que venga el día

«...Y sentao junto al jogón / a esperar que venga el día / al cimarrón se prendía / hasta ponerse rechoncho / mientras su china dormía / tapadita con su poncho»

31/3/11

¿QUIÉN INVENTÓ A CHÁVEZ?





Modesto Guerrero, autor de 8 libros, entre ellos la exitosa biografía analítica "¿Quién inventó a Chávez?", vive desde hace unos años en Buenos Aires, donde ha representado a diversas organizaciones sociales y políticas de su país, entre ellas la UNT hasta su división.

Es corresponsal de Aporrea, aunque escribe para diarios como Página 12 y revistas como ContraEditorial, Perfil y otros medios argentinos. Militante socialista desde los 16 años en Maracay, Caracas y Carabobo, en julio de 2007, fundó el PSUV en Argentina, la primera expresión de ese partido fuera de Venezuela.

Su labor difusora de la revolución bolivariana en Argentina lo ha convertido en una fuente obligada de informaciones para la prensa y de conferencias para la vanguardia.



(Entrevista realizada a Modesto Guerrero por Marcelo Maggio, el 15/02/2009)


  • Van 10 años de gobierno bolivariano y quería charlar con vos sobre aquello en lo que ha podido avanzar el pueblo venezolano, en una perspectiva de poder popular, de democratización, liberación nacional o incluso mejoras concretas en la vida de la población. También resulta interesante ver dónde está congelado el cambio y qué desafíos hay pendientes en el futuro inmediato.

La más importante conquista es que llegamos a 10 años. Rompe un promedio histórico. Hace dos años hice el estudio de duración de todos los gobiernos de naturaleza similar al de Chávez que tuvo América latina en el siglo XX. ¿Sabes el resultado que me dio? Que el promedio de duración de este tipo de gobiernos que rompe con el imperialismo no pasó de los 5 años. Excepto Cuba, claro. Por eso creo que sobrevivir diez años, romper esa norma de sobrevivencia en el sistema mundial capitalista, esto es lo más importante, le da sustentabilidad al proceso revolucionario y su gobierno bolivariano. Hay una relación dialéctica entre ambos aspectos. Es lo que permite mostrar los resultados en áreas críticas de la sociedad. Es lo que hace racional que después de una derrota electoral leve en 2007, el chavismo haya quedado intacto, y hoy, a comienzos de febrero, pueda darse el lujo de abordar una enmienda constitucional en excelentes condiciones, con todas las posibilidades de ganar.

  • Hablemos entonces del referendo que se hará el 15 de febrero.

Bueno, esas excelentes condiciones son las que hablan de un piso del 54% a favor del Si. Es que en Venezuela se está rompiendo la lógica gubernamental burguesa. El límite de gobernabilidad que te imponen es falso, como todo su sistema electoral que está diseñado para que el poder siempre esté en manos de ellos. Ellos lo llaman alternabilidad, pero es una falacia que encumbre la dictadura de una clase ultraminoritaria sobre el resto de la sociedad. ¿A cuánto llega la clase capitalista? ¿al 5% de la población, al 10%? Pero sus partidos se alternan porque su democracia es totalmente representativa, volátil, delegada, sin control social y abstracta, sin participación popular, salvo en el voto que legitima el poder de una clase que designa una suerte de Estado mayor de funcionarios que gobierna en su nombre. Se alternan las figuras, pero el dominio es el mismo. Peor, cuando los eliges te jodiste, pierdes el derecho a sacarlos en todo el mandato, a no ser que los eches con revoluciones como en Nicaragua, o con rebeliones como se hizo en Ecuador, Venezuela, Argentina, Bolivia, o el impeachment a Collor en Brasil en 1992.

Son muy vivos con el cuento de la "alternabilidad". Acusan a Chávez de querer eternizarse, pero ocultan estos hechos. Primero, en Venezuela, al presidente se lo puede echar a mitad de mandato si el pueblo lo decide. Chávez pudo haber salido en agosto de 2004 cuando se hizo el Referéndum Revocatorio, pero ganó.

¿Desde cuándo la burguesía es democrática para aceptar su derrota? Sólo aceptan cuando el poder se lo alternan entre ellos, como en los 40 años del bipartidismo "adeco-copeyano". O cuando se trata de Uribe y de los 14 regímenes europeos que pautan la elegibilidad consecutiva, o cuando la usaron Roosevelt, Churchill, Felipe González, Khöll, Thatcher, Mitterrand, todos se reeligieron como se les dio la perra gana, la burguesía los aceptó porque eran los gerentes de sus intereses, ¿me entiendes? Es una gran hipocresía, más bien cinismo, canallismo típico de una clase amoral, que necesita mentir para dominar. Mira Obama, gana con el voto negro, pero gobernará para el sistema de los blancos, algo no se puede mover de esa lógica de poder instalada hace 200 años.

Recuerdo que cuando la gente se comenzó a cansar de la alternabilidad infinita de AD y Copey, por allá a finales de los años 60, comenzó a llamar al pacto bipartidista de "Punto Fijo", "la guanábana", conocido así por el nombre de la casa donde se firmó el 31 de octubre de 1958. 40 años exactos de dominio bipartidista. La guanábana es una fruta caribeña que tiene la concha verde y la pulpa blanca y tiene puntitas afiladas alrededor para rechazar a quien quiera tocarla. Blanco y verde fueron los colores de AD y Copey cuando estaban vivos. Fue tan exclusivo ese pacto que no dejaron ingresar a URD que lo firmó pero tenía muchos cuadros nacionalistas revolucionarios como Fabricio Ojeda o los hermanos Dager, tampoco al PCV que pidió ingresar después cuando rompe con las guerrillas y Cuba.

En segundo lugar, la enmienda es para todos los cargos gubernamentales electivos, chavistas o no, por eso algunos alcaldes y gobernadores enemigos le hacen un guiño al Si, uno de ellos, el Alcalde de San Juan de los Morros en el Estado Guárico, a dos horas e Caracas, directamente se pasó al Comando del Si. Tercero, en ningún lugar de la enmienda dice la palabra Chávez ni reelección indefinida. Y cuarto, no está escrito en las tablas de Moisés que Chávez se presentará dentro de 4 años. Sólo se sabe que él y 11 millones de chavistas quieren. ¿Y qué pasa si muere antes de una gripe? O como él dice en chiste "si me enamoro me retiro”. Sin duda que hoy quiere postularse, como lo puede hacer cualquier gobernador o alcalde opositor. ¿Y si le hacen un Referéndum al final de este año? La frase impuesta en los medios “reelección indefinida de Chávez” es para incautos.

  • Entonces tu argumento va en la línea de que actualmente, y luego de la enmienda, se ejercerían mayores derechos democráticos que en la era bipartidista. Pero hay un aspecto democrático formal y otro de eje que tiene que ver con el ejercicio del poder popular.

Para mi lo más importante, después de saber que es constitucional y democrático formal, es que esa reelección posible de Chávez, que incluso es mucho más democrática que cuando la usó la burguesía, no afecta el desarrollo del poder popular, al contrario, lo puede potenciar mucho más.

También hay una relación muy dinámica entre estos factores, aún sabiendo de las tentaciones bonapartistas dentro del régimen. Depende de la inteligencia política de los dirigentes y movimientos sociales y del PSUV. Lo primero a decir es que Chávez se ha probado como un buen gobernante. Incluso sumando sus fallas, límites y errores, su balance supera a cualquier presidente venezolano desde 1945.

Por su honestidad personal, su precaución administrativa respecto a, por ejemplo, las reservas financiera. Si hoy Venezuela puede sobrevivir al desplome del petróleo es por esas reservas. Luego está su relevancia internacional y el rol que adquirió el país desde 2002, o lo que hizo con la OPEP que la sacó del pozo. Tienes la Constitución de 1999 que superó en derechos varias veces a la de 1961, o la honradez que tuvo de renunciar a la presidencia en 2000 para ser confirmado según la nueva Constitución, su sólida postura anti imperialista en febrero de 2003 frente al paro golpista petrolero, o en el Referéndum de 2004, su integridad en la derrota de diciembre de 2007.

Esa conducta, vista en su conjunto ha servido a la liberación nacional, así haya sido por vías mediadas y jurídicas. Pocos saben que su programa actual de cambiar el combustible del parque automotor, de gasolina por GNC, tiene tres objetivos: Conservar energía no renovable en millones de barriles, asegurar el presupuesto nacional de generaciones futuras, sin el derroche tradicional, y cuidar el medio ambiente. Ese mérito no lo puede exhibir ningún presidente de los regímenes anteriores, excepto el de Cipriano Castro, un caudillo militar autocrático en los primeros años del siglo XX. Nos estamos refiriendo a la gestión global de Chávez en relación con la conducta de cualquier presidente de la burguesía venezolana. No hay comparación, hermano.

Pero hay algo más importante. Su posible reelección no ahoga el desarrollo del poder popular, porque ese poder popular tiene una vida más o menos propia, relacionada con él y otras mediaciones. Pero con dinámica bastante independiente. Es algo que se escapó porque el propio Chávez lo potenció al comienzo y ya es muy difícil cortarlo: Es una tendencia al poder popular que se manifestó en la abstención del voto chavista de diciembre de 2007, y en el voto castigo a gobernadores y alcaldes chavistas no queridos en noviembre de 2008, y dentro del PSUV a candidatos rechazados. Lo vas a encontrar en muchas zonas de la vida política. Sólo a tiros pueden detener ese proceso, o corrompiendo y adormeciendo el movimiento, como ocurrió con el MNR, el peronismo, el varguismo y casi todos los movimientos nacionales pasados. No veo esa posibilidad por ahora.

  • Volvamos entonces al balance de los diez años. En términos sociales amplios, ¿qué avances hay?

Mira, a diez años se pueden mostrar varias revoluciones segmentadas, sectoriales, en el país. Por ejemplo en Salud y Educación, ahí tienes 180 grados de cambio, dos segmentos que alcanzan a casi toda la población, no es poca cosa, eso es revolucionario en el mundo de hoy. En Venezuela se registra un progreso de las clases oprimidas, la Nación avanzó de conjunto, no retrocedió. Estas dos revoluciones segmentarias se manifiestan en la masiva producción de profesionales, en el desarrollo musical y en el documentalismo, en el masivo consumo de libros, el más alto del continente según la última Feria del libro de Guadalajara. El último Congreso Internacional de Educación, realizado en México, definió a Venezuela como el país que más avanza en educación pública. En el terreno artístico, se ha ganado el reconocimiento mundial a su música sinfónica y al famoso director venezolano Dudamel, un carajito genial de unos 30 años. Nunca vimos este desarrollo cultural en Venezuela, ni siquiera en los años 60 y 70, dos buenos momentos. Se triplicó la matricula educativa y se llevó la salud primaria y semi compleja a todo el país, incluso al sector indígena. La revolución bolivariana se da el "lujo" de exportar salud a través de dos instituciones solidarias, la Misión Milagros y el Cardiológico Infantil Latinoamericano.

Comparando las estadísticas de estos diez años con las de dos regímenes distintos, que también invirtieron, por un lado, el dictatorial desarrollista de 1948-1958, por otro, el socialdemócrata de 1975-1979. Es notable la diferencia. Desde 2003 hasta 2008 se construyeron más puentes, presas, metros, redes fluviales, casas, fábricas tradicionales y de punta tecnológica, escuelas, universidades, hospitales, mercados estatales, que en cualquier período anterior. Tienes el satélite, que involucra tecnólogos y científicos nuevos. Venezuela se autoabastecerá de computadoras y celulares en pocos años. Hay un dato clave para comprender lo nuevo en una sociedad monoproductora como la venezolana: la tierra sembrada creció 33% en 8 años, eso no ocurría desde la última década del siglo XIX.

La derecha seria se atreve a negar que la sociedad venezolana creció varias veces en su nivel de vida y confort social. Lo reconocen la OMS, la ONUDI, Latinobarómetro y la UNESCO y los que diseñan el llamado "coeficiente de Gini", que mide el desarrollo social: Venezuela triplicó su desarrollo según esta medición, el que más avanzó en América latina en los últimos 5 años, superando a Chile y Costa Rica; está a punto de ocupar el tercer lugar en monto del PBI, pasando a Argentina. El salario obrero pasó de 120 a 300 dólares, con 5 aumentos en 6 años, el ingreso campesino triplicado en 4 años y también en el consumo de la clase media, que ya es insolente con sus 4x4, sus Hummer y sus pantallas gigante. Es lo que explica la explosión del consumo, si no, sería una fantasía filmada lo que se ve en las ciudades venezolanas. Esa transformación es revolucionaria, aunque no constituya una revolución en el conjunto de la sociedad, porque el Estado sigue siendo una máquina capitalista y la burocracia que afecta y distorsiona esas conquistas. En las transformaciones está su fuerza, en la naturaleza del Estado está su vulnerabilidad.

  • Diste una gran lista de avances, ¿en dónde encontrás problemas o incluso retrocesos?

En ese cuadro, hay tres o cuatro aspectos relacionados que reflejan los límites. Uno es la vivienda, que recién hace dos años comienza a dar señales positivas. Otro es la seguridad urbana, un viejo mal capitalista que sigue igual. Tercero, el desastre de los residuos domiciliarios urbanos, un verdadero fracaso de gestión municipal que se manifiesta como fealdad y contaminación en los centros urbanos, sobre todo Caracas. Y cuarto, dos aspectos íntimamente relacionados, la burocracia y la corrupción, que en buena medida explican el retraso en vivienda, delincuencia, residuos y otras áreas. La pregunta que un revolucionario debe hacerse es si la nación, vista globalmente dentro de un período determinado, avanzó o retrocedió. Yo veo que ocurrió lo primero, hacia adentro y hacia afuera en su relación con el imperialismo. La soberanía ganada no puede ser una abstracción jurídica, debe expresarse en desarrollo social y humano de los oprimidos, sino las revoluciones son fantasías y se deslegitiman.

  • Un tema que me gustaría que charlemos son las políticas agrarias, dada la relación que se ha establecido con Argentina en ese punto.

Sí, hay una profunda relación entre el Estado argentino y el bolivariano a través del INTA y una decena de Convenios para el desarrollo intensivo y extensivo de la agricultura venezolana, con el objetivo de lo que llama Chávez la "soberanía alimentaria". Venezuela moriría de hambre en dos meses si no importara alimentos y eso es un horror y una grave vulnerabilidad del proceso revolucionario. En eso ayuda la relación entre Estados. Ese nivel de la relación no es mala, porque además le sirve también a Argentina.

Al asumir en el 99, Chávez se encuentra con una derrota del proyecto guerrillero rural y urbano de los años 60, un desplazamiento de la lucha revolucionaria a las ciudades desde los 70, que se expresó en el Caracazo, con un campo casi abandonado debido a las migraciones provocadas por el petróleo. Del 99 para acá lo que más ruido ha hecho en el campo son los "fundos zamorano". ¿Cómo ves esa política?

Hay una serie de políticas públicas que tienen el objetivo de desprivatizar el poder de la tierra en primer lugar; en segundo término legalizar y poner a funcionar la tierra privada; y tercero construir o impulsar una propiedad social de la tierra (a veces cooperativa, que compite con las otras dos propiedades, la estatal y la privada). Esos son los tres caminos o mecanismos de reconversión de la propiedad privada a través de la Ley de Tierras.

En 2001 se detectaron 317 latifundios, lo cual significaría que 3 millones 700 mil hectáreas estaban concentradas en manos de pocos propietarios. Se ha recuperado más o menos un tercio de ello. El año pasado se expropió el Hato [campo destinado al ganado] más grande, llamado La Vergareña, con 187.000 hectáreas. En Venezuela no hay una revolución agraria, sino una versión de reforma agraria pactada y pausada, que por algunos momentos avanza y luego regresa o se detiene, ese es el límite de estar atados a una Ley, con sus jueces y normas conservadoras. A veces se ha hecho violenta cuando hay resistencia del latifundista; tenemos casi 200 dirigentes y cuadros agrarios asesinados, y eso que no hay un cambio radical de la propiedad, como en Bolivia, con su Ley de 5.000 hectáreas.

Ese cambio no radical ha tenido dos efectos en la conciencia del campesino, uno conservador y otro revolucionario. El conservador es que él no comprende aún la necesidad de hacer una revolución agraria, entre otras razones, porque tiene un Estado que lo protege para hacer la reconversión de la tierra y le ofrece formas de producción y financiamiento. Si tengo a papá estado por qué voy a hacer una revolución agraria, entonces se hace conformista.

En Bolivia no tenía ese límite en 1952, por eso hizo una reforma agraria y hoy avanza hacia ello. Al cubano ningún estado le dijo te ayudo, tenían que hacer la revolución agraria o no tenían producción, el dilema es de vida. En Venezuela hay un estado rico que les dice a los campesinos "¿qué necesitan, maquinarias?, se las compramos a los argentinos". Compraron todo en Rafaela, no quedó nada de maquinarias. "¿Necesitan fertilizantes para matar los bichitos? los compramos en Canadá o Rusia". ¿Entiendes?, es una contradicción que solo se resuelve con política revolucionaria, porque no deseamos un Estado pobre, sino un Estado revolucionario. Ese es el efecto conservador. Como las políticas son concretas y relativas a su circunstancia de aplicación, digamos que menos mal que tenemos un gobierno que hace una buena Ley de Tierras y protege.

Decimos que el segundo efecto es revolucionario porque le dio una conciencia de poder social, que aún siendo difusa y limitada, es más difícil encontrar en la clase obrera urbana en Venezuela. Más bien se nota lo contrario. Yo observo una confusión en la conciencia de la clase obrera de hoy, en parte debido a la crisis entre sus dirigentes, pero también por retraso político y cultural.

Pero el campesino adquirió un sentido de poder social sobre el instrumento de producción mediante el cual vive con su familia, que no lo tiene el obrero, porque en el medio se encuentra con el capitalista, el burócrata, los jueces, sobre todo la nueva burocracia sindical bolivariana, por lo que está más fragmentado que el campesino. Esto comenzó a ser superado entre 2003 y 2006, pero se detuvo y se deformó por el intento de "estatizar al movimiento obrero y su central", la UNT, que explotó en pedazos al tercer año de su nacimiento. Eso afectó al movimiento obrero. Sin embargo, fíjate, no lo pudieron estatizar. Lamentablemente el campesino no tiene mucho peso nacional, es pequeño en la población y alejado de los centros de decisión.

Venezuela dejó de ser rural desde 1936. Imagínate el escándalo que sería si en vez de 200 campesinos asesinados, fueran 200 obreros. En los últimos tres meses mataron 5 obreros en Maracay y Valencia y ya es un grave problema político para el Estado. El movimiento obrero es más concentrado que el campesino, tiene herramientas más aceitadas, sus sindicatos, dirigentes clasistas, inciden más en el poder político y en la opinión pública. El campesinado es víctima de una marginalidad histórica y cultural que se paga caro en el caso de esos asesinatos.

Chávez, que se formó entre el campesinado pobre de Barinas, y tiene en su imaginario la rebelión campesina de su bisabuelo Maisanta y de las guerrillas rurales y la impronta de la Revolución cubana de los 60, que fue básicamente rural, ha hecho mucho para darle protagonismo al campesinado, y en buena medida lo ha logrado. Creo que ha tenido más política para desarrollar al campesinado que para desarrollar al movimiento obrero, y eso lo afectará a la postre. La historia no perdona esas fallas.

  • Cuando el gobierno impulsa estas políticas agrarias, ¿bajo qué modelos lo hace? ¿Opta preferencialmente por alguno? Pienso en cooperativas, estatización con control de los campesinos, entrega de tierra fiscales , expropiación de tierras privadas baldías. Aparecen varias opciones.

El gobierno hace un cóctel, lo pone en movimiento y luego hace lo que puede según la relación de fuerzas real. Muchas veces se le escapa por izquierda, es decir, los campesinos van más allá de lo que el gobierno y la Ley plantean, sé de muchos casos en los que el presidente se tuvo que pelear con la Procuración de Estado o con gobernadores y jueces porque se atan tanto a la fulana Ley que frenan la cosa en el campo. En algunos casos, algunas veces, ese tipo de contradicciones con el campesino rico se ha resuelto con represión, en primer lugar del latifundista matando campesinos pobres, pero también de jueces locales que han dictaminado sentencias a favor del desalojo que se cumple con órdenes policiales locales.

Creo que en dos oportunidades una jueza metió presos a dirigentes del Frente Ezequiel Zamora, se salvaron porque la gente los defendió en las calles. Allí está la contradicción del Estado burgués venezolano, en la relación de fuerzas sociales. Es la diferencia con lo que sucedía antes de 1999, cuando la represión era cruda, sin derechos legales. El dato importante para nosotros es este cambio en la mentalidad campesina se asienta en un proceso de transformación en la propiedad agraria, así sea una reapropiación dispersa y difusa por parte del campesinado. Eso es lo importante porque es lo nuevo. Lo que muchos compañeros sectarios de la izquierda más torpe del continente no comprenden, es que lo nuevo no es que un guardia o un juez repriman. Eso hay que combatirlo, por supuesto, no estoy hablando de un ejercicio de sociología. Lo nuevo, lo que hay que potenciar, es que avanza un nuevo sistema de propiedad agraria que comenzó a generar un nuevo tipo de conciencia en un nuevo movimiento campesino. Eso no es la revolución agraria, pero siembra esa posibilidad.

  • Hablás de nuevo tipo de conciencia. ¿En qué se expresa?

En diciembre de 2007, perdimos el referéndum por la reforma constitucional. Primera derrota electoral del chavismo en 11 procesos plebiscitarios en diez años. Una cosa muy rara en la historia. Lo que casi no se informó, es que el campo fue el único lugar geográfico poblacional donde el chavismo ganó el referéndum.

Eso me llamó la atención y lo difundí como pude, después de un excelente informe publicado en Aporrea por el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, el 26 de diciembre; pero casi nadie advirtió la profundidad de ese hecho y lo que hay debajo del dato electoral. Entonces la pregunta es ¿por qué?, si se supone que el campesino es más atrasado culturalmente, con menor desarrollo político y con menor tradición política en Venezuela.

No es la Bolivia de la reforma agraria de 1949 a 1952, seis años antes que la cubana, ni el México de Pancho Villa y Zapata entre 1910 y 1917, no cuenta con la maravillosa experiencia de la revolución agraria de 1958 a 1961 en Cuba, tampoco el Perú de los sindicatos campesinos revolucionarios del Valle de la Convención y Lares que dirigió Hugo Blanco desde 1964 hasta 1967, no es el Brasil del glorioso MST, ni siquiera tiene la prueba argentina de las Ligas Agrarias de los 60 y las rebeliones de chacareros inmigrantes de comienzos del siglo XX. Venezuela perdió esa tradición con la derrota de la revolución campesina que dirigió Ezequiel Zamora entre 1859 y 1863.

El bisabuelo de Chávez, un guerrillero rural a destiempo, fue uno de los hijos de esa larga derrota campesina. No es casualidad que ambas federaciones tengan que acudir a la figura de Zamora, es que desde entonces Venezuela no registra nada mejor. Entonces ¿qué pasó por la cabeza de los campesinos en diciembre de 2007? ¿Es que de repente se hicieron revolucionarios? No, hermano, ojalá, la explicación es muy sencilla cuando se la pone sobre el terreno.

El campo es un único lugar geopolítico de la "revolución bolivariana" donde la población oprimida, los campesinos pobres, sienten un poder social sobre los medios de producción. Ellos controlan, aunque sea a medias y en medio de contradicciones, la tierra en la que producen y viven, o sobreviven, con sus familias. Segundo, ellos tienen una dirección política clara, son dos centrales, sin graves contradicciones, ambas de izquierda, ambas radicales, con programas revolucionarios, dirigentes honestos. Imagínate que la diferencia entre ambas es que una es más chavista que la otra. AD fue desarraigada del campo. Y la tercera razón es que en el campo venezolano no es dominante el sistema de medios de comunicación de la burguesía en las ciudades. No montaron ese sistema porque cuando llegó la televisión en 1953, la población era muy pequeña, no rentable para ellos. Y fue cada menos poblado, no era un mercado rentable. Lo dejaron y hoy la construcción de la opinión pública, la hegemonía cultural es nuestra en buena medida.

En el campo venezolano tienes las partes fundamentales que permiten hacer sustentable cualquier proceso revolucionario: el sentido de existencia, la organización social, las ideas y la política de los revolucionarios y un sistema de medios para masificar esa cultura y hacer lo que postularon Marx y su generación: demoler lo viejo para impedir que vuelva la porquería.

  • Pasemos entonces a la ciudad. ¿Cómo fue el recorrido político de las poblaciones de la ciudad en estos diez años?

En las ciudades, a pesar de haber muchas conquistas y sobre todo más movimientos bolivarianos y más vida política activa, es más complicado que en el campo donde aparece de modo más nítido. Eso se debe a las mediaciones y aparatos del modo de vida capitalista, su dominio social, que son mayores y más elaborados que en el campo. Aún con estos recaudos, la revolución bolivariana tiene su centro y fuerza expansiva, su dirección política y sus enclaves en las ciudades, dentro de ellas en unas 13 capitales de vanguardia que ocupan unas 16 millones de personas, entre las cuales los bastiones políticos son, por lo menos, Caracas, Miranda, Maracay, Maracaibo, Carabobo, Mérida y Guayana.

Las principales transformaciones son la profusa vida política ciudadana desde 1999, aunque nace antes, con el Caracazo y la rebelión militar, o sea, fue un proceso. Este es el tipo de democracia política que molesta al enemigo, por eso no la difunden en sus medios, y peor, la niegan y la demonizan. Nunca, desde 1958, la clase media tuvo más vida política que ahora. Eso es democracia política expansiva. Nunca aparecieron tantas formas de organizarse, de manifestar las opiniones, de publicar libros, revistas, canales de TV y radio, de movilizarse, y sobre todo de hacerlo sin el temor a ir preso, procesado judicialmente, o muerto de un tiro. La Comisión de Derechos de la OEA y algunas ONG denunciaron en 1990, en pleno despelote nacional, que en Venezuela se asesinaron 17 estudiantes por año desde 1967. Un poquito tarde para difundir la cifra, pero bueno, así son ellos. Hubo decenas de burgueses como Capriles, o dueños de revistas defensoras del capitalismo, presos durante varios gobiernos entre 1965 y 1989. Más de 7.000 izquierdistas asesinados o heridos, con centenares de desaparecidos hasta hoy, en las luchas de los años 60, las guerrilleras, las estudiantiles y las obreras, como lo testimonió José Vicente Rangel en su famoso libro "Expediente negro".

Chávez y parte de su generaciòn militar insurgen como una reacción moral a esa época de democracia altamente represiva.

En eso Chávez es una línea de continuidad con la resistencia de la izquierda venezolana. Hay un cambio sorprendente en las grandes ciudades venezolanas de hoy. Cada mañana miles de oprimidos se organizan, se visten de rojo y se van a trabajar en las Misiones, los programas sociales, las tareas internacionales. Es una cultura de solidaridad, creación y transformación que está naciendo. Hay una novedad curiosa desde 2002. Venezuela fue un país políticamente muy provinciano, medio parroquial, y ahora se desarrolla una cultura internacional debido a la cantidad de eventos, congresos, encuentros, visitas que vienen de medio planeta, ¿sabes que miles de jóvenes están estudiando idiomas para poder dar respuesta a esa realidad nueva? A mi me parece una maravilla.

A la derecha le obsesiona mal, como le da asco que la gente morena pise sus antiguos hoteles 5 estrella como el ALBA, el Anauco, o el tradicional hotel El Conde, donde sólo pisaban ellos, los funcionarios y “los políticos”. Es una conquista social en la vida urbana, aunque sea parcial y volátil porque también puede tragarse moralmente a la militancia poco formada.

Otro hecho monumental es la visibilidad de los barrios pobres. Hoy tienen un rol social que no tenían desde la Revolución del 23 de enero de 1958. Aquel acontecimiento, por haber sido revolucionario, produjo fenómenos urbanos. Uno fue la ocupación de los superbloques de Catia, al oeste, en los que la conquista implicaba no pagar los servicios, por ejemplo. No es fortuito que hoy, a medio siglo, Propatria, el 23 de Enero y otros barrios del oeste sean bastiones del chavismo, como lo fueron de las guerrillas en los 60 y de la izquierda socialista y culturosa en los 70. Pocos saben que Chávez iba a esos barrios con un compañero de la Academia y se juntaba con la militancia de Causa R y de otras organizaciones. Era lo normal para nosotros en aquellos años de militancia. Yo orientaba un grupo barrial en Maracay junto con Rónald Sánchez y me acuerdo que teníamos mucha relación con movimientos de esos barrios combativos del 23 de Enero, y de Petare, de gente que estudiaba mucho marxismo. Eran barrios de una ciudad dividida. En contraste con esa realidad, estaban los barrios ricos que eran los que dominaban la ciudad.

Caracas fue una ciudad dominada por la impronta de las "colinas" y "urbanizaciones" de clase media y de más arriba. Eran cerros y barrios urbanos como cualquier otro, pero los llaman “colinas” para diferenciarse de la vida urbana de los trabajadores pobres.

En Argentina, con otra tradición, o en París, barrio es el nombre de un barrio obrero como burgués. Caracas era dos mundos urbanos en una sola ciudad. Una cosa espantosa, clasista, racistas. A ningún "tierrúo" (similar al villero de Argentina) se le ocurría visitar los hoteles, "colinas" o shoping de ellos, excepto para servirles. No eran batustanes sudafricanos, pero uno sentía aquella separación como si lo fueran.

Hoy los "tierrúos" conquistaron casi toda la vida urbana. Como suele decir la compañera Etkouth, directora de VTV, es "la visibilización de los invisibles". Muchas personalidades que visitan Caracas se han sorprendido de ello, y muchos argentinos, chilenos y uruguayos que vivieron exiliados en Venezuela en los años 70, notan la diferencia de esta Caracas con aquella Caracas de los 70 y 60. Claro, en las ciudades está más instalada la lógica del capital y eso se nota en los hábitos de consumo. Muchos militantes son seducidos por el consumismo y el arribismo por esa hegemonía del darwinismo capitalista.

Todo ese proceso social urbano se debe evidenciar en la aparición de cantidad de organizaciones populares, de medios de comunicación alternativa, en la vida intelectual...

Efectivamente, en la ciudad es más complejo todo. En primer lugar porque está el sistema de medios de comunicación comercialista que sigue siendo dominante, por su tradición, pero también por una gran debilidad comunicacional del gobierno, exceso de burocracia, criterios elitistas, mala gestión, escasísima comprensión del valor potencial de los medios comunitarios.

Chávez lo definió muy bien en 2001, “la falla tectónica”. Si no la superamos a corto plazo puede producirnos terremotos políticos. Tiene expresiones visibles. Casi el único comunicador serio es Chávez en persona, y ese hecho habla bien de Chávez, pero es desastroso al mismo tiempo, cuando lo mides por el objetivo del proyecto y el ataque sistémico del enemigo.

Después hay algunos excelentes comunicadores, como Aristóbulo Istúriz, Vanesa Daves, el general Müller, José Vicente, algún otro y pare de contar. Los evalúo por la combinación de verbo agradable con buen contenido, porque voceros verborrágicos sobran, incluso entre los militares bolivarianos, eso es algo cultural del venezolano. En cambio encuentras montones de buenos comunicadores políticos entre los cuadros de los movimientos campesino, obrero, barrial y estudiantil. Uno los escucha y se pregunta ¡carajo y por qué no son ministros!.

En otro aspecto de este problema, tienes intelectuales notables como Luis Brito, Lanz, Malavé, Montoya, Daniel Hernández, Gonzalo, Dénis, Eleazar Días Rangel y otros muy buenos, pero no son políticos militantes, excepto Gonzalo, Dénis y Lanz. Ahí aparece ese divorcio entre lo político y lo académico que planteó el historiador marxista Perry Anderson en Consideraciones sobre el Marxismo Occidental.

Emir Sader dijo hace un año que "el único intelectual político de Venezuela es Chávez", es una exageración que busca reflejar una realidad. Sader escribió hace una semana algo inteligente. Según él, en Bolivia y Ecuador los procesos tuvieron motores intelectuales, como el grupo La Comuna, en La Paz, al que pertenece García Linera, el vicepresidente de Bolivia; pero advierte que en "Venezuela, en cambio, se da un proceso de cambio con una ausencia enorme de intelectualidad que ayude a pensar el proceso. Y eso es grave", anota.

Yo creo que Sader tiene razón, pero la cosa es más compleja, porque de La Comuna salió esa idea seudo teórica del "capitalismo andino", un contrasentido por donde lo mires, como la Tercera Vía de Guidens, utopías reaccionarias, a pesar de sus intenciones altruistas, conmiserativas, cuasicristianas, como las ideas de los fabianos del siglo XIX, que tanto mal hicieron al movimiento obrero inglés.

A veces, el atraso te da ventajas. Fíjate que a Chávez se le ocurrió algo mejor: el socialismo del siglo XXI. Su adjetivación temporal no le cambia lo sustantivo: es socialismo. Como idea es superior, es otra cosa, es anti capitalista. Pienso que en estos diez años se está formando en Venezuela una capa de intelectuales militantes bien fogueados, que unida a los poquitos de la generación anterior que no huyeron en 1999, como Luis Brito, un tipo genial, que no anda compitiendo por vanidades, comprometido y honrado a la vez. Esos pueden ser los motores intelectuales que la revolución bolivariana no tuvo en 1998. El problema está en que la naturaleza capitalista del aparato de Estado, el nuevo arribismo, los silencia, impide su uso, o su buen uso, salvo excepciones. Veo mucha gente capaz fuera de comandos de Estado, y mucho incapaz encaramado.

En el terreno de las comunicaciones es indispensable destacar que hay sectores urbanos donde los medios burgueses ya no imponen su sistema de valores. Eso es nuevo, está en construcción como lo del campo. Cientos de miles de chavistas se orientan por los noticieros y la difusión cultural de las redes de más de 300 medios comunitarios y los canales estatales. Yo creo que en Venezuela está en proceso una nueva opinión pública, lo que indica una profundización de la revolución por abajo, silenciosa, que tiene muy poca expresión institucional.

Aporrea, como fenómeno mediático, es un dato de ello. Más de 60 millones de lecturas en seis años y medio. Divídela por 365 días al año y verás que es más leído que cualquier diario comercial del continente. Pero no se valora ese hecho descomunal, no se lo impulsa en una estrategia de contraprensa, se lo sigue tratando como marginal, por eso prefieren llamarlo "alternativo".

Creo que la vanguardia también es víctima inconciente de eso. Le propuse a Gonzalo que llamen a Aporrea algo así como "diario de noticias", él me sorprendió, me dijo que podía ser "minutario" porque se renueva cada tantos minutos. Pero ni lo uno ni lo otro. Ese peso social de aporrea obliga a varios noticieros opositores de TV y radio a citar sus informes cada mañana. Las embajadas venezolanas y los ministerios usan Aporrea, y supongo que también la CIA y los centros de inteligencia del enemigo, pues cada tanto la sabotean.

Aporrea es la expresión más avanzada de un fenómeno social de la nueva comunicación en Venezuela. Estos medios tienen carácter comunitario desde su origen, raíz social, es como los grandes diarios de la burguesía que se asientan en las clases medias, pero en forma difusa. Esto es más orgánico. Es una potencia no aprovechada. Chávez y Aporrea son los mejores comunicadores de la revolución bolivariana. De allí lo grave que la oligarquía siga controlando más del 80% de los medios, de la radio, de la TV, de la prensa escrita. La recuperación de la señal de Radio Caracas TV, siendo correcta, no implicó un cambio substancial.

La soluciòn no es la estatización de los medios, sino su socialización, su democratización social, para que no pasen de manos de la burocracia del capital a la burocracia del Estado. Si no, mira Telesur, una maravilla atascada.

Los medios alternativos reclaman una reforma urgente de la Ley de Telecomunicaciones, para imponer más límites al enemigo en la vida urbana. ANMCLA exige la entrega de por lo menos un tercio de los medios a las comunidades, sus organizaciones sociales, por ejemplo a los Consejos de Poder Popular.

El general nacionalista Velasco Alvarado expropió todos los medios burgueses y se los entregó a la izquierda en 1970, en Perú, lamentablemente se estatizaron, se convirtieron en aparatos congelados de propaganda gubernamental, perdieron legitimidad social por la ausencia de libertad informativa y crítica. Aquella medida revolucionaria del general Velasco no fue acompañada con un cambio sistémico a nivel nacional y todo decayó y se perdió.

Aquí vale recordar un concepto histórico de Marx, las revoluciones de oprimidos, al revés de las revoluciones burguesas, necesitan autocriticarse constantemente para superarse. Revolución que coarta la crítica de sus miembros, se pudre. Sobran los ejemplos. Algo similar al caso peruano vivimos en la experiencia frustrada del Sandinismo. Tu sabes que las revoluciones son como los embarazos, no existen mujeres embarazadas al 50% y en Venezuela tenemos por ahora media revolución, de allí sus latencias abortivas.

El otro factor urbano que distorsiona todo son las burocracias sindicales, que son externas e internas al chavismo, sindicales e institucionales. Pretender estatizar el movimiento obrero o campesino bolivariano es un suicidio político. Las políticas públicas empiezan a deteriorarse en el camino, por la erosión natural del uso, y por culpa de estos organismos burocratizados del Estado, a pesar de lo buenas que sean estas políticas. Es una de las razones que llevaron a la derrota electoral en 2007.

Ha surgido una nueva capa de arribistas, emerge de los poros de una franja de clase media que es chavista, no es golpista, no vota por Primero Justicia, pero se enriqueció y se hizo conservadora. Por ejemplo, que le da asco ir a los actos callejeros del presidente o visitar el centro bullicioso y sucio de Caracas donde la mayoría es morena, toma mucha cerveza, suda, baila salsa y es plebeya. Te dicen "prefiero escuchar a mi presidente por televisión". Es una privatización simbólica del líder. Viven en otra dimensión social, para ellos la revolución está del otro lado de la pantalla. Creo que le temen a la posibilidad de completar la revolución social, aunque no lo sepan y se vistan de rojo y voten por Chávez y se inscriban en el PSUV.

Es un aspecto de la novedad urbana que es el peso social de los sectores oprimidos, los marginados de siempre, es una sensación parecida a la que tienen las clases poseedoras. Eso es inevitable en toda transformación revolucionaria, el asunto es con qué política lo abordas desde el gobierno, para que no se convierta en una contradicción inmanejable. Es muy delicado, complejo, porque hay que conservarlos como aliados, base social, pero sin que sean protagónicos en la visa social e institucional. Para evitar ese riesgo, estás obligado a desarrollar a la clase obrera, campesina, estudiantes, barrios e intelectuales de izquierda. Allí existe una falla del gobierno, se le está colando un sector muy conservador en su propio seno.

El rol contradictorio de la clase media es clave en toda revolución del siglo XX en adelante. Nació con el imperialismo a finales del siglo XIX y se hizo protagonista en la vida urbana, sustituyendo al pequeño propietario agrícola y el tendero reaccionario de los primeros suburbios capitalista, que fueron fuerzas conservadoras, alimentaron a los partidos más reaccionarios.

Mira Argentina, la base social de la huelga rural por más riquezas para el campesino rico la encontraron en los pueblos del interior donde vive esa poderosa clase media rica rural, son los más aguerridos. Ya la verás expresada en votos en las elecciones parlamentarias de octubre de este año. Lo cierto es que ningún proceso revolucionario se estabilizará sin ella, en Argentina no hay este proceso y pusieron en jaque al gobierno, imagínate en Venezuela. Son como el 20% de la población venezolana y de ahí surgen los profesionales, los jueces, fiscales, funcionarios, intelectuales, no los puedes desestimar o despreciar.

El asunto es que no hay una estrategia para promover funcionarios capaces del movimiento obrero y campesino, postulados y controlados por sus organizaciones de base para que no se corrompan. Un ejemplo negativo lo tenemos en el destino de los maravillosos estudiantes de 2006 y 2007. ¿Sabes la cantidad de camaradas que llegan sanos y salen dañados de un organismo? No basta con que seas del movimiento obrero. El ex ministro de Trabajo lo era y ya sabemos lo que hizo. A lo que apunto es que en las ciudades hay una convivencia en conflicto y tensión constante entre lo nuevo y lo viejo de la sociedad, los explotados y los explotadores. Los nuevos modos de organización social conviven con la nueva burocracia y el poder de los capitalistas. Pero la burocracia y los capitalistas están concentrados, mientras las decenas de movimientos no, aún no.

Entonces esa organización social popular se da de múltiples maneras, en términos de comités de agua, comités de tierra urbana, de salud laboral, de control social, de seguridad, una parte de las cooperativas, los sindicatos, ANMCLA (y otras agrupaciones de medios similares) y sobre todo los Consejos de Poder Popular, que es el mejor instrumento de concentración del poder popular en este momento. Y por supuesto el PSUV que es el organismo más político que funciona en Venezuela con poder nacional del lado de los oprimidos. El PSUV en su base se mezcla con los Consejos Populares, pero de los cuadros medios y de la estructura intermedia para arriba es un partido, es otra cosa.

En los Consejos de Poder Popular tienes el sustrato que puede servir a un nuevo poder popular de los trabajadores. Lo ves latir en los barrios de Caracas, Miranda, etc., pero no tienen constitución nacional de clase, ni forma institucional preponderante. Los Consejos tienen un Ministerio y una Ley, un presupuesto anual, eso no malo en si mismo, lo que necesitan es elevarse a algo superior en el terreno de la política, junto a los otros organismos, comités. Esa elevación institucional no nace sola, se construye conscientemente en el terreno de la política, que no es el mismo terreno del sindicalismo, el grupalismo barrial, el culturalismo disperso, el parroquialismo político que quienes no comprenden que las revoluciones puede nacer dispersas, moleculares, pero si no se concentran y se elevan intelectualmente en forma de programa y cuadros capaces, no se avanza al segundo paso y se devuelven. Carlos Lanz, entre otros, un funcionario militante que sabe combinar ambas cosas, ha publicado muy buenos textos sobre eso.

  • ¿Qué sucede con los partidos de la burguesía, con su desarrollo político?

Está la burguesía concentrada, la bancaria, la mediática, la comercial importadora. Esa perdió sus dos poderosos partidos de representación, Acción Democrática (nacionalista al estilo del peronismo o del APRA hasta 1958 y socialdemócrata de derecha desde entonces) y Copey (socialcristiano). Quedaron demolidos por la Constituyente de 1999, y el contragolpe de 2002. Los capitalistas venezolanos no tienen fuertes partidos, tiene grupos, partidos regionales, ONGs como Primero Justicia o Súmate, pero no son partidos en el sentido burgués tradicional. Felizmente no tienen poder social concentrado, ni siquiera en la clase media de donde sacan los votos.

Lo que si tienen es votos, muchos votos, casi el 40% del padrón, ¡coño eso es mucho para avanzar en una revolución social! Pero AD y Copey no pasaron del 2% de los votos el 23 de noviembre pasado. Recordemos que gobernaron el país desde octubre de 1945 hasta febrero de 1999, con apenas 9 años de interrupción.

Hoy ganan elecciones, pero mediante otras cosas, otro tipo de formas partidarias, ya no cuentan con un Estado Mayor político que sostenga al conjunto de la burguesía, como sigue siendo el PJ en Argentina, el Liberal en Colombia, el PS en Chile, el Colorado en Paraguay. Las grandes líneas políticas y parte del dinero les llega del Departamento de Estado [de los EE.UU.].

Cada tanto el gobierno les caza alguna reunión, ahí puedes observar este fenómeno. La última fue en Puerto Rico, el 9 de enero de este año. Allá se juntaron los dueños de medios televisivos, y los principales referentes de la derecha venezolana, con tres representantes del Departamento de Estado, entre ellos el Jefe del Comando sur. ¡Imagínate eso! Fue lo más parecido a la reunión de un comité ejecutivo de un partido de la clase capitalista. Si lees la conversación, que fue develada por Carlos Lanz en Aporrea, te sorprendes de ver a los jefes yanquis diciéndoles lo que deben hacer, cómo y cuando, impresiona verlo en vivo. Es una burguesía que perdió su rumbo histórico, pero no encuentra su sustituto social que la entierre, está a la espera de su sepulturera. Aunque se le cruzara por la cabeza a Chávez, él solo no puede cumplir ese rol, objetivamente no puede. Es un gravísimo dilema político. Por eso parece media revolución. Los partidos de la gran burguesía están demolidos, pero no su Estado, sus instituciones.

También fue triturada la izquierda tradicional socialdemócrata, nacionalista y de origen estalinista. El PCV [Partido Comunista de Venezuela] fue poderoso entre 1958 y 1961, las guerrillas fueron fuertes hasta 1965, luego llegó el relevo del MAS, el MIR, la Liga, el MEP, Causa R, cinco partidos socialistas con influencia de masas. Fue una década romántica de la izquierda venezolana, el socialismo se puso de moda en Venezuela. Mi generación se formó ahí, Chávez es parte de ella dentro de las FF.AA. Tuvo centenas de diputados, muchos senadores, sindicatos en centenares de empresas, dominaba las universidades, los liceos. En su último coletazo, en 1982, fui elegido diputado por Maracay, pero el MAS, que era la dueña de la alianza, no me dejó ejercer, ya era la total decadencia de la izquierda venezolana. Por eso se asustaron del Caracazo, de la rebelión militar y huyeron en 1999. Ese mismo año, nació el MBR-200 en Maracay [Movimiento Bolivariano Revolucionario, fundado el 17 de diciembre de ese año], el movimiento militar subversivo de Chávez. Fíjate que hay una sucesión generacional sin pausa de la izquierda desde 1958.

Entre el Caracazo, la rebelión militar y el chavismo, no dejaron piedra sobre piedra del viejo mapa político conformado entre 1945 y 1958. De la vieja izquierda, sólo sobrevivió el partido comunista. Hoy el PCV tiene más votos que la Acción Democrática que gobernó durante 50 años. Ese es un mérito de ellos. En buena medida se debe a su naturaleza eclesial, es un tipo de organismo que muta y se adapta como los anélidos, y como los anélidos es pequeño.

  • Pero los cinco estados que ganó la oposición en las últimas elecciones ¿qué son?

Son derivaciones y reformulaciones políticas locales. Por ejemplo el que ganó la gobernación de Caracas, lo más importante que han ganado, es un movimiento abierto de adecos, ex adecos, copeyanos, ex masistas, de causa R, de la guerrilla maoísta, hay de todo. Igual en el Zulia donde ganaron la Gobernación y la Alcaldía de Maracaibo. Como dice el embajador Arévalo Méndez, cuando se juntan pierden y cuando van divididos ganan algo. Es una verdad caricaturizada. Un partido se regimenta por una ideología y objetivos de clase, programa, estatuto, dirigentes. Estos no son así. Se disuelven y se acomodan a la oportunidad, y no cuentan con líderes reconocidos en sus bases de clase media. El que más gana, Rosales, del Zulia, no lo quieren ellos mismos, y el de mejor imagen, Teodoro Petkoff, fue guerrillero y marxista y la gran burguesía sólo le da la cuerda que ella necesita, como hicieron con Alberto Franceschi, Andrés Velásquez, gente de Bandera Roja. No van a gobernar en nombre de ella nunca. Eso fue lo que se vio el 12 de abril a la mañana en Miraflores.

No lograrán hacer partidos de masas por un largo tiempo, y no podrán jamás, mientras no tengan proyecto para una nueva base social y sean oficinas del Departamento de Estado [de los EE.UU.] en Caracas. En este caso, la historia tampoco perdona.

  • Si es como vos decís, que no son partidos regimentados por una ideología, un programa, dirigentes, entonces es algo que estamos viendo en varios países de nuestra región, cómo esa dirigencia de la burguesía se disuelve ahora en la identidad del ciudadano.

Ahí está, más o menos como tu lo planteas, en la identidad difusa de pedazos de una clase media que es difusa porque es amorfa, oportunista, lábil como clase, se reflejan emocionalmente en los símbolos de la sociedad civil y esas cosas, y que es básicamente mediática. Si le sacas la televisión a los partidos opositores venezolanos entran en shock, como le pasa a los niños de esta generación cuando les sacan la computadora. AD representó a la clase obrera, los campesinos y parte de la media, bajo mando excluyente de la burguesía nacional y de Washington. Copey a los profesionales de clase media. Ambos al conjunto de la clase capitalista. Eso no existe más. El chavismo es la sustitución positiva de ellos.

  • Pero aunque esos dirigentes tradicionales se disuelvan en identidades políticas difusas, mantienen la dirección política de la reacción.

Sí, pero sin hegemonía social como antes, ni poder institucional, porque fueron desplazados de su Estado, ellos no gobiernan. No hay un solo ministro que represente a la burguesía en el régimen de Chávez desde el 14 de abril de 2002. Abandonaron el barco ese día, hicieron algo similar a lo que se conoció en Argelia, pero en forma ridícula, chiquita y sin abandonar en masa el país. Si hubiera ocurrido eso, Venezuela tendría un Estado capitalista sin capitalistas, como decía Lenin cuando criticaba a su propia creación en 1921. Lo que estamos viendo en Venezuela es un fenómeno internacional, incluso es previo al chavismo. Los partidos burgueses están en crisis en América latina desde comienzos de los 90 o mediados de los 80. El único caso que se salva es Argentina, aunque tampoco están muy sólidos, pero están, y algún otro país de América Latina como Chile. Esa es una de las diferencias clave en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Dicho en forma simplificada, en Bolivia el MAS sustituyó al MNR, en Venezuela el PSUV a AD y Copey.

  • Finalmente, y como biógrafo de Hugo Chávez, ¿qué representa el chavismo para vos?

El chavismo abre una nueva época. Puso en acción un movimiento social de izquierda. Sobre él está sedimentando una buena escuela de libertad política, con un movimiento obrero y campesino nuevo y libre. Intelectuales emergentes, nuevos medios periodísticos libres. Un líder anti imperialista que es atípico por donde lo busques, que continúa la tradición nacionalista militar, de Perón, Cárdenas o Velasco, pero los descontinúa porque responde a otra base social, otro tiempo político, un mundo envuelto en la globalización, en el fracaso del estalinismo, la socialdemocracia y los movimientos nacionales de dirección burguesa, con otro tipo de imperialismo, más agresivo y totalizante. Todo eso le deja menos margen a Chávez y a cualquiera para acoplarse pacíficamente al dominio imperialista.

Suponiendo que se le ocurriera esa vía, como hicieron casi todos sus antecesores. Ese poco margen actual es objetivo, lo pudiste ver en la ruptura abrupta con Blair y Clinton entre 2000 y 2001. Fue un acto de gallardía de Chávez, pocas veces visto en la historia del anti imperialismo. Descartado eso, le quedan las otras opciones históricas: profundizar lo que comenzó hasta el socialismo, como Fidel, suicidarse como Allende o Getúlio Vargas, capitular como Perón, Haya de la Torre o el MNR, o morir a manos del imperialismo después de una invasión, o sin ella, como con Torrijos al que le provocaron un accidente de aviación, o como en Dominicana en 1965 y Guatemala en 1954, que los destrozaron con dos guerras civiles.

Yo creo que Chávez es muy sensible a las lecciones de la historia, ingresó a la vida social y a la política activa con ese karma: la derrota de las guerrillas en 1967, y la de su bisabuelo en 1924, la institucionalización burguesa del PCV en 1961 y del MAS en 1975, la implosión de la URSS en 1992. Aunque no conozca sistemáticamente esas lecciones, es consciente de esas opciones políticas, y ha advertido sobre ellas.

Su expresión "no quiero terminar como uno más que lo intentó y no pudo", de 1996, es casi un programa.

O ésta de 2003: "organícense como quieran, pero organícense, el movimiento es lo que importa, yo soy mortal, puedo morir o me pueden morir".

O ésta más reciente, de 2008, lanzada a sus funcionarios y cuadros gubernamentales: "No traicionen más, por favor".

De lo que no hay duda es que la revolución bolivariana debe definirse hacia algún lado en los próximos tiempos. Porque Venezuela y Chávez no son realidades inmutables y menos aisladas. El bolivarianismo y Chávez, tal como están hoy, son incompatibles con el imperialismo. Esa es la señal que te dan los enemigos en la reunión de Puerto Rico el 9 de enero pasado. Alfred Taylor, Coordinador de Operaciones Especiales de la Dirección Nacional de Inteligencia de EEUU, señaló esto en Puerto Rico: "En estos momentos es importante que comprendan que hay que actuar con prontitud, ya que las fuerzas de Chávez están actuando y nosotros estamos contra el tiempo, básicamente con dificultades propias de cambio de administración en los EE.UU.".

Más claro no canta un gallo.


ENTREVISTA A
Modesto Guerrero








1 comentario:

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