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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

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10/9/13

LA SOJIZACIÓN AVANZA






El municipio de Malvinas Argentinas está a pocos kilómetros de Córdoba capital y es un "barrio dormitorio" de La Docta. Tiene 14 mil habitantes y para los censos del Indec se trata de población "integrante del conglomerado urbano". En enero de este año, a través de la Ordenanza 812, el Concejo Deliberante autorizó a la multinacional Monsanto a construir una planta de clasificación de semillas. El intendente Daniel Arzani (radical) fue uno de los promotores de este proyecto, al igual que el gobernador (peronista ortodoxo) José Manuel de la Sota. Pero sería injusto desconocer que fue la presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien dio también un visto bueno para este emprendimiento. Efectivamente, cuando Cristina fue a Nueva York para exponer sobre la soberanía en Malvinas el pasado 14 de junio ante el Comité de Descolonización, participó de una reunión en el Consejo de las Américas, donde estuvieron Susan Segal –de reciente visita en Buenos Aires– y ejecutivos de varias multinacionales, entre ellas de Monsanto.

Fue en esa oportunidad donde se anunció que en la localidad de Malvinas Argentinas se invertirían importantes cifras (se habló de 2000 millones de pesos) para la construcción de sendos centros de investigación y desarrollo, en Córdoba y Tucumán.

Lo hablado en esa oportunidad no era sólo la planta de semillas de maíz sino el lanzamiento de una semilla de soja más resistente (llamada Intacta RR2 Pro). Poco tiempo después, el ministro de Agricultura Norberto Yauhar fue el encargado de elaborar un nuevo marco para el uso de las semillas que llevará a los productores a pagar regalías. Eso se tradujo en un proyecto de ley que en algún momento será debatido en el Congreso de la Nación.

El ordenamiento legal pretende zanjar un viejo conflicto que Monsanto mantiene en la Argentina desde su instalación, a mediados de los noventa, cuando "por no patentar" la semilla de soja que lanzaba al mercado no pudo cobrar las regalías correspondientes. Juicios y demandas diversas no le dieron resultado a la multinacional que, en septiembre de 2012, logró patentar la RR2 Pro, lo cual le permitirá un rinde mucho mayor, no de las tierras sino de sus inversiones. Hay que reconocer que el complejo sojero no tiene fisuras en este aspecto y los productores firmaron acuerdos voluntarios con Monsanto. No es preciso abundar en que los productores son propietarios, arrendatarios o pooles de soja que constituyen lo más granado de la burguesía agraria ligada al comercio exterior. Son los principales promotores de la devaluación y del retorno al país agroexportador que perduró hasta que en 1946, con la llegada de Juan Perón al gobierno, mantuvieron a la Argentina como una colonia sin estatuto. Los tiempos cambian y el esquema actual es de sujeción directa con los Estados Unidos. No se trata de agitar un antiimperialismo de utilería pero es hora de que el tratamiento de los intereses de las multinacionales no se ampare en las supuestas necesidades del país.

La burguesía sojera prefiere pagar las regalías, porque en el esquema costo beneficio tiene expectativas de mejorar su ganancia. Nadie va a pedirle a esa franja poderosa que se fije en las necesidades del conjunto, para eso están precisamente los resortes del Estado democrático.

Este nuevo esquema, con semillas transgénicas más resistentes, podría permitir la sojización de la Patagonia, que ya perdió la potencia lanera que tuvo en otros tiempos. Y también terminaría de consolidar la sojización del norte argentino, cuyas economías regionales están cada vez más golpeadas y sin amparos de políticas sectoriales que mantengan vigentes y competitivas producciones que no tienen los mismos niveles de rentabilidad que la producción de la soja o el maíz transgénicos.

Volviendo a Malvinas Argentinas, tras los permisos para instalarse, Monsanto se topó con demandas legales. Ante un amparo presentado por diversas entidades, la jueza de primera instancia Claudia Salazar falló a favor de que se iniciaran las obras, pero ante la apelación, el tribunal de alzada, dio lugar al pedido y ordenó, el pasado 22 de febrero, que se suspendieran las obras hasta que se resuelva el amparo. El intendente Arzani dijo que apelaría pero que no era constitucional ese fallo, de modo tal que, como jefe comunal, disponía que Monsanto no paralizara las obras.

RÍO CUARTO. A la par que se empantanaba en el conflicto en Malvinas Argentinas, la empresa avanzó en el proyecto de estación experimental de Río Cuarto. Un departamento ubicado en el corazón de la Pampa Húmeda, que tiene a la ciudad homónima ubicada como la segunda más poblada de la provincia. La Universidad de Río Cuarto tiene mucho prestigio precisamente en la Facultad de Agronomía y Veterinaria, dada la inserción laboral y productiva, tanto de sus egresados como de sus departamentos de investigación. En la última sesión de 2012 del Consejo Superior de esa universidad hubo un pronunciamiento expreso en contra de la instalación de la empresa en esa ciudad.

Ayer, lunes 9, el Rectorado emitió un comunicado de prensa que muestra el nivel de tensión entre Monsanto y la universidad. Un nivel de tensión que es demostrativo de la resistencia existente a los intereses de las grandes empresas multinacionales, no sólo respecto del cuidado del medio ambiente sino también por la necesidad de poner en debate qué se entiende por derechos soberanos y proyecto nacional.

La polémica se desató porque el pasado domingo 8, el diario Puntal de Río Cuarto publicó declaraciones de Francisco Do Pico, del área de Asuntos Corporativos de Monsanto, quien lamentaba la actitud de las autoridades de la universidad porque "no los atendían". Según el diario, Do Pico dijo que sí pudieron reunirse "con algunos profesores, porque de hecho, hace muchos años que venimos trabajando con grupos de investigación de la universidad, como también lo hace el INTA".

El comunicado dice: "Este Rectorado desconoce quiénes son los profesionales que el señor Do Pico dice que trabajan con Monsanto, sí es importante mencionar que el Honorable Consejo Superior de la Universidad Nacional de Río Cuarto decidió revisar los convenios vigentes que vinculan esta Universidad Nacional con empresas multinacionales del agronegocio monopólico e instruir a la Dirección de Asuntos Jurídicos de la UNRC que analice los procedimientos conducentes a su rescisión".

A continuación, advierte que "las universidades públicas tienen el ineludible deber de comprometerse con políticas ambientales sustentadas en el concepto de justicia ambiental, entendiendo a esta última como la superación de los mecanismos por los cuales las sociedades desiguales, desde el punto de vista económico y social, concentran los recursos ambientales bajo el poder de los grandes intereses económicos y destinan la mayor carga de los daños ambientales del desarrollo a las poblaciones de baja renta, a los grupos raciales discriminados, a los pueblos étnicos tradicionales, a los barrios obreros, a las poblaciones marginales y vulnerables". Se trata de toda una definición que, no sólo se opone de modo frontal a los intereses de Monsanto, sino que pone de relieve una visión académica y política de suma utilidad para las autoridades políticas, tanto provinciales como nacionales.

El comunicado cita una bibliografía que por motivos de extensión no será detallada en este artículo pero que es indicativa de la existencia de profesionales e investigadores capaces de fundamentar y poner en debate el avance del modelo sojero, tanto en Argentina como en otros países, especialmente Brasil y Paraguay. "El modelo de agronegocio basado en la producción comercial de semillas transgénicas, agrotóxicos y fertilizantes industriales, se ha impuesto de manera excluyente en la región como modo de producción agrícola, con un avance tan sostenido que pone en peligro de desaparición los métodos orgánicos naturales, tradicionales y originarios, con implicancias ambientales y sociales de consecuencias a futuro imprevisibles", agrega el comunicado.

Así como la Ley de Medios fue pedagógica para entender los privilegios que obtiene un grupo con posiciones dominantes o monopólicas, el modelo sojero también se merece un debate amplio y valiente al respecto. El comunicado del Rectorado hace una mención al respecto: "Además, la lógica de acumulación de riquezas de este sistema deriva en el crecimiento de grupos económicos de presión política que alteran la esencia igualitaria de la democracia, e incluso la ponen en peligro".

Para finalizar, las autoridades de esa universidad resolvieron: "Expresar la voluntad política de la UNRC de orientar la educación superior, la investigación y la extensión universitaria en el sentido de las prácticas socio-ambientales sustentables, la defensa de la biodiversidad, la agricultura en función de la Soberanía Alimentaria, la generación de trabajo, la distribución de la riqueza, los modelos agroecológicos de producción de alimentos, la salvaguarda de la salud de la población y la protección del ambiente de los efectos de la contaminación y revisar los convenios vigentes que vinculan esta Universidad Nacional con empresas multinacionales del agronegocio monopólico e instruir a la Dirección de Asuntos Jurídicos que analice los procedimientos conducentes a su rescisión.











11/6/13

ESTADOS UNIDOS NOS ESPÍA






La foto de Edward Snowden, un rubiecito de 29 años y anteojos, de profesión informático y desconocido hasta hace unos días, ganó la tapa de los principales portales de los diarios europeos y norteamericanos. Es que el diario inglés The Guardian (originario de Manchester pero que se edita desde Londres desde hace medio siglo) publicó una historia que sacudirá al gobierno de Barack Obama y todo el complejo militar y del espionaje norteamericano. Desde Hong Kong y sin ocultar su identidad, Snowden dio una entrevista a The Guardian en la que asume haber trabajado 4 años para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), y dio al periódico los detalles de un programa de intrusión en las llamadas telefónicas de millones de personas por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, dirigida por el General Keith Alexander (foto). Snowden tomó la precaución de mudarse a Hong Kong 20 días antes de que la historia fuera publicada. No duda en que las autoridades norteamericanas van a demonizarlo pero pide, a través de la entrevista, que sus conciudadanos reflexionen acerca del mundo en que quieren vivir.




"Mi única motivación era informar a la gente, y lo que hice es por ellos", aseguró. "No puedo permitir que Estados Unidos destruya la privacidad de las personas", dijo este joven que ganaba 200 mil dólares anuales por ser parte de ese entramado de espionaje masivo, según aclaró.

El tema del espionaje telefónico había saltado el miércoles pasado, cuando The Guardian publicó una orden judicial a la operadora telefónica Verizon de Estados Unidos en la que la empresa debía darle a diario la información de la actividad de sus usuarios.

La mencionada orden aclaraba que Verizon no puede dar a publicidad esta solicitud por cuestiones estrictas de seguridad nacional. Es decir, no se trataba de una orden judicial de un caso específico de alguien sospechado de alguna actividad puntual sino que el pedido era indiscriminado, para todos los clientes. No hay duda que forma parte de un programa de control político orientado a millones de norteamericanos.

Además del control de las comunicaciones telefónicas, el periódico inglés hablaba del programa PRISM, destinado a intrusión de comunicaciones de Internet. Así, queda claro que Google, Apple, Microsoft, Facebook y otras grandes compañías tecnológicas colaboran con el gobierno estadounidense para entregar información privada, revelaba el diario. Es decir, los correos electrónicos, las redes sociales o cualquier otra actividad es atentamente escaneada por la inteligencia norteamericana sin autorización de los usuarios. PRISM existe desde 2007 y constituye la principal fuente de información de inteligencia.

Las respuestas a las revelaciones del miércoles en The Guardian llegaron de inmediato. En un comunicado de prensa, James Clapper, director de Inteligencia Nacional norteamericano dijo que PRISM servía para "proteger al país de una gran variedad de amenazas" y pretendió suavizar el golpe aclarando que el espionaje se hacía "únicamente sobre personas que viven fuera del país".

Lo que destapaba The Guardian se convertía en el primer golpe al gobierno de Barack Obama por espionaje indiscriminado. El conservador Washington Post se sumaba a las denuncias. Sin dudas porque siempre corre por derecha a Obama. Pero acá las cosas se empastan porque el origen de todas las medidas de control masivo al interior de Estados Unidos fue de George Bush –a través del Acta Patriótica– inmediatamente después del ataque a las torres gemelas. Dicho sea de paso, jamás el espionaje norteamericano pudo dar una versión fehaciente sobre quién es Al Qaeda.

Así como el W Post aprovecha para pegarle a Obama por sus claros vínculos con los republicanos, nadie puede pensar que es el caso de The Guardian, de clara orientación liberal y que se opuso a las invasiones de Afganistán e Irak desde el inicio hace ya más de una década.


¿QUO VADIS OBAMA? 

Así las cosas a mitad de la semana pasada, Obama salía a la luz pública el viernes en una conferencia de prensa. Ya no era el hombre que pretendía contarles a los norteamericanos que tenía un sueño, emulando a Martin Luther King, sino que no tuvo problemas en mostrarse como un personaje de pesadillas y justificó la intrusión, creyendo quizá que era una denuncia leve. Pero Snowden, dos días después de la parada de Obama, dio la cara. Y eso redobló la apuesta: no se trataba de la filtración de un papel reservado enviado desde un juzgado hacia una empresa telefónica. Era un muchachito rubio de carne y hueso que puso las cosas, valga la paradoja, en blanco sobre negro. "Mi familia no sabe qué está pasando. Mi miedo es que van a ir a por mis padres, mis amigos y mi pareja", dijo en la entrevista.

Para algunos, Obama todavía podrá simbolizar el progreso, el acceso de la comunidad afroamericana a las máximas ligas de la administración pública y muchas otras cosas que no dejan de ser parte de los cambios en el país más poderoso de la Tierra. Pero es, en estas horas, la cúspide de la toma de decisiones de un aparato infernal. Y las decisiones no se delegan.

No bien tomó estado público la denuncia, quien dio una entrevista fue el fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Se la dio a la agencia francesa AFP desde su reclusión, la embajada de Ecuador en Londres. Habló del "colapso catastrófico del derecho" en Estados Unidos. Todos recuerdan que una de las fuentes de Assange fue el analista de información de la CIA Bradley Manning, quien estuvo en Afganistán e Irak y lleva tres años preso en condiciones infrahumanas. El también joven, rubio y de anteojos Manning es ahora un pequeño héroe para Snowden. No faltan comentarios de prensa por estas horas que califican a Snowden como el nuevo Manning. Como tampoco faltan analistas que ponen a Obama en una línea de continuidad con Bush.


¡DEMOCRACIA AHORA! 


El control de la CIA y la Casa Blanca tiene sus motivos. El todavía joven pero ya veterano periodista de investigación Jeremy Scahill acaba de ganar un premio por un documental en la edición del prestigioso festival de cine de Sundance. En efecto, junto a Rick Rowley hizo Guerras Sucias (Dirty Wars), un documental que pone la piel de gallina mostrando las actividades de las tropas norteamericanas en operaciones secretas, en el uso de aviones no tripulados para eliminar adversarios y también en la actividad cotidiana de los soldados con uniforme que actúan en Afganistán, Pakistán y en otros destinos, donde las tropas norteamericanas actúan como ejército invasor. Scahill publicó hace unos años Blackwater, el auge del ejército mercenario más poderoso del mundo, donde se evidencia que no hay límites entre las tropas mercenarias de empresas privadas de seguridad y los ejércitos formales de Estados Unidos y Gran Bretaña.



Scahill forma parte de una nueva camada de periodistas investigativos que toman la posta de grandes plumas como Seymour Hersh, quien no dejó de publicar verdades en los últimos 50 años, pese a que los dueños de los medios dejaron a Hersh en un lugar marginal. Vale la pena recordarlo: Hersh saltó a la primera plana de los diarios cuando entrevistó a un oficial norteamericano preso, que le detalló cómo había sido la masacre de Mi Lay (1968) en plena ocupación norteamericana en Vietnam.




Poco tiempo después de las denuncias de Hersh salía a la luz en Estados Unidos un libro que se convertía en un ícono de la oposición a la invasión en Vietnam. Era Los ejércitos de la noche, de Norman Mailer, donde se mostraba el otro lado del gran Imperio, el de los que querían confraternizar con los vietnamitas en vez de intentar destriparlos y someterlos. Mailer murió en 2007, y pese a ser un autor de culto, los grandes medios ya no lo publicaban, porque sencillamente era un opositor feroz a las invasiones en Afganistán y en Irán. Hersh sigue en el camino.

Scahill es parte de Democracy Now, un colectivo que no claudica frente al poder. Es una emisión que sale por distintos canales de televisión, radio e Internet y que presenta Amy Goodman, y que en una de sus últimas emisiones puso a disposición de las audiencias Dirty Wars. Scahill estuvo en Irak, en Pakistán, en Afganistán, en Yemen, en Somalia, en Sudán y en muchos otros lugares donde las tropas norteamericanas realizaron acciones criminales. Las pone en evidencia en el documental y se las cuenta a Amy Goodman.

Es cierto que no puede construirse una visión paranoica de la política, pero peor aún es desconocer que el poderío militar norteamericano tiene un pacto implícito con los grandes medios de comunicación respecto de no incursionar en el sentido imperial de sus fuerzas armadas como punta de lanza de las grandes compañías multinacionales.

El control sobre los correos electrónicos y las llamadas telefónicas no son la persecución directa a Democracy Now y a otras asociaciones o grupos de norteamericanos contrarios a la ideología imperial reinante en ese país. Sin embargo, son parte del fantasma de la Casa Blanca y del Pentágono norteamericanos. Viven con espanto el recuerdo de la derrota de Vietnam, de la influencia interna de aquellos crímenes que nunca llegaron a los tribunales y que fueron destapados por Hersh, Mailer y otros valientes periodistas.

Scahill pone el acento en algunos aspectos ignorados por la gran prensa norteamericana. Los drones –aviones no tripulados– fueron utilizados a fines de mayo, en Pakistán para ejecutar a siete personas. Nadie se hace cargo de su utilización, sin embargo el mismo Obama durante la campaña electoral que le permitió la reelección se comprometió a controlar y disminuir drásticamente las operaciones con robots asesinos. Esto sucedió unos días antes de que tomara estado público la denuncia de Edward Snowden. Los drones actuaron a kilómetros de distancia de Estados Unidos y quizá resulte más fácil de ocultar para el gran público norteamericano. Lo que cuenta Snowden impacta sobre el corazón de la credibilidad del sistema. El mismo domingo por la noche, las portadas de los portales de noticias del Washington Post, el New York Times, el Financial Times y de otros diarios norteamericanos contaban la historia de Snowden. Habían pasado apenas 48 horas de la conferencia de prensa de Obama. Si la sociedad norteamericana llega a percibir que una y otra cosa –los drones y el PRISM– forman parte de un mismo sistema de dominación y control, es posible que el sistema político de la nación más poderosa del planeta tenga que reconocer: Houston, estamos en problemas.














2/12/12

LOS DUEÑOS DE LOS GRANDES MEDIOS






La discusión sobre quiénes están detrás de las corporaciones mediáticas es global. La lógica financiera impacta de lleno en la propiedad y el discurso de los medios...

Tal fue en estos años el avance del poderío de los grandes medios que algunos afirman que constituyen el segundo poder y no el cuarto como tradicionalmente se lo llamaba. Eso sí, los que sostienen esa mirada, como Ignacio Ramonet, afirman que el primer poder es el financiero. El jueves pasado, en plena tarea al frente de la redacción del periódico parisino Le Monde, se descompuso su director, Erik Izraelewicz, quien al rato murió en una clínica. La lamentable muerte del periodista de 58 años tuvo una despedida que, al menos, resulta curiosa. Fue Louis Dreyfus, el presidente del directorio, quien firmó el comunicado de condolencias publicado de inmediato en el portal virtual del diario y no la asamblea de periodistas. ¿Por qué esta observación ingrata en medio de una muerte? Por varios motivos en los que vale la pena reparar en un momento en el cual se debate con agitación sobre un artículo de la ley de medios y se corre el riesgo de quedar sesgados ante un tema demasiado complejo. Le Monde mantuvo hasta hace unos años una serie de normas que realmente servía para marcar a fuego la diferencia entre la redacción periodística y el manejo económico financiero de la empresa.

En primer lugar, porque el colectivo de periodistas contaba con la mayoría de las acciones, con la particularidad de que, por estatuto, esa participación les permitía oponerse y bloquear medidas empresarias si resultaba, a criterio de ese colectivo, contrarias a la autonomía editorial del diario.

En un diario surgido al calor de la liberación de París del invasor nazi en 1944, esto constituía una marca de orgullo. Le Monde era fundado por seguidores de Charles De Gaulle, católicos y laicos, y se constituía en un punto de referencia para el pensamiento de centro-izquierda y socialista. En 1951, por una diferencia con el director, Hubert Beuve-Méry, dos periodistas que integraban el Consejo de Redacción impulsaron la creación de la Sociedad de Redactores de Le Monde. Ese colectivo fue un ejemplo seguido por muchos otros medios franceses, incluso de orientación conservadora como Le Figaro. Si hubo una figura destacada en estos cambios fue Jean Schwoebel, quien luego fue presidente de la Federación Francesa de Periodistas y publicó, en el mítico 1968, La prensa, el poder y el dinero, un libro imprescindible para el debate de la libertad de información.

Los problemas financieros de Le Monde (a partir de 2008) llegaron mucho después de que el gobierno de François Mitterrand privatizara muchas empresas, entre ellas TF1 –la cadena televisiva más vista de Francia– que quedó en manos del poderoso grupo Bouygues, que además de ser proveedores del Estado en obras viales y civiles pasó a telefonía y a medios de comunicación. Le Monde incorporó capital privado hacia principios de 2011 y eso significó que el nuevo director –el recientemente fallecido Izraelewicz– fuera elegido por su trayectoria en el periodismo financiero, y que el nuevo CEO y presidente del directorio fuera Dreyfus, un hombre que había hecho carrera en el mundo de los negocios editoriales y tenga, además, lazos de sangre con el poderoso grupo Louis Dreyfus, comercializador de granos con sede en Holanda y negocios en todo el mundo, entre ellos la Argentina.

Para curiosidades de mutación, el caso del diario Liberation de París es no menos impactante. Fue fundado por Jean Paul Sartre en el crítico año 1973, retomando el nombre de un periódico clandestino de los tiempos de los maquis, con una mirada editorial a la izquierda de Le Monde. En 2006, por los problemas financieros, la inyección de capital llegó de la mano de Edouard de Rothschild, de la poderosa familia cuyos orígenes se remontan a 1760, cuando Mayer Amschel Rothschild abrió una tienda de monedas en el gueto judío de Frankfurt, Alemania. Tras colocar a sus cinco hijos varones al frente de casas bancarias en las principales ciudades financieras de Europa, los Rothschild salieron de Waterloo más victoriosos que el propio duque de Wellington, quien derrotó en ese campo de batalla cercano a Bruselas al mismísimo Napoleón Bonaparte. Los agentes de la Bolsa de Valores de Londres esperaban tener primicias del resultado de las armas para poder especular con los títulos y acciones bursátiles. Nathan Rothschild había tenido la precaución de enviar veloces jinetes con poderosos catalejos que seguían de cerca las columnas militares y pudieron certificar el éxito de prusianos e ingleses. Con ese dato fresco, Rothschild vendió títulos ingleses por debajo del valor, y sus competidores descontaron que el poderoso banquero tenía la primicia del éxito francés. Una vez que los otros agentes bursátiles lo imitaron, mandó a sus empleados, cual carga de caballería, a comprar todo a precio vil. Dicen que, en aquellos días posteriores al 15 de junio de 1815, la sede londinense de la banca Rothschild multiplicó por 20 sus ganancias.

Si, en vez de buscar apellidos ilustres de grupos transnacionales del comercio o las finanzas, se busca por el lado de los fondos especulativos, basta con cruzar los Pirineos y llegar hasta Madrid para verificar que El País, el emblemático diario que se repartió gratis en las febriles jornadas del Tejerazo (intento de golpe de Estado de febrero de 1981), de orientación socialista, ya tiene una fuerte injerencia de capitales especulativos. En efecto, el grupo editorial Prisa, fundado por Jesús de Polanco, siempre se había mantenido como un conglomerado de medios y publicación de libros, pero sin mezclarse con otras actividades. Era una manera de mostrar cierta distancia de otra clase de negocios. Sin embargo, a principios de 2010, tres años después de la muerte de Polanco, Prisa se asoció con Liberty Acquisition Holding Corporation, un fondo de inversión que salió a la Bolsa de Nueva York en 2007 y maneja los llamados hedge funds, que algunos llaman fondos buitres. La inyección de dinero de Liberty en Prisa fue de la friolera de 861 millones de dólares. Basta ver las más que tibias posiciones editoriales de El País sobre el ajuste del gobierno de Mariano Rajoy para confirmar que la vieja orientación socialista no es ni siquiera cosmética en la actualidad.

Las malas noticias sobre los dueños de los medios podrían llevar páginas y páginas. Pero para alinear con las fechas mencionadas más arriba, basta ver que la emblemática compañía Dow & Jones, que tiene a su cargo nada menos que el índice de las acciones de la Bolsa de Nueva York (entre otros miles de índices) fue comprada por News Corporation, la empresa de medios del magnate Rupert Murdoch. Y que el multimillonario Michael Bloomberg, dueño de la agencia de noticias financieras, es alcalde de Nueva York desde hace una década. Es decir, la ironía de Ignacio Ramonet sobre primero y segundo poder tiene indicios suficientes de poner a prueba cualquier teoría política sobre el poder político elaborada en el siglo XX.

Argentina, tú también. Los 90 permitieron experiencias de laboratorio para los grandes medios en Argentina. Clarín perdió parte del tren cuando Carlos Menem le fue cerrando el camino a la telefonía, que era el camino ansiado por el grupo.

En 1995, a los 60 años de la salida del primer ejemplar del diario fundado por Roberto Noble, su viuda, en la fiesta empresaria, daba por iniciadas las operaciones contra el riojano, que tan bien se había portado en 1989, cuando le daba por pocos pesos nada menos que Canal 13 y hacía que el Congreso modificara un inciso de un artículo del decreto ley de la dictadura (la Ley de Radiodifusión 22.285/80) que impedía a los dueños de medios gráficos ser titulares de licencias de medios audiovisuales. Clarín, con el fútbol como atractivo, fue regando de canales de cable todo el país, comprando pymes del sector o quitándoles suscriptores a los que no querían vender. El fútbol era la clave: los cables que no estaban alineados con el grupo no conseguían las transmisiones debido al negocio de exclusividad cerrado por Torneos y Competencias con la Asociación del Fútbol Argentino.

El cableado para televisión era la base para saltar a la telefonía. Pero Ernestina Herrera de Noble se quedó con las ganas. Menem alentó sí a los grupos empresariales más nobles (a él). Así, entraron en escena una serie de jugadores que nada tenía que ver con la historia de la televisión. Por ejemplo, en 1998, aparecieron una serie de texanos con sombreros texanos y un dinero inmenso de origen imposible de rastrear. Hicks, Muse, Tate & Furst se presentaba como “un fondo de inversión” norteamericano interesado, quién sabe por qué, en las pantallas de los argentinos. De la noche a la mañana, invirtieron 700 millones de dólares en comprar el 30% del CEI, un conglomerado donde convivían Telefónica, el Citibank y Raúl Moneta. Es decir, un fondo financiero para sumarse a un grupo que tenía una mesa de tres patas, dos de las cuales eran de las finanzas. El Citi, más que conocido, y Moneta, un escribano emprendedor que había empezado con una mesa de dinero en la época de Martínez de Hoz. A tal punto crecía el CEI en la cantidad de medios que tenía –o en la plata que necesitaba justificar– que en 1999 aparecía, en el ranking de empresas, con una facturación por encima nada menos que de Techint y muy cerca de YPF.

Hicks, Muse, Tate & Furst siguió metiendo plata y se asoció con otro “fondo de inversión” llamado Liberty Media. A veces, vale la pena desempolvar documentos públicos de ese entonces. Con fecha 10 de abril de 2001 y con la firma del entonces secretario de Finanzas Daniel Marx (el mismo que deplora la política de desendeudamiento argentino), les otorgaba la titularidad de Cablevisión –por partes iguales– a Hicks y a otro grupo que figuraba como adquirente de las acciones de Liberty Media. El grupo en cuestión, Unitedglobalcom, tenía como uno de sus socios –y cara visible– a Torneos y Competencias.
Con los años, Cablevisión entró en la órbita del Grupo Clarín. Entre las tantas cosas extrañas, aparece un socio mexicano, llamado David Martínez y que preside otro “fondo de inversión” (Fintech Advisory) con nada menos que el 40% de las acciones de Cablevisión. Martínez tuvo cierta prensa estos días por su disposición a adecuarse a las inversiones tal como lo requiere la ley de medios. “La ley es la ley” es la frase que salió publicada en los medios. Fintech tiene oficinas en Londres y Nueva York. El diario (de Rupert Murdoch) The New York Post se ocupó de informar que Martínez compró una casa en Nueva York que le costó 42,5 millones de dólares y que le agregó otros 13 millones para remodelarla.

Quien escribe estas líneas publicó, hace 10 años, Grandes hermanos, un libro que contaba las costillas de los dueños de la información en esa Argentina intoxicada del poder financiero y de destrucción de la industria y de los valores populares en la cultura nacional. No cambiaron tanto los empresarios que están involucrados en los medios de comunicación como negocio. Siguen presentes empresarios surgidos del mundo financiero o del mundo de la política que por arte de magia llegaron al mundo de las finanzas y los medios. Y no sólo en el Grupo Clarín. Y no sólo entre los que están “pasados de licencias”. Ejercer el periodismo no es un acto de valentía cuando hay condiciones para poder hacer valer la multiplicidad de intereses que juegan en una sociedad. Sería fácil resolver esta historia de la concentración de poder con el imprescindible paso de desmontar las licencias excedidas por Clarín y otros grupos empresariales.

Al hablar de “otras voces”, la Coalición por una Radiodifusión Democrática, hace ya ocho años, no hablaba de cómo quitarle a Héctor Magnetto para darles a otros grupos empresariales, sino en crear las normas necesarias para mejorar la calidad de la comunicación popular. Esa es, si cabe la expresión, la famosa batalla de la comunicación. La otra es una pelea entre grupos empresariales. Interesante para diseccionar intereses pero poco estimulante para cambiar las cosas y redistribuir la riqueza y la palabra.





31/8/11

Qué hará CLARÍN después de OCTUBRE





En muy pocos días, el 9 de septiembre, se cumplirá un año de la presentación hecha por la Procuración del Tesoro al juez Edmundo Carbone para que deje de tener efecto la medida cautelar tomada por el magistrado en relación con el artículo 161 de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Recordemos, ese artículo –que lleva como título “adecuación” y no “desinversión” como lo llama el monopolio– plantea que “los titulares de licencias de los servicios regulados por esta ley, que a la fecha de su sanción no reúnan o no cumplan los requisitos previstos, o las personas jurídicas que al momento de entrada en vigencia de esta ley fueran titulares de una cantidad mayor de licencias, o con una composición societaria diferente a la permitida, deberán ajustarse a las disposiciones de la presente en un plazo no mayor a un (1) año desde que la autoridad de aplicación establezca los mecanismos de transición. Vencido dicho plazo serán aplicables las medidas que al incumplimiento –en cada caso– correspondiesen.” La Procuración había pedido el levantamiento de la cautelar por considerar que en poco más de 30 días se cumplían dos años de la entrada en vigencia de la ley.

Cabe aclarar que una cautelar no avanza sobre el fondo de la cuestión, y si se permite la licencia retórica, actúa en el fuero contencioso administrativo de una manera análoga a la figura de la prisión preventiva en el fuero penal. Es decir, no se expide sobre el fondo de la cuestión y, desde ya, no puede extenderse en el tiempo indefinidamente.

La ley fue promulgada el 10 de octubre de 2009, y debía aplicarse de modo completo y de forma inmediata, pero el Grupo Clarín judicializó la norma pensando que, si ganaba tiempo, podía llegar a octubre de 2011 con un escenario político en el cual se impusiera en los comicios algún candidato comprometido con el fin de la 26.522. O sea, con los intereses de Héctor Magnetto y sus socios.

Esa estrategia se puso en marcha y el juez Carbone, dos meses después de vigente la ley, dictó la cautelar. Desde ya, no fue el único magistrado que sumó su música a la banda sinfónica de un solo Clarín.

Esta medida de Carbone tuvo muchas idas y vueltas judiciales. Sin entrar en el aleph judicial, repasemos. El pedido de la Procuración del Tesoro llegó a la Corte Suprema de Justicia que, en octubre de 2010, no puso un término a la cautelar (la Corte no modifica sentencias ni alarga o acorta plazos) pero devolvió el expediente al juez Carbone exhortando a que fijara “un plazo razonable”. Carbone, mucho después, estableció que la cautelar vencería en diciembre de 2013.

Nótese que ni siquiera avanzó en la resolución de fondo. De inmediato, el Estado Nacional volvió a la carga y apeló ese fallo, por desmedido, ante la Cámara Federal que, a su vez, lo rechazó. La última instancia que le queda entonces al Ejecutivo para que la ley tenga plena vigencia es acudir a la Corte con el denominado “recurso de queja”. Precisamente en estos días vence ese plazo y se descuenta que la procuradora del Tesoro, Angelina Abbona, presentará el escrito ante el máximo tribunal de justicia.

No es fácil saber de antemano qué podrá decidir la Corte ni en qué plazo se expedirá. Está, como antecedente, su propia doctrina sobre las cautelares cuando habló de “plazos razonables”. Si se tiene en cuenta que la ley lleva dos años de vigencia y establecía el plazo de un año para la adecuación de las inversiones, la mora lleva casi el doble de lo previsto por el Poder Legislativo.

Todo esto tiene un entramado jurídico complejo. Porque, además, el universo de aplicación del artículo 161 tiene algunas otras complejidades. Básicamente, la que hace a cuántas licencias tiene Clarín, ya que el fondo del asunto es que la Ley 26.522 establece la cantidad de licencias en cada área de cobertura. Por ejemplo, no se puede ser licenciatario de canal de aire y de cable en la misma área. Y cabe recordar que el monopolio pidió que Cablevisión absorbiera a Multicanal y a otras empresas menores (lo que hace un total de 237 en todo el país) y esto fue rechazado por el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) en septiembre de 2009, poco antes de la aprobación de la nueva ley. Nada tenía que ver la nueva ley –que todavía no había sido aprobada– con los argumentos para rechazar esa fusión: era la misma ley de la dictadura (la 22.285) la que tenía algunos límites concretos a las posiciones monopólicas o dominantes.

CLIMA POLÍTICO. En junio de 2009, pocos meses antes de aprobada la ley, Héctor Magnetto y sus socios, descontaban que las elecciones de 2011 mostrarían el fin de los días del kirchnerismo.

De allí que la aprobación de la Ley 26.522 fue tomada como un golpe duro pero no definitivo. La penetración del monopolio en el Poder Judicial era tan grande que la política de Magnetto fue simple: recurrir a jueces allegados y poblar los tribunales de cautelares con la esperanza de llegar a octubre sin reconocer la vigencia de la ley y luego confiar en una nueva legislación en la materia. De esa manera, daría una demostración de poder que luego se coronaría con un marco legal que convalidara el monopolio.

Pero, pasado el tiempo, el escenario resultó completamente diferente. Las elecciones primarias del 14 de agosto confirmaron lo que Magnetto no quería escuchar ni leer. Sus propios columnistas y editorialistas confirmaron que la contundencia del triunfo de Cristina Fernández de Kirchner hacía imposible soñar con que alguno de los candidatos lo llevara al ballottage tan deseado.

Héctor Magnetto tiene una relación muy estrecha con Eduardo Duhalde pero se diluyó su presencia. Con Ricardo Alfonsín el Grupo Clarín logró mejorar las relaciones en los últimos tramos del armado de la fórmula radical, pero Alfonsín no logró hacer pie en el electorado. Con Hermes Binner, que con un 10% de los votos el 14 de agosto logró despertar algunos entusiasmos, el monopolio tiene una tibia buena relación. Por un lado, porque su compañera de fórmula, Norma Morandini, trabaja en Clarín y como senadora fue una adversaria acérrima de la Ley 26.522, y por el otro porque lograron que Binner, pese a que apoyó la ley mientras se trató, dijera ahora que está en contra de “algunos aspectos polémicos”, que no son otros que los relativos al artículo 161. En síntesis, nada relevante de cara a los cuatro años próximos.

El Grupo Clarín tuvo algunos amortiguadores importantes, además de sus relaciones con la dirigencia política y con muchos jueces. Concretamente contaba con una central empresarial exclusiva como la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que fue abandonada tempranamente por varias empresas –Telefónica, por ejemplo– y que luego entró en un declive completo. Porque los socios principales de Magnetto en AEA eran Techint y Arcor, dos empresas que pueden tener puntos conflictivos en su relación con el gobierno, pero en ningún caso eligieron alinearse con Clarín en esa pelea tan frontal como desconocedora de las leyes. A su vez, el desguace de la Mesa de Enlace pone a Magnetto ante la cruda realidad de que en los próximos años no volverá a hablarse del plato favorito del monopolio: “el campo versus el gobierno”. Ese eslogan, efectista en 2008, fue enterrado a partir de la procacidad del presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, que no puede ser defendido ni desde las páginas de Clarín.

Por último, el eje de alianzas internacionales, que otrora se basó en la entrada irrestricta a la embajada de Estados Unidos y a sus buenas relaciones con dueños de diarios asociados en la Sociedad Interamericana de Prensa () ya no pesa. Con la embajada, porque Estados Unidos tiene otras urgencias y otro alineamiento. Los analistas internacionales de Clarín deberían tomar nota de que Colombia se alineó en Unasur con fervor. Y que su presidente, Juan Manuel Santos, estuvo días pasados dando un estímulo al vínculo de su gobierno con el que encabeza Cristina Fernández de Kirchner.

Como dato no menor, Santos pertenece a una familia muy ligada a los medios. Él mismo participó de El Tiempo de Bogotá, el diario de mayor tirada de Colombia. Precisamente su hermano mayor Enrique fue presidente de la SIP, en 2008.


Clarín hubiera soñado con un presidente Juan Manuel Santos que hubiera sumado su voz a los reclamos empresariales de Magnetto. Se encontraron con una Argentina que lejos de estar aislada del mundo puede establecer alianzas sólidas con gobiernos de otros países sin renunciar a sus principios y, por supuesto, tratando de lograr que, PASO a PASO, las leyes tengan plena vigencia.




27/6/11

EL ADN DE LATINOAMERICA





En Uruguay, dentro del Frente Amplio hay divergencias sobre la legitimidad de derogar la llamada Ley de Caducidad que deja un alto grado de impunidad a los genocidas de aquel país. Un referéndum de 1989, y un plebiscito de 2007, no contaron con los votos suficientes como para derogarla y recientemente algunos dirigentes del Frente se opusieron a derogarla vía parlamentaria con el argumento de que una mayoría parlamentaria no puede estar por encima de una consulta popular. Es decir, si José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro no se ponen de acuerdo sobre un tema así no puede pensarse de que alguno de esos dos dirigentes tupamaros esté flojeando y quiera el olvido. Sin embargo, pese a que ambos fueron protagonistas de un estoicismo extraordinario contra la dictadura, años después no logran aunar criterios para llevar a los genocidas a la cárcel.

En Brasil, los militares hicieron una autoamnistía en 1979 que no fue derogada desde que en ese país hay elecciones libres (1985). Desde entonces, los crímenes cometidos durante la dictadura no fueron juzgados. Un reciente fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos impone a Brasil el juzgamiento de crímenes. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ex presa política y torturada durante su detención, sostuvo que “cumplir esta decisión de la Corte significa, además de demostrar la necesidad de asegurar el derecho a la memoria y a la reparación, la posibilidad de dar a las futuras generaciones la responsabilidad de prevenir prácticas similares”. Sin embargo, las alianzas propias de su gobierno llevan a que el Congreso todavía no haya fijado plazo para tratar la creación de la Comisión de Verdad que fue impulsada por Dilma durante la campaña.

En Chile, el genocida Augusto Pinochet logró morir rodeado de absoluta impunidad y los juicios por los crímenes de su dictadura avanzan con muchísima dificultad.

La situación en otros países latinoamericanos que sufrieron dictaduras no es muy diferente.

Es decir, las fuerzas sociales y políticas que pretenden hacer justicia sobre el pasado reciente y cerrar las puertas a nuevos intentos violentos encuentran fuertísima resistencia en corporaciones de poder y sectores sociales que no asumen la lucha por los derechos humanos como algo propio. Ni la lucha por hacer justicia sobre el pasado, ni la lucha por extender el concepto de derechos humanos a la dignidad, el trabajo registrado, la vivienda así como la plena e irrestricta vigencia de instituciones donde no haya impunidad.

La Argentina logró, gracias al empuje impresionante de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo tener un soporte ético y político para que Néstor Kirchner impulsara la derogación irrestricta de las normas de impunidad y para impulsar los juicios a los genocidas. Así, en este 2011, se terminaron de derribar todas las trabas para que funcionen tribunales orales en todo el territorio nacional. Junto con esto, la sociedad argentina se fue adueñando de un concepto importantísimo: extender los derechos humanos a otros campos. Ya no se trata sólo de juzgar genocidas sino de incluir en vez de excluir, de tener dignidad y soberanía en vez de temor y sometimiento. La sociedad argentina revive el protagonismo de la épica por una sociedad sin pobres, sin injusticias y sin ninguna persecución a la protesta social.

El agregado que hace la diferencia al camino elegido por la mayoría del pueblo argentino es que identificó a los grupos de empresarios civiles que formaron parte de la dictadura.

El Grupo Clarín quedó en la incómoda situación de verse conminado por ley (la de Servicios de Comunicación Audiovisual) a ir desandando el camino de privilegios que creó durante la dictadura y que consolidó durante el neoliberalismo. Sin embargo, muchos intereses retrógrados, huérfanos de expresiones políticas fuertes, juegan sus cartas al poder extorsivo del monopolio mediático. Hay que reconocerlo, en la sociedad argentina, al igual que en el resto del mundo hay sectores que se identifican con esa derecha retrógrada. Un genocidio de miles de desaparecidos contó con la militancia comprometida de muchos cobardes y pusilánimes.

Clarín silenció durante años el tema de la identidad biológica de Felipe y Marcela Noble. Hoy salieron con los tapones de punta a decir que “van a terminar con la persecución”. Se trata de una operación psicopática que invierte la carga de la prueba. La realidad es que debieron, tarde, ir a la Justicia. Hicieron lo que Estela de Carlotto y las Abuelas reclamaron durante años. Ellas quieren la verdad. Probablemente, los abogados y agentes de espionaje privado que trabajaron para “la operación ADN” les hayan dicho a Héctor Magnetto y a Ernestina Herrera de Noble que duerman sin frazada, que va a dar negativo el cotejo de las muestras genéticas con las que están en el Banco de Datos Genéticos. Probablemente, la instalación del tema produzca temores y confusiones en algunos sectores justo en una semana donde se define el lanzamiento de Cristina Fernández de Kircher a un nuevo período.

Pero la gran pregunta es: ¿qué ejemplo pretenden dar a la sociedad el monopolio y el coro de comunicadores que lo acompaña en la operación ADN?

La respuesta es fácil: la de un grupo con mucho poder, con el poder que demostraron muchas veces de hacer daño y condicionar o voltear gobiernos. Pero este 2011 muestra relaciones de fuerza diferentes. Ya no podrán condicionar ni la marcha del calendario electoral, ni podrán modificar las preferencias del electorado que le permitirán a Cristina ganar en primera vuelta ni tampoco podrán frenar los juicios a los genocidas. Si de algo sirven estos golpes de efecto es para recordar que los procesos de profundización de la distribución de la riqueza y de empoderamiento del pueblo deben darse con mucha militancia, mucho compromiso, mucha humildad y austeridad.

No es bueno sentirse solo. En ninguno de los dos sentidos. Porque hay un pueblo que siente que es protagonista y porque hay un conglomerado empresarial y político que tiene una base social cada vez menor. Y para profundizar el proceso es preciso disputarle esa base social, para que cada uno de ellos se sienta involucrado en el concepto más amplio de la lucha por los derechos humanos.



22/9/10

MÁS EDUCACIÓN Y TRABAJO = MENOS INSEGURIDAD



El economista argentino Bernardo Kliksberg, el mayor especialista en pobreza de Latinoamérica, sostiene que el único camino eficaz para bajar los índices de criminalidad es a través de políticas sociales.

La ecuación parece fácil: a mayor inversión educativa y en políticas sociales, menores son los índices de criminalidad.

“Hay una correlación estadística absoluta entre más educación y menos delincuencia. Cuanta más escolaridad y trabajo decente haya, menor será el nivel de inseguridad en la sociedad”.

En momentos en que el debate sobre la inseguridad vuelve a las tapas de los diarios y a los principales títulos de los noticieros, las palabras de Bernardo Kliksberg clarifican el panorama. Es que es una voz autorizada en la materia: el economista argentino es el mayor experto latinoamericano en pobreza y desigualdad. Es asesor principal de la dirección regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y asesoró en los últimos años a más de 30 países y a organismos internacionales como la Unesco, Unicef, OIT, OEA y OPS, entre otros.

Kliksberg es autor de 48 libros relacionados con el tema. El más reciente es el best seller Primero la gente, escrito con el premio Nobel de Economía Amartya Sen. Por estos días se encuentra en la Argentina. Vino a participar del Primer Foro Nacional sobre Responsabilidad Social Empresaria, que se realizó esta semana en la provincia de Mendoza.

El director de Miradas al Sur, Eduardo Anguita, lo entrevistó en Carbono 14, su programa de radio que se emite todos los días -de 18 a 20- por Radio Nacional. El economista aseguró que las políticas de mano dura y el aumento de penas para combatir la inseguridad ciudadana no sirven.

Afirmó que “los países que lograron bajar los índices de delincuencia lo hicieron en base a la inclusión social universal de los jóvenes”. También habló sobre las dificultades que está teniendo la mayoría de los jóvenes latinoamericanos para acceder al mercado de trabajo formal...


–¿Cómo transmitir la cultura del trabajo para que haya más igualdad y para que sea un elemento que dé homogeneidad, que nos integre como sociedad?

–Es un momento muy oportuno para desenroscar el tema. Se está generando en el mundo como consecuencia de esta crisis económica, casi salvaje, que generaron los desaciertos fenomenales en la economía norteamericana, esto que se llama una generación perdida. Hay 81 millones de jóvenes desocupados: es la mayor cifra de jóvenes desocupados en la historia.

La tasa de desocupación en Europa está alrededor del 24 por ciento. Hay toda una generación a la que no se le ha dado la oportunidad de golpear la puerta siquiera para tratar de ser probado en una entrevista. En los Estados Unidos, por cada puesto de trabajo hay seis aspirantes y en algunas áreas como la construcción por cada puesto hay 35 aspirantes. Eso en el mundo desarrollado.

–¿Y en América latina?

–Tenemos 7 millones de jóvenes desocupados. Y los jóvenes que sí están ocupados tienen condiciones mucho peores que los otros grupos de edades: ganan la mitad del sueldo que los adultos y el 68 por ciento no tiene un seguro médico. No se les está abriendo la puerta a los jóvenes para que muestren su cultura de trabajo. Por el contrario, es un momento de exclusión severa. Las crisis han tenido una de sus figuras más vulnerables y más débiles en los jóvenes que estaban asomando a la sociedad de trabajo.

En América Latina hay un tema dramático que es que no hay posibilidad de insertarse en el mercado de trabajo formal. Para poder insertarse en el mercado de trabajo formal hay que tener por lo menos doce años de escolaridad. Se muestra estadísticamente que con menos de una secundaria completa hoy las empresas, con razón, en el siglo XXI en un mundo tecnológico tan avanzado, no aceptan siquiera mano de obra para salidas menores no calificadas y resulta que ahí hay un cuello grande. Porque el 50 por ciento de los jóvenes en la mayor parte de América Latina no terminaron el colegio secundario. No porque les falte cultura de estudio, sino porque la pobreza está ahí presente en el 34 por ciento de la población.

  • Kliksberg, sin embargo, remarcó que ha habido avances importantes en la Argentina, en Uruguay, en Chile, en Brasil. Aunque advirtió: “Hoy las cifras siguen siendo muy lejanas a lo que se necesita. Resulta que de cada 3 chicos pobres sólo 1 termina la secundaria. Y sin secundaria van a ser marginales. El tema central es el acceso a la educación y el acceso al trabajo. Esos son los temas estratégicos centrales. Si no se resuelve la atención a los jóvenes, va a haber niveles de conflictividad altísimos y es de mirada muy corta ver cómo se desarrolla este drama. Que es drama para toda la ciudadanía: el de la inseguridad ciudadana”.

–Quería adentrarme en estas tensiones que usted dice. No para extorsionar con la idea de que hay que invertir más en seguridad, sino para poder profundizar esto que usted dice: una generación de adolescentes y jóvenes, con problemas de rebeldía social o delincuencia, que pueden terminar sus días en la cárcel.

–Claro. Yo me apoyo en cifras y las cifras dicen que la delincuencia joven ha aumentado significativamente en toda América Latina. Pero cuando se analiza qué pasó en otros países, cuáles son las experiencias comparadas, qué ciudades del mundo lograron eliminar la delincuencia joven, se llega a conclusiones opuestas a las conclusiones demagógicas y rápidas en que se está llegando por parte de algunos sectores en el debate de la Argentina. La conclusión demagógica y rápida es hay que meterlos presos, aplicarles la mano dura, todo el rigor. Yo les pregunto a los que plantean esos términos: ¿saben cuáles son los países del mundo que tienen menos criminalidad joven? Son Noruega, Suecia, Dinamarca, que tienen menos de un homicidio cada 100.000 habitantes por año.

En América Latina tenemos 26 homicidios cada cien mil habitantes por año, y en el Salvador 70 homicidios cada cien mil habitantes por año. ¿Cómo lo lograron los países nórdicos? ¿En base a aumentar el número de patrulleros en la calle y las alarmas eléctricas y a hacer penas más severas? No. Son los países que tienen la menor cantidad de policías por habitante. O sea: la inversión en fuerzas de seguridad es la menor en todo el planeta. Lo lograron en base a la inclusión social universal de los jóvenes. No es una tentación el delito porque todos los jóvenes, amparados por la sociedad –incluyendo las empresas privadas–, pueden terminar desde el preescolar hasta un posgrado. Todos los jóvenes tienen el derecho asegurado y protección total en materia de salud.

  • El especialista de la ONU señaló que el 20 % de todos los jóvenes de América Latina están actualmente fuera del sistema educativo y fuera del mercado del trabajo. Y que, en ese sentido, las políticas públicas “siguen siendo muy débiles”. Pero marcó excepciones: “Hay cosas muy interesantes que está haciendo el Ministerio de Trabajo en la Argentina con empresas privadas. O lo que está haciendo el Ministerio de Educación para que los chicos que no terminaron la secundaria puedan rendir las materias que les faltan”.

    Kliksberg explicó: “Algunos jóvenes excluidos que no tienen ayuda quedan sueltos frente a la opción de la delincuencia. De alguna manera la sociedad está preparando una mano de obra cautiva al crimen organizado. La sociedad no distingue entre el crimen organizado y la criminalidad joven”.

–¿Cómo se logra convencer al sector privado, a la sociedad, de qué es necesario hacer esta apuesta a los jóvenes? Porque muchas veces es el sector privado el que presiona al Estado para que no gaste esos recursos en los jóvenes.

–La idea es como El Principito: lo esencial es invisible a los ojos. Hay una correlación estadística absoluta entre más educación y menos delincuencia. En los Estados Unidos se probó hace poco que un año más de escolaridad para los chicos que abandonaban la escuela reducía el número de asaltos y homicidios en la economía en un 30 por ciento. Cuanta más educación y trabajo decente haya, menor será el nivel de inseguridad en la sociedad.

  • Kliksberg remarcó que las empresas privadas pueden ayudar muchísimo en las políticas públicas. Y destacó las acciones de ese tipo que se están haciendo en Alemania, Noruega, Holanda, Canadá. “Ahí las empresas privadas asumen su responsabilidad social empresaria para crear puestos de entrenamiento, en una primera etapa, y después trabajo para jóvenes excluidos. Ahí comienza la seguridad. El tercer término es la familia. Si se apoya a la familia para que no se desarticule, baja la pobreza. La familia es la principal proveedora de educación antidelincuencia en la sociedad a través de los ejemplos diarios. Estas acciones son las que producen resultados en el mediano y largo plazo y hacen bajar la delincuencia. Entonces, como decía El Principito, está allí, a la vista”.


Finalmente, Kliksberg diferenció la criminalidad joven del delito organizado. “Al crimen organizado al que aplicarle el máximo peso de la ley, como las bandas del narcotráfico o las que hacen secuestros, entre otras. Pero la delincuencia joven que está creciendo debe ser analizada desde el punto de vista de las opciones reales que se están ofreciendo en esta sociedad.” Una voz autorizada para un debate que suele quedarse a mitad de camino.



21/3/10

HOY TENEMOS JUECES DE LA DICTADURA




En un fallo insólito, la Cámara de Casación Penal suspendió el viernes la realización de las pruebas de ADN a Felipe y Marcela Noble Herrera.

La Sala II, presidida por Raúl Madueño y con la anuencia de Luis García y Guillermo Yacobucci, dio pie a un pedido de los abogados de Clarín quienes presentaron un recurso de queja para apelar a la Corte Suprema.

La “queja” se debe a que el lunes, la Cámara Federal de San Martín ordenó al juez Conrado Bergesio no dilatar más el envío al Banco Nacional de Datos Genéticos las muestras de ADN obtenidas en dos procedimientos periciales los días 29 y 30 de diciembre del año pasado.

Los camaristas de Casación se prestaron a un juego perverso: las muestras de sangre y los objetos íntimos de Felipe y Marcela contienen un material genético cuya duración, para que no se deteriore, es de 60 días. Esa fecha de vencimiento, apenas pasada, hacía peligrar la validez del material.

Sin embargo, los abogados de abuelas de Plaza de Mayo habían prestado conformidad para que resultaran válidas. Los genetistas del Banco de Datos estaban por comenzar su trabajo pero, de modo increíble, la familia judicial cerró una vez más las puertas al tratamiento de esta historia que no tiene antecedentes en la democracia argentina.

La impunidad que ha logrado el mayor multimedia argentino para mantener en la clandestinidad la identidad de los hijos adoptados por la directora y principal accionista de Clarín coincide con una fecha trágica para los argentinos.

El miércoles 24 de marzo, muchos recordarán la complicidad que tuvo ese diario con la dictadura sangrienta que tituló “Nuevo Gobierno” el arribo de la dictadura genocida. Cuesta entender que esa empresa periodística no haya tenido fisuras en estos años y sus periodistas, accionistas y directivos no hayan abierto canales para que se sepan los motivos de haber sido el principal soporte mediático de los genocidas Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti.

Nadie salió a romper la omertà existente. Ellos deberían ser los primeros interesados en que se sepa la verdad. Nadie quisiera ser tratado en un quirófano donde las condiciones de asepsia sean malas. Nadie quisiera saber que los medios que consume están intoxicados de violación grave a los derechos humanos. Y, según consta en el expediente, hay muchos motivos para sospechar que Felipe y Marcela son hijos de desaparecidos.

”Una niña abandonada”

Ernestina Herrera de Noble se presentó el 13 de mayo de 1976 ante el Juzgado de Menores N° 1 de San Isidro, a cargo de la jueza Ofelia Hejt (hoy fallecida) y declaró que once días antes había encontrado una niña abandonada en la puerta de su casa, dentro de una caja de cartón
.

Dijo que cuidó de ella desde entonces y pidió la guarda provisoria y posterior adopción. La señora ofreció dos testigos a favor de su historia, una vecina, Yolanda Echagüe de Aragón, y Roberto García, cuidador de una vivienda lindera. La jueza le otorgó de inmediato la guarda provisional de la niña, a la que llamó Marcela.

Dos meses más tarde, el 7 de julio, ante el mismo juzgado, se presentó una mujer que dijo llamarse Carmen Luisa Delta y ser madre soltera del bebé que llevaba en brazos y que, según ella declaró, había nacido tres meses antes, el 17 de abril. Declaró que no podía mantenerlo y, en consecuencia, le dejaba el niño a la jueza. En el juzgado quedaron consignados un número de documento de identidad y un domicilio. La señora de Noble se presentó ese mismo día, 7 de julio, y pidió la guarda del niño. La jueza se la dio en el momento. Unos días después quedó inscrito como Felipe.

La dirección y el DNI de la supuesta madre de Felipe resultaron falsos. A esa historia se agrega otra, revelada por el periodista y abogado Pablo Llonto en el libro La Noble Ernestina.

Roberto García fue “inducido y obligado a firmar un texto preparado por los abogados para ser presentado en un juzgado civil relatando un hecho falso”. Pero García no sólo mintió sino que era uno de los choferes del diario Clarín.

Lucha interna en la Justicia. Pasaron 34 años de aquellos acontecimientos. Y ocho en los cuales, las Abuelas de Plaza de Mayo no pudieron avanzar en la causa judicial.

Raúl Madueño sucedió al frente de la Cámara de Casación Penal a Raúl Bisordi, quien en los días previos del aniversario del golpe, en 2007, disparó:

“(Néstor) Kirchner es el enemigo número uno mío”. Con una horrorosa construcción sintáctica, dejó salir todo su autoritarismo y su complicidad con los crímenes de la dictadura. Madueño sucedió a Bisordi y no tiene el mismo estilo gritón y desafiante. Sin embargo, tienen el mismo grupo de pertenencia.

Madueño es uno de los fogoneros de los ataques del presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, Ricardo Recondo, que actúa esponsoreado por el grupo Clarín cada vez que sale a atacar al gobierno.

Los conocedores de tribunales dicen que Madueño tiene, pese a todo, antecedentes más aceptables como jurista que Yacobucci y García, ambos subrogantes en el tribunal. Estos dos jueces dictaron un fallo temerario que, basados en el tiempo pasado sin dictarse condena en primera instancia, decidieron la libertad de buena parte de los genocidas de la ESMA, entre ellos Alfredo Astiz y Jorge Acosta.

Guillermo Yacobucci es un nazi confeso: escribía en la revista Cabildo en 1977, junto a connotados criminales como Ramón Camps o Acdel Vilas. Su vinculación con el Opus Dei es también pública.

El abogado de Clarín que actúa como lobbista ante los magistrados es Jorge Anzorreguy, hermano del ex jefe de los espías Hugo Anzorreguy. Ambos tuvieron un rol destacado en la recomposición de la familia judicial en los años 90.

El nombre de Conrado Bergesio al frente del juzgado que atesora la causa de los hijos adoptivos de Noble fue una sugerencia de los abogados de Clarín cuando a fines de 2003 lograron que Roberto Marquevich, que estaba al frente del tribunal, fuera eyectado fuera del Poder Judicial.

Acosado por sus pares después de haber encarcelado a la viuda de Clarín por falsear la identidad de Felipe y Marcela, se retiró a cuarteles de invierno cuando un jury de enjuiciamiento estaba por terminar con su carrera judicial.

Desde entonces, Bergesio hizo los deberes para pasar a la historia como el juez que hizo todo lo posible para que dos familias de desaparecidos –que no se sabe cuáles son– tengan la posibilidad cierta de recuperar a sus nietos.

La frustración. El miércoles los abogados de abuelas se mostraban esperanzado en que se comenzara con el estudio de las muestras genéticas y que en 45 días se dilucidara esta historia tan demorada. Sin embargo, el viernes sintieron toda la impotencia ante la resolución de Casación: “Reclamamos que se rechace el recurso de forma inmediata, dado que las apelaciones presentadas no llevaban la firma de Marcela y Felipe (Noble Herrera) sino de terceros que se presentaron por ellos”.

Además, se refirieron a la impunidad con la que se maneja la defensa de Noble: “El agravante es que uno de los abogados, Jorge Anzorreguy, aparte de presentarse como asistente en esta causa, es abogado defensor de Ernestina Herrera de Noble. Es decir, representa a la imputada y, al mismo tiempo, defiende intereses objetivos distintos. Eso es un delito”.

Los letrados de Abuelas esperan que la Cámara de San Martín desoiga la absurda orden de Casación. De ese modo, el Banco de Datos comenzaría con el análisis de las muestras en un escenario complejo, ya que éstas fueron obtenidas de una manera bastante irregular y el estudio comenzaría después de los 60 días sugeridos como válidos para su conservación intacta.

Si Casación diera marcha atrás o la Cámara de San Martín confirma su decisión, a mediados de mayo, antes de que la Patria celebre sus 200 años, estaría dilucidado un tema que, todavía, tiene a la mayoría de los medios en vilo, pero del cual se cuidan de informar. Los medios de comunicación son depositarios de altísimo grado de credibilidad por parte de la sociedad. Por carácter transitivo, los receptores “les creen” a los periodistas y a los empresarios de esos medios. En cualquier manual de estilo –incluido el de Clarín se establece que la información publicada debe ser verdadera.

Pasados 34 años
del golpe de Estado, los lobbistas de Clarín siguen convencidos de que la impunidad puede permanecer intacta con esta historia fraudulenta de la identidad de Felipe y Marcela. Ellos ya son grandes, es una pena que no decidan romper el cerco ideológico que los rodea y sigan aceptando ser meros “objetos” de los abogados de la empresa que preside su –autodenominada madre
.




18/8/09

Magnetto, el jefe del monopolio


Dentro de 12 días, el grupo celebrará un nuevo aniversario de la aparición del diario Clarín. Había sido un martes 28 de agosto de 1945, en un mundo que todavía tambaleaba por el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los clarines todavía resonaban: apenas tres semanas antes, Estados Unidos había tirado las dos bombas atómicas sobre ciudades japonesas. Pese al miedo y la parálisis, nadie imaginaba que faltaban apenas tres semanas para que la Argentina viviera el suceso más impactante del siglo XX: el 17 de octubre que tuvo por protagonistas a los trabajadores y a Juan Domingo Perón.

El diario fundado por Roberto Noble era una bocanada de aire fresco en un escenario donde la información peleaba por encontrar nuevas y buenas voces que la corearan. Pero pasaron cuatro décadas de la muerte de Noble y la viuda de su segundo matrimonio, Ernestina Herrera, ya no es la mujer joven, bella y astuta, que en aquel verano convulsionado de 1969 asumía la dirección de Clarín dejando en un segundo plano a muchos periodistas y dirigentes desarrollistas que habían hecho carrera con Noble. Ernestina Herrera ahora es una señora de 84 años y desde hace años dejó la conducción de la empresa en Héctor Magnetto.

Este contador gusta presentarse como un discípulo de Rogelio Frigerio –el padre del desarrollismo– y eligió una figura empresaria bien norteamericana para dirigir los destinos del gran grupo argentino: no es el gerente general sino el CEO (chief executive officer) del monopolio periodístico. Pero CEO no es sólo el acrónimo de una figura rectora en una empresa, quienes idearon en las aulas de las universidades norteamericanas una palabra para las nuevas formas de liderazgo en la globalización del capitalismo rastrearon en la etimología griega y encontraron que ceo, en la mitología de la cultura fundante de occidente, se remitía no sólo a la inteligencia de alguien sino a su capacidad de ser inquisitivo. En el María Moliner, inquisitivo es alguien “que inquiere y averigua con cuidado y diligencia”. Toda una definición para Magnetto, el hombre que esta semana se estrelló contra una pared que hace tambalear al grupo empresario mediático.

“Nadie se imaginó que Julio Grondona se nos iba a parar de manos”, decían en viernes en los corrillos, al fin de una reunión donde participaban los directivos y gerentes del grupo en la que no pudieron decidir muchas cosas. Mientras juntan carpetas y carpetas para preparar la gran andanada jurídica, tomaba estado público la denegación de la jueza Paula Hualde, a cargo del Juzgado Comercial Nº 9, al pedido de Televisión Satelital Codificada (otro sello de las empresas del grupo) que pedía la nulidad judicial de la ruptura del contrato AFA–TyC.

Si bien la jueza había firmado su rechazo al pedido, recién se supo el viernes y se constituyó en un gesto más de la impotencia de Magnetto y su grupo para dar señales de fuerza. Sin fuerza jurídica como para impedir el nuevo fútbol gratuito que se viene, como nunca, los periodistas que constituyen el núcleo de comunicadores prestigiosos del multimedio salieron a pelear públicamente.

El argumento de peso que han logrado instalar en el imaginario público es que todo esto es un pacto de rencor entre dos mafiosos, uno de la política, llamado Néstor Kirchner y el otro de la dirigencia del fútbol, conocido como Julio Grondona. Una cantidad de comunicadores de gráfica, radio y televisión salió a la caza de ambos, alertando que decidieron usar los dineros públicos, cifrados en nada menos que 600 millones, para meterse en una esfera privada, intocable, como es el derecho de mostrar los goles cuando el multimedio lo decide.

Un cálculo conservador, hecho por un proveedor del grupo, dice que el negocio de la televisación del fútbol, le dejaba al grupo no menos de 2.500 millones de pesos anuales. Para llegar a esa cifra, se basa en la torta publicitaria más un porcentaje del total de la facturación de los seis millones y medios de abonados al cable que tiene el país.

Pero, la capacidad inquisitiva del CEO de Clarín no fue sólo la de darle una facturación anual formidable que no repartió con la AFA (incumpliendo el contrato). El fútbol fue al grupo lo que el hierro para las escuadras romanas en la formación del imperio. Así como las armas de fundición le permitieron a los romanos doblegar a otras comunidades, Multicanal y Cablevisión consolidaron un poder que dejó exánimes a los cientos de cableros que hacían su negocio solos y disciplinaron a al grupo de Alberto Pierri (Telecentro) y al de José Luis Manzano y Daniel Vila (Supercanal).

Las señales de poderío del monopolio conducido por Magnetto –hasta la sorprendente caída del contrato de la AFA– tuvieron dosis de perversión sensibles. Por ejemplo, imponer el nombre de Torneo Cablevisión Apertura con mensaje a dos puntas: para que los directivos del fútbol supieran que había llegado la televisión a sus vidas y que decidiría hasta qué partidos se televisaban codificados y cuáles no; y para que los otros empresarios prestadores de cable supieran que la única marca pública es Cablevisión. En la mentalidad del CEO, no hay sociedades, no hay competencia, no hay respeto por la transparencia, el mundo empresario tiene que conducir una guerra moderna que no se libra –necesariamente– con bombas sino con capacidad inquisitiva.

Todos saben que Cablevisión era de otros: había sido fundada por Eduardo Eurnekián a principios de los ochenta y en los noventas quedó en manos extranjeras hasta que Magnetto logró que el grupo se quedara con el 60% de las acciones y que (ojo) al final del mandato de Néstor Kirchner la secretaría de Defensa de la Competencia del Ministerio de Economía diera el visto bueno a la posición monopólica que constituía la fusión de Multicanal y Cablevisión.

Otra empresa controlada por el grupo es Torneos y Competencias, que también había surgido a principios de los ochentas. Siempre, en las placas de presentación, los programas de Torneos, sobre la música característica de fondo, tenían la leyenda “sobre una idea de Carlos Ávila”, su fundador y presidente. Ávila, en los noventas tenía sociedad con el Grupo Clarín pero también tenía acciones en el CEI, un conglomerado formado por Telefónica, el grupo Hicks, y Raúl Monetta. Era el enemigo acérrimo de Clarín. Terminado el menemismo, el CEI se fue deshilachando y Torneos fue cada vez más absorbido por Clarín. Un buen día, Ávila vendió sus acciones a Clarín y se desvinculó de Torneos. Para mostrar quién mandaba, los nuevos directivos de Torneos decidieron que fuera un familiar muy cercano de Ávila –que quedaba en la empresa– el encargado de sacar la leyenda “sobre una idea de Carlos Ávila”. Pensaban que Ávila sólo sería recordado como una leyenda.

El estilo del CEO es el de los ceos, está al servicio de establecer posiciones en el imaginario con el objeto de consolidar posiciones accionarias dominantes. Si los comunicadores, los políticos, sindicalistas, los juristas, los pequeños y medianos empresarios, los intelectuales o los líderes religiosos no se dan cuenta de la ideología que significan estos nuevos mariscales de ejércitos monopólicos, no deberían extrañarse que algún día salga un nuevo diario para contarle al mundo que los poderosos tiraron bombas atómicas o que los desheredados salieron a la calle a protagonizar la historia.

Para terminar con las posiciones de privilegio hace falta una retórica democrática, hace falta educación, pero sobre todo es preciso que la Constitución y las leyes se pongan en marcha, para que no nos confundamos los ciudadanos de a pie: no es la astucia o la inteligencia de los ceos, es su capacidad de imposición. Esta lección del fútbol nos tiene que ayudar a parar la pelota: no hay democracia con monopolios. Y el camino a recorrer todavía, para los argentinos, es demasiado largo en esa materia. No se trata de ganar un partido sino de jugar todo el campeonato.