que venga el día

«...Y sentao junto al jogón / a esperar que venga el día / al cimarrón se prendía / hasta ponerse rechoncho / mientras su china dormía / tapadita con su poncho»

22/6/14

PARA ENTENDER A LOS FONDOS BUITRES







La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, de no aceptar el pedido argentino para que intervenga en el juicio abierto por el fondo buitre NML y otros litigantes menores, tiene varias aristas complejas. A continuación, 10 claves para comprender la situación...



1 ¿Cuáles fueron los resultados de los dos canjes de deuda para salir del default de 2002?

Argentina abrió un canje en 2005 para regularizar la deuda que se hallaba en default desde el 11 de enero de 2002. Incluyó quitas de capital, mayores plazos de pago, menores tasas de interés y cambios de moneda (pesos por dólares). La propuesta contó con una aceptación del 74% de los acreedores. En 2010 volvió a abrir el canje, con una oferta similar y nuevos acreedores lo aceptaron. Así, la aceptación total llegó al 93 por ciento. Desde el primer canje el país viene atendiendo los servicios de capital e intereses puntualmente con recursos propios provenientes del comercio exterior.

2 ¿Cómo quedó conformado el universo de los acreedores tras los dos canjes?

Aparecieron dos tipos de bonistas. De un lado, los exchange bondholders, que ingresaron a los canjes, y que suman el 93% del total; del otro, los holdouts, quienes no lo quisieron hacer (7 por ciento). Una parte de estos últimos inició juicios contra la Argentina en los Estados Unidos con el objetivo de cobrar el 100% del valor nominal de sus títulos originales. La tenencia mayoritaria de este segmento corresponde a fondos de inversión que adquirieron los títulos a precios muy bajos. A estos tenedores se los conoce como fondos buitre, que son empresas de capital de riesgo que adquieren títulos de la deuda soberana de países en default a 20 o 30% de su valor nominal y luego litigan para aumentar su ganancia.

3 ¿Cómo esperaba la Argentina que se resolviese el litigio con los acreedores que no ingresaron a los canjes de deuda?

El razonamiento era que la justicia de EE UU debió atender la decisión mayoritaria de los acreedores y, por lo tanto, obligar a los demandantes a sostener un acuerdo similar, como sucede en la actividad privada toda vez que se produce un concurso de acreedores: la minoría debe acatar lo que deciden las mayorías. No obstante, cabe aclarar que en este punto no existen normas internacionales similares a las de alcance nacional.

4 ¿Qué fue lo que decidió la Corte Suprema de Estados Unidos el pasado lunes 16?

La Corte Suprema de EE UU rechazó el pedido de la Argentina para intervenir en el juicio entablado por el fondo buitre NML, de Paul Singer, y que revisase los fallos adversos de primera y segunda instancia. Al no aceptar la apelación argentina, la Corte Suprema dejó firme el fallo del juez de primera instancia Thomas Griesa, confirmado luego por la Cámara de Apelaciones, que obliga a la Argentina a pagar el ciento por ciento del valor nominal de los títulos por cuyo pago NML inició juicio, es decir, U$S 1.350 millones. NML puede cobrar su acreencia embargando los pagos que la Argentina destina a los exchange bondholders.

5 ¿Cuáles son las consecuencias de esta decisión respecto de otros holdouts?

Tras la decisión de la Corte Suprema de EE UU, el juez Griesa dijo que "en este escenario no ocurre una catástrofe, sino que sencillamente ahora Argentina debe sentarse a negociar el pago con NML, afiliado a Elliott Management Corp." Sin embargo, el principal problema es la aplicación de la cláusula pari passu (tratamiento igualitario) por la cual otros bonistas en default podrán hacer reclamos similares al de NML, expandiendo el monto total a pagar a unos U$S 15 mil millones.

6 ¿Cómo impacta el fallo en relación con los bonistas que sí ingresaron al canje?

Existe una cláusula en los contratos de venta de los bonos del canje que indica que si la Argertina mejora en forma voluntaria la oferta a los holdouts respecto de la aplicada en los canjes, estas mejoras deben hacerse extensivas a todos los bonistas (cláusula RUFO). Esta cláusula vence a fin de este año. Si la Argentina le paga el ciento por ciento del valor nominal a los buitres, los exchange bondholders podrían considerar que pueden apelar a la cláusula RUFO, ya que ellos sufrieron una quita de capital de entre el 50% y el 60% al aceptar el canje. Pero, como el de los buitres sería un pago forzoso, se especula que no tendría efectos sobre los bonistas que aceptaron el canje en su momento.

7 ¿Puede la Argentina desconocer el fallo de Griesa y modificar las condiciones de pago a fin de evitar el embargo?

El desconocimiento del fallo planteando la inmunidad soberana, cambiando la jurisdicción de pago para evitar los embargos tendría consecuencias difusas, aunque la más probable es que el país continuaría por mucho tiempo más sin acceso a los mercados internacionales de crédito.

8 ¿Cuándo se producirá el próximo pago argentino a bonistas que sí entraron al canje?

La decisión de la Corte Suprema de EE UU acotó las posibilidades de la Argentina, tanto en caminos a tomar como en el plazo disponible. Respecto de esto último, aparece la fecha del 30 de junio como la más cercana. Ese día, la Argentina debe afrontar un pago por un vencimiento del bono Discount por U$S 900 millones, que podría ser embargado de volverse operativo el fallo del juez Griesa. Con todo, ese vencimiento tiene un plazo de gracia de 30 días. Si vencido ese plazo, la Argentina no le pagó a los buitres o a los bondholders (para evitar el embargo), incurrirá en default técnico.

9 ¿Qué caminos puede seguir la Argentina para evitar el default técnico?

Para evitar el default técnico se pueden desarrollar varias alternativas en simultáneo. Para empezar, resultaría necesario pedir una reconsideración a la Corte Suprema de EE UU (que en pocas oportunidades ha tomado estos pedidos en consideración). Su análisis y tratamiento demoraría aproximadamente 25 días, tiempo en que se mantendría vigente la imposibilidad de embargar a la Argentina, lo que permitiría al país pasar el vencimiento del 30 de junio sin inconvenientes. Al mismo tiempo, el país iniciaría una negociación con NML en el juzgado de Griesa, a quien se le pediría que vuelva a instaurar un amparo para no aplicar el embargo a favor de los buitres mientras duren las conversaciones.

10 ¿Cuál podría ser el resultado de las negociaciones?

La negociación es la única opción en un escenario de alta debilidad financiera externa que opaca los logros del Club de París y Repsol, en la idea de obtener fondos frescos para el próximo 2015, pues hasta el 31 de diciembre próximo se deben aún pagar U$S 3.300 millones entre el Club de París y los bonistas. En 2015, los pagos al exterior alcanzaran a U$S 20 mil millones. La idea de máxima de los representantes argentinos es extender la negociación (con la vigencia del amparo contra los embargos) hasta fin de año, cuando vence la cláusula RUFO, lo que daría mayor libertad de acción a la posición argentina. Se habla en el mercado de un mix que integra tres puntas: a) emisión de bonos a largo plazo, similares a los otorgados a la petrolera española Repsol y que pueden transformarse en plata fresca; b) un pago en efectivo que no afecte las reservas; y c) un depósito para garantía que quede en el juzgado de Griesa.











Texto completo en castellano de la solicitada del Gobierno argentino en el diario estadounidense The Wall Street Journal...



ARGENTINA QUIERE SEGUIR PAGANDO SU DEUDA Y NO LA DEJAN

Argentina quiere seguir pagando su deuda, igual que como lo viene haciendo desde 2005, pero hoy se ve dificultada de hacerlo por el fallo del juez Thomas Griesa y la negativa de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos a tomar el caso.

El default de la República Argentina en el año 2001 fue el más grande de la historia financiera mundial, superando largamente los 100 mil millones de dólares. Décadas de sobreendeudamiento y bajo crecimiento dejaron al país con una deuda superior al 160% del PIB, una tasa de desempleo cercana al 25% y más del 50% de los habitantes en condiciones de pobreza. Desde el año 2003 se implementaron diversas medidas encaminadas a normalizar las relaciones financieras internacionales del país. El principio fundamental de todas las negociaciones mantenidas con los acreedores fue siempre el mismo: para poder pagar, Argentina debe primero crecer, para generar los recursos que le permitan honrar sus compromisos. Crecer para pagar, esa es la marca de todas las negociaciones de deuda que Argentina viene llevando desde 2003 a la fecha. Bajo esta marca, hace más de una década que la economía argentina crece, reduce su desempleo y se desendeuda, al punto tal que hoy la deuda pública con el sector privado denominada en moneda extranjera no el 8% de su Producto Interno Bruto.

El proceso de reestructuración de la deuda que en 2001 quedó en default continúa hasta el presente. En ese difícil camino se saldó completamente la deuda con el Fondo Monetario Internacional, se alcanzó a un acuerdo con los acreedores para los laudos firmes del Centro Internacional de Arreglo de Disputas relativas a Inversiones (CIADI), se cumplieron por completo las obligaciones con organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, la Corporación Andina de Fomento y recientemente se acordó un pago en hasta 7 años con el Club de París y la compensación a la empresa REPSOL por la recuperación del 51% accionario de la empresa YPF.

Indudablemente, el problema más complejo era alcanzar un acuerdo con los miles de tenedores de deuda en default desde el año 2001 por un total de 81 mil millones de dólares. Pero Argentina lo consiguió con éxito. Después de largas negociaciones, consultas con sus acreedores y aplicando el principio de buena fe, acordó un canje voluntario de los títulos en default por nuevos bonos con quita, mayor plazo y menor tasa, lo que hacía sustentable el compromiso tomado. El canje fue ofrecido en 2005 y nuevamente en 2010, y logró una adhesión del 92,4% de los acreedores. Una de las claves del éxito conseguido fue, como es habitual en estas operaciones, que tanto la legislación argentina como el prospecto de los títulos emitidos impide ofrecer mejores condiciones a quienes no aceptaron (los hold out). Desde 2003, con el esfuerzo de todos los argentinos, se han pagado regularmente los vencimientos de toda la deuda reestructurada, sumando más 190 mil millones de dólares y sin acceso al mercado financiero internacional.

Un 7,6% de los bonistas no aceptó la reestructuración. Los fondos buitres que consiguieron la sentencia a su favor no son prestamistas originales de Argentina. Compraron bonos en default a precio vil después del canje, con el solo objetivo de litigar contra el país y conseguir una ganancia fabulosa. El fondo NML de Paul Singer, por ejemplo, pagó en 2008 sólo 48,7 millones de dólares por bonos en default. Hoy la sentencia del juez Griesa le reconoce un monto de 832 millones de dólares, es decir, una ganancia de 1608% en tan solo 6 años.

Argentina apeló los fallos del juez de primera instancia de Nueva York Thomas Griesa, que obligan a pagar 1.500 millones de dólares el 30 de junio de 2014, fecha del próximo vencimiento de la deuda reestructurada. Sin embargo, se calcula que el total de bonos en situación de default que no entraron a los canjes asciende a 15.000 millones, lo que equivale a más del 50% de las reservas del país. El fallo de Griesa empujaría al país a un nuevo default. Porque si Argentina paga los 1.500 millones, deberá pagar en un futuro inmediato 15.000 millones. Para peor, por las leyes de Argentina y las cláusulas de los títulos reestructurados (RUFO), si se le pagara a los buitres, todos los demás bonistas reclamarían el mismo tratamiento, con un costo estimado en más de 120.000 millones de dólares. Si, en cambio, no paga a los fondos buitres, la sentencia de Griesa le prohíbe a Argentina pagar al 92,4% de los bonistas que aceptaron la reestructuración, ya que el juez libró órdenes al Banco de Nueva York y a las agencias de compensación para que no paguen.

En síntesis: pagarle a los buitres empuja al default, y si no se les paga, la orden de Griesa implica poner en riesgo el derecho de los bonistas a cobrar su deuda reestructurada en el 2005 y el 2010.

Mientras tanto los fondos buitres, invirtieron millones de dólares en lobby y propaganda, intentando convencer al mundo entero que Argentina no paga sus deudas y no quiere negociar. Pero, justamente, desde 2003 la salida del default con desendeudamiento se consiguió negociando y pagando. Argentina mantiene aún hoy abierta la posibilidad de canje para todos aquellos que respeten el principio de igualdad. Por una decisión de la justicia norteamericana que favorece a un 1,6% de los bonistas especializados en litigar se pone en riesgo la reestructuración de deuda que aceptó voluntariamente un 92,4%.

Las interpretaciones de la ley en que se apoya la sentencia del juez Griesa fueron cuestionadas por los más diversos actores: los gobiernos de Francia, México, Brasil y Uruguay; la agencia compensadora Euroclear y el fondo Fintech. También se manifestaron en el mismo sentido Joseph Stiglitz, Anne Kruger, Nouriel Roubini; la CELAC, el G24, el G77 y 106 Parlamentarios británicos. Hasta el gobierno de Estados Unidos y el FMI mostraron preocupación por sus implicancias globales.

Con este fallo, se pone en jaque a la Argentina, pero también a cualquier país que tenga que enfrentar en el futuro una reestructuración de su deuda. Según la legislación interna de cualquier país, cuando se produce una cesación de pagos y el 66% de los acreedores acepta un acuerdo, los restantes están obligados también a aceptar. Al no existir un marco jurídico internacional para el default de un país soberano, este precedente implica que aún si se lograra un 99,9% de adhesión voluntaria el 0,1% podría invalidar toda la reestructuración.

La voluntad de Argentina es clara: esperamos una decisión judicial que promueva condiciones de negociación justas y equilibradas para resolver este largo y penoso litigio que afectó, afecta y afectará al Pueblo Argentino, debido a la voracidad de un ínfimo grupo de especuladores.



PRESIDENCIA DE LA NACIÓN
REPÚBLICA ARGENTINA




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