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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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25/2/22

EE.UU y el conflicto RUSIA - UCRANIA

 

♦ Rusia-Ucrania: Una tragedia evitable
 
La hipocresía de la OTAN, y sobre todo de Estados Unidos: invasiones, bombardeos, golpes blandos, sanciones y bloqueos en Yugoslavia, Libia, Irak, Irán, Siria, Venezuela, Cuba, Afganistán y Ucrania.
 
El primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas dice textualmente que el propósito de esa organización es “Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz.” El bombardeo de la OTAN a Yugoslavia
 
La experiencia demuestra que la Alianza Atlántica (Estados Unidos más los 29 países europeos que integran el bloque) ha violado permanentemente lo establecido en dicho artículo. El caso de la exYugoslavia, bombardeada por la OTAN sin la autorización del Consejo de Seguridad es uno de los más flagrantes, siendo presidente de Estados Unidos Bill Clinton. Producto final de ésta y una anterior campaña militar Yugoslavia quedó desintegrada, dando nacimiento a siete nuevos países: Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia del Norte, Montenegro, Serbia y Kosovo.
 
Libia
 
Ninguno de los gobiernos que hoy se rasgan las vestiduras ante el reconocimiento hecho por Vladimir Putin de Donetsk y Lugansk -dos repúblicas que, referendo popular mediante decidieron separarse de Ucrania- emitió sonido alguno ante la carnicería que la OTAN practicó en los Balcanes. Tampoco lo hizo cuando esa misma organización bombardeó durante meses a la Libia de Muammar el Gadafi, acabó con su gobierno y facilitó que una turba movilizada por agentes de la CIA infiltrados en la muchedumbre linchara con inaudita crueldad al líder libio.
 
 
 
Irak y Siria
 
En el 2003 esa organización había colaborado con Estados Unidos en la invasión y destrucción de Irak y sus tesoros culturales. Tiempo después la emprendió con Siria, procurando un “cambio de régimen” en ese país. Tarea ardua para un Obama impaciente de mostrar algún éxito internacional. En su desesperación buscó la colaboración del Estado Islámico y su banda de fundamentalistas aficionados a la decapitación de infieles que operaron con financiamiento, protección mediática y política de los líderes del “mundo libre".
 
La situación se tornó tan insostenible a causa de que, como dijera Hillary Clinton en sus memorias, “en Siria nos equivocamos al elegir nuestros amigos”, que sólo logró estabilizarse cuando Putin envió tropas rusas que pusieron en fuga a aquellos fanáticos “contratistas” de Washington.
 
 
 
 
LOS VIDEOS QUE "NO ESTÁN DISPONIBLES" HAN SIDO CENSURADOS POR LOS ANTIDEMÓCRATAS DIRECTIVOS DE LA EMPRESA YOUTUBE, POR ORDEN DE EE.UU. Y LA OTAN.
 
 
Irán, Cuba, Venezuela y Afganistán
 
Mientras con la aprobación de las “democracias europeas” Estados Unidos escalaba sus sanciones a Irán y profundizaba el criminal bloqueo a Cuba y Venezuela, proseguía con su aventura en Afganistán, cuyo mayor éxito fue lograr que el 85 % de la producción mundial de opio se originara en ese país, bajo la atenta mirada de las fuerzas de ocupación estadounidenses. "Golpe blando" en Ucrania
 
En 2013-2014 Barack Obama propició, sin el menor tapujo, un “golpe blando” en Ucrania, destituyendo, apenas un año antes de las ya convocadas elecciones presidenciales, al gobierno rusófilo de Víktor Yanukóvich. En su lugar impuso al empresario Petró Poroshenko y, posteriormente, al comediante y humorista Volodímir Zelenski, actualmente en el cargo. Todo, con el protagonismo excluyente de su Subsecretaria de Estados para Asuntos Euroasiáticos, Victoria Nuland, la misma que rubricó su activismo diciendo “al carajo la Unión Europea".
 
La expansión de la OTAN
 
Durante todo este tiempo la tensión entre la Alianza Atlántica y Rusia giró sobre la construcción de un orden legal que garantizara la seguridad de todos los miembros de la comunidad internacional y no sólo de Estados Unidos. Esto requería el repliegue de las fuerzas de la OTAN a los países en que se encontraban antes del derrumbe de la URSS.
 
Pese a promesas formales y escritas en el sentido de que “no avanzarían ni siquiera una pulgada” en dirección a la frontera rusa se precipitaron hasta tener casi por completo cercado a ese país, desde el Báltico hasta Turquía. Sólo Bielorrusia y Ucrania no tenían tropas de la OTAN dentro de su territorio. Pero si la primera es estrecha aliada de Moscú, la segunda quedó en manos de gobiernos rusofóbicos y mechados con grupos nacionalistas y neonazis que ansiaban poder operar contando con la protección de la organización.
 
¿De qué le serviría a la OTAN incorporar a Ucrania?
 
Si la OTAN se estableciera en Ucrania sus misiles tendrían la capacidad de atacar ciudades como Moscú o San Petersburgo en 5 o 7 minutos, según el misil. Putin consideró inaceptable esa amenaza a la seguridad nacional rusa y se preguntó cómo reaccionaría Washington si su país instalara bases militares en la frontera de Estados Unidos con México o Canadá. No hubo respuesta, sólo nuevas sanciones y, por parte de Biden, graves insultos publicados nada menos que en la revista Foreign Affairs, lo cual sólo puede atribuirse a los efectos devastadores de la demencia senil y a la ineptitud de sus asesores.
 
Todo esto pese a que, en 1997 y bajo el impulso de Bill Clinton, la OTAN y Rusia, entonces presidida por Boris Yeltsin, firmaron “Acuerdo de Relaciones Mutuas, Cooperación y Seguridad” y que en 2002 se creara un “Consejo Rusia-OTAN” con el propósito de estimular la cooperación entre ambas partes.
 
Con el golpe ucraniano del 2014 esta laboriosa construcción se derrumbó como un castillo de naipes. Recordemos que como lo dijera el New York Times tantas veces, el “nervio y el músculo de la OTAN es el Pentágono”, y éste no conoce el significado de la palabra “diplomacia”. Se ensañaron en un peligroso “bullying” con Putin y los resultados están a la vista. Una tragedia que podría haberse evitado y ante la cual no hay neutralidad posible. Hay un bando agresor: Estados Unidos y la OTAN, y otro agredido, Rusia. En esto no puede haber confusión alguna.
 
 
 
 
♦ UCRANIA. El Silencio de los Culpables
 
 
El mundo ha sido atrapado en estos momentos históricos, por el más despiadado terrorismo mediático que desinforma sin sutileza alguna, impunemente, con la difusión de videos falsos, muchos de ellos sacados de los violentos juegos de la internet, otros fabricados tratando de atrapar emocionalmente a los pueblos y haciendo silencio absoluto sobre la verdad de los hechos y las circunstancias y sobre quiénes son los verdaderos responsables de lo que está sucediendo entre Rusia y Ucrania, que debería titularse como 'OTAN y Estados Unidos contra Rusia'.
 
Utilizando el silencio como un arma, los culpables nunca publicaron una de las grandes noticias recientes como el hecho de que el exprimer ministro de Ucrania, Nikolai Azarov, informó el pasado 4 de marzo que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) planeaba lanzar una operación a gran escala, utilizando armas nucleares contra Rusia, por lo cual había asignado un papel clave a Kiev, algo de lo que ya se había hablado en 2014, cuando se produjo el golpe al gobierno ucraniano de Víktor Yanukovic, para imponer directamente a los fascistas alineados con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros movimiento encubiertos que se desarrollaban en ese país, utilizando a los activos grupos nazis heredados de los colaboradores de los invasores alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
 
Aquellos que habían actuado entregando a centenares de ucranianos judíos y rusos o convirtiéndose ellos mismos en una Gestapo local. En realidad la llamada “primavera ucraniana”, que comenzó con supuestos levantamientos al estilo “golpe blando” en diciembre del 2013, para terminar en la revuelta en la Plaza Maidán en febrero de 2014, mientras la flota de Estados Unidos y sus aliados realizaban constantes ejercicios de provocación, en especial contra Rusia, China, Corea del Norte y otros países cercanos.
 
Nikolai Azarov, respetado académico, era primer ministro en 2014. Después de haber ocupado ese mismo cargo y otros en la administración ucraniana, sabía que la posición estratégica de Ucrania estaba marcada en rojo en el mapa de los objetivos de la OTAN.
 
A través de su cuenta en la red social Facebook, Azarov denunció que “la OTAN había planeado una tercera guerra mundial, utilizando armas nucleares contra Rusia, y se les había asignado un papel clave a la actual élite gobernante, controlada por Estados Unidos en Ucrania y los ultranacionalistas”. El plan de guerra, precisó, era que la OTAN quería aprobar este despliegue de tropas en el verano de 2022, durante una reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
 
El expremier detalló que dicha estrategia concebía desplegar cuatro brigadas militares en territorio de Ucrania y una brigada aérea capaz de transportar ojivas nucleares, advirtiendo que el plan comprendía «provocaciones seguidas de peligrosos ataques con la destrucción de la población” en las áreas de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.
 
“Sólo ahora tenemos la oportunidad de hacer públicos los datos de inteligencia» sobre este plan, dijo y aseguró que, de acuerdo al plan, para finales de 2022 la alianza militar habría provocado conflictos y lanzado operaciones militares nucleares a gran escala contra Moscú.
 
Agregó que desde diciembre de 2021, el Gobierno del presidente Vladimir Putin ha estado recibiendo información sobre esos planes de la alianza militar. En Kíev “se tomaron decisiones fatídicas para exterminar a la población de habla rusa en el Donbáss, donde el ejército ucraniano se estaba preparando para comenzar una operación militar (…) el 25 de febrero", concluyó.
 
En ese sentido, dijo que “para evitar una tercera guerra mundial y un ataque a Rusia con el uso de armas nucleares, el Gobierno (ruso) tomó la decisión de controlar esta situación y restablecer el orden en Ucrania”, motivo por el cual inició su operación militar especial el pasado 24 de febrero “y esta decisión de Putin salvó miles de vidas en el Donbáss”.
 
Sólo basta con indagar en la historia de lo sucedido a partir del renacimiento de Rusia después de la caída de la Unión Soviética en los años 90, para llegar a colocar a la Federación Rusa como una de las grandes potencias en la actualidad, lo que llevó a la eterna conspiración de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros contra Putin.
 
No se debe olvidar que uno de los tanques pensantes y eterno asesor de los gobiernos de Estados Unidos, Zbigniew Brezezinski, había propuesto la desintegración de Rusia después de la caída de la URSS en los años 90, para impedir su resurgimiento, trazando un mapa de la división en cuatro estados “manejables” para el imperio.
 
Precisamente desde su llegada al gobierno, Putin planteó todo lo contrario, convirtiéndose en un objetivo desde entonces, más allá de las medidas que tomaba y los cambios que se producían. La Guerra fría continuaba con otras modalidades.
 
En estos momentos la propaganda globalizada del poder hegemónico señala a Rusia como la responsable de esta “guerra” cuya raíz profunda han sido las acciones de la OTAN, en un proyecto de expansión que obedece a los planes de Washington para dominar el mundo, un viejo sueño imperial que llevará al suicidio del imperio arrastrando a su gran colonia: la Unión Europea.
 
Se trata de un proceso activo para colonizar económicamente al este europeo que está en una serie de documentos como un paso necesario para la dominación mundial que hoy es ya imposible.
 
Esto es lo que ha llevado a que la OTAN haya cercado a Rusia con bases en todas las exrepúblicas de la URSS y a lo largo de todas sus fronteras donde Ucrania es un objetivo central. De eso, por supuesto, no se habla. El silencio de los culpables sólo podrá mantenerse un corto tiempo.
 
Como sostiene Azarov, actuando como un gran estratega Putin lanzó la Operación militar que tenía como objetivo los cuarteles y nidos de armas que iba almacenando la OTAN en Ucrania, cuando ya se llegó a un límite con una guerra de exterminio que durante 8 años libró el gobierno fascista de Ucrania contra las repúblicas de la región del Donbass, que ha dejado 15 mil muertos, entre ellos un millar de niños, desaparecidos, inválidos, detenidos y acosados por los mercenarios de los grupos nazis que prevalecen en ese país.
 
Esto fue denunciado en todos los frentes, reuniones y gobiernos del mundo y de los países europeos como un “genocidio” por Putin sin que nadie hiciera nada, como sucedió con las guerras coloniales, las de Afganistán, Irak, Libia, Siria (que sigue resistiendo con su pueblo y su ejército), Somalia, Yemen y otros que dejaron millones de muertos, sin que los invasores fueran condenados por el mundo en este siglo XXI.
 
¿Quien se encargó de explicar qué estaba haciendo la OTAN, ilegalmente actuando fuera de sus posiciones fijadas cuando los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Gran Bretaña crearon esta organización en 1949 para, supuestamente, defender las fronteras de Europa ante una posible invasión de Rusia después de la Segunda Guerra Mundial, donde este último país había perdido más de 22 millones de personas civiles y militares, que lucharon ante la invasión nazi y había que restaurar la terrible destrucción del país?
 
No había ninguna intención de la Unión Soviética de invadir Europa y menos en esas circunstancias, pero a Estados Unidos le sirvió para llenar de bases militares a Europa con las consecuencias políticas que esto significa.
 
También se ocultó al mundo que Rusia había ganado la guerra. Hasta de esto se apropiaron los que hoy han ocupado el lugar de aquellos fascistas en su intención de instalar una gobernanza global imperial y que como Adolf Hitler hablan de “fronteras seguras”.
 
En Argentina tenemos una base militar estratégica de Gran Bretaña en las Islas Malvinas, ocupadas colonialmente, por cuya devolución se lucha desde el año 1833. Esa base ya está en manos de la OTAN. Si en Ucrania encontraron los militares rusos tres laboratorios de armas biológicas, de los 30 que admiten tener por estas horas funcionario de Washington ¿qué tendremos nosotros en esta base colocada en nuestras islas por Gran Bretaña que está a más de 14 mil Km. de sus costas?
 
China está pidiendo, oficialmente en estas horas, una explicación sobre estos laboratorios de armas biológicas, que funcionarias de Washington debieron admitir que existían, y comienza a surgir la verdad. El periodista Thomas Friedman, del New York Times, considera errónea esta política de Estados Unidos, como también lo advierten varios sectores entre civiles y militares en ese país. Pero por ahora los “culpables” de las mentiras y los silencios creen que acompañar a los fundamentalistas del imperio, del que cobran abultadas cifras de dinero, les asegura la impunidad. No parecen entender que el gigante imperial ya está atrapado en su propia y desmesurada ambición. Por lo pronto, las “armas de destrucción masiva” que supuestamente tenía Irak, invadido y ocupado por la OTAN y el coro imperial, están dispersas en países como Ucrania ¿Y dónde más?
 
  Stella Calloni
 
 
 
 

 
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Putin: 
«EE.UU. intenta involucrar a Rusia en algún tipo de conflicto armado»
 
 
 

10/3/14

COMO EN LA GUERRA FRÍA








Frente a la decisión del parlamento de Crimea de celebrar el 16 de marzo un referéndum para salir de Ucrania y unirse a Rusia, Occidente baraja todo tipo de sanciones y mueve tropas y armadas en el Báltico, Polonia, Egeo y Mar Negro. Se avanza hacia una reedición de la crisis de los misiles de 1962 que puso al planeta al borde de un cataclismo nuclear. En este caso, la isla no se llama Cuba, sino lo que está en juego es la península de Crimea.

En lengua eslava “Ucrania” significa “territorio fronterizo” y esta condición de territorio limítrofe, entre Rusia y el mundo europeo occidental ha sido determinante para entender la condición de país estratégico. Ucrania cuenta con 45 millones de habitantes, fuertes tensiones sociales y económicas entre un oeste más cercano a Europa y un sur y este que se cobija ante la sombra rusa, el segundo ejército más grande de Europa y el paso obligado de los gasoductos rusos que abastecen el 70% del consumo europeo de ese combustible. Si Rusia –como parte de la actual escalada de sanciones y de despliegue armamentista,, decidiera cerrar los gasoductos, los europeos se morirían de frío.

La crisis en Ucrania puede desembocar en una lucha armada de terribles consecuencias. Aun si no estalla una guerra, el conflicto en Ucrania y Crimea marcará las relaciones internacionales y las percepciones europeas, estadounidenses y rusas durante los próximos lustros de manera decisiva.

Las raíces de esta crisis constituyen una madeja compleja y por eso hay que desconfiar de las narrativas simplificadoras (provenientes de Moscú o Washington). Entre las causas que llevan al conflicto actual se encuentra la expansión del militarismo estadounidense que nunca abandonó sus obsesiones de la guerra fría. También se encuentra la voracidad del capital financiero que busca consolidar el neoliberalismo en Ucrania.

Las mafias en el poder en Rusia y en Kiev son el complemento perfecto para detonar el conflicto. Para los ucranianos las opciones han sido permanecer bajo el dominio de mafias que simpatizan con Moscú, o entregarse a mafias inclinadas al acercamiento con la Unión Europea y Washington.

Tras el derrumbe de la URSS, las corrientes más conservadoras en Estados Unidos no resistieron la tentación de aprovechar el momento para buscar la expansión de la OTAN y desplazar la línea divisoria de la antigua guerra fría hasta la frontera con Rusia.

La OTAN no sólo no desapareció, sino que cultivó sus ambiciones estratégicas en lo que había sido el espacio soviético durante la guerra fría. Esa expansión se inició con Clinton y prosiguió con Bush. Para algunos analistas esto se acompaña de los sueños del Pentágono de ver un día a la flota estadounidense fondear en Sebastopol y Balaclava, los principales puertos de Crimea.

Por su parte, la Unión Europea buscó negociar un pacto que daría a Kiev un estatus privilegiado en lo comercial y financiero. Bruselas ofreció además un trato especial en materia de visas y otros incentivos, pero sin otorgar la membrecía. El verdadero objetivo de la UE es reducir la influencia rusa, en especial después de la iniciativa de Putin en Siria (que enfrió los planes más intervencionistas de Estados Unidos) y el otorgamiento de asilo a Snowden (hecho que Washington no perdona).

El paquete ofrecido por la UE incluía las típicas medidas de austeridad que pusieron de rodillas a Grecia y tanto daño han causado en Europa. Pero lo más importante es que el tratado con la UE incluía cláusulas de contenido militar que obligarían a Ucrania a seguir lineamientos estratégicos de la OTAN. Para Moscú esto marcó un punto de inflexión y por ello intensificó la presión sobre el corrupto presidente ucraniano Yanukovich. El 9 de noviembre pasado, Putin se reunió en secreto con su homólogo ucraniano para firmar un tratado alternativo entre Kiev y Moscú. En la recta final, además de acceso al mercado ruso Putin ofreció condonar parte importante de la deuda y varios miles de millones de euros en créditos.

El anuncio generó una oleada de protestas que terminó por derrocar a Yanukovich. Moscú sintió que perdía la oportunidad de frenar las pretensiones de expansión de los estadounidenses y europeos.

El derrocamiento de Yanukovich fue un golpe de Estado patrocinado por Estados Unidos-UE-OTAN en flagrante violación del derecho internacional y la posterior instalación de un gobierno neonazi.

La verdad prohibida es que Occidente ha organizado –mediante una operación encubierta cuidadosamente preparada– la formación de un régimen títere integrado por neonazis. Como confirmó la secretaria adjunta de Estado Victoria Nuland, organizaciones clave en Ucrania, incluyendo el partido neonazi Svoboda fueron generosamente apoyadas por Washington: “Hemos invertido más de 5.000 millones de dólares para ayudar a Ucrania a lograr estos y otros objetivos… Seguiremos promoviendo Ucrania hacia el futuro que merece”.

Los medios occidentales han evitado de paso analizar la composición y apuntalamientos ideológicos de la coalición de gobierno. La palabra “neonazi” ha sido excluida del diccionario de los comentarios de los medios dominantes. No aparecerá en las páginas del New York Times, el Washington Post o The Independent.

No se trata de un gobierno de transición en el cual elementos neonazis integran el margen de la coalición, dirigida formalmente por el partido Patria. El gabinete no sólo está integrado por Svoboda y Sector Derecho (para no mencionar a ex miembros del difunto UNA-UNSO), las dos principales entidades neonazis se han hecho cargo de posiciones clave que les otorgan un control de facto sobre las Fuerzas Armadas, la Policía y la Seguridad Nacional.

Mientras el Partido Patria de Yatsenuyk controla la mayoría de los cargos, y el líder neonazi de Svoboda, Oleh Tyahnybok, no obtuvo un puesto importante en el gabinete (aparentemente a solicitud de la secretaria adjunta de Estado Victoria Nuland), miembros de Svoboda y de Sector Derecho ocupan posiciones clave en las áreas de Defensa, Mantenimiento del Orden, Educación, Justicia, y Asuntos Económicos.

Andriy Parubiy, cofundador del neonazi Partido Social-Nacional de Ucrania (subsiguientemente rebautizado Svoboda) fue nombrado Secretario del Comité de Seguridad Nacional y Defensa Nacional, Rnbou, una posición clave que supervisa el Ministerio de Defensa, las fuerzas armadas, el Mantenimiento del Orden, la Seguridad Nacional e Inteligencia.

Si la intervención rusa en Crimea es ilegal y peligrosa como afirma Barack Obama, ninguna de las potencias que pretenden dar lecciones de civilidad a Moscú tiene las manos limpias. La hipocresía de Washington es grande, pero no alcanza a ocultar su desprecio por el derecho internacional. Los ejemplos de Irak, Afganistán y Libia todavía están frescos en la memoria. Según la lógica de la Guerra Fría, en la que Washington y Moscú dirimían sus batallas en América latina, Asia y África, ahora lo que sigue es la venganza de Washington a Moscú corporizada en el bombardeo a Siria.






20/03/14
Rusia anunció que completará la anexión de Crimea esta semana




5/3/14

HAY UN PLAN DEL PENTÁGONO PARA DERROCAR AL GOBIERNO VENEZOLANO







Armand Mattelart: Hay un plan del Pentágono para derrocar al gobierno de Venezuela

Según el sociólogo belga Armand Mattelart, experto en comunicación, los medios actuales trabajan “para justificar aquello que denuncian ciertos sectores reaccionarios. No es que manipulen, sino que sirven de respaldo para estos discursos emergentes de la extrema derecha. Esto es lo que me da más miedo; que no aparecen discursos enfrentados sobre la concepción de la vida, de la diversidad, de la inclusión…”

Unas declaraciones realizadas en Madrid durante la presentación del libro Por una mirada-mundo. Un recorrido por la trayectoria de uno de los grandes teóricos de la comunicación y la cultura (Editorial Gedisa). Una obra que recoge la conversación que durante alrededor de cuatro años (aunque no de manera ininterrumpida) mantuvieron Mattelart y el investigador canadiense Michel Sénécal.

A lo largo de todo el libro, el lector recorrerá todos aquellos momentos de la vida de Mattelart que fueron especialmente determinantes para configurar tanto su pensamiento crítico como las obras sobre demografía, geopolítica y comunicación que el sociólogo ha escrito a lo largo de 50 años. Así, Sénécal y Mattelart repasan las raíces de su conciencia política, el estado de las relaciones de fuerza a nivel internacional y los movimientos de ideas en acción, así como la propia evolución teórica en los estudios diferentes sobre la cultura y la comunicación.

-Desde la II Guerra Mundial han cambiado las estrategias de guerra, colonización o invasión. ¿Ha cambiado también la forma en la que los medios de comunicación abordan este tipo de sucesos?

-La guerra determinante en la historia del manejo de los medios de comunicación fue la I Guerra Mundial, que fue una guerra de propaganda en la que apareció por primera vez una oficina de censura y de orientación de la información, especialmente Inglaterra, Francia y EEUU. Precisamente aquí nació toda la teoría civil de las relaciones públicas, ya que fue el Gobierno estadounidense quien aconsejó sobre la estrategia que tenían que seguir los medios para convencer a la población de que su país debía participar en el conflicto. El primer libro sobre la teoría moderna de la opinión lo escribió Lasswell y se publicó en 1927, aunque antes se habían escrito otros sobre las RRPP que se basaron en lo ocurrido durante esta guerra. Este es un elemento fundamental porque las estrategias que aprendieron del comportamiento de los medios en una guerra para movilizar a las masas o, más específicamente, para lavar los cerebros, los usaron después con la sociedad civil. Después, progresivamente, los medios han ido evolucionando, en situaciones tanto de guerra como de paz, hasta llegar al punto más representativo que fue el comportamiento de los medios en el atentado de las dos torres fue fundamental.

-¿Y cuál es el resultado de esa evolución?

-Que se ha extendido la parte de excepción en el Estado de derecho. Cada vez son más habituales las situaciones de excepción que hace un Gobierno sobre el Estado de Derecho. Si nos fijamos en EEUU, en la guerra contra el terrorismo, su comportamiento se basa en un conjunto de excepciones: respecto a la libertad de expresión, a la libertad de prensa y, finalmente, a la libertad de movimiento de los ciudadanos, todo ello justificado por la mayor parte de los medios.

-Incluso la vulneración del derecho a la privacidad.

-Esto ha sido el resultado del desarrollo de las tecnologías, que ha traído consigo una nueva doctrina basada en el fin del derecho a la intimidad, a la vida privada. Es la llamada “doctrina de Facebook”. De los dueños de Facebook, más bien. Basta con leer las publicaciones que han salido al respecto. Para ellos no hay duda de que vamos hacia sociedades donde el derecho a la privacidad es una utopía. Y es aquí donde se desarrollan estas nuevas estrategias de comunicación de los Estados y de los actores del mercado.

-En este último libro, usted dice que fue volviéndose más laicista a medida que iba adquiriendo mayor conciencia social. ¿Esta conciencia la obtuvo gracias a sus propias experiencias vivenciales o una formación teórica?

-Gracias a mi trayectoria. Fue todo lo que viví durante los tres años que estuve en contacto con la Unidad Popular, en Chile, donde mis compañeros y yo vimos, claramente, la importancia de los medios para construir a la oposición. El Mercurio (periódico chileno) fue el verdadero constructor del intelectual colectivo opositor. Cuando Allende fue elegido presidente, la portada de este diario se vanaglorió de ser el Times de América Latina. El día antes del golpe de Estado de Pinochet, esta portada no era más que un cartel, un afiche, con fotografías, y apenas sin texto.
El segundo factor de influencia de este diario es que los opositores de Allende no sabían qué hacer, estaban desorientados. Pero a medida que la oposición fue ganando terreno, los editoriales de este periódico consistían en apuntar contra diferentes colectivos: un día los médicos, otro las enfermeras, los ingenieros, los trabajadores del cobre… Hasta que se formó un frente, desde dentro de cada profesión, para oponerse a Allende. Los editoriales tuvieron un verdadero efecto llamada hacia la movilización contra Allende. Lo que hay que reconocerle a la Unidad Popular y al propio Allende es que siempre respetaron la libertad de prensa y de expresión, tal y como se expresa en la Constitución, bajo el control de la clase dominante. Y esta libertad de expresión se convirtió para los opositores en una libertad de sedición. Para mí esta experiencia fue básica para poder entender a los medios de comunicación como organizadores colectivos en tiempos de crisis y de paz, aunque en la paz se note menos.

-En la época de las dictaduras latinoamericanas de los años 60 y 70, se valieron de asesinatos, torturas, desapariciones y una represión feroz para imponer el capitalismo como sistema económico. ¿Hoy también podemos hablar del neoliberalismo como de un sistema genocida o es ir demasiado lejos?

-Efectivamente, hay una línea de continuidad, aunque como cuentan con otras tecnologías, se da un fenómeno en el que a la vez hay continuidad y ruptura. Por eso han redefinido su doctrina militar a partir de lo que llaman el soft power, el poder blando. Las prácticas de tortura, por ejemplo, son igual de drásticas que antes. Aquí está la contradicción de Europa, que deja sobrevolar aviones con presuntos terroristas para que sean torturados en países donde sí es legal, lo que recuerda una historia que no queda tan lejos, como es la de los vuelos de la muerte en Chile, Argentina… En toda Latinoamérica. En ese sentido, creo que no han cambiado, sino que continúan con sus prácticas represivas sin apenas ninguna protesta social. Esto es lo que trato de demostrar en un libro que publiqué en 2009 llamado El Mundo Vigilado, donde parto de la Guerra Fría hasta llegar a las estrategias de Bush, para acabar comprobando cómo las prácticas de hoy son hijas de las de ayer. Los gobiernos siguen sin preocuparse por los Derechos Humanos más que en su discurso. Es más, hoy en día se tortura en nombre de la democracia.

-En el libro también cuenta que en el movimiento obrero del Chile de los años 70 faltaba una cierta reflexión sobre qué hacer con los medios de comunicación populares o cómo crearlos al margen de la teoría de la comunicación. ¿A qué se debía ese vacío?

-Creo que la herencia de la izquierda mundial en aquella época fue que los obreros pensaron que con la nacionalización de los medios se arreglaba todo además de esa marca de la teoría de la agitación y de la propaganda. Y esto, en realidad, no resultaba en Chile, donde ya estábamos viviendo en una democracia de masas y teníamos la cultura de masas que nos merecíamos. Michelle, mi compañera, junto con otra compañera argentina, investigaron sobre cómo recibía la gente lo que emitía la televisión. Y concluyeron que cuando echaban una telenovela, como Simplemente María, o una serie como Misión Imposible, la gente se debatía entre quedarse a ver la televisión o asistir a la reunión del sindicato o del barrio. Es un ejemplo muy sencillo para entender que la cultura de masas no estaba a nuestro favor. De ahí el libro del Pato (Para leer al Pato Donald, 1972). El Pato no puede entenderse sin este contexto.

-Respecto a ese libro, Para leer al Pato Donald, una de las críticas que les hicieron a Dorfman, su coautor, y a usted fue que no analizaron cómo recibía la gente estos mensajes, sino que se centraron en el emisor.

-Es que no nos interesaba la parte del receptor. Queríamos investigar al emisor, especialmente en Chile, donde se usaban los cómics para alienar a la población. Por ejemplo, hablaban de un dictador, sin decir cómo o quién era. Si hacemos una lectura desde el punto de vista de la oposición, el dictador solo podía ser una persona: Allende.

-Dado que la gran mayoría de los medios de comunicación abordan la realidad desde el punto de vista del que manda, qué hace usted para informarse?

-Vuelvo a lo que le he dicho antes, mi matriz de pensamiento crítico frente a este mundo de la tecnología me viene de una experiencia histórica, lo que me ha hecho ser escéptico frente a lo que me cuentan. El problema es saber defenderse individual y colectivamente. Colectivamente comienza a haber alianzas, aunque de manera progresiva. Individualmente yo en Francia, por ejemplo, sólo veo una cadena de televisión: el canal Arte. El problema es que los canales interesantes son los llamados culturales que también tienen un aspecto elitista, aunque en realidad es falso que el pueblo no puede escuchar o entender lo que se llama la gran cultura. A veces, cuando miro la evolución de las orquestas en Venezuela de música clásica y cómo los sectores populares se han podido apropiar de este tipo de música, me emociono. Me emociona muchísimo ver que estas orquestas intergeneracionales de Venezuela se retransmiten en una cadena francesa, porque contradice a aquellos que dicen que la música clásica es únicamente para la vieja historia occidental.

-Ahora que ha nombrado Venezuela, ¿cree que los opositores al chavismo están orquestando un golpe de Estado?

-Fuera de todo juicio, y sin caer en teorías de complot, creo que hay un plan del Pentágono y del Departamento de Estado de EEUU para derrocar y terminar con el régimen chavista, aunque la situación no sea comparable con lo que hizo Pinochet en Chile. Fuera de todo juicio subjetivo, ¿eh? A Estados Unidos le molesta que gobierne el chavismo en Venezuela desde un punto de vista geopolítico. Pasa igual con otros países. Creo que es una nueva guerra en contra de lo que ellos llaman el retorno de la subversión contra EEUU. Es evidente que han repensado esto e, incluso, cada vez tienen más estrategias de uso de las nuevas tecnologías para participar activamente. Cuando Hillary Clinton era jefa del Departamento de Estado ya dijo que EEUU iba a prestar su ayuda a la oposición, no solo en China sino en cualquier lugar donde las medidas políticas no correspondan con su esquema geopolítico. Lo que ocurre es que todos los grandes medios occidentales se han puesto de acuerdo para condenar al Gobierno de Venezuela pero no al estadounidense. No quieren contar que Estados Unidos está acorralando a los diferentes gobiernos que, por diferentes motivos, no les gustan.
















28/1/13

LA DONCELLA Y LA MUERTE










Esta semana se estrena La noche más oscura, la nueva película de Kathryn Bigelow, la primera cineasta mujer en ganar un Oscar –en 2010, por Vidas al límite–. Bigelow vuelve a elegir la guerra como tema, pero esta vez en versión casi documental: filma la búsqueda y captura de Osama bin Laden. La decisión de mostrar una larga escena de tortura a un prisionero durante la primera mitad de la película causó un debate que no cesa, desde el regreso de la teoría de la defensa nacional que los franceses “inventaron” para Argelia e Indochina hasta su justificación como tarea de inteligencia en series como 24, pasando por quienes creen que la directora está suscribiendo el uso de la tortura o apenas mostrándolo como un hecho insoslayable. 

Una contundente toma de posición de José Pablo Feinmann en contra de la película de Bigelow y del retrato heroico que hace de los agentes de inteligencia mostrándolos como guerreros de la democracia.




Cuando los militares bolivianos cometieron la –para ellos– hazaña de matar a Ernesto Che Guevara, se sintieron orgullosos. Tanto, que lo mostraron al entero mundo en el piletón de Vallegrande. Ahí estaba el invencible Che, muerto. Ahí estaban ellos, vivos y vencedores. Que el Che, con su milagrosa sonrisa, con sus ojos, aun muerto, abiertos, les arruinara la fiesta, al punto de que el mundo vio al más bello muerto de la historia rodeado de sus asesinos y burlándose de ellos con su sonrisa, con sus ojos pícaros, tal como los tenía cuando andaba de un lado a otro por el planeta, es otra cuestión. Los militares reprodujeron el famoso cuadro de Rembrandt sobre la lección de anatomía: señalaban que los balazos habían entrado por aquí y por ahí y por allá. Ahora viene la pregunta que todos (menos los norteamericanos) se han hecho: ¿alguien vio muerto a Osama bin Laden? Nadie. Y si esperan verlo en la película de Bigelow, olvídense. Van a ver un poco de cierta barba blanca y los orificios de una nariz con algún toque de sangre. ¿Alguien vio cuando lo tiraron al mar? ¿Tomaron fotos de algo sus sacrificadores? Nada. Y cuando llegó la noticia del eterno ocultamiento en el mar todos –en la Argentina y en muchos países del mundo– dijeron: mentira, nos toman por idiotas. O no lo mataron o lo mataron hace tres o cinco años y recién ahora (vaya uno a saber por qué) la CIA nos lo hace saber.

Tomarnos por idiotas es lo que se proponen, pero en concepciones conspirativas de la historia los argentinos somos maestros. ¿Por qué nos escamotearon a Osama? ¿Por qué lo tiraron al mar? ¿A quién tiraron al mar? ¿No tienen una foto para mostrarnos? ¿En la palabra de quién tenemos que creer que semejante archivillano ha sido abatido y el vencedor es parco en exhibir y probar exhaustivamente su triunfo y hasta su gloria? Además, ¿alguien cree todavía que el acontecimiento histórico universal de las Torres Gemelas no tuvo aliados internos? 1) Legitimó el triunfo electoral de Bush, que había sido todo menos transparente. A partir de ahí se transforma en el líder de la nueva cruzada: The President takes charge, dicen entusiastas varios magazines; 2) Se legaliza la guerra contra Saddam Hussein y la invasión a Irak. Guerra que todavía continúa y que ya ha tenido un costo de vidas altísimo. Y que ha recurrido a la tortura (tarea de inteligencia) y ha instalado innúmeros campos de concentración, no detectables por los satélites pues sólo los tienen EE.UU. o sus buenos aliados del Occidente capitalista y cristiano. La guerra de Irak está sostenida por el ataque a las Torres. Y la tortura sigue siendo (y seguirá siendo) la más efectiva de las tareas de inteligencia. Por si hiciera falta: la película de Bigelow lo demuestra. Ya lo había demostrado la casi intolerable Unthinkhable y el fanático agente Jack Bauer en 24 de la cadena Fox, propiedad del derechista Rupert Murdoch, zar de los medios. Ahí se entroncan los medios con los guerreros de la democracia, tortura mediante.


LAS LAGRIMAS DE LA COMANDANTE

Los norteamericanos no inventaron esto. Fue obra de los franceses. En Indochina y en Argelia impusieron la teoría de la Defensa Nacional. Su herramienta principal de inteligencia: la tortura. “La legalidad es incómoda, coronel”, heroicamente le dice un periodista francés (que, sin duda, había leído a Sartre) al coronel Mathieu. Su respuesta (notable) ya es bastante conocida: “La cuestión no es la tortura. La cuestión es si Francia se queda o no en Argelia. Si se queda, no me pregunten por los métodos que utilizo para lograrlo”. La valiente, obstinada agente de la CIA Maya (la actriz Jessica Chastain, que ganará su Oscar pese a su voz poco atrayente, aguda hasta un poco más allá del registro de una gran actriz) podría decir a quienes la denuesten: “La cuestión no es la tortura. Es si ustedes quieren o no que atrapemos a Osama. Si lo quieren, no me pregunten por los medios que utilizo para conseguirlo”.

Porque en el film de Bigelow los medios por los que se atrapa a Osama son: 1) La terquedad de la agente Maya. Su obstinación casi enfermiza. “Los de Washington dicen que es una asesina”, le comenta un hombre del Departamento de Estado a otro. Así nomás, al pasar. Maya, la heroica y terca protagonista, es una asesina según las altas fuentes de Washington. Luego Maya presencia las torturas y aunque algún mohín de disgusto expresa su linda cara, de ningún modo intenta impedir ninguna atrocidad.  

Las atrocidades de las torturas mienten. La principal y casi única es la que aquí conocemos como “el submarino”. ¡Qué piadosos los de la CIA! ¿No averiguaron los métodos de inteligencia de los militares argentinos? El empalamiento, la picana, la tortura delante de los hijos, la violación de las mujeres, el robo de los bebés, el asado de los prisioneros, vivos o muertos, los vuelos de la muerte, etc. O sea, Bigelow muestra una tortura light.

Sin embargo, su fiel torturador dice una frase decisiva ante el capo de la CIA (James Gandolfini): “Todo esto se basa en informes de los presos. Hay un 60 por ciento de posibilidades de encontrar a Osama”. Maya (que comparte la idea de que todo se basa en el testimonio de los presos) dice, contundente, “Hay un ciento por ciento. O, para no asustar sus cojones, caballeros, digamos un 95 por ciento. ¡Pero es un ciento por ciento!”.  

¿Quién es Maya, personaje que se devora el film con su omnipresencia, de la que podría afirmarse sin dudar que atrapa a Bin Laden por su perseverancia casi inverosímil? Maya (y aquí va la bomba) es el alter ego de Bigelow. “Si yo hago la película, yo lo atrapo.”  

¿Quién es Kathryn Bigelow?




Filmó siempre películas de hombres. Estuvo casada con James Cameron, detalle que algo tendrá que ver en la totalidad de nuestro análisis. Su film anterior fue una glorificación de los desactivadores de bombas, todos héroes, todos sacrificados, todos tipos que arriesgan sus vidas por salvar las de los otros. Bigelow es uno de los grandes personajes de Hollywood, es (según creo) bellísima, y ya pasó los sesenta. Tiene cara de inteligente, de mujer brillante, corajuda. Es patriota. Y atención: uno de sus próximos proyectos es hacer un film sobre la Triple Frontera a la que llenará de narcotraficantes, fundamentalistas islámicos y drogones miserables, despojos de la vida que nada valen.

Volvamos a Maya. Todos están en contra de su obstinación por ir tras Bin Laden. Un personaje comenta: “Es ella contra el mundo”. Sin embargo, aparte de su patriotismo agobiante, nada parece justificar (internamente) esa perseverancia. Maya es sensible. Maya es dura. Se enfrenta al mundo masculino y hasta llega a reventar a gritos a un tipo que se le opone (gran escena de Jessica Chastain que proyectarán si le dan el Oscar, recuérdenlo). La película se centra más en ella que en el misterio Osama, en el despliegue de inteligencia, o en la acción impresionante de las fuerzas de ataque.

¿Por qué llora Maya al final del film? ¿Por qué el film cierra con un plano medio de Maya derramando breves, pero dolorosas lágrimas? Tal vez, conjeturo, porque comprende que el sentido de su vida ha muerto con Osama. Tal vez porque sabe que mintió. ¿Alguien puede imaginar qué habría sucedido si Maya destapa la bolsa mortuoria de Osama, lo mira, mira a sus compañeros y niega con su cabeza en lugar de afirmar? ¿Era posible una actitud así en una mujer que había arrastrado al poder más grande de la Tierra hacia una zona inhallable donde no estaba lo que debía estar, lo que ella había dicho (con el ciento por ciento de su obstinación) que estaba? Llora por eso. Porque mintió. Porque será imposible exhibir algo de Osama al mundo y probar la hazaña. Porque habrá que sepultarlo en el mar, escamotearlo, esconderlo para la eternidad. Y si no que alguien diga por qué llora esa mujer tan dura, una “asesina”, una comandante de hombres, una convencida de los beneficios de la tortura.


UNA BANDERA PARA LA GUERRA

Decir que el film está bien hecho es un pleonasmo. Bigelow dirige bien y tiene –aquí– a toda la CIA y a todo el gobierno de los EE.UU. de su parte. Aunque se inicia con un contraste burdo, indigno de cualquier artista, pero perfecto para justificar la tortura. Pantalla en negro y de a poco empezamos a escuchar los gritos de los que habitan las Torres cuando se produce el atentado. Es el horror, por supuesto. Pero ese horror está puesto exactamente ahí para que la película pueda abrir con una escena brutal de tortura. ¿Ven? Aquí está la consecuencia inevitable del atentado. Fue porque nos agredieron que hacemos algo que no haríamos. Nos forzaron. Nos obligaron a hacer cosas que John Wayne jamás habría hecho, aunque las haría de estar en nuestro puesto, como vengadores de la injuria más grande que América ha recibido.

Confieso –casi dando un salto en el desarrollo del film– que el ataque final a la morada del Villano no me impresionó como lo esperaba. Ocurre de noche. Las luces salen de los súper cascos de los súper soldados. Hay tiros a destajo, muertos, idas y venidas, hasta que parece que matan a alguien (al que casi no se ve) que es Osama. A partir de aquí, lo ponen en una bolsa, lo llevan a un helicóptero y luego a un avión en que aguarda Maya, quien dice –con apenas un leve movimiento de cabeza– que sí, que es él.

La película ha generado furias de todo tipo. El progresismo norteamericano (que existe, y ya lo creo que existe; sobre todo, claro, en Nueva York) no le ha perdonado nada a Bigelow.

Naomi Wolf le ha enviado una carta personal. La carta es dura y no se ahorra nada. Ni siquiera el símil Bigelow-Riefensthal que resulta evidente para muchos de los que ven la película. ¿Quién es Naomi Wolf? Tiene un peso, un, por decirlo así, predicamento entre los sectores progresistas norteamericanos que la autoriza a decirle a Bigelow lo que abundantemente le dice. Anda por los cincuenta años, nació en San Francisco y su último libro es un éxito de ventas. Se llama The End of America. Postula que su país está muriendo por incurrir en la negación de sus valores tradicionales, los de la democracia. Que se está deslizando hacia el fascismo utilizando como pretexto el acontecimiento del nine eleven que ha llevado a primer plano a todas las fuerzas conservadoras y les ha dado una bandera de lucha, una bandera para la guerra con el argumento falaz e infundado de defenderse de un segundo ataque. (Ver: Antes de que nos ataquen de nuevo, de Bruce Ackerman, y Terrorismo y Contraterrorismo, un libro apoyado por la marina argentina. También The Real America, ese horrible manifiesto de Glenn Beck. Y para vacunarse contra esta catarata autoritaria siempre está el notable La otra historia de los Estados Unidos de Howard Zinn.)

Pero The End of America es un libro apocalíptico. Al menos para eso que los norteamericanos piensan de sí mismos y de aquello que quieren seguir siendo. Ya no seguirán siendo eso, dice Wolf. Si presenciamos el fin de “America” es porque su corrimiento hacia las leyes del fascismo parecen ser inexorables, ya que Obama, en el aspecto de la guerra contra el terror, no se ha diferenciado esencialmente de los republicanos. Le exige a Bigelow que presente las pruebas que la llevaron a filmar su apodíctico film. “Querida amiga –le dice–, presenta tus fuentes. Muestra tus pruebas de que la tortura produjo información que salvó vidas o de cualquier otro tipo. Pero no puedes presentar pruebas de esta información. Porque no existen. Cinco décadas de investigación, citada en el documental de 2008 The End of America, confirma que la tortura no funciona. Robert Fisk suministra otro resumen de esa categórica conclusión. Y este informe de 2011 de Human Rights First refuta la principal premisa de Zero Dark Thirty.”

Y éste es el punto axial de la discusión. Aun cuando se acepte dejar de lado el aspecto moral, ¿sirve la tortura para obtener información, como tarea de inteligencia? Recordemos: uno de los personajes más cercanos a Maya, el que hemos visto torturar con mayor convicción a los sospechosos, dice en la reunión con el jefe de la CIA: “Todo esto se basa en informes de los presos”. Y sin embargo, afirma que sólo hay un 60 por ciento de posibilidades de atrapar a Osama en base a esos datos, en tanto que Maya, terminante, vocifera: “¡Un ciento por ciento!”. Los halcones no quieren abandonar la tortura porque, a través de ella, dan cauce a su sadismo, a su odio racial. Y algo –aunque puedan conseguirlo por otros medios más civilizados, aunque ¿hasta qué punto la tortura no le es hoy inescindible a la civilización como antes lo fueron las grandes masacres de los pueblos colonizados?– conseguirán.

Las palomas seguirán insistiendo en que la tortura no es eficaz, que quiebra no sólo al enemigo sino al torturador, que, además, hunde en la infamia al país, que acostumbra a su pueblo a la brutalidad, al fin de la democracia y a la entronización de la violencia como regla para sobrevivir en la sociedad del dolor.


UNA SERVIDORA





En cuanto al paralelo con Leni Riefensthal, es complejo. Pero me atrevería a decir que perjudica a Bigelow. Leni filma en los albores del nazismo. Filma a comienzos de la década del ’30. Heidegger, en la célebre correspondencia que sostuvo con Marcuse, le dice, justificándose: “Auschwitz no era visible desde 1933”, fecha en que asume el rectorado de la Universidad de Friburgo. Marcuse, desde luego, le dice que sí, que era visible. Leni podría haber dicho lo mismo. Y el tema es materia de discusión. Pero nadie puede discutir que Bigelow filma cuando la Guerra contra el Terror lleva diez años de vejaciones y horrores varios. Sabe bien la causa a cuyo servicio se pone. La carta de Wolf finaliza condenando sin retorno a Bigelow: “El desagradable trabajo que realizó Riefensthal, con el paso del tiempo, no se ha podido ocultar. Los estadounidenses también despertarán y verán a través de la apología de La noche más oscura las mentiras estandarizadas de un régimen que pretende que esta brutalidad es necesaria de alguna manera. Cuando eso suceda, la misma comunidad que hoy te aplaude dará un salto atrás. Como Riefensthal, eres una gran artista. Pero ahora te recordarán eternamente como una servidora de la tortura”.

Como no podía ser de otro modo, el limitado y pretendido politólogo Vargas Llosa se ha metido en esta cuestión. Dice que vio el film de Bigelow en Nueva York y que, al terminar, el público se puso de pie y aplaudió a rabiar. Algunos, se conmueven, lloraban. Viene, en su texto, de comentar un libro de Niall Ferguson que atesora una visión ásperamente pesimista sobre la cultura occidental. Escribe: “Al terminar este film genial y atrozmente autocrítico, los centenares de neoyorquinos que repletaban la sala se pusieron de pie y aplaudieron a rabiar; a mi lado, había algunos espectadores que lloraban. Allí mismo pensé que Niall Ferguson se equivocaba, que la cultura occidental tiene todavía fuelle para mucho rato”. ¿Por qué no? ¿Cómo no habría de compartir Vargas Llosa el alivio de esos neoyorquinos paranoicos que aceptan cualquier cosa con tal de ser protegidos del feroz terrorismo, del fundamentalismo asesino que les derrumbó esas torres en el mismísimo corazón financiero de Manhattan?

¿Cómo no habría de creer que Occidente tiene larga vida en tanto “servidoras de la tortura” (Naomi Wolf dixit) como Bigelow hagan films financiados por la CIA y el Pentágono?

Sólo un hombre con una visión tan limitada de Occidente y del humanismo no advierte que la tortura no salvará esta contradictoria civilización que, entre atrocidades, ha dado también maravillas al mundo. Si se salva será por entender de una vez por todas algunos de los principios centrales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos declarada el 10 de diciembre de 1948. Que son: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

Y también: Prohibición de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes. Sin embargo, la esperanza se nos vela ante los acontecimientos. Desde 1948 hasta aquí se han acumulado incontables horrores. Cualquier guerrero del Pentágono o de la CIA o de muchos otros países se reiría de esos principios, dictados ante el cercano horror de la Segunda Guerra, con sus cincuenta millones de muertos. Walter Benjamin ya se horrorizaba al ver en la historia una cadena de ruinas. Proponía la concepción de la historia como catástrofe. Aunque, también él, dijo la más hermosa frase que aún puede dar vida a cierta forma de empecinada ilusión: Es por nuestro amor a los desesperados que aún conservamos la esperanza.




18/11/12

OTRA VEZ MUERTE













DOS VISIONES DEL CONFLICTO DONDE MUEREN TODOS LOS DÍAS INOCENTES PALESTINOS BAJO LAS BOMBAS ISRAELÍES...



1

Se veía venir, sólo era cuestión de tiempo. Esta historia de odios y venganzas lleva décadas, siglos, pero pongamos que empezó en el 2006. Desde entonces el gobierno israelí mantiene bloqueados y sancionados a un millón y medio de palestinos en el pequeño enclave de Gaza porque, en ese año, los palestinos de Gaza eligieron el liderazgo de la organización islamista Hamas en elecciones abiertas y democráticas. Hamas no reconoce el derecho a existir del Estado israelí y aboga por su destrucción. Para Israel, Estados Unidos y Europa, Hamas es una organización terrorista.

Desde entonces el ejército israelí y los milicianos de Hamas mantienen una guerrilla de baja intensidad en la que Israel impone su abrumadora superioridad militar para cazar milicianos con misiles lanzados desde aviones y helicópteros y Hamas apela a acciones terroristas contra la población civil del sur de Israel, lanzando cohetes que ocasionalmente lastiman y excepcionalmente matan a los colonos que viven en las frontera, pero más que nada aterrorizan, obligan a suspender clases y alteran las rutinas de los vecinos, obligándolos a convivir con el terror.

Esa guerrilla de baja intensidad explotó dos veces en conflicto armado, primero en el 2006, cuando un grupo comando palestino secuestró al soldado israelí Galid Shalit. Tropas israelíes entraron a la Franja a sangre y fuego en un intento por rescatarlo. El episodio disparó una guerra con Hezbolá e Israel terminó invadiendo el sur del Líbano. En 2008 Israel volvió a invadir la Franja para acallar los cohetes en lo que sus generales bautizaron Operación Plomo Fundido. El paseo terminó en 680 palestinos muertos y más de 3000 heridos. Ahora parece que se viene la tercera vuelta. Los generales israelíes la están llamando Operación Columna de Humo u Operación Pilar Defensivo, según distintas traducciones del hebreo.

Digo que se veía venir porque la secuencia de noticias fue muy parecida a la que precedió a Plomo Fundido. Antes y ahora faltaban semanas para las elecciones de primer ministro en Israel y el oficialismo era azuzado a ejercer mano dura. En aquel entonces, fuerzas israelíes mataron a seis militantes de Hamas que estaban cavando un túnel. Hamas respondió con una andanada de cohetes mucho más grande que la habitual y con cohetes un poco más pesados. Israel contestó con Plomo Fundido. Esta vez pasó más o menos lo mismo. Hace uno meses empezaron las noticias de milicianos palestinos atacados y muertos mientras cavaban túneles en la frontera con Egipto. Ya sea para entrar suministros para el pueblo, como dice Hamas, ya sea para entrar un arsenal de armas, como dice el ejército israelí, los palestinos de Gaza cavaban túneles. La muerte de los milicianos en los túneles fue saludada con una salva de cohetes. Israel respondió con bombardeos y más milicianos muertos, lo cual provocó una escalada de cohetes y dos israelíes heridos en Kiryat Gat.

Así llegamos a Columna de Humo. Uno espera que no termine en otro Plomo Fundido con su saldo de cientos de muertos y miles de heridos y desplazados. Pero podría ser aún peor, por el contexto y por lo que se juega en las próximas dos semanas.

Columna de Humo arrancó el miércoles pasado con el asesinato del jefe militar de Hamas Ahmed Yabari, que viajaba en su auto junto a su hijo, cuando un misil cayó sobre ellos. Murieron Yabari, el hijo y el chofer y hubo decenas de heridos, ya que la calle estaba llena de gente. Tras un funeral masivo y popular, Hamas respondió con misiles de mediano y largo alcance que llegaron hasta Tel Aviv y Jerusalén, y mataron a tres personas en la ciudad de Kiryat Malachi, una de las decenas de ciudades israelíes atacadas. Israel contestó llamando a los reservistas y ahora solo resta esperar la invasión.

Si el asesinato del líder de Hamas fue el disparador de la escalada bélica, el contexto lo dio el cambio de posición de Estados Unidos con respecto a los llamados asesinatos selectivos. Israel oficializó los asesinatos selectivos de líderes de Hamas en el 2001. Eran tiempos de segunda Intifada y los palestinos también recurrían a tácticas terroristas más extremas, como los ataques suicidas en medios de transporte, que luego dejaron de lado. En julio del 2001, dos meses antes del atentado a las Torres Gemelas, el entonces embajador estadounidense en Israel, Martin Indyk, declaró ante las cámaras de televisión de ese país, “el gobierno de Estados Unidos ha dicho muy claramente que se opone a los asesinatos selectivos... equivalen a una ejecución extrajudicial y nosotros no apoyamos eso”. Durante el gobierno de Bush hijo Estados Unidos mantuvo esta política, basada en un decreto de 1976 firmado por el entonces presidente Gerald Ford que prohibía a las fuerzas armadas y agencias del gobierno realizar asesinatos. Durante la presidencia de Bush hijo empezó el uso de aviones no tripulados (drones) para matar enemigos, pero su uso fue esporádico y se limitó a los escenarios de conflictos bélicos, o sea donde Estados Unidos estaba en guerra, o sea Irak y Afganistán. Obama multiplicó el uso de drones y ya lleva casi dos mil muertes, muchas de ellas en países que no están en guerra con Estados Unidos: Pakistán, Somalia y Yemen. Obama también inauguró la modalidad de las llamadas “ejecuciones firmadas”, por la cual una persona puede ser asesinada si su conducta se asemeja a la de un terrorista, por más que no tenga prontuario de terrorista.

Israel no había asesinado a líderes de Hamas desde la Operación Plomo Fundido en el 2008, el último año de Bush en el poder. Ahora retoma los asesinatos selectivos en momentos en que Estados Unidos ya no sólo no se opone a la práctica, sino que la imita en silencio. El comunicado de la Casa Blanca del jueves pasado condenó a Hamas por sus “actos de terrorismo” y felicitó a Israel por ejercer “su derecho a defenderse”. Nada dijo de la reanudación de asesinatos selectivos de líderes palestinos, despejando el camino para que haya más.

Además de la inminencia de las elecciones en Israel y del cambio de posición de Washington sobre los asesinatos selectivos, un tercer elemento que enrarece el aire de Medio Oriente es la inminencia de la presentación en la Asamblea de Naciones Unidas de un pedido palestino de ser reconocido como Estado soberano. Pese a la férrea oposición israelí con apoyo estadounidense, se descuenta que el voto será favorable a Palestina (los países de Mercosur ya adelantaron que votarán a favor del reclamo). Según el gobierno israelí, Palestina no puede ser reconocida como Estado sin antes negociar un tratado de paz duradera con Israel. La negación de la condición de Estado es el incentivo que Palestina necesita para negociar, argumentan los israelíes. Esta semana el halcón israelí a cargo de la Cancillería, Avigdor Lieberman, filtró un documento a sus embajadores diciendo que Israel podría disolver la Autoridad Palestina y reocupar Cisjordania si la delegación palestina presenta su pedido en la Asamblea de la ONU. También anunció que Israel daría por terminadas las conversaciones para un tratado de paz que excluye a Hamas y que se negocia sin mucho éxito con la Autoridad Palestina en Oslo. El mismo halcón dijo en las últimas horas que si Israel decide invadir Gaza una vez más, y todo parece indicar que así será, entonces “hay que ir a fondo”, abonando el terreno para otra gran matanza.

Se veía venir y ya llegó. Ahora sólo queda esperar las fotos con el horror de los muertos y el desconsuelo de los sobrevivientes. Después vendrán las denuncias de la Cruz Roja por el desastre humanitario que implica una invasión militar. Después, los discursos grandilocuentes de los políticos israelíes en campaña y los mensaje épicos de los líderes de Hamas en la resistencia. Después, los desesperados ruegos por un alto el fuego de la llamada comunidad internacional. Después, el arreglo por debajo de la mesa entre dos enemigos que supuestamente no se hablan y no se arreglan. Después todo volverá a empezar por culpa de un túnel, de un cohete, o de un chispazo cualquiera. Los caminos del bloqueo represivo israelí y del terrorismo palestino confluyen en la negación del otro y en la negación del derecho a la vida. O sea, en lo inmediato, más muertes, más terror y más destrucción.























2

El miércoles, un misil israelí impactó en un coche en una calle de Gaza y mató a dos personas: uno de ellos era Ahmed Yabari, el líder militar de Hamás, el otro era su hijo. El hombre asesinado por Israel era el jefe del ala militar de Hamás. Numerosos medios de comunicación lo presentaron como un “terrorista” y responsable de todos los ataques contra Israel. Una imagen que no tiene nada que ver con la realidad. El periodista israelí Aluf Benn, en el diario Haaretz, de este jueves, explica que “Ahmed Yabari era un subcontratista, responsable del mantenimiento de la seguridad de Israel en la Franja de Gaza”.
Haaretz revela que Yabari no fue eliminado por su supuesta peligrosidad, sino porque estaba buscando la paz. Ésta no es una afirmación retórica ni obra de una maniobra de victimización de Hamás, sino que quien lo afirma es nada menos que Gershon Baskin, un mediador israelí que llevaba y traía propuestas entre Yabari y altos cargos israelíes. Se negociaba una tregua permanente, con acuerdos que habrían evitado la terrible espiral de provocaciones y represalias. En el lado israelí estaban alargando el proceso, pero el miércoles, Baskin le hizo llegar a Yabari el último borrador. Horas más tarde, un misil lo mató.
Es cierto que en los últimos meses, los lanzamientos de misiles no habían cesado, pero incluso en la última semana de octubre, cuando desde Gaza salió un centenar de disparos, no hubo daños ni afectados en Israel: siempre caían en terreno baldío.

Basta con observar los gráficos publicados por el propio Ministerio de Asuntos Exteriores israelí sobre los disparos de cohetes del 14 de noviembre de 2012, para darse cuenta de que, en general, la tregua fue real del lado palestino. Sólo fue rota por los ataques del ejército israelí los días 7, 8 y 13 y 14 de octubre.

Por otra parte, el balance de víctimas desde la tregua de enero de 2009 que siguió a la operación Plomo Fundido, lo confirma. El informe de la organización israelí de defensa de los derechos humanos B’Tselem sobre los palestinos e israelíes muertos en Gaza desde el 19 de enero de 2009 hasta el 30 de septiembre de 2012 es claro: 271 palestinos (de ellos 30 menores) contra 4 israelíes. Las cifras hablan por sí solas...

Aunque cada víctima –por ambos bandos–, encierra un crimen y una tragedia, el escaso número de muertos israelíes no era casual: era una orden del ahora asesinado Ahmet Yabari, el todopoderoso dirigente de Hamás que estaba negociando un acuerdo con los israelíes. Tras su muerte, se volvió a la política del ojo por ojo: el jueves murieron tres civiles israelíes por un cohete lanzado desde Gaza y el viernes sonaron –por primera vez desde 1991– las alarmas antimisil en la populosa Tel Aviv, ubicada a 47 kilómetros de Gaza, ese territorio que el lingüista estadounidense Noam Chomsky ha definido como “la cárcel a cielo abierto más grande del mundo”.

Si Yabari no era el verdadero destinatario del misil que acabó con su vida, ¿a quién iba dirigido? No es descabellado pensar que el blanco simbólico del misil era el reelegido presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama, que desde que llegó a la Casa Blanca sueña con pasar a la Historia como el hombre que selló la paz entre israelíes y palestinos.

Recién llegado al Despacho Oval en enero de 2009, un ingenuo Obama se encontró con una sorpresa israelí: donde estaba antes Gaza había un inmenso campo de escombros. La operación Plomo Fundido, lanzada hace casi exactamente cuatro años –a finales de diciembre de 2008–, concluyó con un saldo de cien palestinos muertos por cada víctima israelí. Esa campaña de bombardeos era el regalo de bienvenida de Israel. Obama se tragó el enojo y aplazó sus esperanzas para el segundo mandato, que empieza en enero.

Ahora como en 2008, el enemigo de Israel no es Hamás. Tampoco es Mahmud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina, que el día 29 de noviembre pedirá a la Asamblea General de Naciones Unidas que se reconozca a Palestina como Estado observador. La propuesta se aprobará, pero tiene más valor simbólico que efectos legales o políticos.

La reelección de Obama amenazó de manera similar a su primer período: el jefe de la CIA, el general David Petraeus debió renunciar, aparentemente por una relación extramatrimonial. Ése no fue su verdadero error, sino haber testificado en marzo de 2012 ante el Congreso de Estados Unidos que “Israel era un lastre estratégico en Medio Oriente para la política que pretendía implementar Obama”.

Sin embargo, Obama nombró a Petraeus director de la CIA después de ese polémico testimonio ante el Senado que causó mucho revuelo en Israel y en el Mossad. Es probable que aquella declaración sellara la suerte de Petraeus, pero su segundo error grave fue dejarse seducir por una Mata Hari que trabaja precisamente para el lobby y la industria armamentista israelí, por lo que hizo todo lo posible para que el escándalo saltara a la luz pública.

Sólo una profesional del espionaje –que incluso ha trabajado como modelo en publicidad de ametralladoras–, logra una sincronización tan perfecta para que el escándalo detone al día siguiente del triunfo de Obama. Lo de Petraeus sólo fue una advertencia. Dentro de unas semanas, Gaza estará de nuevo en escombros, el mando de Hamás pasará a los más combativos; el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, tendrá que hacer malabarismos entre el respaldo moral a Hamás y el mantenimiento de las relaciones con Israel, los israelíes repetirán el viejo eslogan que la paz con los palestinos es imposible y en enero votarán a Netanyahu o a cualquier otro candidato que prometa lo mismo, porque en la guerra no se hacen preguntas.

Lo cierto es que el complejo militar industrial hebreo necesita un enemigo, porque sólo un enemigo crea miedo. Y el miedo es lo único que mantiene con vida no sólo a los consecutivos gobiernos israelíes, sino a todo el sistema político de un país con crecientes abismos sociales, que separan a laicos y religiosos, ricos y pobres. La verdad es que los precarios morteros de Hamás no bastan para justificar la perpetua amenaza existencial con la que se aterroriza a los israelíes.

Para Netanyahu, la verdadera amenaza existencial para los gobiernos militaristas y expansionistas es la paz con Palestina.











7/11/12

OBAMA 4 AÑOS MÁS







Barack Obama fue reelecto en su rol de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. El gobierno demócrata puso fin a la guerra en Irak, continuó la de Afganistán y liquidó al líder de Al Qaida, Osama bin Laden, el artífice de los atentados al World Trade Center de 2001. Para una mayoría de norteamericanos, Obama hizo lo correcto, a pesar de que sea cuestionable que no se lo haya detenido a Bin Laden y llevado a juicio y que no se cerrara la cárcel de Guantánamo, en donde purga una larga condena el acusado de los ataques y 150 presos esperan un juicio justo.

Cuando Obama puso un pie en la Casa Blanca en 2009, aún estaba abierta la herida que dejó el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, que causó la muerte de 2983 personas. Hasta hoy perdura el trauma de haber sido vulnerada la seguridad nacional: para acceder al Memorial del 9-11 hay que pasar unos controles de seguridad como si uno fuera a subir a un avión de una compañía estadounidense. Y esto para llegar, en fila india, a un parque con dos piletas enormes –una por cada torre destruida– en donde se oye el insistente ruido de la construcción de los nuevos edificios altos que se están levantando en la zona.

En cada una de las piletas, el agua que cae lo hace hacia un cuadrado en el medio, un agujero que simboliza el vacío, como dice el folleto explicativo del memorial. En los bordes de ambas fuentes gigantes están grabados en el metal los nombres de las casi tres mil víctimas de los ataques que tuvieron lugar esa mañana en la que un grupo de terroristas hizo impactar dos aviones contra las Torres Gemelas, los edificios más altos de la ciudad, con 110 pisos cada uno. En el décimo aniversario de los ataques, Obama estuvo presente en la inauguración del parque conmemorativo. Allí el líder demócrata afirmó que “Al Qaida está devastado y Bin Laden no volverá a amenazarnos”. Bin laden había sido asesinado cuatro meses antes.

Pasaron once años desde los atentados, casi el mismo período durante el cual Estados Unidos mantuvo detenidos a sospechosos de terrorismo en la cárcel que está ubicada en la base naval de Guantánamo, en Cuba. Una cárcel que Obama había prometido cerrar. La mayoría de los presos fueron capturados en Afganistán e Irak, dos países a los que George W. Bush les declaró la guerra como respuesta a los atentados a las Torres Gemelas. En Irak antes de la ocupación no existía Al Qaida y sí se volvió una amenaza en ese país del Golfo después de la acción militar sostenida en el tiempo.

Por Guantánamo pasaron 779 detenidos, de los que al menos 12 eran menores de 18 años cuando fueron arrestados. El cierre del penal, en donde 150 presos esperan un juicio que no llega, es “un asunto pendiente” para el presidente reelecto, según afirma la organización Amnistía Internacional. Rob Freer, investigador de Amnistía, señaló que “las detenciones de Guantánamo y la responsabilidad por la violación de los derechos humanos en el contexto de la lucha antiterrorista son dos temas pendientes”.

Obama, Premio Nobel de la Paz 2009, hizo intervenir a Estados Unidos en Libia el año pasado en aras de apoyar a una oposición que pedía terminar con la tiranía de Muammar Khadafi. Poco tiempo después terminó muerto Khadafi rodeado de opositores que celebraban y grababan su imagen en los teléfonos celulares.

Hasta ahora, Obama mantuvo una retórica agresiva con Siria y con Irán, y respecto de este ultimo ha dicho que la opción militar está sobre la mesa para evitar que Teherán obtenga el arma nuclear. El demócrata viene disuadiendo a Israel, histórico aliado en la región, para que no cumpla su amenaza de atacar las plantas de enriquecimiento de uranio iraníes.

El líder demócrata asegura que el fin de la guerra de Irak y la progresiva retirada de Afganistán –estableció un cronograma laxo de salida– producirá un ahorro para la economía de su país y asegura que no necesita aumentar el gasto militar.

Obama no clausuró Guantánamo y reivindicó la muerte de Bin Laden, porque, como dijo en el último debate, los familiares de las víctimas del 911 sintieron algún consuelo con esa muerte. Seguirá siendo el comandante en jefe de las fuerzas armadas por cuatro años más.












2/7/12

ESTADOS UNIDOS Y EL GOLPE EN PARAGUAY











Mientras se realizaba el juicio político exprés contra Fernando Lugo, el presidente democráticamente electo de PARAGUAY, el pasado 22 de junio, considerado "ilegal" por los países vecinos, diputados paraguayos se reunían con militares de Estados Unidos para negociar la instalación de una base castrense en el Chaco, territorio extenso y despoblado del país sudamericano.

El legislador José López Chávez, quien respondía al grupo disidente del Partido Colorado (la Unace) –encabezado por el general golpista Lino Oviedo, con el cual tiene algunas diferencias– y es presidente de la Comisión de Defensa de la cámara baja, expresó su "esperanza" en que Estados Unidos instale bases militares en el Chaco, según fuentes de ABC Color (www.abccolor.com.py).

De acuerdo con ese medio, el más poderoso complejo mediático de la derecha en Paraguay y clave en la destitución de Lugo, el diputado López Chávez –acusado de conductas mafiosas– confirmó que dialogó con jefes militares estadunidenses sobre la posibilidad de instalar bases, aunque el tema está siendo analizado por el Pentágono

En declaraciones a una radiodifusora paraguaya (789 AM), el legislador argumentó que "es necesario" instalar dichas bases, ya que, según su apreciación, Bolivia "constituye una amenaza para Paraguay, debido a la carrera armamentista que desarrolla". Asimismo alega que su país necesita mejorar su seguridad en las zonas despobladas.

La "ayuda humanitaria"

El posible acuerdo bilateral llevaría "ayuda humanitaria de tropas estadunidenses" para la población local. Como se sabe, la "acción cívica" y la "ayuda humanitaria", que ya han realizado tropas de Estados Unidos en Paraguay, a las que se dio inmunidad diplomática en mayo de 2005, es un esquema de contrainsurgencia, espionaje y control poblacional y territorial.

Según las fuentes, esa propuesta tomó estado público el pasado 23 de junio, "luego de un encuentro entre referentes de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados con un grupo de generales de Estados Unidos, el cual llegó al país para dialogar sobre eventuales acuerdos de cooperación".

Esta podría ser una de las causas de la rapidez con que se sacó a Lugo del gobierno, por los compromisos con el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Sudamericanas, lo que no habría permitido avanzar en el proceso de bases castrenses.

En 2009, Lugo había rechazado, aunque débilmente, la posibilidad de grandes maniobras del Comando Sur en Paraguay, aduciendo los compromisos con naciones asociadas.

Pero desde mayo de 2005 –antes de la llegada de Lugo al gobierno– se permitió el ingreso de tropas estadunidenses a Paraguay con inmunidad, permiso de libre tránsito y permanencia para sus soldados con vigencia hasta diciembre de 2006, prorrogable automáticamente, como entonces publicó este periódico.

Fue uno de los golpes más fuertes que Washington asestó contra el Mercosur, el cual renunció así a su poder jurisdiccional, ya que las tropas pueden trasegar armamento, equipo y medicamentos y actuar en cualquier lugar del territorio, y sin nuevas autorizaciones en esos momentos entraron un contingente de 400 soldados –el primero– y grupos especiales.

En realidad, este tipo de tropas nunca se fueron de Paraguay. Cuando el DICTADOR Alfredo Stroessner fue derrocado por un golpe "entre amigos" en febrero de 1989 se mantuvieron en el poder militares que habían participado en su larga dictadura (1954-1989).

Paraguay perdió el derecho de investigar los delitos que pudieran cometer las tropas extranjeras y no podrá demandar a Washington ante la Corte Penal Internacional, violando así su legislación.

En Paraguay, informes detallados de analistas militares advirtieron sobre la poderosa infraestructura de Estados Unidos en un país de importancia geoestratégica, porque limita con Bolivia, Brasil, Argentina y está relativamente cerca de otros donde hay bases castrenses estadunidenses.

Los militares del Comando Sur han marcado el territorio que está sobre el extenso acuífero guaraní, uno de los más grandes de agua potable del mundo, ubicado en la triple frontera que tiene Paraguay con Argentina y Brasil.

Según los informes castrenses, todos los cuarteles paraguayos cercanos a las fronteras están preparados como infraestructura para tropas estadunidenses, las cuales incluso han cavado pozos artesianos para agua potable, supuestamente para campesinos, que en realidad éstos no utilizan.

Así, el cuartel Mariscal Estigarribia, situado a sólo 250 kilómetros de Bolivia, tiene una pista de casi 3.800 metros de largo, en un país que tiene escasas fuerzas aéreas.

Ésta fue construida por tropas estadunidenses, las cuales la modernizaron en años recientes y está diseñada para recibir aviones Galaxy y B-52, así como otras aeronaves portadoras de equipo y armamento de gran escala; también está preparada la pista de la base de Palmerola, en Honduras.

De la misma manera, allí pueden ubicarse miles de soldados si se requiere hacerlo en cualquier momento. Está catalogada como una de las bases con infraestructura más poderosa de Estados Unidos en América Latina.

Sin embargo, es evidente que ante la ofensiva en marcha contra los gobiernos de Sudamérica que posibilitaron un escenario golpista en Bolivia y Paraguay, en junio de este año, así como conatos desestabilizadores en Argentina, se necesita ubicar más tropas en ese lugar estratégico.

La noticia de los acuerdos mencionados entre los diputados ligados con la dictadura pasada y los generales estadunidenses no sorprende en estas circunstancias. Y precisamente en un país donde la lucha por las tierras robadas y mal habidas, como las caracterizó la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia, el conflicto social es cuestión permanente.

Para los campesinos, recuperar sus tierras es cuestión de vida o muerte. Especialmente por los ataques de los llamados "brasiguayos" y sus grupos de choque, empresarios soyeros de Brasil, pero como sostiene Martín Almada, defensor de los derechos humanos, forman parte de las grandes corporaciones, como Monsanto, que avanzan sobre el continente.

Detrás de la destitución de Lugo hay elementos que deben verse como un ataque estratégico para el proyecto de desestabilización, tendiente a golpear la integración latinoamericana.



LA JORNADA