroneles, capitanes, que se opusieron al golpe. Pinochet tuvo que cambiar las ordenanzas militares, si no el golpe no se producía. Hoy los militares se pueden ir a los cuarteles porque el orden no depende de ellos. Su papel es otro. El control territorial, la lucha contra el narcotráfico, etc. Porque quienes defienden la lógica de funcionamiento de los Estados hoy son las trasnacionales. «



"Chile vende una imagen"


La salida del libro de Marcos RoitmanRosenmann coincidió con el aniversario por los 40 años del golpe en Chile. La fecha redonda, como suele suceder en todos los países, puso al aniversario en la cima de la agenda política y motivó tanto nuevos actos de homenaje a las víctimas como declaraciones de las actuales figuras políticas. Sin embargo, la situación no despertó mucha expectativa en el sociólogo chileno.

“El problema es que es un lavado de cara del estilo de lo que aquí se conoce como la teoría de los dos demonios. Porque plantean que los asesinados por la dictadura también querían matar. Entonces hay un reconocimiento espurio y bastardo, porque no se termina reconociendo realmente el asesinato, muerte y tortura y el haber sido copartícipe de la ruptura del orden constitucional. Se dice sólo que se cometieron excesos y el lenguaje es muy importante en esto”, señala. “Yo creo que no hay realmente una voluntad política de hacer justicia y reparación. Sino un intento de cerrar páginas. Si bien el pecado original fue la sangre, de alguna manera esto se ha redimido con el éxito económico. Entonces para que abrir una herida cuando todos estamos de acuerdo que gracias a la dictadura Chile está en el primer mundo”.

–Usted ha planteado que eso forma parte de un mito que ha sido muy dañino para Chile.

–Claro, si Chile es el segundo o tercer país en desigualdad de América Latina. Se habla del cobre chileno cuando más de la mitad de las nuevas minas están en manos de trasnacionales. Chile vende una imagen, la marca Chile que consiste en decir que tiene más de 70 tratados de libre comercio, que está en la OCDE y por tanto es un país desarrollado, que hizo una transición modélica, que salió adelante. La gente ha comprado eso.

–Por eso plantea que los objetivos del golpe en Chile se cumplieron.

––Claro, porque ellos refundaron el orden y construyeron un nuevo tipo de chileno. Hicieron el paso del ciudadano al consumidor. Eso significa el abandono de la democracia política en función de lo que es la economía de mercado. Eso implica un proceso que Pinochet llamó: “Yo no tengo plazos, tengo metas”. Los que se opusieron al proyecto en principio luego lo asumieron como programa propio, como pasó con la Concertación. Es lo que le permitióa la dictadura consolidar el proyecto político. Por eso hay continuidad.









25/8/13

10 guerras, 10 mentiras mediáticas





"Todas las guerras van precedidas por una gran mentira mediática..." 

Esta nota escrita en 2008 no ha perdido actualidad ni ha dejado de generar preocupación...



Contra Venezuela y Ecuador, Bush recupera la estrategia de las «armas de destrucción masiva».

Todas las guerras van precedidas por una gran mentira mediática. Actualmente, Bush amenaza a Venezuela y a Ecuador. ¿Mañana a Irán? ¿Y después? ¿A quién le tocará el turno.

Con el presidente Uribe, narcotraficante y exterminador de indios (cuatro millones de desplazados) en el papel de marioneta. Uribe pretende haber hallado en el indestructible ordenador de Raúl Reyes (FARC), las pruebas del apoyo de Chávez al «terrorismo» y la militarización de la región.

Periódicos como Le Monde se hacen eco de esta campaña de propaganda para la próxima guerra de Bush. Recordemos simplemente cuántas veces los mismos Estados Unidos y los mismos medios de comunicación ya nos manipularon. «Nos justifican» cada gran guerra con lo que aparecerá más tarde (demasiado tarde) como una información falsa. Inventario rápido…

1. Vietnam (1964-1975):

Mentira mediática: El 2 y el 3 de agosto Vietnam del Norte atacó a dos barcos estadounidenses en la bahía del Tonkin.

Lo que supimos después: El ataque nunca existió. Fue una invención de la Casa Blanca.

Objetivo real: Impedir la independencia de Vietnam y mantener la dominación estadounidense sobre la región.

Consecuencias: Millones de víctimas, malformaciones genéticas (agente naranja), enormes problemas sociales.

2. Granada (1983):

Mentira mediática: Se acusa a la pequeña isla del Caribe de construir una base militar soviética y poner en peligro la vida de médicos estadounidenses.

Lo que supimos después: Totalmente falso. El presidente Reagan fabricó el pretexto de cabo a rabo.

Objetivo real: Impedir las reformas sociales y democráticas del Primer Ministro Bishop (que fue asesinado).

Consecuencias: Represión brutal y restablecimiento de la influencia de Washington.

3. Panamá (1989):

Mentira mediática: La invasión tenía por objeto detener al presidente Noriega por tráfico de drogas.

Lo que supimos después: Noriega era un producto de la CIA y reclamaba la soberanía del canal cuando acabase la concesión a USA. Intolerable para Estados Unidos.

Objetivo real: Mantener el control estadounidense en esta vía de comunicación estratégica.

Consecuencias: Los bombardeos estadounidenses mataron entre 2.000 y 4.000 civiles, ignorados por los medios de comunicación.

4. Iraq (1991):

Mentira mediática: Los Iraquíes habían robado las incubadoras de la maternidad de Kuwait City.

Lo que supimos después: Invención total de una agencia publicitaria pagada por el emir de Kuwait, Hill & Knowlton.

Objetivo real: Impedir que Oriente Próximo resista a Israel y consiga independizarse de EEUU.

Consecuencias: Innumerables víctimas de la guerra y después un largo embargo incluso sobre los medicamentos.

5. Somalia (1993):

Mentira mediática: Kouchner «sale a escena» como héroe de una intervención humanitaria

Lo que supimos después: Cuatro sociedades estadounidenses habían comprado la cuarta parte del subsuelo somalí, rico en petróleo.

Objetivo real: Controlar una región militarmente estratégica

Consecuencias: Al no conseguir controlarla, Estados Unidos mantendrá la región sumida en un caos interminable.

6. Bosnia (1992 - 1995):

Mentira mediática: La empresa estadounidense Ruder Finn y Bernard Kouchner ponen en escena supuestos campos serbios de exterminio.

Lo que supimos después: Ruder Finn y Kouchner mentían. Eran campos de prisioneros para intercambios. El presidente musulmán Izetbegovic lo reconoció.

Objetivo real: Romper Yugoslavia, demasiado a la izquierda, eliminar su sistema social, someter la zona a las multinacionales, y controlar el Danubio y las rutas estratégicas de los Balcanes.

Consecuencias: Cuatro años de una guerra atroz para todas las nacionalidades (musulmanes, serbios, croatas), provocada por Berlín y prolongada por Washington.

7. Yugoslavia (1999):

Mentira mediática: Los serbios cometen un genocidio sobre los albaneses de Kosovo

Lo que supimos después: Invención pura y simple de la OTAN, como reconoció Jamie Shea, su portavoz oficial.

Objetivo real: Imponer la dominación de la OTAN sobre los Balcanes, y su transformación en policía del mundo. Instalación de una base militar estadounidense en Kosovo.

Consecuencias: Dos mil víctimas de los bombardeos de la OTAN. Limpieza étnica de Kosovo por la UCK, protegida de la OTAN.

8. Afganistán (2001):

Mentira mediática: Bush pretende vengar el 11-S y capturar a Bin Laden

Lo que supimos después: No hay ninguna prueba de que exista la red (Al Qaeda, N. de T.). En cualquier caso, los talibanes habían propuesto extraditar a Bin Laden.

Objetivo real: Controlar militarmente el centro estratégico de Asia, construir un oleoducto que permitiera controlar el suministro energético del sur de Asia.

Consecuencias: Una larga ocupación y un gran incremento de la producción y el tráfico de opio.

9. Iraq (2003):

Mentira mediática: Sadam poseía peligrosas armas de destrucción masiva, afirmó Colin Powell a la ONU, probeta en mano.

Lo que supimos después: La Casa Blanca ordenó a sus servicios que falsificaran o fabricaran las pruebas (asunto Libby).

Objetivo real: Controlar todo el petróleo y chantajear a sus rivales: Europa, Japón, China…

Consecuencias: Iraq hundido en la crueldad, las mujeres relegadas a la sumisión y el oscurantismo.

10. Venezuela - Ecuador (¿2008?):

Mentira mediática: Chávez apoya el terrorismo, importa armas, es un dictador (el pretexto definitivo parece que todavía no se ha elegido).

Lo que ya sabemos: Ya se han vertido varias mentiras mediáticas: Chávez dispara contra su pueblo, Chávez es antisemita, Chávez es militarista… Y la satanización continúa.

Objetivo real: Las multinacionales estadounidenses quieren el control del petróleo y los demás recursos de toda América Latina. Tienen miedo de la liberación social y democrática del continente.

Consecuencias: Washington está librando una guerra global contra el continente: golpes de Estado, sabotajes económicos, chantajes, establecimiento de bases militares cerca de las riquezas naturales.

En resumen, todas las guerras van precedidas y «justificadas» por una gran mentira mediática. ¡Y nuestro inventario está muy lejos de ser completo!

Para impedir las guerras es imprescindible destapar estas mentiras mediáticas cuanto antes y de la forma más amplia posible. Gracias por difundir este texto y, si es posible, traducirlo y comunicarnos dichas traducciones ¡En la guerra de la información la verdadera fuerza es nuestra!





Sobre las mentiras mediáticas:

Actualmente muchos de los pretextos para las guerras y las mentiras mediáticas han salido a la luz. Otras, por el contrario, siguen en pie. Por ejemplo, sobre Bosnia y Yugoslavia exponemos las pruebas de la desinformación en los libros Poker menteur y Monopoly.

Un resumen en nuestros dos test-médias.

Debate público con Jamie Shea, portavoz de la OTAN (en DVD): nessa.kovic@skynet.be
Sobre las mentiras mediáticas con respecto a Venezuela y Colombia:

Washington y Bogotá contra Hugo Chávez, Salim Lamrani ¿«Chávez narcotraficante»? Washington orquestó la satanización, ¿antes de atacar? 

USAID en Bolivia y Venezuela: la subversión silenciosa, Eva Golinger. El tra bajo silencioso de la CIA en Bolivia y Venezuela

Los pies de Greta Garbo, Thierry Deronne. Las mentiras de Le Monde con respecto a Venezuela
 
Portrait du présidente Uribe, Hernando Calvo Ospina. 

Bruit de bottes et rideau de fumée en Amérique latine , Jean-Luc Mélenchon
 
Misère du journalisme face au Venezuela , entrevista de Maurice Lemoine
 
Chavez - Juan Carlos : les phrases censurées par Le Monde et autres médias européens , Romain Migus 

Texto original en francés: http://www.michelcollon.info/articles.php?dateaccess=2008-05-16%2013:39:26&log=articles





13/2/13

IMAGEN Y RAZÓN













«Mientras el hombre esté afectado por la imagen de una cosa, considerará esa cosa como presente, aunque no exista...» ☼


Después del fin del mundo maya, los internautas distraídos pueden haber tropezado con otros anuncios amenazantes. Tal vez con el aviso destellante y omnipresente que anuncia “El fin de la Argentina”.

El pronóstico, periódicamente actualizado desde 2011, es acompañado con ofertas financieras, amenazas de crisis griegas, consejos para la desobediencia fiscal y advertencias acerca de los resultados que acarrean los subsidios al transporte.

Ya no llama la atención que la construcción argumental de su discurso utilice consignas sin fundamento y fuentes de información poco relevantes.

Tampoco que se limite a ofrecer el refugio de productos financieros sin una sola propuesta productiva. Ni siquiera sorprende que el alegato insista en pronósticos apocalípticos, con un refrito iconográfico de casi todos los mensajes históricos emitidos por las corporaciones, para garantizarse la continuidad del actual diseño del mundo global.

Importa, en cambio, que sobre algunos sectores de la ciudadanía cumplan con el objetivo subterráneo del verdadero negocio: provocar miedo.

“Tanto más frecuentemente se impone una imagen a nuestra consideración, cuanto mayor es el número de imágenes a las que está unida”. ☼ 

Las factorías de mensajes publicitarios, con o sin Barba, son entrenadas acerca de predisposiciones, permeabilidad y hábitos culturales de vastas audiencias, y siguen operando sobre hábitos de interpretación y reflejos condicionados.

Si bien la reiteración de mandatos para la manipulación de subjetividades (“Tengo miedo”, “Hay miedo”, “Metió miedo”) es idónea para instalar imágenes mentales e incrementar la intolerancia a la incertidumbre, también exhibe las sugestivas semejanzas de estilo, vocabulario y estructura narrativa, que acaban por revelar su común usina ideológica.

Así, el diligente emprendedor de referencia carece de propuestas políticas, pero plantea medidas semejantes a las que, en Europa, al decir de Habermas, “debilitan la capacidad económica e incrementan el desempleo”, y su discurso, inmune a obvias contradicciones, es sumamente sensible al ritmo y a la repercusión visual y emocional de cada palabra.

El formato combina la retórica individualista con el abandono ciudadano de responsabilidades y la tácita delegación del Estado en manos de las corporaciones.

Apenas una sugerencia más clara le permitiría la construcción de un horizonte electoral, sobre la base de públicos permeables al marketing social. Incluso hasta el timbre y la cadencia de su voz evocan otros aspirantes a gerentes de la Nación que pedalean por análogas bicisendas.

La estrategia más eficaz para neutralizarlos continúa siendo la sanción social.

Por supuesto, “... si todos los hombres pudiesen fácilmente ser conducidos por medio de la razón y conocer la suma utilidad y necesidad del Estado, no habría nadie que no detestase los engaños sino que todos, con gran deseo de llegar a este fin, a saber, la conservación de la República, estarían sujetos a los pactos en todo y guardarían sobre todas las cosas la fe, superior cimiento de las repúblicas”. ☼

Hasta que alcancemos esa naturaleza de la razón, de la que todos los humanos y no sólo los argentinos carecemos, es preciso proseguir aprendiendo unos de otros y ayudándonos a reflexionar mutuamente.

Cabe destacar que las intrigas de quienes deshonran la comunicación pública, no sólo pretenden provocar desconfianza en el futuro democrático sobre sus audiencias habituales.

Ante la notable ausencia de candidatos propios, gestionan la profundización de las diferencias, los distanciamientos potenciales y el desconcierto de los indecisos.

Asimismo intentan generar divisiones en las filas progresistas para que, aun cuando sus operaciones de terrorismo mediático sean neutralizadas, se confunda a víctimas con victimarios.

El ejemplo paradigmático es la insistencia mediática en adjudicar la representación global de la “clase media” a la oposición, negando la filiación declarada por las mayorías que adhieren al Gobierno, implantando enfrentamientos y apostando a que los propios sectores progresistas cedan porciones de su electorado.

Nunca existió tanta conciencia popular acerca de la influencia de los medios masivos de comunicación.

La educación y la experiencia en desarticular engaños abren la posibilidad de diseñar una contraofensiva comunicacional que impida las falsas polarizaciones e incluya a nuevos participantes en el debate político.

Tenemos los contenidos, los frutos y las obras.

Trabajemos sobre las formas.


☼ las citas pertenecen al Tratado teológico político de Baruch Spinoza (1632-1677).


Antropóloga. Universidad Nacional de Rosario.


3/12/12

LOS MEDIOS DE LATINOAMÉRICA








Brasil, Chile, Ecuador, México y Venezuela son ejemplos de cómo las corporaciones económicas buscan suplir la voluntad popular con la planilla del rating...


Con los grandes grupos de comunicación construidos en dictaduras y fortalecidos bajo el influjo neoliberal de los ’90, Latinoamérica vive un clima de confrontación con estos poderes fácticos. Brasil, Chile, Ecuador, México y Venezuela son ejemplos de cómo las corporaciones económicas buscan suplir la voluntad popular con la planilla del rating.




Allende los Andes.

El derrocamiento de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, fue precedido por una intensa campaña de difamación que preparó la escena para la asonada militar del Gral. Augusto Pinochet. El diario El Mercurio, propiedad del empresario Agustín Edwards, entonces vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), probó cuán eficiente puede ser la prensa a la hora de conspirar contra un gobierno que amenace sus intereses y los de sus socios.

El premio a tal nefasto servicio se mide hoy en los “22 periódicos que pertenecen a Edwards, con el apoyo del grupo Matte, que proporciona el papel, pero además posee 14 estaciones de radio en las principales ciudades del país y una agencia de noticias”, señala el periodista transandino Ernesto Carmona. El otro importante diario de circulación nacional pertenece al banquero Álvaro Saieh, del Consorcio Periodístico de Chile S.A. (Copesa), quien además de poseer cadenas de supermercados, hoteles y bancos, es también propietario de los medios “La Tercera, La Cuarta, Qué Pasa, Paula, Pulso, La Hora, El Diario de Concepción, el Grupo Dial, las radioemisoras Duna 89.7, Paula FM 106.9, Carolina 98.3, Beethoven 96.5, Zero 97.7 y Radio Disney 104”, detalla Carmona y agrega otras cifras demostrativas de los cruces entre rubros bien disímiles con la función de informar: el 67% del Canal 13, de la Universidad Católica, pertenece al grupo Luksic, el más poderoso del país merced a su rama en la minería del cobre explotada con ventajas tributarias únicas de Chile.

El grupo Bethia (Falabella) concretó en 2012 la adquisición de Megavisión Canal 9”. Por si fuera poco el control que sobre la información ejercen las ricas minorías chilenas, el desembarco extranjero encontró en el propio presidente Sebastián Piñera un facilitador de lujo. “Piñera”, cuenta Ernesto Carmona, “vendió su estación Chilevisión a Turner Broadcasting System, una compañía más del mega grupo AOL-Times Warner-CNN de Estados Unidos”.

La cobertura periodística de las multitudinarias protestas estudiantiles que ocuparon las calles de Santiago y las principales regiones chilenas desde principios del 2011, desnudaron el papel connivente de los órganos de prensa con la derecha gobernante. Fueron los mismos estudiantes quienes encararon a movileros y cronistas para reclamarles por priorizar la difusión de imágenes con disturbios al informar sobre las marchas.



Las 8 familias de Ecuador. 

Rafael Correa impulsa una Ley Orgánica de Comunicación, que está establecida por la Constitución de 2008 pero aún no se ha podido poner en vigencia. Cuando el mandatario ecuatoriano intentó ponerle límites a los bancos se encontró con una furiosa oposición lanzada desde la prensa, controlada por las mismas entidades financieras que a su vez son parte de una telaraña empresaria que atraviesa las principales actividades económicas del país. En un trabajo de la Comisión para la Auditoría de Frecuencias de Radio y Televisión del 2008-2009, quedó en evidencia que el control sobre los medios de comunicación en Ecuador estaba en manos de 8 familias: Vivanco, Eljuri, Pérez, Alvarado Roca, Mantilla, Egas, Martínez y Mantilla-Anderson. Entre ellas, los nexos filiales se confunden con los comerciales y así, como en una matrioska rusa, detrás de radios, canales de televisión de aire y cable, proveedores de servicios de internet, más los principales periódicos, aparecen compañías de turismo, agrícolas, firmas bancarias, industrias alimenticias, estudios jurídicos y shoppings. Vínculos que según sus dueños no afectan al periodismo pero los hechos demuestran lo contrario. La prueba está en cómo se informaron los hechos que convirtieron el intento de derrocamiento de Correa y su magnicidio, en el 2010, en una simple sublevación policial por reclamos gremiales. En el contexto de la campaña electoral por su reelección, el mandatario ha renovado la disputa por el cumplimiento de la norma que regule la propiedad de los medios de comunicación y esta vez cuenta con el respaldo de la consulta popular que la aprobó el 7 de mayo del 2011.



O ’Globo o mais grande.

La Red Globo es hoy el mayor grupo de comunicación de Suramérica (posee 340 canales de comunicación en todo Brasil) y está entre los cinco más importantes del mundo; su origen y crecimiento se remonta a los tiempos de la dictadura militar. Globo mostró su capacidad de manipulación en plena democracia al moldear, sostener e implantar al neoliberal Collor de Melo como Jefe de Estado y luego participó abiertamente en su destitución.

Con Folha de Sao Paulo, Jornal do Brasil y Estado de Sao Paulo, las revistas Veja, Isto É y Época se reparten el mercado comunicacional y casi sin fisuras coinciden editorialmente a la hora de atacar tanto a Lula como a su sucesora Dilma Rousseff. Ejemplo claro de esa estrategia ha sido la amplificación, durante los comicios estaduales de octubre pasado, del bautizado por ellos “El juicio del siglo”, en el que se condenó a funcionarios de Da Silva por la causa del mensalão o compra de votos en el parlamento. El intento por ligar al Partido de los Trabajadores (PT) con la corrupción y así minar las posibilidades de triunfo de sus candidatos, fracasó al alzarse el PT con gobernaciones y municipios clave como San Pablo.



Televisa en problemas. 

La mayor productora televisiva de habla hispana del mundo pasa por uno de los momentos más difíciles de su historia. Aquel que se remonta a los tiempos en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernaba México de manera absoluta e imbatible. Emilio Azcárraga Milmo, su fundador, se jactaba públicamente de ser un “soldado del PRI”. Pero la identificación partidaria no le impidió avanzar en la monopolización de la comunicación. Según Jenaro Villamil, autor de Si yo fuera presidente. El reality show de Peña Nieto, “en el sexenio de (Felipe) Calderón, Televisa termina como la cadena que tiene el 70% de la publicidad en televisión; más del 52% de la publicidad general de todos los medios; el 65% de las concesiones de tv abierta; el 55% de los abonados en TV de cable, y el 80% en TV de satélite”. Junto a TV Azteca controlan el espectro audiovisual e incluso comparten negocios de telefonía. Además de ser dueño del principal estadio y de dos equipos de fútbol (América y Necaxa), Televisa posee casinos y participa en la producción de medicamentos. Sin embargo, a pesar de que logró poner a otro presidente del PRI, Enrique Peña Nieto, la irrupción del movimiento juvenil #Yosoy 132 que surgió de las universidades privadas mexicanas, puso en jaque su posición dominante al ser cuestionada la injerencia que tuvo en la candidatura de Nieto y las maniobras para instalarlo en la opinión pública.



Chávez no se va.

El caso venezolano siempre fue paradigmático, por la virulencia opositora de los grandes medios y la decisión de ir a fondo sobre los monopolios informativos de parte del gobierno bolivariano.

Modesto Emilio Guerrero, periodista venezolano y autor del libro Medios y Poder en Venezuela, asegura a Miradas al Sur que tras el golpe de Estado en abril del 2002 el mapa de medios se modificó en la nación caribeña. “Sobre todo desde 2006, por tres razones”, precisa, “la primera, salió del aire RCTV porque no le renovaron la Licencia. Segunda, surgieron más 500 medios comunitarios, algunos con raíz social y fuerza política local, y tercera, comenzó a conformarse un real sistema de medios públicos estatales de por lo menos 15 medios, con 5 televisoras estatales, 3 diarios y 7 redes de emisoras radiales. Lo nuevo, lo más dinámico son los comunitarios y algunos medios públicos. Ejemplos de ello, son Aporrea, que actualmente registra más de 1.180.000 lecturas cada 30 días, y el diario Ciudad Ccs, que en menos de dos años pasó de 40.000 ejemplares a 140.000; hoy es el más leído de Caracas”.

Tal vez convencido de la imbatibilidad de Hugo Chávez, el Grupo Cisneros, que con Venevisión a la cabeza pasó de ser la principal trinchera antichavista a la mesura en la confrontación. Como si hubiera una tregua pactada con Miraflores. “Efectivamente”, afirma Guerrero, “Cisneros negoció en persona con Chávez un pacto de no agresión en 2004. Ejerce su derecho a hacer antichavismo, pero moderó sus formas groseras, ya no publican graph o declaraciones de señoras llamando a asesinar al Presidente, o pidiéndole a Dios que se lo lleve. Esa tarea la continuó Globovisión (del grupo Zuloaga), pero también ha debido cuidarse por las docenas de demandas y juicios reiterados de Comités de usuarios de TV y del Estado. El acuerdo con Cisneros fue favorable al gobierno. Cisneros corría el riesgo de perder jugosos negocios comerciales desde Estados Unidos”.






2/12/12

LOS DUEÑOS DE LOS GRANDES MEDIOS






La discusión sobre quiénes están detrás de las corporaciones mediáticas es global. La lógica financiera impacta de lleno en la propiedad y el discurso de los medios...

Tal fue en estos años el avance del poderío de los grandes medios que algunos afirman que constituyen el segundo poder y no el cuarto como tradicionalmente se lo llamaba. Eso sí, los que sostienen esa mirada, como Ignacio Ramonet, afirman que el primer poder es el financiero. El jueves pasado, en plena tarea al frente de la redacción del periódico parisino Le Monde, se descompuso su director, Erik Izraelewicz, quien al rato murió en una clínica. La lamentable muerte del periodista de 58 años tuvo una despedida que, al menos, resulta curiosa. Fue Louis Dreyfus, el presidente del directorio, quien firmó el comunicado de condolencias publicado de inmediato en el portal virtual del diario y no la asamblea de periodistas. ¿Por qué esta observación ingrata en medio de una muerte? Por varios motivos en los que vale la pena reparar en un momento en el cual se debate con agitación sobre un artículo de la ley de medios y se corre el riesgo de quedar sesgados ante un tema demasiado complejo. Le Monde mantuvo hasta hace unos años una serie de normas que realmente servía para marcar a fuego la diferencia entre la redacción periodística y el manejo económico financiero de la empresa.

En primer lugar, porque el colectivo de periodistas contaba con la mayoría de las acciones, con la particularidad de que, por estatuto, esa participación les permitía oponerse y bloquear medidas empresarias si resultaba, a criterio de ese colectivo, contrarias a la autonomía editorial del diario.

En un diario surgido al calor de la liberación de París del invasor nazi en 1944, esto constituía una marca de orgullo. Le Monde era fundado por seguidores de Charles De Gaulle, católicos y laicos, y se constituía en un punto de referencia para el pensamiento de centro-izquierda y socialista. En 1951, por una diferencia con el director, Hubert Beuve-Méry, dos periodistas que integraban el Consejo de Redacción impulsaron la creación de la Sociedad de Redactores de Le Monde. Ese colectivo fue un ejemplo seguido por muchos otros medios franceses, incluso de orientación conservadora como Le Figaro. Si hubo una figura destacada en estos cambios fue Jean Schwoebel, quien luego fue presidente de la Federación Francesa de Periodistas y publicó, en el mítico 1968, La prensa, el poder y el dinero, un libro imprescindible para el debate de la libertad de información.

Los problemas financieros de Le Monde (a partir de 2008) llegaron mucho después de que el gobierno de François Mitterrand privatizara muchas empresas, entre ellas TF1 –la cadena televisiva más vista de Francia– que quedó en manos del poderoso grupo Bouygues, que además de ser proveedores del Estado en obras viales y civiles pasó a telefonía y a medios de comunicación. Le Monde incorporó capital privado hacia principios de 2011 y eso significó que el nuevo director –el recientemente fallecido Izraelewicz– fuera elegido por su trayectoria en el periodismo financiero, y que el nuevo CEO y presidente del directorio fuera Dreyfus, un hombre que había hecho carrera en el mundo de los negocios editoriales y tenga, además, lazos de sangre con el poderoso grupo Louis Dreyfus, comercializador de granos con sede en Holanda y negocios en todo el mundo, entre ellos la Argentina.

Para curiosidades de mutación, el caso del diario Liberation de París es no menos impactante. Fue fundado por Jean Paul Sartre en el crítico año 1973, retomando el nombre de un periódico clandestino de los tiempos de los maquis, con una mirada editorial a la izquierda de Le Monde. En 2006, por los problemas financieros, la inyección de capital llegó de la mano de Edouard de Rothschild, de la poderosa familia cuyos orígenes se remontan a 1760, cuando Mayer Amschel Rothschild abrió una tienda de monedas en el gueto judío de Frankfurt, Alemania. Tras colocar a sus cinco hijos varones al frente de casas bancarias en las principales ciudades financieras de Europa, los Rothschild salieron de Waterloo más victoriosos que el propio duque de Wellington, quien derrotó en ese campo de batalla cercano a Bruselas al mismísimo Napoleón Bonaparte. Los agentes de la Bolsa de Valores de Londres esperaban tener primicias del resultado de las armas para poder especular con los títulos y acciones bursátiles. Nathan Rothschild había tenido la precaución de enviar veloces jinetes con poderosos catalejos que seguían de cerca las columnas militares y pudieron certificar el éxito de prusianos e ingleses. Con ese dato fresco, Rothschild vendió títulos ingleses por debajo del valor, y sus competidores descontaron que el poderoso banquero tenía la primicia del éxito francés. Una vez que los otros agentes bursátiles lo imitaron, mandó a sus empleados, cual carga de caballería, a comprar todo a precio vil. Dicen que, en aquellos días posteriores al 15 de junio de 1815, la sede londinense de la banca Rothschild multiplicó por 20 sus ganancias.

Si, en vez de buscar apellidos ilustres de grupos transnacionales del comercio o las finanzas, se busca por el lado de los fondos especulativos, basta con cruzar los Pirineos y llegar hasta Madrid para verificar que El País, el emblemático diario que se repartió gratis en las febriles jornadas del Tejerazo (intento de golpe de Estado de febrero de 1981), de orientación socialista, ya tiene una fuerte injerencia de capitales especulativos. En efecto, el grupo editorial Prisa, fundado por Jesús de Polanco, siempre se había mantenido como un conglomerado de medios y publicación de libros, pero sin mezclarse con otras actividades. Era una manera de mostrar cierta distancia de otra clase de negocios. Sin embargo, a principios de 2010, tres años después de la muerte de Polanco, Prisa se asoció con Liberty Acquisition Holding Corporation, un fondo de inversión que salió a la Bolsa de Nueva York en 2007 y maneja los llamados hedge funds, que algunos llaman fondos buitres. La inyección de dinero de Liberty en Prisa fue de la friolera de 861 millones de dólares. Basta ver las más que tibias posiciones editoriales de El País sobre el ajuste del gobierno de Mariano Rajoy para confirmar que la vieja orientación socialista no es ni siquiera cosmética en la actualidad.

Las malas noticias sobre los dueños de los medios podrían llevar páginas y páginas. Pero para alinear con las fechas mencionadas más arriba, basta ver que la emblemática compañía Dow & Jones, que tiene a su cargo nada menos que el índice de las acciones de la Bolsa de Nueva York (entre otros miles de índices) fue comprada por News Corporation, la empresa de medios del magnate Rupert Murdoch. Y que el multimillonario Michael Bloomberg, dueño de la agencia de noticias financieras, es alcalde de Nueva York desde hace una década. Es decir, la ironía de Ignacio Ramonet sobre primero y segundo poder tiene indicios suficientes de poner a prueba cualquier teoría política sobre el poder político elaborada en el siglo XX.

Argentina, tú también. Los 90 permitieron experiencias de laboratorio para los grandes medios en Argentina. Clarín perdió parte del tren cuando Carlos Menem le fue cerrando el camino a la telefonía, que era el camino ansiado por el grupo.

En 1995, a los 60 años de la salida del primer ejemplar del diario fundado por Roberto Noble, su viuda, en la fiesta empresaria, daba por iniciadas las operaciones contra el riojano, que tan bien se había portado en 1989, cuando le daba por pocos pesos nada menos que Canal 13 y hacía que el Congreso modificara un inciso de un artículo del decreto ley de la dictadura (la Ley de Radiodifusión 22.285/80) que impedía a los dueños de medios gráficos ser titulares de licencias de medios audiovisuales. Clarín, con el fútbol como atractivo, fue regando de canales de cable todo el país, comprando pymes del sector o quitándoles suscriptores a los que no querían vender. El fútbol era la clave: los cables que no estaban alineados con el grupo no conseguían las transmisiones debido al negocio de exclusividad cerrado por Torneos y Competencias con la Asociación del Fútbol Argentino.

El cableado para televisión era la base para saltar a la telefonía. Pero Ernestina Herrera de Noble se quedó con las ganas. Menem alentó sí a los grupos empresariales más nobles (a él). Así, entraron en escena una serie de jugadores que nada tenía que ver con la historia de la televisión. Por ejemplo, en 1998, aparecieron una serie de texanos con sombreros texanos y un dinero inmenso de origen imposible de rastrear. Hicks, Muse, Tate & Furst se presentaba como “un fondo de inversión” norteamericano interesado, quién sabe por qué, en las pantallas de los argentinos. De la noche a la mañana, invirtieron 700 millones de dólares en comprar el 30% del CEI, un conglomerado donde convivían Telefónica, el Citibank y Raúl Moneta. Es decir, un fondo financiero para sumarse a un grupo que tenía una mesa de tres patas, dos de las cuales eran de las finanzas. El Citi, más que conocido, y Moneta, un escribano emprendedor que había empezado con una mesa de dinero en la época de Martínez de Hoz. A tal punto crecía el CEI en la cantidad de medios que tenía –o en la plata que necesitaba justificar– que en 1999 aparecía, en el ranking de empresas, con una facturación por encima nada menos que de Techint y muy cerca de YPF.

Hicks, Muse, Tate & Furst siguió metiendo plata y se asoció con otro “fondo de inversión” llamado Liberty Media. A veces, vale la pena desempolvar documentos públicos de ese entonces. Con fecha 10 de abril de 2001 y con la firma del entonces secretario de Finanzas Daniel Marx (el mismo que deplora la política de desendeudamiento argentino), les otorgaba la titularidad de Cablevisión –por partes iguales– a Hicks y a otro grupo que figuraba como adquirente de las acciones de Liberty Media. El grupo en cuestión, Unitedglobalcom, tenía como uno de sus socios –y cara visible– a Torneos y Competencias.
Con los años, Cablevisión entró en la órbita del Grupo Clarín. Entre las tantas cosas extrañas, aparece un socio mexicano, llamado David Martínez y que preside otro “fondo de inversión” (Fintech Advisory) con nada menos que el 40% de las acciones de Cablevisión. Martínez tuvo cierta prensa estos días por su disposición a adecuarse a las inversiones tal como lo requiere la ley de medios. “La ley es la ley” es la frase que salió publicada en los medios. Fintech tiene oficinas en Londres y Nueva York. El diario (de Rupert Murdoch) The New York Post se ocupó de informar que Martínez compró una casa en Nueva York que le costó 42,5 millones de dólares y que le agregó otros 13 millones para remodelarla.

Quien escribe estas líneas publicó, hace 10 años, Grandes hermanos, un libro que contaba las costillas de los dueños de la información en esa Argentina intoxicada del poder financiero y de destrucción de la industria y de los valores populares en la cultura nacional. No cambiaron tanto los empresarios que están involucrados en los medios de comunicación como negocio. Siguen presentes empresarios surgidos del mundo financiero o del mundo de la política que por arte de magia llegaron al mundo de las finanzas y los medios. Y no sólo en el Grupo Clarín. Y no sólo entre los que están “pasados de licencias”. Ejercer el periodismo no es un acto de valentía cuando hay condiciones para poder hacer valer la multiplicidad de intereses que juegan en una sociedad. Sería fácil resolver esta historia de la concentración de poder con el imprescindible paso de desmontar las licencias excedidas por Clarín y otros grupos empresariales.

Al hablar de “otras voces”, la Coalición por una Radiodifusión Democrática, hace ya ocho años, no hablaba de cómo quitarle a Héctor Magnetto para darles a otros grupos empresariales, sino en crear las normas necesarias para mejorar la calidad de la comunicación popular. Esa es, si cabe la expresión, la famosa batalla de la comunicación. La otra es una pelea entre grupos empresariales. Interesante para diseccionar intereses pero poco estimulante para cambiar las cosas y redistribuir la riqueza y la palabra.





14/11/12

El CONTROL de lo que VEMOS, OÍMOS y LEEMOS






En los últimos años se ha producido en Estados Unidos un avance espectacular en la monopolización de los medios. Se puede tomar como punto de partida de este proceso la Ley de Telecomunicaciones (“Telecommunications Act”) de 1996. Esta ley levantó las restricciones que existían sobre la propiedad de estaciones de radio. Con anterioridad a esa fecha, una compañía sólo podía ser propietaria de dos emisoras de radio AM y dos FM dentro del mismo mercado y no más de 40 a escala nacional. Con el cese de esta limitación se desató una ola de consolidaciones.

En los seis años que siguieron a la promulgación de la ley, “Clear Chanel Communications”, por ejemplo, obtuvo el control de 1,225 estaciones de radio en 300 ciudades. Actualmente su propiedad o control se ha extendido a más de 6,600 estaciones, más de la mitad de las que existen en Estados Unidos, incluyendo una red nacional (“Premiere Radio Networks”) que produce, distribuye o representa unos 90 programas, sirve a cerca de 5,800 emisoras y tiene alrededor de 213 millones de oyentes semanales. Incluye también “Fox News Radio”, “Fox Sport Radio” y “Australian Radio Network”, entre otras. Sus ingresos en 2011 alcanzaron la cifra de 6.2 billones (miles de millones) de dólares.

Eliminadas las restricciones para la consolidación vertical, sólo faltaba suprimir las limitaciones que existían a la consolidación horizontal establecidas por la regla de la FCC (“Federal Communications Commission”) de 1975 (“cross ownership rule”) que prohibía al que poseía un periódico la posesión de una estación de radio (o de televisión) y viceversa en el mismo mercado. El objetivo de la regla era impedir que una sola entidad se convirtiese en voz demasiado poderosa dentro de una comunidad. En 2003 la FCC flexibilizó estas restricciones, pero el Tercer Circuito de Apelaciones bloqueó la aplicación de los cambios. En marzo de 2010 la Corte levantó el bloqueo y quedó abierto el camino a la consolidación horizontal.

Los medios de prensa escrita, radiales o televisivos, siguen las agendas que imponen los dueños. Cuando éstos se cuentan por miles, prevalece la diversidad de información y opinión dentro de los límites que permite el “establishment”. Pero cuando la consolidación se produce en gran escala, como sucede actualmente, la agenda que domina es la de unos pocos y poderosos propietarios, y la ideología que adelantan los medios es, por supuesto, la más reaccionaria y ultraderechista. Hoy tenemos más canales de televisión que nunca antes, pero una cantidad sustancial de ellos se dedica al fundamentalismo religioso, a las ventas por televisión, al más frívolo entretenimiento, o a la pornografía. En el resto, la calidad ha descendido a su peor nivel, lo que, unido al exceso de comerciales, alcanza límites embrutecedores.

Todo esto es extremadamente peligroso en una sociedad que apenas lee ya y que ha perdido la capacidad para discernir entre hechos y opiniones, porque se ha acostumbrado a la selección o presentación de los hechos en conformidad con criterios preestablecidos. Los hechos se ignoran o se deforman para validar opiniones.

La desregulación abrió a la competencia desleal todos los mercados de telecomunicación, incluyendo los de cable o satelital, y la Internet. 5 conglomerados mediáticos controlan el 90 % de todo lo que leemos, oímos y vemos. Qué de extraño tiene que decenas de millones de norteamericanos aprueben la guerra preventiva, los asesinatos selectivos de presuntos enemigos de Estados Unidos, la tortura de prisioneros, las violaciones de fronteras con drones, o los crímenes llamados daños colaterales. O que ignoren completamente los sufrimientos de la población de Cuba a causa de un bloqueo criminal de medio siglo, o las injustas y crueles sentencias dictadas contra 5 patriotas cubanos.

La consolidación produce medios que no están dirigidos a toda la comunidad. Los anunciantes proporcionan ¾ de los ingresos, y a ellos solamente les interesa el sector de la población con capacidad para adquirir sus productos o sus servicios. Típicamente, la población de menores ingresos no es de su interés. La consolidación convierte a los ciudadanos norteamericanos en simples consumidores y espectadores.

Actualmente, el libre mercado es el criterio con el cual se analizan los medios, es decir, la operación eficiente y la máxima ganancia constituyen los objetivos principales o únicos, sin tener en cuenta el importante papel que deben desempeñar los medios en la sociedad y en la vida pública. Los medios consolidados son generalmente grandes y complejas instituciones sociales, culturales y políticas, no sólo económicas, que ejercen una profunda y negativa influencia en la sociedad. Si permitimos que controlen lo que vemos, oímos y leemos, controlarán también lo que pensamos.





5/10/12

LA GUERRILLA OLIGÁRQUICA





La atmósfera política se corta con cuchillo. La más ínfima de las expresiones públicas de la presidenta cobra inusitado espacio público. Todos opinan. Mirtha Legrand, Beatriz Sarlo, Pinky, Jorge Lanata. Una oración de Cristina Fernández gatilla cataratas de curiosos comentarios; comentarios que "interpretan" chicaneramente lo dicho, y convenientemente entresacados bajan desde la tapa de los diarios comerciales a la radio y la TV, para cobrar forma definitiva en las redes sociales. Una guerrilla mediática ha sido eficazmente instalada.

Aclaremos los tantos. No se trata de un debate sobre la verdad, sino de lograr que la sospecha infecte todo. Una igualación bostiferante hacia abajo; todos y todo son iguales: ladrones, corruptos, mentirosos.

Aun así, como esta es una guerrilla oligárquica, la corrupción y la mentira que deben eliminarse son las de un solo bando. Por eso, una foto de Guillermo Moreno, dentro de un ataúd con un disparo en la cabeza, no pudo ser ignorada por nadie. En verdad, llamar "estrategia política" a una fotografía trucada pareciera excesivo. Y sin embargo, si el deseo de asesinar a un funcionario se volviera realidad, si realmente fuera asesinado, no cabe ninguna duda de que un sector de la sociedad aplaudiría hasta que le dolieran las manos, ante la consternación de la mayoría.

La foto navega en sustitución del asesinato real. Tanto los bombardeos de la Plaza de Mayo, como la política de desapariciones de la dictadura burguesa terrorista del '76 fueron ejecutadas por profesionales de la violencia. Nunca se trató de ninguna acción espontánea, sino de los organismos de represión del Estado. Ese es el punto, esta guerrilla oligárquica sustituye el golpe real; las fuerzas armadas son incapaces de dar un golpe de Estado, y nadie lo ignora. Así era en 2001 y así sigue siendo. Por eso, ningún uniformado habla. El silencio militar remite a una lectura clave: las FF AA ya no son un factor político.

Retomemos el piolín. Existe una percepción compartida: se avecinan momentos decisivos. ¿El 7 de diciembre será el parteaguas, o tan sólo un horizonte brumoso que se deshilachará sin más?

La sociedad argentina tolera muy mal el conflicto. La política del terror sistemático, ejecutada en el pasado reciente, capturó la mirada y la sensibilidad colectivas. Enfrentamiento equivale –desde esa perspectiva– a derrota popular, y derrota popular, quién lo ignora, hace temer que el terrible ciclo de captura, tortura, violación y asesinato reviva. Entonces, para evitar la derrota popular, parecería preciso obviar el enfrentamiento. Rendirse sin lucha, porque la lucha misma se ve como imposible.

Ese es el pedido aterrado de un fragmento de la sociedad: basta de conflicto. El otro fragmento hace circular fotos de Moreno para revivir, restablecer, alimentar ese terror con cierto éxito. Hay un tercer segmento, el que está pensando qué hacer.

La sociedad argentina perdió el hábito de procesar políticamente las diferencias, y por tanto no puede imaginar sino en términos de catástrofe un cambio en la relación de fuerzas mediáticas. Además, la idea de que los dueños de Clarín y La Nación pierdan el control de un orden construido a su medida, para que la política no sea ninguna otra cosa que la continuación de los negocios por otros medios, de sus negocios, armoniza con un horizonte global de sometimiento irrestricto al poder fáctico. En ninguna parte del mundo "civilizado" sucede otra cosa, por qué habría de suceder acá. A lo sumo las víctimas protestan y la policía, por ejemplo la española, reprime como acá se reprime a los pueblos originarios.

Si la sociedad argentina acepta que termine por no pasar nada, si la frontera del 7 de diciembre sólo queda en un montoncito de palabras, la estrategia habrá funcionado evitando el conflicto, pero sin ninguna eficacia transformadora.

Conviene no equivocarse. Este no es un problema K o anti-K, si el 7 de diciembre quedara claro que las leyes del Congreso y la Corte Suprema solamente rigen si Clarín y La Nación quieren, el poder estaría en sus manos. Un poder de veto ejercido sin cortapisas nos recordaría que el único interés legítimo es el del bloque de clases dominantes. Dicho de un tirón, se trata de saber si Clarín y La Nación conservan en sus manos el poder intacto, o si la sociedad argentina (los integrantes del bloque popular) son capaces de recuperar la política como instrumento de transformación. Si hemos clausurado mediante una victoria popular la democracia de la derrota donde, votaras a quien votaras, votabas lo mismo, o si la guerrilla mediática oligárquica termina siendo a la postre suficiente. Es decir, la guerrilla intenta poner en discusión quién manda.

PARADOJAS ARGENTINAS. Toda la campaña oligárquica, en el sentido aristotélico del término, parte de una presuposición: no olviden que los políticos sólo se proponen enriquecerse a nuestra costa, si atacan a un monopolio es para construir otro más afín, para decirlo en los términos del '76: el "festín de los corruptos", ya que "gobiernan para sí mismos".

La eficacia del postulado es simple: la mayor parte de los funcionarios del oficialismo fueron a su vez funcionarios de los gobiernos anteriores. Y sus posturas de entonces no diferían demasiado del menemismo clásico. Y como menemistas eran todos, justo ahora se les ocurrió "cambiar". No será gatopardismo vulgar, que algo cambie para que siga todo igual.

Sostuvo Mariano Grondona, impensable "pensador" K, en sus conferencias del '92 sobre la corrupción: "En los países donde hay estado de corrupción, en cambio, la investigación es entendida como persecución. Desde el momento en que se da por supuesto que todos son culpables de algo, desde el primer mandatario hasta el ciudadano que evade los impuestos, cuando se investiga a una persona esta se pregunta, con alguna razón: ¿por qué a mí?"

Ese es el punto. Cambiar la Suprema Corte menemista por otra de alta calidad jurídica y moral, fue la primera medida importante posterior a 2001. La significación de esa Corte se aquilató con la derogación, a pedido del Congreso, de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Es decir, restableció la relación entre los delitos y las penas, entre las palabras y las cosas, entre la política y la ley. Restableció la igualdad ante la ley, y por tanto la posibilidad misma de "la investigación". Ahora bien, paradójicamente, el gobierno K responsable de esta Corte reclutó en buena parte a sus funcionarios entre los profesionales de la política. Y, por tanto, no soporta él mismo el "nuevo" y exigente postulado: igualdad ante la ley, castigo para todos los delitos. No se trata de caer en el cinismo ("de dónde saldrían funcionarios mejores") sino de entender la intensidad de la derrota de los sectores populares. Los represores juzgados y condenados nunca fueron hasta hoy acusados de imponer la modalidad "botín de guerra". El "roban pero hacen" menemista no es más que la versión civil de ese postulado militar. Y ningún político relevante propuso una estrategia elemental contra la corrupción: devolver la plata, que los funcionarios corruptos tengan que pagar con sus bienes personales.

La guerrilla mediática oligárquica golpea en este punto débil. Para contrarrestarla, este orden de cosas no puede ni debe sostenerse a futuro. Mientras Carlos Saúl Menem siga siendo un inimputable, las sospechas seguirán teniendo asidero lógico y político. Esto no supone que todos los que hacen política sean iguales, sino que la diferencia entre corruptos y decentes debería dejar de ser discrecional para pasar a ser objeto del examen colectivo. El bloque popular no debe olvidar que decir la verdad sigue siendo revolucionario.




18/8/12

DISPAREN A CRISTINA









Todos los cañones del dispositivo mediático están dirigidos, sin medias tintas, a horadar no sólo y exclusivamente al gobierno nacional, a debilitar sus políticas, a describir un escenario de catástrofe que siempre está cumpliéndose o por cumplirse, a demostrar que el rumbo económico que sigue el país nos conduce directamente al precipicio mientras avanza la impunidad delincuencial asociada a una justicia inoperante que se deja seducir por el garantismo que, como es sabido, se preocupa por los criminales y no por los ciudadanos. Hay algo más.




Jorge Lanata
Jorge Lanata

El principal objetivo de algunos de sus “comunicadores” estrella es “deconstruir” (para utilizar un lenguaje más acorde con los juegos semiológicos de los artículos de Beatriz Sarlo), demoler y desbaratar (en sintonía con la jerga efectista de Lanata) los discursos y las intervenciones públicas de Cristina Fernández. De lo que se trata es de rebajar esas intervenciones políticas de quien está al frente del Gobierno y que, día tras día, toma decisiones significativas ante la impasibilidad de una oposición reducida a comparsa de la corporación mediática, a un ejercicio banal propio de un aficionado al stand up. Una retórica de imitador que pone en evidencia, eso señala una y otra vez Sarlo en sus columnas de La Nación (véase en especial la última del lunes 13 de agosto), que la Presidenta no aspira a otra cosa que a la construcción verosímil de una ficción que poco o nada tiene que ver con la realidad pero sí con su abrumador “personalismo” que parece hacer girar toda la espesura del mundo alrededor de sus cuestiones privadas. Siempre se trata de la impostura que sería la marca de origen de aquello que inició Néstor Kirchner y que continúa, con libreto mejorado, su compañera. Una impostura, eso dicen, que se disfraza de producir transformaciones que en realidad sólo existen en el relato.

La Argentina, desde esta visión compartida por Sarlo y Lanata, sigue atrapada en la lógica del simulacro y en la persistencia de la más abrumadora y humillante desigualdad. Para ellos, en definitiva, nada de lo realizado en estos años constituye un cambio en un sentido popular sino un engaño más. De la política de derechos humanos a la recuperación de YPF, de la reconstrucción del trabajo a la reestatización del sistema jubilatorio, del desendeudamiento a la formulación de una política latinoamericana de matriz emancipadora, de la ampliación de derechos sociales a la asignación universal, de la defensa del salario y del mercado interno a la ley de medios, nada real ha sucedido en el país, apenas el gesto virtuoso de quien domina con maestría el arte de la simulación y la retórica ficcional.



Beatriz Sarlo
Beatriz Sarlo

Escriben y hablan, piensan y actúan, ironizan y trivializan, movilizando la espesa trama de prejuicios, banalidades, cuentapropismos morales, ombliguismos varios y sentido común obnubilado propio de amplios sectores medios urbanos (particularmente afincados en las grandes ciudades) que suelen analizar la realidad desde esos esquemas construidos alrededor de frases ruidosas e impactantes, conceptualizaciones simplificadas al extremo, retórica que bordea lo soez, individualismo autorreferencial, y profundo y significativo rechazo de la política. La reaparición de lo popular democrático los espanta y en sus afiebrados cerebros los fantasmas del populismo se afincan provocándoles un pavor atávico.

La figura de Cristina, su indudable capacidad para abrirse un lugar en el sentimiento de los más humildes, su coraje para enfrentar a los poderes corporativos y por afianzar una política a contramano de las hegemonías del capitalismo neoliberal, se les ha convertido en una obsesión a la que buscan destruir de cualquier manera. Saben que ahí se encuentra el blanco fundamental. Y contra él disparan su artillería mediática. Se combinan bien: una escribe utilizando los sofisticados instrumentos de la crítica del discurso y del análisis de las estéticas contemporáneas; el otro movilizando todos los recursos del efectismo televisivo y de las retóricas del golpe bajo con una buena dosis de gestualidad cool y posmoderna destinada a impactar en un target joven y urbano. ¿Se preguntará Sarlo por qué los lectores de La Nación festejan y se sienten tan identificados con sus artículos obsesionados por la figura de Cristina? ¿Y que los dueños del principal diario de la derecha argentina la tengan como una de sus columnistas estrella no le hace el mínimo ruido cuando revisa su historia? ¿Todo da lo mismo? ¿Encontrará Lanata el hilo secreto que le permite ser el fundador de Página 12 y actual periodista todoterreno del Grupo Clarín? ¿Qué continuidades existen entre cierto “progresismo” que proliferó en la década del ’90 al calor de la desideologización y las retóricas sarliana y lanatista?


    "Suelen analizar la realidad alrededor de frases ruidosas e impactantes, conceptualizaciones simplificadas al extremo, retórica que bordea lo soez, individualismo autorreferencial, y profundo y significativo rechazo de la política".


Nunca, en estos comentadores que despliegan su tarea de “demolición” desde los grandes medios de comunicación sin siquiera interrogarse por el famoso “lugar de enunciación”, aparece una reflexión crítica respecto de los intereses de aquellos que atacan sin contemplaciones al gobierno nacional. Nunca emergen los rostros del poder económico, nunca despliegan una contextualización histórica ni se preocupan por pensar la disputa en el interior de la sociedad. No existe, para ellos, crisis económica mundial, concentración de la riqueza, neoliberalismo, impunidad de un capitalismo afincado en la acumulación financiera, intentos sistemáticos de debilitar a los gobiernos populares de Sudamérica, conjuras restauracionistas de una derecha que siempre está a la espera de su oportunidad para recuperar las riendas del poder político, golpes de mercado, corporaciones mediáticas, acciones destituyentes que utilizan recursos constitucionales (¿les dice algo los nombres de Honduras y Paraguay?), impunidad para los genocidas y manipulación de la historia bajo las premisas de la reconciliación y el olvido.


¿No resulta extraño que haya desaparecido de su vocabulario cualquier referencia a la derecha, al poder corporativo e, incluso, al neoliberalismo? Los actuales “progresistas” prefieren desviar su atención hacia los semblantes, las estéticas, el estilo discursivo de Cristina, los simulacros, las “carencias republicanas”, el “hegemonismo autoritario” expresado en el uso de la cadena nacional, la supuesta falta de “calidad institucional” y el infaltable latiguillo de la “corrupción”. Lo demás es silencio.



Ricardo Forster
Ricardo Forster

Un profundo obstáculo epistemológico (para utilizar la certera categoría inventada por Gastón Bachelard) les impide comprender la novedad que viene aconteciendo en esta región del mundo. El obstáculo, en ellos, se corresponde con su elección política y su identificación con el poder económico-mediático. Por eso le han declarado la guerra (munidos de una impiadosa munición discursiva) al kirchnerismo bajo la modalidad de disparar, casi siempre, hacia la figura presidencial. Lo llamativo es que siguen insistiendo con aquello de que es el propio kirchnerismo el que ha transformado el escenario argentino en una guerra sin cuartel mientras se dedican, sin sonrojarse, a alimentar el odio de ciertos sectores de las clases medias.

Sarlo y Lanata escriben y hablan desde una abstracción mediática; siguen, con absoluta consecuencia, por los andariveles de la espectacularización discursiva tan afín a la época dominada por el esteticismo, el golpe de efecto, la ficcionalización y la reducción de lo real a pura virtualidad. Les encanta moverse (no sólo a Lanata) por los escenarios que conducen hacia las candilejas de las celebridades. Y para eso, para adecuarse a las exigencias de la sociedad del espectáculo, diluyen el espesor de la realidad, la compleja trama en la que se expresan los distintos intereses sociales, políticos, económicos e ideológicos, a discursividades vacías y de rápida digestión intelectual. En el mundo en el que se mueven todo es impostura que se adapta, sin inconvenientes, al guión de turno, ese que requiere cada stand up del capocómico del periodismo, y que tiene como principal objetivo, como núcleo estratégico de la oposición “real”, reducir a risa y a sarcasmo aquello identificable con el kirchnerismo. El odio violento, el prejuicio salvaje se disfraza de ejercicio grotesco y de imaginativa comicidad.

Horadar, dañar, esmerilar, vaciar de contenido, despolitizar, son algunas de las intenciones de estas “críticas” que siempre giran alrededor de los discursos de Cristina. Sarlo y Lanata, como ejemplares representantes de cierta clase media aficionada a leer La Nación y a regodearse con el stand up dominguero, dejan que su imaginación se impregne de la totalidad del prejuicio que enfervoriza el reaccionarismo contemporáneo y que asume, como decía Nicolás Casullo, la forma del cualunquismo antipolítico. En el fondo no han salido de la década del ’90. Su visión del mundo sigue respondiendo a la matriz hegemónica de una época que vino, cual nuevo evangelio, a anunciar el fin de la historia y la muerte de las ideologías. Nada quedaba del espesor de una realidad convertida, por arte y magia de los lenguajes audiovisuales, en una pugna de imágenes y relatos virtuales responsables por el desvanecimiento de la materialidad histórico-social. Era, y para ellos sigue siendo, el tiempo de la ficción y de lo que Beatriz Sarlo llamó “celebrityland”. Nada de conflicto real, nada de disputa de poder ni de politización, nada de contradicciones sociales ni económicas, fin de toda forma localizable de dominación, evaporación de la lógica capitalista transformada, ahora, en globalización sin contenidos.

Por eso no pueden interpretar los discursos de Cristina sin recurrir, una y otra vez, al paradigma baudrillardiano de “la realidad virtual” que le permitió al filósofo francés reducir la primera Guerra del Golfo a un videogame. Capturados por la ideología noventista, fascinados por los lenguajes mediáticos y atrincherados en su fobia ante la amenaza del “retorno” del conflicto propio del genuino lenguaje político-democrático, ese que recupera la dimensión material de los asuntos humanos, no pueden sino reducir la disputa que puso en evidencia el kirchnerismo a un mero asunto de ficciones en pugna.

Y en esa disputa de relatos artificiales tampoco aparece, en Sarlo y Lanata, la descripción crítica del “otro relato”, de ese contra el que ejerce su batalla “épica” Cristina. Nada de interrogarse, aunque sea de pasada, por los espectros corporativos a los que hace referencia el kirchnerismo. Detrás de bambalinas no hay nada. No hay concentración de la riqueza, no hay manipulación mediática, no hay derecha ni políticas neoliberales dispuestas a regresar a escena, no tienen ideología ni intereses La Nación y el Grupo Clarín, nada significan los procesos populares que se vienen desarrollando en América latina ni tampoco hay lugar para detenerse a pensar qué significación tiene la crisis del capitalismo central ni, claro, establecer algunas relaciones entre lo que sucedió entre nosotros en los ’90 y el salvajismo de las políticas de ajuste que se vienen llevando adelante en la Europa mediterránea.


Como ya no hay historia ni realidad, como de lo único que se trata es de la virtualidad y de sus evanescencias lingüísticas, no es necesario regresar sobre anacronismos insustanciales que, en verdad, sólo nos conducen hacia un pasado convertido en pieza de museo. Ellos son hipermodernos, sofisticados cultores de las nuevas tecnologías de la comunicación y estetas del más allá de la política y de las ideologías. Cruzados, aunque la palabra los horroriza, contra el “retorno”, así lo sienten, del populismo profusamente representado por la impostura de las imposturas: el kirchnerismo.