que venga el día

«...Y sentao junto al jogón / a esperar que venga el día / al cimarrón se prendía / hasta ponerse rechoncho / mientras su china dormía / tapadita con su poncho»

26/2/11

GESTIÓN + EFICIENTE




El Gobierno disolvió ayer la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) y en su reemplazo creó una Unidad de Coordinación y Evaluación de Subsidios al Consumo que se encargará de otorgar las compensaciones y controlar el Registro de Operadores de Exportación.

Estará presidida por el ministro de Economía, Amado Boudou, pues dependerá de su cartera, pero la conducción será compartida con los ministerios de Industria y Agricultura. De este modo, desaparece un organismo que en los últimos años reguló el mercado de producción de alimentos, pero fuentes oficiales afirmaron a Página/12 que el cambio no implica una retirada del Estado sino que busca hacer más eficiente la gestión y quitarle una bandera a la oposición en un año electoral.

La Oncca había recibido varias denuncias por supuestas irregularidades en el otorgamiento de subsidios y en agosto del año pasado el Grupo A logró dictamen favorable en las comisiones de Agricultura y Comercio del Congreso para impulsar la creación de un nuevo organismo que se dedicaría a compilar estadísticas, pero tendría prohibido regular el comercio.

La novedad se conoció ayer temprano con la publicación en el Boletín Oficial de dos decretos que oficializan los cambios. Hasta entonces, el Poder Ejecutivo se manejó con un fuerte hermetismo y logró que el dato no se filtrara a la prensa. Los trabajadores de la Oncca tampoco estaban al tanto de lo que venía. El único indicio de que algún cambio inminente se avecinaba se los dio el jueves el presidente del organismo, Juan Manuel Campillo, cuando pidió que se distribuyera por la Intranet, la red de comunicación interna, la letra de la canción “Tiempo del Hombre”, escrita por Atahualpa Yupanqui. “Y así voy por el mundo, sin edad ni destino”, dice una de las líneas del poema que Campillo usó para despedirse.

Una vez que se publicaron los decretos, Boudou convocó a una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía, donde explicó que la Oncca había sido creada “en un contexto en que el Estado nacional se estaba retirando de la vida económica y social”. Luego remarcó que la decisión implica “un cambio de paradigma, una mejora cualitativa. Ahora funcionará una unidad con sentido interdisciplinario y no habrá visiones aisladas”.

La Oncca comenzó a operar en noviembre de 1996, cumpliendo funciones acotadas, pero durante el kirchnerismo dejó atrás ese perfil y fue ganando protagonismo, sobre todo a partir de enero de 2007, cuando comenzó a distribuir los subsidios al consumo interno de harinas, pan, fideos, lácteos, aceites, pollos y carnes. El objetivo fue tratar de aprovechar las cotizaciones record de los alimentos y al mismo tiempo evitar que esos precios se trasladaran al mercado local. El impacto sobre los distintos productos fue dispar, pero en todos los casos el aumento fue menor al que se hubiera registrado de no existir el subsidio.

En el primer año se desembolsaron 1300 millones de pesos y luego la cifra creció exponencialmente hasta acumular desembolsos por 10.580 millones a fines de 2010. A medida que se incrementó el manejo de recursos comenzaron a conocerse denuncias sobre supuestas irregularidades en el pago de compensaciones que comprometieron a las gestiones de Ricardo Echegaray, actual titular de la AFIP, y a su sucesor, Emilio Eyras. La respuesta oficial llegó en octubre de 2009 cuando la Oncca volvió a la órbita del Ministerio de Agricultura –transitoriamente había dependido de la AFIP– y se designó a Juan Manuel Campillo, a quien le encomendaron transparentar la gestión en el organismo y hacerla más eficiente. Durante su mandato se firmó un convenio con la Universidad de Buenos Aires para contar con asesoramiento y apoyo en tareas de relevamiento y verificación de sus procedimientos administrativos y el año pasado se aprobó la estructura organizativa, que estaba pendiente desde agosto de 2005, cuando pasó a funcionar como un organismo descentralizado.

Pese a ello, la Oncca ya había quedado estigmatizada como un organismo corrupto, sobre todo a partir de las recurrentes críticas de la Mesa de Enlace que desde un inicio cuestionó la intervención oficial en el mercado agropecuario. Esas críticas, además, fueron aprovechadas por la oposición en búsqueda de rédito político. Mauricio Macri prometió en mayo del año pasado en Córdoba que si llegaba a ganar la presidencia su primera medida sería “cerrar la Oncca para eliminar el festival de subsidios sistemático del kirchnerismo que está destruyendo la cultura del trabajo”. Mientras tanto, el Grupo A obtuvo en agosto dictamen de comisión en el Congreso para tratar un proyecto que buscaba relegar a la Oncca a cumplir un papel casi decorativo en el mercado.

Con el anuncio de ayer el Gobierno apuesta a eliminar un frente de conflicto y mejorar la gestión a partir de una articulación obligada entre 3 ministerios, lo que garantiza a su vez un contralor para la decisión que pueda tomar cualquiera de las dependencias.

La presidencia de la flamante Unidad de Coordinación quedó en manos de Amado Boudou y las dos vicepresidencias serán ocupadas por la ministra de Industria Débora Giorgi, y su par de Agricultura, Julián Domínguez
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También formarán parte del nuevo organismo los secretarios de Comercio Interior, Agricultura e Industria y el titular de la AFIP. Esta última inclusión constituye un fuerte respaldo presidencial a Ricardo Echegaray, quien justamente está siendo investigado judicialmente por su gestión al frente de la Oncca. Lo que todavía resta definir es el reparto de tareas al interior de la Unidad, pero se espera que la semana próxima se publique la reglamentación del decreto oficial.

Si se mantienen los criterios actuales de reparto de subsidios, la flamante Unidad de Coordinación manejará menos dinero que la Oncca. Eso es porque los feetlots, los tamberos y los productores de porcinos dejaron de recibir subsidios a raíz de los aumentos de precios que autorizó el Gobierno en las carnes y la leche. No obstante, en lo que va del año se pagaron 573 millones de pesos porque se siguen cancelando montos correspondientes a períodos previos.








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