que venga el día

«...Y sentao junto al jogón / a esperar que venga el día / al cimarrón se prendía / hasta ponerse rechoncho / mientras su china dormía / tapadita con su poncho»

23/6/10

TIMERMAN Y TAIANA



La presidenta Cristina Kirchner le tomó ayer juramento a Héctor Timerman como nuevo canciller, quien asumió el cargo con una promesa de continuidad. “No va a haber cambios porque la política exterior la fija la Presidenta”, indicó en su primera definición luego de asumir.

A la ceremonia en el Salón Blanco de la Casa Rosada asistió el ministro saliente Jorge Taiana, que se abrazó con la Presidenta, con su sucesor y con el secretario de la Unasur, Néstor Kirchner, sentado en la primera fila. “Vamos a tener un buen canciller, así como lo hemos venido teniendo”, fue el elogio que le dedicó el ex presidente en la despedida. Taiana ingresó al salón puntual a las 11.30, mientras conversaba con el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, el encargado de recibir su renuncia el viernes pasado. Enseguida, los funcionarios e invitados que esperaban en sus lugares se acercaron a saludarlo. Lo abrazaron desde Estela de Carlotto y Hebe de Bonafini a la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y los jefes de los bloques legislativos, Miguel Angel Pichetto y Agustín Rossi, entre otros.

Pese a la discusión con la Presidenta que derivó en su renuncia a la Cancillería, Taiana viene insistiendo en que seguirá dentro del espacio político del kirchnerismo, lo que contribuyó al buen clima que prevaleció en la jura. El ex canciller no hizo declaraciones y adelantó que ésa sería su última aparición pública por un tiempo.

A los pocos minutos, Cristina Kirchner ingresó con Timerman y el resto del gabinete. Al escenario también se subió el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. No hubo discursos y Timerman juró defender con lealtad y patriotismo la Constitución Nacional. El recién jurado, primero abrazó a la Presidenta, y luego a Taiana. Hizo la ronda estrechando la mano de sus ahora compañeros de gabinete y cerró haciendo la “v” de la victoria. Cristina Kirchner también saludó al ex ministro –si había tensión lo disimularon bastante bien– y se zambulló para seguir con la platea de invitados.

Timerman fue a buscar a su esposa, la arquitecta Anabelle Sielecki, y a sus hijas, Amanda y Jordana. También se ubicó en los lugares para invitados especiales, Javier Timerman, el hermano financista y ocho años menor, casi un clon suyo pero más corpulento.

Después fue el momento de enfrentar los micrófonos ya como ministro en funciones. Allí ratificó que no pondría trabas a que el ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous vaya a declarar a la Comisión de Relaciones Exteriores en Diputados. “No voy a volver a hablar con el embajador Sadous, ya hablé el sábado con él. Le dije que me parecía bien que concurriera, pero que es un funcionario sujeto a ciertas leyes”, sostuvo. Ante la pregunta acerca de si eso no constituía una presión, Timerman comparó el secreto diplomático a la protección de las fuentes en el periodismo. “Sadous es un funcionario que está sujeto como todos a leyes, como ustedes están sujetos a respetar el off the record”, respondió.

Por otro lado, adelantó que ayer mismo se pondría en contacto con su par uruguayo, Luis Almagro, para iniciar las conversaciones por el monitoreo al río Uruguay. “Vamos a dar un ejemplo al mundo sobre el rol que tenemos que tener como gobiernos en el cuidado del medio ambiente”, se entusiasmó.

Mientras Timerman hablaba, los ministros e invitados fueron saliendo detrás de la Presidenta. Kirchner se quedó hablando un rato con Taiana, se notaba que quería demostrar que el afecto continuaba intacto. “Vamos a profundizar la tarea que estamos desarrollando en materia internacional”, respondió brevemente el secretario ejecutivo de la Unasur cuando lo consultaron sobre el nuevo canciller.

Con los tiempos apretados por el partido de la Selección y el viaje que realizaría a la noche a Nueva York, Timerman se fue de la Casa Rosada directo al Palacio San Martín, donde organizó un encuentro con el personal del ministerio. En esa ceremonia tradicional para los cancilleres recién asumidos, fue todavía más explícito en su deseo de continuar lo hecho hasta ahora.

“Espero estar a la altura de los grandes cancilleres que tuvo nuestro país y, especialmente, a la altura del canciller Jorge Taiana, quien fue una de las personalidades más importantes que tuvo la política exterior argentina y espero poder seguir con sus políticas y llevarlas a cabo con dignidad y responsabilidad”, se despachó.

La continuidad pudo certificarse en sus primeras designaciones. Como su viceministro confirmó a Alberto D’Alotto, quien se venía desempeñando como jefe de Gabinete de Taiana. También convenció al secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, para que siga en su puesto y hasta lo nombró “sherpa” –acompañante– de la Presidenta para la cumbre del G-20 de la semana que viene en Canadá, un cargo que ocupaba el propio Timerman.

El canciller, además, nombró como su jefe de asesores a Antonio Trombetta, quien estuvo a cargo de la dirección América del Norte. En principio, el resto de los secretarios y subsecretarios quedaron confirmados en sus puestos, incluyendo al entrerriano Hernán Orduna, quien ocupa un lugar en la Comisión del Río Uruguay (CARU).

Ante el personal del ministerio, Timerman dibujó los lineamientos de lo que pretende: “Una política que defiende los intereses inalienables de nuestra patria, que está abocada a resaltar el espíritu democrático de nuestro pueblo y, por encima de todo, tendrá presente que hay una memoria, una verdad y una justicia que tienen que verse reflejadas en nuestro accionar todos los días”.



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