que venga el día

«...Y sentao junto al jogón / a esperar que venga el día / al cimarrón se prendía / hasta ponerse rechoncho / mientras su china dormía / tapadita con su poncho»

13/8/09

EX ZANÓN






















“Este es un capítulo muy importante en la lucha de los obreros de Zanon, que lleva nueve años en la calle. Primero intentaron desalojarnos y luego rematar la fábrica, pero la lucha de los trabajadores y de toda la comunidad hizo que se llegara a tratar esta expropiación en la Legislatura”, dijo Raúl Godoy, el líder histórico de los ceramistas neuquinos.

“Hoy se cumple un ciclo de casi nueve años de lucha, durante el cual tuvimos que enfrentar al poder político, sindical, a las patotas y las amenazas, por eso lo que se discutió en la Legislatura es el reconocimiento del derecho a la gestión obrera que venimos realizando”, siguió Raúl Godoy, trabajador de Zanón y secretario Adjunto del Sindicato Ceramista de Neuquen, Filial 21.

Después de 8 años de trabajo, lucha y administración de los operarios de la ex fábrica Zanón, los diputados de Neuquén aprobaron, con 26 votos a favor, el proyecto oficial de expropiación de la fábrica de cerámicos.

Miles de personas acompañaron a los 450 trabajadores ceramistas hasta la Legislatura provincial Neuquina para presenciar el dictamen que expropió a Luis Zanón los bienes de la fábrica quebrada en 2001 y se los transfirió de manera definitiva a la Cooperativa FaSinPat (Fábrica Sin Patrones).

Omar Villablanca, trabajador de Zanon e integrante de la comisión Directiva del Sindicato Ceramista, consideró que “está probado por la justicia que lo de Zanon fue un vaciamiento y los acreedores eran parte de la quiebra fraudulenta porque le daban créditos al dueño que no iban a inversión de la fábrica. Si hay algo para pagar, que lo pague Luis Zanón, que está procesado por evasión fiscal”.

Zanon cerró sus puertas en octubre 2001 al compás de la crisis económica y social que sacudió al país, tras despedir a los 380 empleados. Sin embargo, los trabajadores retomaron el funcionamiento en marzo de 2002, volvieron a producir y, en la actualidad, exportan cerámicas a 25 países.

Cuando la provincia era gobernada por Jorge Sobisch, los obreros de Zanón, durante varios años recibieron la negativa al control obrero. Con la asunción de Jorge Sapag en 2007, también del Movimiento Popular Neuquino (MPN), los trabajadores comenzaron a recibir el apoyo del oficialismo.

Finalmente, los obreros lograron –aunque con diferencias- que la expropiación fuera abordada por el Ejecutivo local, que elaboró el proyecto de ley para ceder los muebles e inmuebles a la Cooperativa FaSinPat que crearon los trabajadores en 2004.

“Esto es para los 30 mil compañeros desparacidos, para las Madres de Plaza de Mayo, para el compañero Boquita, para Carlos Fuentealba y para Kosteky y Santillán”, dijo emocionado, al cierre de la sesión, Alejandro López, trabajador de Zanón y secretario General del Sindicato Ceramista de Neuquén, Filial 21.


La histórica sesión legislativa, comenzó a las 18.30 del miércoles y finalizó antes de las 24, sienta precedente para el resto de las llamadas “fábricas recuperadas” sobre las cuales aún no se les declaró la expropiación y estatización bajo control obrero.

La sesión legislativa -que dio una sanción en general y el viernes se tratará en particular- se realizó en el marco de una manifestación que recorrió 20 cuadras desde el monumento al general San Martín, en pleno centro de la ciudad, hasta la Legislatura neuquina, frente a la cual los trabajadores montaron un escenario gigante con un imponente equipo de sonido, para seguir el debate parlamentario. Además se realizó un paro provincial de estatales que afectó, durante 24 horas, a los sectores de la salud, educación y bancarios.


El proyecto que había elaborado la Cooperativa difiere del presentado por el gobernador Sapag, dado que el de los trabajadores proponía la expropiación sin pago a los acreedores y el gubernamental garantiza la cancelación del 10% de la deuda que alcanzaba, a la fecha del decreto de quiebra el 3 de agosto de 2005, los 200 millones de pesos, solo considerando a los acreedores privilegiados.

De este modo, el Estado se compromete a abonar 23 millones de pesos distribuidos entre la Corporación Financiera Internacional que posee deuda sobre el inmueble y es parte del Banco Mundial, una empresa italiana que proveía de maquinarias llamada Sacmi y el Estado mediante el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADEP).


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