2

Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

1

Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

Mostrando entradas con la etiqueta malvinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta malvinas. Mostrar todas las entradas

2/4/12

MALVINAS: Carta abierta a CRISTINA










Tuve el gran honor de estrechar su mano en Caracas en diciembre pasado en ocasión del lanzamiento de la CELAC. Ese día me dirigí a usted como “Presidenta Malvinera”, título que amerita por liderar la gestión del único gobierno que ha internalizado y asumido el tema Malvinas en sus distintas facetas y dimensiones. En lo humano, al promover varias formas de apoyo, sobre todo al impulsar los viajes de los familiares de los caídos a las islas, o con las diferentes formas de reconocimiento que siempre tuvo para con nosotros, los excombatientes.

Desde el desarrollo de Políticas de Estado, hilvanando una sucesión de acertadas acciones en la batalla diplomática por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur en todos y cada uno de los foros y organismos internacionales pertinentes, centrando los derechos, irrenunciables e irrefutables, sobre nuestras islas.

Partí de la Patria hace ya más de 20 años. Actualmente me desempeño como Representante de la OEA en la República Bolivariana de Venezuela, luego de haber recorrido la geografía de Nuestra América durante dos décadas en misiones de mantenimiento de paz y resolución de conflictos en Centro América y el Cono Sur tanto en el marco de las Naciones Unidas como de la OEA. Desde esta perspectiva de tiempo y distancia, veo una Argentina nueva y distinta, en particular en lo atinente a la Causa Malvinas.

Tanto la dictadura militar como la sucesión de gobiernos constitucionales de estas últimas 3 décadas han abordado Malvinas desde la vergüenza, el olvido o la mera formalidad conmemorativa y protocolar, amén del rosario de claudicaciones y conculcaciones diplomáticas. Sin embargo, este cuadro se modificó de modo tajante a partir de la gestión de Néstor Kirchner y la suya, Sra. Presidenta, y eso llena de orgullo a cualquier argentino, sea cual sea su preferencia político – partidaria, y mucho más a un ex – soldado combatiente de Malvinas.


Cuando al conmemorarse la jura de nuestra enseña patria, frente al Monumento en Rosario, le oí señalar que su cumbre estaba enrejada porque desde allí muchos compañeros se habían quitado la vida, pensé en cuán afortunado he sido por obra de Dios, al poder superar la primer acción “desmalvinizante” que padecimos a través del ocultamiento que la dictadura cívico-militar llevó a cabo de los que estuvimos en las islas, y el olvido de muchos que en 1982 prendían una escarapela en sus ropas y luego volteaban sus rostros cuando recorríamos sitios en busca de fuentes de trabajo.

Hoy dos décadas después de haber dejado la Patria, miro y comparo esta nueva Argentina con esa otra Argentina, lejana y ajena, donde Malvinas era una más de las muchas claudicaciones y desilusiones, una asignatura pendiente, tanto desde las obligaciones que correspondían al Estado y sus políticas hacia el sector (los Veteranos de la Guerra por las Malvinas) como por la claudicación ante el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en el escenario de la comunidad internacional.


En estos años he laborado tanto en escenarios de disputas territoriales, como la de Belice y Guatemala, como así también de guerras civiles, como las de Nicaragua y Guatemala; y habiendo trabajado con los veteranos –regulares e irregulares- de los diferentes bandos contendores, he podido cotejar y comprobar que el valor del reconocimiento y la asunción de la verdad como elemento sanador fundamental de la autoestima de un pueblo y sus estructuras jurídicas e institucionales, de cara a su Historia y por ende frente a sus protagonistas, constituyen un pilar fundamental en la construcción de un país soberano.



Una guerra es una circunstancia extrema y no deseada, pero si tiene lugar, deja enseñanzas y lecciones tanto individuales como colectivas, y muy particularmente para quienes son llamados a las responsabilidades de la cosa pública y el ejercicio de la defensa de los intereses de una Nación.

En los últimos años la Argentina ha alcanzado un logro fundamental en el ámbito internacional: se ha reinstalado en un sitial no solo de dignidad nacional sino de compromiso activo en los espacios de integración regional bajo nuevos paradigmas; ha consolidado y acrecentado la tradición argentina de paz y contribución a la construcción del derecho internacional y a los usos y costumbres en las relaciones internacionales, que vienen desde épocas que marcaron nuestra mejor tradición de no intervención (la Doctrina Drago), de neutralidad (con los gobiernos de Yrigoyen y los gobiernos en cuyo contexto nació el peronismo) en las dos guerras mundiales, de apoyo a la paz en la Región y al esbozo de los primeros sistemas ad hoc de resolución de conflictos entre estados que planteo el ex canciller y Premio Nobel Saavedra Lamas (que posibilitaron la paz entre Paraguay y Bolivia); la no participación en la guerra de Corea, la no participación en la intervención en Santo Domingo, el aporte al Movimiento de No Alineados (con la salvedad de la vergonzosa participación simbólica en la Guerra del Golfo de los 90), y la constancia y perseverancia en los reclamos por Malvinas en todos los foros y ámbitos de organismos internacionales con eficacia y tino, que ha sido ejemplar.


Como excombatiente de Malvinas, no solicito ni espero ninguna acción más del Estado nacional referido a reivindicaciones socio-económicas. El Estado ha cumplido, al menos con aquellos que no arrastramos secuelas físicas y psicológicas.

Lo que sí espero de este Estado, de la actual administración y de las que vendrán, es que el camino andado no sea revertido, que la valentía de llamar las cosas por su nombre como lo ha hecho usted en todo lo atinente a Malvinas, sea consolidado, acrecentado y sostenido como política de Estado y como gesto del orgullo de ser argentinos y latinoamericanos.


La causa de Malvinas es inherente al Ser Nacional; el oportunismo de la dictadura que ocupó las islas en 1982 fue superado por los acontecimientos y la historia está poniendo las cosas en su lugar; las enseñanzas que nos dejó Malvinas hoy se reflejan con cabalidad en la actitud asumida por el Estado nacional y tiene en la iniciativa del Museo Memorial Malvinas la mejor muestra de que ante tantos ídolos de cartón que nos venden, existen y tenemos 649 héroes que nos inspiran a construir una Patria a la medida de nuestros sueños.


Sra. Presidenta, espero renovar el privilegio de saludarla, esta vez en suelo patrio, en Ushuaia, en ese Sur tan caro a usted y a nosotros los malvineros, cuando viaje al país para sumarme el 2 de abril a los homenajes a los caídos en este 30 aniversario.

Respetuosa y afectuosamente,








Miguel Ángel Trinidad, ex soldado combatiente en las Islas Malvinas, perteneció a la Compañía Comando del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 Gral. Belgrano con asiento en La Tablada, Provincia de Buenos Aires, fue prisionero de guerra; fue Secretario del Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas de Capital Federal entre Octubre de 1982 hasta 1987.

Reside fuera de la Argentina desde inicio de los 90. Desde entonces trabaja en la cooperación internacional participando de misiones de mantenimiento de paz en Naciones Unidas y la OEA fungiendo como Oficial de Protección en el proceso de paz de Nicaragua y Guatemala; en misiones de Observación Electoral en Paraguay, Venezuela, Nicaragua, Honduras, Bolivia, y como Jefe de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones OIM/NNUU para Honduras y El Salvador; en el Sistema de Naciones Unidas y del PNUD de Honduras.

Representante de la OEA en Bolivia y actualmente se desempeña como Jefe de Misión de la Oficina de la Secretaría General de la OEA en la Zona de Adyacencia Belice - Guatemala (zona de disputa territorial).








4/2/12

Geopolítica, Recursos Naturales y Genocidio





Este relato histórico evidencia la hipocresía británica, que en 1965 compró el archipiélago de Chagos y desplazó a sus habitantes originarios al sólo efecto de crear un énclave estratégico en el Índico. Argumentos para la Argentina en Malvinas.

Las contradicciones de Inglaterra: Geopolítica, recursos naturales y genocidio: la trama oculta de la isla Diego García...


En 1965 y a cambio de su independencia, Gran Bretaña compró a su colonia Mauritania las islas del Archipiélago de Chagos, ubicadas en el corazón del Océano Índico. El precio de la “independencia”: 3 millones de libras, franca violación a las resoluciones de las Naciones Unidas 1.514 (la independencia de una colonia es un hecho inalienable y no puede estar sujeta a ninguna condición o negociado) y 2.066 XX, resolución que invitaba a Gran Bretaña “a no tomar ninguna acción que tienda al desmembramiento del territorio de Mauritania y viole su integridad territorial”.

Nada pudo hacer la ONU. La paradisíaca isla Diego García iba a convertirse en una poderosa base militar anglosajona.

Concretada la compra, el archipiélago pasó a denominarse Territorio Británico del Océano Índico (TBOI). Un año después, en 1966, el gobierno de Harold Wilson firmó un acuerdo militar con los Estados Unidos por el arrendamiento del TBOI. La adquisición –por 50 años con un adicional de 20 más– obedeció a la presunción estadounidense de una fulminante avanzada soviética sobre la región.

Sin embargo, un grave inconveniente asomaría en el horizonte, y no precisamente de naturaleza comunista. La adquisición de Chagos por parte de la corona convirtió a los 2.000 nativos del archipiélago en súbditos de la reina de Inglaterra. Y como EEUU impuso la condición de recibir el archipiélago absolutamente despoblado, los nativos devinieron en estorbo. Su expulsión masiva se hizo necesaria. Los “deseos” de los chaguenses cotizaron por debajo de las célebres tortugas gigantes de la vecina isla de Aldabra, previamente descartada por los EE UU como base militar por la presencia de los apáticos quelonios. A continuación, los orígenes de la base militar más importante del imperialismo en la región Asia-Pacífico, las razones para su emplazamiento, el genocidio de la población local y la hipocresía británica en relación a Malvinas.



CUANDO LAS TORTUGAS IMPORTAN MÁS QUE LOS SERES HUMANOS...

La población nativa del archipiélago Chagos –originaria y no trasplantada como en el caso de los kelpers– habitaba las islas desde hacía más de 200 años al momento de la operación de 1965. Como se dijo, los casi 2.000 descendientes de esclavos africanos y agricultores indios, con identidad y cultura propias, debían ser desterrados sutil y elegantemente. A tales efectos, el Foreign Office abrió una Oficina Colonial (OC) en la isla Diego García.

Sir Paul Gore-Booth, al frente de la OC, justificaba con estas palabras la macabra operación en ciernes, en 1966: “El objetivo de este procedimiento es hacernos de un par de rocas que habrán de permanecer nuestras; no quedará población indígena a excepción de las gaviotas, gaviotas que aún carecen de comité propio (el estatus provisto por el Comité de la Mujer no cubre los derechos de los pájaros).” Pero la barbarie del británico admirador del Facundo debía cubrirse con una patina de civilización, de legitimidad.

Así fue que nació el mito de que los chaguenses (originarios del archipiélago) no eran nativos, sino trabajadores migrantes contratados a estados vecinos sin ningún tipo de ligazón cultural ni histórica con las islas. A propósito, existen infinidad de documentos que demuestran la diabólica estrategia, todos emitidos por el mismísimo Foreign Office (FO) durante los años de la expulsión (1965-1973). El más conocido, el de 1970, escrito por el asesor legal del FO y titulado “Manteniendo la Ficción”: “Resulta importante mantener la ficción de que los habitantes de Chagos no son una población permanente ni semipermanente”.

La “ficción” fue complementada con una planificada política de asfixia económica a los nativos. Conforme señala Mark Curtis en su genial libro Web Of Deceit: Britain’s Real Foreign Policy (la portada lleva una profusa recomendación de Noam Chomsky), el FO declaró en 1972 que “al momento de crearse el TBOI se decidió dejar de invertir en las plantaciones del archipiélago, hasta abandonarlas”.

En fin y al concluir 1971, los chaguenses habían sido literalmente removidos de Diego García, traicionados en las promesas de una vida mejor así como en la compensación económica que habrían de recibir por su traslado. El brutal genocidio fue ocultado al mundo, que recién comenzó a saber de lo ocurrido en septiembre de 1975. Los “deseos” de las tortugas gigantes –descendientes de los reptiles– fueron priorizados por sobre los “deseos” de los nativos –descendientes de esclavos y agricultores indios–.



DIEGO GARCÍA Y MALVINAS: LA CONTRADICCIÓN VISTA POR UN BRITÁNICO...

En agosto de 1982 se conoció el informe del periodista e investigador británico John Madeley cuyo título fue “Diego García: a Contrast to the Falklands”.

Su lectura no puede ser más oportuna y recomendable. Luego de una detallada introducción histórica a la tragedia humanitaria en Chagos, Madeley señala:

  • “El tratamiento dado a los chaguenses por parte de los británicos contrasta elocuentemente con el brindado a los pobladores de las Islas Falklands en la primavera de 1982. La invasión (sic) de las Falklands fue furiosamente resistida por las fuerzas británicas que viajaron 8.000 millas… a un costo de 1.000 millones de libras y de muchas vidas argentinas y británicas perdidas. Muy lejos de ser defendida, Diego García fue entregada sin habitantes, siquiera consultados antes de haber sido removidos. Mientras que los deseos de menos de 2.000 isleños de las Falklands fueron tan importantes para los británicos –al punto que virtualmente modelaron su política exterior en América del Sur–, los deseos de los habitantes de Chagos jamás contarían para nada. (…) Entre 1965 y 1971, sus propios ciudadanos (súbditos de la Corona) fueron convertidos en refugiados.”



MALVINAS, GEOPOLÍTICA Y RECURSOS.

El mismo Departamento de Defensa que hoy reconoce al gobierno de facto británico en una parte del territorio insular de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, manifestó al propio congreso en 1972: “Las islas (Chagos) están virtualmente deshabitadas y la construcción de la base no causará ningún problema político doméstico” (Curtis, Ob. Cit.). Según señala un artículo de la revista Asian Security publicado en 2010 (Diego García and the United States Emerging Indian Ocean Strategy), la región litoral bañada por el Índico contiene 1/3 de la población mundial (unas 30 naciones), 62% de las reservas mundiales probadas de petróleo, 35% de las de gas natural, 40% de las de oro, 60% de las de uranio y 80% de las de diamantes.

El océano Índico es asimismo clave por contener al Golfo Pérsico y los estrechos de Ormuz y Malacca. Más del 20% del suministro mundial de crudo y cerca del 93% del petróleo proveniente del Golfo atraviesan sus aguas.

Y el listado continúa. Diego García ha sido pieza fundamental en todas las intervenciones militares anglo-estadounidenses en Medio Oriente durante las últimas tres décadas. Repensar Malvinas desde Diego García es dar un salto cualitativo de vital trascendencia para la defensa de la seguridad nacional argentina y de la Unasur. Implica contraatacar desde el plano de la historia, la política, la geopolítica y la defensa de los recursos naturales, tal como la Presidenta señaló en su discurso del pasado miércoles.

Implica, de igual forma, desenmascarar la hipocresía y el cinismo de la posición británica hacia la población kelper. “El objetivo de este procedimiento es hacernos de un par de rocas que habrán de permanecer nuestras”, memorando del Foreign Office, 1966.

Treinta años antes, en otro memo y en relación a Malvinas, expresó: “No es fácil explicar nuestra posición sin ponernos nosotros mismos en bandidos internacionales.”





Lea también:

“Tratan de desviar el eje”


Malvinas y el PLAN de Gran Bretaña


1/2/12

MALVINAS Y EL PLAN DE GRAN BRETAÑA






Si algo le faltaba a la burda y decadente potencia colonialista era tildar a la Argentina de colonialista y denunciarnos por realizar acciones intimidatorias contra los isleños. Los antecesores de Cameron y Hage solían ser infinitamente más ingeniosos y cínicos a la hora de disparar contra la periferia aún colonizada. Pero nuestros contemporáneos, más que cínicos o ingeniosos, resultan decadentes, tanto como el imperio que les llena los estómagos y bolsillos. Las intimidaciones y provocaciones, tanto a la Argentina y a la Unasur, tienen, sin embargo, el siguiente listado:


1)
Profundización de los ejercicios militares en las islas, unilaterales e ilegítimos, en franca violación a las resoluciones de la ONU.

2) Anuncio del envío de un submarino nuclear y de nuevos destacamentos militares a las islas.

3) Anuncio de la partida del buque de guerra HMS Dauntless, el destructor más moderno del mundo, con un valor de 1500 millones de dólares.

Para el London Evening Standard (31/1/2012): “El envío de la nave, previsto para fines de marzo, coincidirá con la partida de la Task Force desde los puertos de Portsmouth, con la misión de liberar (sic) las Falklands luego de la invasión argentina de 1982”. Según una fuente anónima de la Royal Navy (The Telegraph – 31/1/2012), la batería de misiles supersónicos que porta el Dauntless “podría derribar toda la flotilla de aviones de guerra de América del Sur, ni que hablar de la Argentina”.

Otro anónimo de la Royal Navy manifestó: “Podría derribar los aviones de guerra argentinos ni bien despeguen de las bases. Esto dará a Buenos Aires una pausa para sentarse a meditar.” Un video interesante y sugestivo del navío en cuestión: BAE Type 45 Destroyer.

4) La partida del HMS Dauntless coincidió con la partida de un buque de igual tipo, el denominado Daring, pero con destino a las aguas del Golfo, en función –informa The Telegraph– del aumento de las tensiones con Irán.

5) El Príncipe Williams está por ser trasladado a las Malvinas este mes, donde permanecería al menos seis semanas. Es decir, el duque de Cambridge, teniente de la Royal Air Force (RAF), estará en las islas coincidiendo con el 30º aniversario del conflicto armado y el desembarco argentino del 2 de abril.

6) El ministro del Foreign Office para América Latina, Jeremy Brown, visitará las islas en junio. A propósito de ello, declaró (The Telegraph – 31/1/2012): “Espero que vea (la Argentina) mi visita por lo que es: un reconocimiento al valor y al sacrificio de los soldados británicos y al de los isleños de las Falklands en la liberación de las islas 30 años atrás.”

Una aclaración pertinente: desde 2008 que un funcionario de ese rango y del Foreign Office no viajaba a las islas.

7) En el portal oficial de la Fuerza Aérea británica se describen las operaciones en Libia, Afganistán, Irak y Medio Oriente. Debajo, siguen los Balcanes, Chipre, Diego García y las Falklands. Royal Air Force

8) En el portal oficial de la Marina británica, las Falklands figuran al nivel de las operaciones en el Caribe y Medio Oriente. Pegadito, el Golfo y Afganistán. Apenas debajo, las acciones que esta fuerza ejecuta contra el terrorismo, el narcotráfico y la piratería internacional. (pulsar “Operaciones”).

9) En marzo de 2009, la Subcomisión de Seguridad y Defensa del Parlamento Europeo hizo público un informe titulado “The Status and Location of the Militaru Installations of the Members States of the European Union and their Potential Role for the European Security and Defence Policy” (dirección en Internet: ). Figura como responsable de la investigación el director general para la Política Exterior de la Unión Europea. En este documento, Gran Bretaña ofrece sus bases militares en todo el mundo para la seguridad y la defensa del bloque europeo. La oferta hace especial hincapié en la zona denominada “Espacio Vital”.

¿A qué zona se refieren? Al Atlántico Sur, y en él, a la base militar en Malvinas. En la página 4 del informe se aprecia un mapa del mundo donde se señalan las distintas bases de la Corona. De las Malvinas salen tres flechas que explican “potenciales direcciones para una proyección de poder”. La primera apunta a la Patagonia y al centro del país; la segunda se dirige al Estrecho de Magallanes y al sur de la Península Antártica; la tercera hacia las Islas Georgias y Sandwich del Sur. No existe una sola mención en todo el documento a la “población” de las islas ni a la importancia de la defensa militar como salvaguarda de su autodeterminación. El documento desnuda la intención meramente geopolítica, intervencionista y colonialista de la ocupación británica de las Malvinas. La tercera flecha en dirección a las Georgias viene a explicar el punto que sigue.

10) Intención de extender la reserva marítima alrededor de las Islas Georgias, de los actuales 621.074 kilómetros cuadrados a unos 1,07 millones (3,5 veces la superficie de la provincia de Buenos Aires). Las Georgias se ubican a 1.300 km de las Malvinas y a 1.700 de la península Antártica. ¿Qué diferencia existe entre esta medida y las zonas de restricción aérea oportunamente impuestas a Libia e Irak? La proyección de poder del informe descripto en el punto anterior tendría su espacio marítimo asignado y ampliado.

11) Últimas declaraciones de Aranguren, presidente de la Shell en la Argentina, entrometiéndose en política interna y estrechando filas con la reacción doméstica, apoyando explícitamente al diario La Nación.
La Nación ya se pliega a la posición oficial británica de hacer ver a la política del gobierno nacional hacia Malvinas como una amenaza a la libertad y derechos de los isleños.

A propósito, ver artículo del pasado 19 de enero (“La estrategia para cercar a Londres ya comenzó a rodar”). En él, su autor habla de la estrategia kirchnerista para “asfixiar económicamente a los malvinenses”.

12) Profundización de la campaña exploratoria, unilateral, ilegal e ilegítima (iniciada en 1998 por la Shell). Arribo de la segunda plataforma de exploración (costo de alquiler = un millón de dólares diarios).

13) Anuncio de desarrollo de pozos para 2016. Anuncio de extracción de crudo de 150 mil barriles diarios para 2018 (cerca de un 30% de lo extraído diariamente a nivel nacional).

14) Anuncio de un principio de acuerdo entre Rockhopper (operadora británica en Malvinas) con la gigante energética estadounidense Anadarko. Esta compañía tiene entre sus directores a un ex comandante del Comando Estratégico de los Estados Unidos, y a un ex funcionario del Departamento de Defensa. Es decir, Gran Bretaña y los Estados Unidos –a través del Pentágono y del Departamento de Defensa– están trabajando para reeditar en suelo argentino y sudamericano el frente petrolero anglosajón, punta de lanza del intervencionismo militar genocida e invasor.

15) Societé Générale, una de las principales financieras europeas se lanza a la compra de acciones de Rockhopper. Días pasados, la máxima autoridad en Defensa de la Unión Europea respaldó públicamente la posición británica hacia Malvinas.

¿Quién intimida a quién? ¿Quién agrede y amenaza a quién? El listado, además de callar la boca a Gran Bretaña, bien sirve para que el pueblo argentino y sudamericano tome conciencia –como progresivamente lo viene haciendo– de la gravísima amenaza en ciernes. Como en 1982, no les temblará el pulso para imponer a sangre y fuego su barbarie colonialista.




Lea también:
“Tratan de desviar el eje”

1/1/12

BUENOS VECINOS





El reclamo argentino de que el Reino Unido se siente a negociar la soberanía sobre Malvinas entraña un riesgo: que la política exterior argentina se torne rígida, monotemática y militarista.

Pero eso no está ocurriendo por dos motivos. Uno, que el gobierno argentino está esquivando un tono malvinero elemental que disfrutaría Leopoldo Fortunato Galtieri. Otro, que Sudamérica vive un momento único en el que la diplomacia regional se entrelaza con la política interna de cada país.

El Consejo de Estados de América latina y el Caribe (Celac) y la Unasur hicieron suyo el reclamo argentino de negociar la soberanía sobre las islas. Durante la última reunión del Mercosur en Montevideo la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil decidieron no aceptar que recale en sus puertos ningún barco con una bandera que diga Falklands.

Ese pronunciamiento hubiera sido imposible sin el giro que el presidente uruguayo José “Pepe” Mujica les dio a las relaciones con la Argentina al reemplazar, el 1º de marzo de 2010, al socialista Tabaré Vázquez. Los dos pertenecen, naturalmente, al Frente Amplio, pero al parecer interpretan de manera diferente tanto la historia como el futuro uruguayo.

Además del Frente, en Uruguay hay dos partidos que hasta la asunción de Tabaré como presidente, el 1º de marzo de 2005, hegemonizaron la política durante 187 años, el Colorado y el Blanco. El Colorado está de capa caída. El Blanco, incluso a pesar de la derrota, conserva impulso político.

Un grupo de dirigentes blancos acaba de publicar una “Carta Abierta sobre la Cuestión de las Islas Malvinas y la admisión en puertos uruguayos de buques con su bandera”. En apoyo de la decisión de Mujica, dice textualmente uno de los párrafos principales: “La medida procede plenamente y se justifica en dos órdenes de razones: a) principios de política exterior nacional, que imponen la solidaridad con Argentina en su reclamo de soberanía sobre las islas australes, en consonancia con numerosos pronunciamientos, de los que el país ha participado; b) obligación de respetar el marco jurídico internacional, en cuanto a que son los Estados, bajo su responsabilidad y no los territorios no autónomos los que pueden otorgar banderas a las embarcaciones. De otro modo, se estaría abriendo un cheque en blanco a operaciones de dudosa legalidad”.

El texto está firmado, entre otros, por Beatriz Argimón, Daniel Berger, Sergio Botana (intendente de Cerro Largo), Juan Pedro Cestau, Eber Da Rosa, Ernesto Dhel, Pablo Díaz, Carlos Enciso (intendente de Florida), Juan Raúl Ferreira, Sigfrido Frigerio, Gustavo Gaye, Alem García Sos, Ricardo Gorosito, Gastón Goyret, Fernando González Guyer, Darío Hernández Carro, Luis Alberto Herrera, Pablo Iturralde Viñas, Martín Laventure, Alvaro Lorenzo, Enrique Martínez Larrechea, Daniel Olascoaga, Daniel Peña, Federico Ricagni, Jorge Saravia, Marcelo Saravia, Mercedes Rosende, Luis Vignolo, Alberto Volonté Berro, Jorge Zeballos y Walter Zimmer (intendente de Colonia).

Volonté fue embajador en la Argentina. Juan Raúl Ferreira es el hijo del legendario caudillo blanco Wilson Ferreira Aldunate, “El Güilson” (1919-1988), opositor a la dictadura uruguaya surgida en 1973, sobreviviente de la Triple A y la Operación Cóndor en Buenos Aires y protagonista, en 1984, con apoyo del gobierno argentino de Raúl Alfonsín, de un épico regreso a Montevideo en el viejo Vapor de la Carrera. Sería apresado en Uruguay como una forma de evitar su candidatura.

La “Carta Abierta” tiene un acápite de Ferreira Aldunate: “No hay modo de ser patriota de patria chica, sin ser, por eso mismo y simultáneamente, patriota de la gran patria común latinoamericana”.

El documento de los dirigentes blancos argumenta que “el puerto de Montevideo, pese al apoyo uruguayo a la reivindicación de soberanía argentina, estuvo y está abierto a navíos civiles de cualquier nacionalidad, y también del Reino Unido, no así a sus navíos de guerra en tránsito a las Islas, ni a buques que enarbolen un pabellón irregular”.

El texto refuta a quienes opinan que con las restricciones se violaría la libertad de navegación, “que se intentaría complacer al gobierno argentino sin reciprocidad de su parte, a la vez que se atentaría contra intereses económicos nacionales”.

Opina que el primer argumento es inexacto. “La libertad de navegación no padece ningún tipo de limitación ni la afecta la decisión gubernamental.”

En cuanto a la relación con la Argentina, sostiene que “el segundo argumento, no parece corresponderse con un contexto de bienvenido restablecimiento de las buenas relaciones de vecindad en el Plata, como el actual, relaciones de vecindad que constituyen históricamente un interés nacional prioritario y constante, no sólo en términos de soberanía nacional y de política exterior independiente, sino también, sin duda, de legítimos intereses económicos y comerciales de la República”. Y agrega: “Cualquier planteamiento que debamos realizar a la República Argentina cuenta con los canales necesarios para ello. Pero los aspectos bilaterales constituyen otro capítulo y no es ni intelectual ni políticamente válido confundirlos en este caso. Parece además sorprendente que para algunos actores políticos resulte un atentado a la soberanía la eventual receptividad a los planteos de un vecino, como Argentina (respecto de las Malvinas), pero no sería atentado a la soberanía ceder ante las pretensiones administrativas de los colonos respecto de los pesqueros”.

En cuanto al supuesto perjuicio económico para Uruguay, que consistiría en el lucro cesante de los operadores portuarios, “cabe señalar que no todos los pesqueros del Atlántico Sur navegan bajo el irregular pabellón de conveniencia otorgado por los colonos. Es seguro que éste sea un porcentaje muy menor del total y que el lucro cesante sea en consecuencia, de existir, marginal. Por otra parte, la reciente declaración del Mercosur en la Cumbre de Montevideo, asegura que todos los países de la región actuarán según este mismo criterio”.

Añade el documento: “Pero lo cierto es que el argumento, más que económico, posee implicaciones de naturaleza política e implica cohonestar el expediente de la administración colonial dependiente del Reino Unido, que extiende permisos de uso de una bandera de conveniencia, que no se corresponde a ningún Estado soberano –ni siquiera autónomo o estatal–, desde que las Islas integran el listado de territorios no autónomos de las Naciones Unidas. Se trata pues de una medida adoptada en el marco del diferendo con Argentina. Dichas embarcaciones podrían navegar bajo cualquier otro pabellón, accediendo así a los puertos nacionales”.

Para reforzar la argumentación, el documento de los dirigentes blancos recuerda que “las Islas Malvinas constituyen parte integral e indivisible del territorio argentino. Fueron ocupadas en 1833 por Gran Bretaña, que ejerce desde entonces una posesión de facto. Dicha ocupación fue siempre contestada y ningún derecho puede derivarse de la mera prórroga material de esa acción ilegítima, así como de supuestos actos de imperio dictados por los ocupantes”.

También rescata la resolución 2065 de las Naciones Unidas, dictada el 16 de diciembre de 1965, que “invitó a los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a proseguir sin demora las negociaciones, lo que ha sido objeto de incumplimiento contumaz por parte de la potencia ocupante”.

En uno de sus párrafos más contundentes afirma: “El puerto de Montevideo no puede ser un garito colonialista, expresó una vez Wilson Ferreira Aldunate, honrado por la Universidad Nacional de Lanús con el premio Malvinas Argentinas. Y Alberto Methol Ferré alertaba sobre el que se nos convierta en un Hong Kong rioplatense, plaza fuerte de custodia y emplazamiento neocolonial. Por no mencionar a Artigas, en su apelación constante a los Americanos del Sur y al mismo fundador del Partido Nacional Manuel Oribe, víctima de bloqueos de potencias extranjeras por su defensa de la soberanía americana. Estas y otras voces relevantes de nuestra historia en diversos partidos políticos y corrientes históricas e intelectuales nos llaman hoy la atención sobre los riesgos y distorsiones propios de una lectura parroquial y aldeana de la realidad internacional”.

Los dirigentes blancos llaman a que sea “objeto de concertación” lo que definen como “política platense”.

Mujica no lo diría de otra manera. Con orígenes en las raíces blancas del interior uruguayo, el cofundador del movimiento tupamaro y ex dirigente de los cañeros de Bella Unión como Raúl Sendic, el líder tupamaro histórico, el actual presidente suele hacer suya la visión de la historia que critica las fricciones del siglo XIX entre Montevideo y Buenos Aires.

Más allá de la historiografía, la novedad principal es que Mujica eligió mantener una relación privilegiada con la Argentina como condición nacional uruguaya. En 2010 no sólo levantó la bolilla negra que impedía la designación de Néstor Kirchner como secretario ejecutivo de la Unasur, bolilla negra esgrimida por Tabaré, sino que junto con el canciller Luis Almagro tuvo la paciencia de esperar que la Argentina resolviera por sí misma el conflicto generado con Uruguay por la desproporción de un pequeño grupo de habitantes de Gualeguaychú. Del lado argentino, Cristina Fernández de Kirchner, el entonces jefe de Gabinete Aníbal Fernández y el canciller Héctor Timerman dieron por cerrado el conflicto político de los puentes y entendieron que el litigio no podía hipotecar las relaciones con Uruguay.

Un buen ejemplo de política platense.